jueves, 11 de julio de 2013

Segundo rebumbio veraniego

Bruselas insiste en que España debe retrasar la jubilación. Esta manía de que sean ciudades o naciones las que decidan, no acabo de entenderlo muy bien. Bruselas le indica a España (Portugal, Grecia…) cuáles son las medidas a adoptar. Madrid recomienda a Canarias que no vaya siempre con una hora de retraso. Cataluña reclama a Castilla-La Mancha que no siga haciendo El Quijote. Y así. Pero ya en plan serio, debo declarar solemnemente que estoy de acuerdo con lo que desde Europa nos sugieren con respecto a la edad en la que uno empieza a chupar del bote sin dar golpe. Me refiero a los pensionistas, no a los políticos.
Tal y como yo vislumbro el particular, al paso que vamos podemos alcanzar con suma facilidad los ciento veinte años de vida en apenas unas décadas. Eso significa que una persona que haya trabajado una cuarentena de ellos, tendrá otras dos (ochenta) para dedicarse a otros asuntillos más ociosos. Y eso no hay caja que lo resista, salvo que esté regentada por Bárcenas. Así que no nos va a quedar más remedio que currar hasta los setenta bien largos, máxime cuando ya vemos la luz y en cuanto salga el sol, los puestos laborales saldrán como las setas después de las primeras lluvias. En pocos lustros volveré a contemplar aquellas numerosas cuadrillas en las plataneras abriendo pa´istierco. Sí ríanse, ustedes son jóvenes. A mis décadas llegarán, con suerte. ¿No? Por favor, no se lo cuestionen, las dudas son malas consejeras y preámbulo de que el panorama pueda no mostrarse con demasiada nitidez.
Sí se puede asegura que presentará candidatura en Los Realejos para las elecciones municipales de 2015. Ni me parece ni me deja de parecer. Pero cuando leo declaraciones de ciertos políticos reclamando la tan necesaria unidad de la izquierda, pues son más las cuestiones que los unen que las que los separan, me entra cierto cosquilleo. Son tantos los grupos, subgrupos y conjuntos vacíos que pululan por la geografía tinerfeña, que, por lo menos en mi pueblo, la derecha popular tiene que estar dando saltos de alegría. Si en las de 2011 a Manolo Domínguez se lo pusieron a yema (o clara), cuando ya nos hemos introducido en el tercer año de mandato y los derroteros del PP deberían indicar una debacle total, vienen a resultar que lo mismo amplían la mayoría absoluta. Y a todo ello añadan que la plataforma AEIOU, que pensábamos presentar en San Juan de la Rambla, dado que aún seguimos sin conseguir un empresario que nos encabece la lista, es probable que no desaprovechemos el impulso de estos calores veraniegos y desembarquemos en la Villa de Viera. La táctica sería idéntica: drástica disminución de concejales liberados a un tercio de los actuales; supresión de asignaciones, dietas, asistencias, etc. por reuniones de todo tipo, eliminación de móviles, ordenadores personales, visas, coches oficiales; ningún asesor ni enchufes parecidos; desaparición del gabinete de prensa y protocolo u otros análogos; cambio urgente de encargados en las empresas públicas para acabar con la imagen de que uno trabaja y el resto observa; puesta en funcionamiento inmediata de la administración electrónica al menos para el 90% de la tramitación de documentos; reducción a la mitad de la plantilla de la emisora municipal… Podría seguir, pero ya ustedes captaron la idea. Ese importante ahorro presupuestario se distribuiría en los apartados de educación y cultura, así como en el capítulo de inversiones. Que nunca más vuelva a argumentarse que no se puede arreglar un bache por falta de dinero. Ni que no se puede publicar un libro, tras haber obtenido el dictamen positivo de la comisión informativa de cultura, por un par de cientos de euros.
Y otros breves:
Aguirre vuelve a la carga. Tiembla Rajoy. Si creías que su marcha de Madrid era para quedarse en El Retiro, qué equivocado estabas, con lo que le gusta a ella La Moncloa.
El Congreso decidirá si los toros son Bien de Interés Cultural. Me imagino que si se presentase la oportunidad de una votación dejarían hacerlo a las vacas, que deberán ser las que más conocen de ese supuesto interés. De no ser así, me defraudarían.
Murió el que fuera director de la central de Fukushima, considerado un héroe en Japón tras permanecer en la instalación después de la catástrofe. Y desde la ignorancia y la lejanía, me pregunto de qué le pudo valer tal hecho. Las medallas en las tumbas carecen de todo valor. Digo.
Vaya acto más basto la ¿inauguración? del puente de Las Agüitas, en San Juan de la Rambla. Las instantáneas del corte de la cinta y la prueba de carga (que se hizo luego incumpliendo todas las normativas en vigor, aunque peso, eso sí, había suficiente) me valen para ilustrar este segundo rebumbio. Me imagino que habrá alguno más en este estío.