jueves, 14 de julio de 2011

Derechos y privilegios

Me causa cierta hilaridad el que los grupos parlamentarios pequeños presenten iniciativas legislativas a sabiendas de que, si por un casual, ellos llegaran a gobernar algún día jamás las presentarían. Ya lo hemos manifestado en anteriores ocasiones: una cosa es predicar y otra bien distinta el dar grano. Y no es que un servidor no esté de acuerdo con la propuesta de Ezquerra Republicana de Cataluña. Al contrario, iría aún un poco más allá. No me conformaría con la limitación propuesta, sino que las haría completamente incompatible. Hago referencia a la proposición de ley de ERC, que ha defendido Joan Ridao, de limitar la pensión –ahora vitalicia– de los expresidentes del Gobierno para que puedan compatibilizar sus asignaciones públicas con otros ingresos procedentes de la empresa privada, a un periodo equivalente a la mitad del tiempo que han ejercido su cargo y como mínimo durante una legislatura. Por supuesto que PP y PSOE, por la parte que les toca (José María Aznar, asesor de Endesa=171.000 euros/año y Felipe González, consejero de Gas Natural=126.000 euros anuales), han dicho que nones. Como Rubalcaba ha manifestado sentirse identificado (o al menos entenderse) con el Movimiento 15-M, lo mismo cambia de parecer en unas semanas. Rajoy no creo, porque como ni sabe lo que cobra (¿te acuerdas del aquel programa televisivo de tengo una pregunta para usted?)
Para el PP, la asignación pública que reciben los expresidentes (80.000 euros), ha sido calificada de "modestísima", no es como para "rasgarse las vestiduras" ni para decir que "es incompatible" con la dignidad institucional por el hecho de desempeñar actividades privadas en un momento posterior, ha afirmado el diputado Arturo García Tizón. A su parecer, el ejercicio de la política "se denigra" con propuestas como esta y hacen un "flaco" servicio al sistema democrático.
Efectivamente, señor diputado, estas propuestas denigran a sus señorías. Yo mismo, mero pensionista, cobro además las siguientes asignaciones (todas como ex): alcalde, primer teniente de alcalde, presidente y secretario de un Ampa, presidente de una federación de Ampas, Director-Jefe de Estudios, Secretario, Jefe de Departamento, Coordinador de Ciclo, miembro del Consejo Escolar de centros docentes, Secretario del Casino de La Dehesa, directivo de varias asociaciones…; que compatibilizo con los ingresos de la Sgae (q.e.p.d.), publicaciones, colaboraciones, este blog… ¿Para qué seguir, señor Tizón? Menuda jeta se gastan ustedes. Cuando hayan puesto sobre la mesa las soluciones para acabar con los millones de parados, lo mismo se suben ‘los sueldos’. Vaya al Club y cuéntele la historia a los viejillos. Cuando se pierde la vergüenza…
Sí, son las demagogias y oportunismos de los que nos habla el socialista (¿o sociolisto?) Jesús Quijano, tocayo para mayor desgracia. Menos mal que otros grupos han apuntado a lo poco ético de los extras percibidos de empresas privadas. Pero sin profundizar demasiado, no sea que el día de mañana… ¿Lo cogiste?
A tan ilustres y privilegiadas mentes les recomendaría le lectura de unos pasajes del que fuera presidente de EE.UU., Harry Truman, y que circulan estos días por Internet. Van unos detalles:
La única propiedad que tenía cuando falleció era la casa en la cual vivía, que se hallaba en la localidad de Independence, Missouri. Su esposa la había heredado de sus padres y, aparte de los años que pasaron en la Casa Blanca, fue donde vivieron durante toda la vida.
Cuando le ofrecían puestos corporativos con grandes salarios, los rechazaba diciendo:  "Ustedes no me quieren a mí, lo que quieren es la figura del Presidente y esa no me pertenece. Le pertenece al pueblo norteamericano y no está en venta.”
Cuando el 6 de Mayo de 1971 el Congreso estaba preparándose para otorgarle la Medalla de Honor en su 87 cumpleaños, rehusó aceptarla, escribiéndoles:  "No considero que haya hecho nada para merecer ese reconocimiento, ya venga del Congreso o de cualquier otro sitio."
Como  Presidente se pagó todos los gastos de viaje y la comida con su propio dinero.
Este hombre singular escribió: "Mis vocaciones en la vida siempre fueron ser pianista de una casa de putas o ser político. Y para decir la verdad, no existe gran diferencia entre las dos."
Señores (y señoras) diputados (y diputadas), una cosa es un derecho y otra bien diferente un privilegio. Ustedes tienen todos los primeros (amén de los izquierdos) y quieren arrogarse a toda costa los segundos. En el diccionario hallé infinidad de definiciones. Les recuerdo unas pinceladas (porque no pretendo que pierdan su precioso tiempo, el que destinan a realizar inventarios de bienes, en estas míseras consultas):
Derecho, cha. (Del lat. directus, directo). adj. Justo, legítimo. Facultad del ser humano para hacer legítimamente lo que conduce a los fines de su vida. Facultad de hacer o exigir todo aquello que la ley o la autoridad establece en nuestro favor, o que el dueño de una cosa nos permite en ella. Consecuencia natural del estado de una persona, o de sus relaciones con respecto a otras. Justicia, razón. Conjunto de principios y normas, expresivos de una idea de justicia y de orden, que regulan las relaciones humanas en toda sociedad y cuya observancia puede ser impuesta de manera coactiva…
Pero el diccionario comete –humilde opinión de este semianalfabeto; lo consultaré con mi amigo Humberto– este gravísimo error en su acepción número 16: Exención, franquicia, privilegio. Y se agarraron como a un clavo ardiendo, como si fuera un derecho de pernada. Ni siquiera nos dejaron el derecho al pataleo. Lo de ganarse el respeto y la autoridad a base de cobrar bien es, en lenguaje coloquial, mucho morro, y con una terminología más culta, lisa y llanamente, disponer de un documento en el que conste la concesión de privilegios, a saber:
Privilegio. (Del lat. privilegĭum). Exención de una obligación o ventaja exclusiva o especial que goza alguien por concesión de un superior o por determinada circunstancia propia. Que también es gracioso: que se da o concede sin atención a los méritos del privilegiado, sino solo por gracia, beneficencia o parcialidad del superior. Y para nosotros es odioso: que perjudica a tercero (y cuarto, quinto, sexto...).