miércoles, 13 de julio de 2011

Cobertura

Los vecinos de Valle Tabares (La Laguna) están molestos –manera sutil de expresar el sinónimo ‘cabreados’– porque tras la implantación de la TDT solo ven dos canales televisivos. No tengo yo muy claro que eso sea una desgracia. Si les señalo que tienen una suerte tremenda, lo mismo me tiran los trastos al pensar, en su legítima defensa, que puedo estar tomándoles el pelo. Y nada más lejos de la realidad. Es tan grande la bazofia con que nos deleita la inmensa mayoría de canales, que, insisto, lo mismo es una lotería el que no llegue con nitidez la señal. Lo malo es que, según alegan, una de las dos supervivientes es Tele 5. Y creo que esa es la de una tal Belén Esteban, una copresentadora (manda ondas hertzianas) a la que el fisco le reclama unos euros apenas de sus extras y boutades varias.
Cuando observo la cantidad de campañas que se inician, normalmente vía Internet, para denunciar tal o cual cosa, para no votar –o sí– por este u otro partido, para suprimir, verbigracia, el Senado, me pregunto cómo no hemos sido capaces de enfocar otra que nos conduzca a una selección racional de lo que vemos cuando nos ubicamos ante la caja tonta. Porque los índices de audiencias son los que marcan la pauta en este mercado. Y la sartén por el mango la tenemos nosotros. Lo malo es que nos hemos aborregado hasta extremos insospechados. Así nos va.
Se lamentan también los vecinos arriba mentados de que les ocurre tres cuartos de lo mismo con los teléfonos móviles. Seguro que son los mismos que no quieren que les coloquen una antena en la azotea de su casa por aquello de las radiaciones y la posible relación con enfermedades cancerígenas. Saben ustedes que sigo siendo un ejemplar atípico que presume de no tener ese artilugio. Pero me han metido tanto miedo en el cuerpo que cuando mi mujer me deja el de ella y me dice póntelo en el bolsillo, salto como un quíquere para contestarle que une merde, que se me fastidian (joden, en vulgar) los lípidos y albúmina –protegidos por carbonato cálcico–, normalmente conocidos como huevos (lo otro, en vulgar).
Otros que, entiendo que afortunadamente, se están quedando sin cobertura son algunos políticos de la oposición que han visto suprimida ciertas prebendas. Como es la de estar liberados con cargo a la institución pública de la que forman parte y cobrando un suculento sueldo (que le pagamos los demás) por no tener responsabilidad de ningún tipo. Y no se recatan en poner el grito en el cielo para que nos les quiten la agarradera a la teta del erario. Son los mismos que critican a los equipos de gobierno por cualquier nimiedad y aluden a la crisis económica cada dos minutos y medio. Bonitos ejemplos para los muchos que pensamos que incluso sigue habiendo demasiados liberados y que la mitad de concejales y consejeros que gobiernan los ayuntamientos y cabildos están agarrados, como los percebes, con unas competencias mínimas que bien pueden ser asumidas por un equipo mucho más reducido. Ahí tienen al otrora crítico Nacho Viciana. Ahora está calladito como un tuso. Ya lo decía mi padre: un arregosto es malo de quitar.
Los que, afortunadamente, siguen teniendo amplia extensión territorial (cobertura) son Los Sabandeños. Junto a la Orquesta Sinfónica de Tenerife van a grabar (el negocio de Navidad y Reyes), Las huellas del guanche, en la que se incluirá ‘La cantata del Mencey loco’. Contará, obviamente, con el importante y significativo patrocinio del grupo editorial El Día, por razones más que obvias. Será le melodía de cabecera de comentarios e editoriales del medio en cuestión, y, casi con toda certeza, de las pláticas dominicales de nuestro ‘hombre del campo’. Y lo mismo rescatamos la polca del intermediario (en el negocio frutero)…
Te dejo, me estoy quedando sin cobertura.