Los políticos son como los cines de barrio, primero te hacen entrar y después te cambian el programa. Enrique Jardiel Poncela

miércoles 1 de febrero de 2012

Privilegios

No ha mucho escuché manifestar al presidente del gobierno de la comunidad autónoma canaria que tener un trabajo fijo en la Administración (me imagino que hacía referencia a los denominados funcionarios) en los tiempos que corríamos era todo un privilegio. Creo recordar que algo le repliqué a contrario sensu.

Un periódico de estas ínsulas (Canarias7) ha tenido a bien ponerme unos ejemplos bastante ilustrativos para indicar al señor Rivero que hay otra ‘casta’ que posee muchos más ‘argumentos’ que los maestros, médicos, policías… Hecho que viene, además, ratificado por una excelente colección de fotografías (las de este post es mera muestra) en las que se puede contemplar a sus señorías enfrascados en la dura labor parlamentaria.

Vayan unas pinceladas:

“Los diputados del Parlamento de Canarias reciben un móvil de última generación y un ordenador cuando juran su cargo. Además, de su sueldo, los parlamentarios cobran dietas por asistir a las comisiones de las que forman parte y sesiones plenarias, para alojamiento y comidas. Además, los diputados cuentan con un seguro sanitario privado cuyas coberturas no han querido ser desveladas por la Cámara regional. También tienen un seguro de vida pagado con recursos del Parlamento  por valor de 90.000 euros, y otro de incapacidad permanente por valor de 60.000 euros. Los diputados deben entregar su declaración de bienes a la Cámara pero la ciudadanía no tiene acceso a estos datos”.

Sí, en Canarias, donde la tasa de paro ronda el escándalo. Donde existen pueblos en los que casi la mitad de la población (en edad de trabajar, claro) está harta de echar el currículum (a la basura). Es lo que se llama predicar con el ejemplo. Y si tienes la ‘suerte’ de estar bien repotiado allá por la Carrera de San Jerónimo:

“Aunque ya no podrán optar a una pensión máxima de 74.000 euros a los 65 años si están siete años en el escaño, no les han suprimido el plan de pensiones con cargo al erario. También permanecen las dietas de 1.875 euros mensuales para los diputados que residen fuera de Madrid, móvil, ordenador, línea ADSL en su casa y bonos de taxi por valor de 3.000 euros al año. Los diputados y senadores también tienen pagados sus traslados en aviones, siempre en primera clase y, en el caso, de transporte terrestre, les corresponde 0,25 euros por kilómetro recorrido”.

Como uno está cansado de comprobar otras lindezas, debe expresar en este punto que todo lo anterior es aquello que aflora a la superficie, como la parte visible del iceberg, porque, a lo peor, existe, asimismo, la economía sumergida en este mercado. Te lo explico con un ejemplo: cuando interviene uno de los líderes de los dos grupos políticos mayoritarios, allí están todos arropándole (aplausos, zapatazos, abucheos, aspavientos…). ¿Pero no te has preguntado que a dónde demonios se marchan cuando sube a la tribuna el portavoz de uno minoritario? A usar el móvil, el ordenador y esos otros artilugios porque hay otros asuntos (más importantes) que resolver. Por supuesto que la cafetería es otro de ellos. Ya volveremos a la hora de apretar el botón en la pertinente votación (y a veces se equivocan, tú). Y eso que se los pusieron de diferentes colores.

Como no quiero extenderme con ‘aclaraciones’ que cualquiera de mis lectores conoce a la perfección, vayan otras guindas (todas se traducen en euros que pagamos tú y yo y que a ellos, por lógica impepinable, no les duele lo más mínimo; al contrario, les da un gustito del carajo pa´rriba):

“Mientras que un ciudadano normal nunca podrá percibir dos salarios del erario público, algunos cargos públicos son capaces de compaginar más de un sueldo por su quehacer en la Administración o en los aparatos orgánicos de los partidos. Se puede, por ejemplo, ser diputado nacional y consejero de Cabildo o concejal y parlamentario regional y cobrar dos sueldos, aunque se puede renunciar a uno de los dos. En Canarias hay ediles liberados por las consejerías de Educación o Sanidad del Gobierno canario, entre otras, que perciben dietas por asistencia a las sesiones plenarias de un cabildo o pasan facturas para recibir ayudas médico-farmacéuticas de la segunda administración, si cuadra.

Los diputados del Parlamento canario de esta legislatura recibieron al asumir el cargo un iPhone 4 con tarifa plana. Los 60 parlamentarios del mandato anterior se llevaron una Blackberry y un portátil Toshiba para estar en la Red en todo momento y poder redactar sus iniciativas mientras viajan en avión o en barco a la Cámara regional. También desayunan gratis en la Cámara cuando hay sesiones plenarias.

El Cabildo de Gran Canaria gastó 32.000 euros en gafas y atención odontológica en sus consejeros. La cifra sube hasta los 105.000 euros al incluir a los altos cargos y personal de confianza y casi el millón de euros cuando se suman estos servicios a los funcionarios de la Corporación insular. El caso es que este dinero para ayudas médico-farmacéuticas no sólo eran para los consejeros, la cobertura también incluía a los familiares directos. De ahí que el entonces consejero, Luis Ibarra, gastará 6.014 euros en gafas, lentillas mensuales y ortodoncias.

Sumando sólo las plazas para autoridades en los cinco recintos principales para espectáculos públicos de Las Palmas de Gran Canaria, el Estadio de Gran Canaria, el Centro Insular de Deportes, el Auditorio Alfredo Kraus, el Teatro Pérez Galdós y el Teatro Cuyás, los cargos públicos disponen de 134 sillas  gratis para actividades culturales y deportivas. Los responsables de esos recintos disfrutan también de un número indeterminado de entradas gratuitas para repartir entre sus allegados. El Estadio reserva hasta 70 asientos para autoridades de 120 que tiene el palco. El Teatro Pérez Galdós tiene 30 butacas, el Auditorio Alfredo Kraus 20 sillas, el CID otras 14 y el Cuyás, una fila de butacas”.
En mi etapa de maestro en activo, estimado Paulino, me invitó el Cabildo a un partido del Tenerife y tuve que ir con una montón de chiquillos que, si te digo la verdad, apenas vi el balón porque estaba mucho más pendiente de cuidarlos… Aunque tú también seas del mismo gremio, difícilmente me vas a entender. Por supuesto, esto que alego es pura demagogia.

martes 31 de enero de 2012

Debe cambiar el discurso

Como lo prometido es deuda, aquí estamos. Ayer correspondió el aspecto humano, personal, familiar. Ahora nos toca profundizar en una serie de declaraciones últimamente habidas. A raíz de la cuales, cada vez me ratifico más en que Rivero debe cambiar su discurso. De no hacerlo, entiendo que el ocaso lo tiene bien próximo. Es más, lo mismo abandona el barco un día de estos. Lo noto cansado, distraído, ensimismado.

El actual presidente del gobierno canario se ha caracterizado por ser un magnífico centrocampista. Por mucho que él se empeñe en las medio maratones. Desde los tiempos en que era incondicional de Zapatero (fíjate en la foto y hasta las cejas las tuvo cambadas durante esa época) hasta ahora en el que se halla en el consabido compás de espera, ha repartido juego mucho mejor que Xavi. Y cuando se le ha ocurrido hacer alguna declaración de lo que su gobierno va a acometer, como aquellos miles de puestos de trabajo, los fallos de cálculo son de campeonato. Así que, con la culpa es de Madrid y no nos dan más perras, a capear el temporal. Mientras, ni se sabe a qué cantidad asciende el número de parados. Nos basta, para ilustrarnos, un somero repaso a estos últimos días:

Rivero urge a solucionar el transporte aéreo tras el fiasco de Spanair y exige a Fomento una respuesta ejemplar. Exigir, requerir y reclamar. Vale, ¿y…?

Que se determine de una vez la mediana entre Marruecos y España. Chacho, para hacer una simple raya llevamos desde 1496 (día de Santiago) buscando una tiza que no se borre. Y cuando la tracemos, ¿no entraremos en conflicto con aquel rollo de las aguas canarias? ¿No será mejor esperar un fisco hasta que el volcán herreño termine de escupir?

Que Moncloa tome conciencia real del grave problema económico y social que representa el desempleo en Canarias para que destine los recursos suficientes que permitan abordar su solución con la más absoluta premura. Eterna canción, Paulino. Perras, perras y más perras. ¿Y para tal menester hace falta una autonomía? Te voy a dar una pista: en la tele canaria hay dinero a mansalva (los socialistas están callados), en la policía de las manchas rojas existe otro salidero importante, en los parques móviles de las consejerías se consume demasiada gasolina (claro, con tanta visita a cualquier bobería con el abundante séquito), en el BOC es raro el día que no aparece la convocatoria de un puesto de libre designación (debemos ir por los cuarenta mil)… Dile a Ortiz que lea con detenimiento, seguro que encuentra muchos recovecos.

Necesidad de potenciar las comunicaciones entre el archipiélago y el continente africano, algo que llevamos demandando desde hace años y que esperamos se convierta pronto en realidad gracias a las ayudas de la UE. Lo de inminente realidad lo llevas diciendo desde que el primer africano salió de aquel continente para poblar el mundo. Hombre, de verdad, yo no me acuerdo, pero como tú llevas varias ‘eras’ en esto de la res pública, a lo peor sí.

Defender a los docentes es una prioridad. Si no se convocan oposiciones a Secundaria habrá que buscar los mecanismos que faciliten la estabilidad y que no se perjudique a quienes están trabajando en Canarias. Esto no lo entendí. En mí es normal porque ya me han jubilado. Pero tú sigues en la brecha. No, en la docente no, en la otra. Me imagino que cuando te refieres a la prioridad, habrás pensado que como Milagros dejó un erial por herencia, pelota para los socialistas (que se estallen ellos). En estos pases largos te pareces más al otro Xabi (Alonso).

Grave error la decisión del Gobierno (central) de suprimir las subvenciones a la producción de energía renovable. Reivindicará su mantenimiento. En resumen, los errores siempre son de Madrid (o de más allá). Cuando aquí no hacemos nada porque nos gastamos el dinero en machangadas, es que no nos dan más pasta (y menos mal, que si no).

¿Sabes una cosa, Paulino? Menos mal que Rajoy tiene las ideas muy claras y está al tanto de lo que hay que hacer (y lo hará). Y tenemos la suerte añadida de su pisito en Mogán, puede que pase sus vacaciones en La Mareta, y, como último remedio, volver a pactar con Soria (los socialistas siguen teniendo culo en el que alcanzar los balonazos que tú tan bien sabes dirigir).

Por último, con el tremendo capital derrochado en el despliegue de ‘la Canaria’ en El Hierro (tanto cuando surgió el volcán como en esta visita real) muchos apuros se le hubieran solucionado a los herreños que la pasan canutas. ¡Ah!, súmale lo que salió el viajecito del heredero (¿vino Urdangarín?). Dicen que gobernar es priorizar. Eso en teoría, en la práctica casi todos suspenden. Hay momentos, y en ellos estamos, en que la renovación también incluye personas.

Hasta mañana, mis incondicionales.

lunes 30 de enero de 2012

El calvario de Paulino

Estoy preocupado porque observo nervioso al presidente canario. Sus gestos no me gustan nada. De sus declaraciones escribiré después. Echen la pertinente visual a las fotografías y no me digan que esa seriedad (en dos instantes bien diferentes) puede considerarse normal. Yo entiendo que algo grave está rondando por su sesera. Puede, me imagino, que los editoriales de cierta prensa lo traiga a mal vivir. Y lo comprendo. Porque no debe ser agradable el que un día, y el otro también, se levante a sabiendas de que no solo va a ser él la diana de tanto dardo envenenado, sino que, además, su familia no se libra de los improperios. Y para más inri, en mi pueblo hemos contribuido a levantarle los ánimos al vilipendiador. Aunque me alegro que sigan incrementándose las voces en contra del acuerdo adoptado en el salón de plenos realejero, me entristece que estos hechos se produzcan. Porque una cosa es disentir en la gestión política y otra bien diferente sumergirse en un lodazal de escarnios. Por mucho ‘miedo’ que puedan tener los políticos a los dictados de un medio de comunicación, hay razones más que poderosas para no llegar a estos extremos. El ayuntamiento de mi pueblo pudo, perfectamente, dar marcha atrás y, simple y llanamente, dejar sin efecto el acuerdo de marzo pasado (creo), alegando, sin más, la peligrosa deriva habida. ¿O sería la primera vez en que un acuerdo plenario anula otro anterior? Detrás de cada acción política, no olviden que estamos los votantes, los electores, en suma, el pueblo. Incluso la amenaza (¿de qué otro modo podemos mentarla?) de pretender aprovechar el acto del descubrimiento de la placa que da nombre a la calle en cuestión para redundar en sus batallitas, debe ser tajantemente cortada. Y si hay que suspender el acto, que se haga. Hoy antes que mañana.

No, de drástico nada. Explíquenme ustedes a mí cómo debo interpretar el contenido de esta nota que el ‘ilustrísimo’ señor publicó en su diario: "En un próximo comentario y en las palabras de inauguración y rotulación de la calle que le ha concedido el Ilustre Ayuntamiento de Los Realejos al editor y director de EL DÍA, José Rodríguez, además de sus naturales y expresivas y sinceras palabras de gratitud al partido que aprobó con su mayoría la distinción otorgada, y al pueblo en general, hablará también del rencor del incompetente y necio político de CC que ha desgraciado a Canarias, Paulino Rivero, y del odio que anida en las cabezas de los socialistas políticos, que no humanistas, y de la izquierda comunista, antipatriotas que tanto odian al pueblo negando los derechos de los canarios". Te recuerdo la votación habida en la sesión plenaria del pasado jueves. Votó afirmativamente el PP, se abstuvo CC, y votaron en contra de la propuesta el PSOE e IU. Meridianamente claro, ¿no?

Imagínense ustedes que vamos al susodicho acto, a celebrar el 11 de febrero (sábado) a las 12 horas. Te adjunto en la ilustración el plano para que te sitúes. Y allí, cumpliendo con sus amenazas, don José Rodríguez Ramírez arremete contra los ediles de Coalición Canaria, Partido Socialista e Izquierda Unida (que como representantes legítimos de un importante sector poblacional realejero pueden estar haciendo acto de presencia). Un servidor, como exalcalde de la villa, también está invitado. Y todo el que quiera, faltaría más. En ese hipotético supuesto, ¿qué hacemos? ¿Rompemos los esquemas, la baraja, el protocolo –lo que tengan a bien denominar– y le agradecemos sus palabras con una sonora pitada? ¿Llevamos las cacerolas en una mochila por si es menester utilizarlas? ¿Se quedaría –insisto, ante la posible situación– impertérrito ‘mi’ alcalde? ¿Le agradecería al homenajeado los desvelos ‘informativos’ para con nuestro pueblo, otrora cenicienta del Valle (que mentó otro ex)? ¿Le reprocharía públicamente tan feo gesto, que se contradice con el dadivoso regalo institucional? Un dilema, ¿no?

Hombre, qué quieres que te diga, tal y como están los hechos lo anteriormente descrito puede ser peregrinamente factible. Lo de que hablará del rencor y bla, bla, bla, no lo estoy manifestando yo. Por cierto, causa tremenda gracia lo del encono, la tirria, la aversión, la inquina. Mírese al espejo, cristiano.

Dije (escribí) en el primer párrafo que comentaría ciertas declaraciones de Rivero. Me temo que tendré que dejarlo para mañana, que será otro ‘día’. Mejor, así medito unas horas más. Voy a comprar el periódico. Hasta luego.

domingo 29 de enero de 2012

Un entusiasta dehesero (10)

Y efectivamente, he aquí la respuesta del entonces alcalde (Gaceta de Tenerife, 9 de octubre de 1932):

“DESDE EL PUERTO DE LA CRUZ. Manteniendo una actitud.

Señor director de GACETA DE TENERIFE.

Muy señor mío; Ruégole inserte en el diario de su digna dirección el adjunto escrito, quedándole por ello altamente agradecido.

Salúdale atentamente, F. S. ACEVEDO.

Puerto de la Cruz, 7 de Octubre de 1932.

El último alcalde de la Dictadura, señor Luz Carpenter, ha publicado en los periódicos de esa capital un escrito aludiendo a mi actitud frente a su actuación pasada. En la primera parte de su escrito afirma el citado ex alcalde que en el periodo pre y post electoral le he atacado personalmente prescindiendo de toda cortesía, caballerosidad y delicadeza, a lo que debo contestar que siempre hablé autorizado por el pueblo, consentido por el pueblo y aplaudido por el pueblo. Que el señor Luz le pida explicaciones al pueblo, y no a mí, por todo lo que antecede. Y, en último lugar, si se ha dirigido al pueblo dándole explicaciones y no pidiéndoselas por su entusiasmo a mi actuación, como él mismo reconoce, ¿de qué tiene que quejarse si es el pueblo el que no quiere creerle? Además, esos tribunales ecuánimes que él invoca, ¿por qué no los emplea contra mí por esa, según su opinión, campaña personalista y difamatoria mía?

En la segunda parte quiere demostrar, "sin comprobantes", que lo que he dicho de su actuación municipal es completamente falso. En cambio, yo invito a todo ciudadano a que pase por el Ayuntamiento a examinar las certificaciones que existen de no haber habido acuerdos para realizar la construcción del muro del Penitente. También aquí, en las oficinas de la Siemens y en las casas de los abonados, obran comprobantes de haberse negociado con material eléctrico a riesgo del Ayuntamiento y por medio de un empleado municipal, sin constar los asientos de este negocio en los libros oficiales de contabilidad. Y resultó este negocio tan peregrino que se tuvo que recurrir por la Alcaldía al recargo de un 50 por 100 sobre el valor corriente de dicho material para cubrir las filtraciones... Y así, etc., etc.

Al pueblo se le prometió que desempolvaríamos y limpiaríamos la casa municipal que, por desgracia, era, cuando entramos, un pozo negro donde todos los caciques de la Monarquía habían vertido las suciedades de su nefasta política administrativa, y después proceder en consecuencia.

Nosotros vamos cumpliendo con la primera parte; y, respecto a la segunda, que el señor Luz y sus adláteres no canten todavía victoria.

En la tercera y última parte de su escrito quiere señalar su decisión y deseo aparente de entablar controversia pública sobre estas cuestiones, a lo que yo terminantemente le digo: que invite al pueblo y le dé una conferencia pública, como ya lo he hecho yo; que si él no acudió a rebatirme, disculpa no tiene, puesto que a nadie se le negaron los boletos que se usaron con el único objeto de regular el total de espectadores con la capacidad del teatro.

Y, por último, en todos los terrenos he sabido mantenerme firme y con el señor Luz no estaré dispuesto nunca a hacer una excepción. Florencio SOSA ACEVEDO”.

No meditaban demasiado en aquel entonces, pues el 11 de octubre, sólo dos días después de la publicación del anterior comunicado de Florencio Sosa, tanto en Hoy como en Gaceta de Tenerife, la réplica de don Isidoro Luz (reproduzco la de uno de ellos; idéntica en ambos, claro):

“Señor director del diario GACETA DE TENERIFE.

Muy señor mío: Agradezco a usted dé cabida en el diario de su digna dirección al siguiente escrito que le acompaño, por le que le queda obligado y reconocido s. s. s. que atentamente le saluda, Isidoro Luz Cárpenter.

Puerto de la Cruz. 10 Octubre de 1932.

El señor Sosa Acevedo contesta a mi reto con un alegato en el que solo se ve trata de salirse por la tangente. No acepta la controversia pública, porque sabe que su posición, a todas luces falsa, no le permitirá salir airoso de ella. Y como yo no estoy dispuesto a perder mi tiempo polemizando en la Prensa, le reitero mi deseo de que concurramos ambos a un acto público, para rebatirle, una por una, todas las falsas afirmaciones que contra mi y contra el Ayuntamiento por mi presidido ha lanzado al pueblo, con el único fin, bastardo, de desorientar la opinión y buscar así mi descrédito personal en beneficio de la política de caudillaje que viene alentando y se propone seguir.

Y. por último, señor Sosa Acevedo, la tranquilidad de conciencia que me da mi actuación política, así como mi conducta y la normalidad de todos mis actos en la vida de relación, me permite mantenerme firme en todos los terrenos”.

Algo nos resta, por lo que continuaremos en una próxima ocasión. Hasta entonces.

sábado 28 de enero de 2012

Aguas revueltas

Menuda polvareda se ha levantado en mi pueblo con cierto acuerdo plenario del pasado jueves. Y eso pasa por empeñarse en ponerle nombres de personas a las calles del municipio, cuando sabemos que el único animal terrestre que se queja por todo es el individuo humano. Y es que por muchos méritos que tenga el designado, siempre habrá otro que se sienta mejor y digno acreedor. Aunque los propuestos sean personajes de Los Realejos, la envidia, pecado capital por excelencia, aflorará a ciencia cierta. Y nada digamos cuando se proponga a un ‘forastero’.

Uno, retirado de casi todo desde ha bastante, ignora cómo se cuecen estos asuntos en el ayuntamiento. Pero me pregunto si para esta clase de resoluciones no sería conveniente ponerse de acuerdo previamente, antes de llegar a este tipo de espectáculos. Y sabiendo los procederes de uno de los ‘elegidos’, hoy mismo los ediles populares serán elevados a los cielos por obra y gracia del todopoderoso, mientras que sobre el resto de concejales caerá un cúmulo de maldiciones que difícilmente podrán salir del Averno en los próximos veinte siglos. A no ser que el Teide reviente antes y acabe con tanta bobería.

Pero voy un poco más lejos: ¿Qué le debemos los realejeros a quien único sabe, amparado en la defensa de su Nivaria querida, lanzar exabruptos, diatribas y ofensas de más que dudosa catadura moral? A un servidor no le gustaría habitar en una calle que lleve su nombre. Así de claro. ¿Por qué no actuaron con mucha mayor ecuanimidad y se acordaron, ya puestos, de don Domingo el de La Hoya?

En fin, aguas turbulentas. Y sin puente. Que también las hallamos en torno al accidentado Costa Concordia. A cuyas ‘míseras celdas’ se retiró cierto cura para sus pertinentes ejercicios espirituales. Me recordó a otro más cercano que, años ha, hacía idéntica jugada con el pretexto de estudiar la religiosidad de otros pueblos, de otras culturas. ¡Ay!, lagartos, dicho, faltaría más, en el sentido coloquial de la palabra (del Olmo dixit), a saber, hombre pícaro. ¿No son ellos los que proponen las amenazas amparándose en lo de Dios te castigó? Pues toma medicina en amplias dosis, caimán (persona que con astucia y disimulo procura salir con sus intentos). Te falló el ídem (intento) y te trincaron.

En la Valencia de cañas y barro no lo llevan mejor. Ayer apareció publicado el manuscrito del jurado popular que declaró no culpable, que no inocente, al señor Camps (y otro). Lo que me ratifica en todo lo expresado en la entrada de ayer. Si el portavoz del mismo –supongo que el más preparado– ha escrito “a deliberado”, perdónenme un fisco que voy a pegarme un tiro de leche en polvo. Mejor, este año, aunque me asfixie hasta reventar, me iré a La Palma a echarme unos buenos polvos con las indianas (que uno sigue siendo tradicional). Chacho, esto es una tomadura de pelo elevado a algo más de la enésima. Hasta el Turia se revolvió todito. Y gracias a los millones de gente de bien que confiaron en mí… Arriba con lecciones de modestia. Así se las ponían a Felipe II, de manera harto “faborable”. Váyanse todos a freír chuchangas.

¡Ah!, Felipe González apoya a Rubalcaba en su decidida apuesta por la renovación y dar los pasos necesarios para que los ‘jóvenes’ accedan a puestos de responsabilidad y tal y cual. Ahora que ya soy capaz de armar el cubo de Rubik sin mayores complicaciones, voy a comprarme unas docenas de boliches de cristal (bidriogas, ¿te acuerdas?) para jugar al piche y palmo con mi mujer. ¡Qué ilusión! Lo vamos a pasar más chachi que el carajo. Y cuando nos cansemos, practicaremos, o lo intentaremos, el del agujero (¿te acuerdas también?). Otro día te lo explico.

Pásenlo bien y cuidado con las lluvias, que bajan las aguas turbias.

viernes 27 de enero de 2012

La Justicia que tenemos

¿Pero es que tenemos Justicia (con mayúscula)? Pues, la verdad, no me había dado (de) cuenta. No, de lo de Camps ya se ha escrito bastante. Aunque, siquiera por el oportuno contrapunto, han sido tantos los ‘fallos’ habidos con esta modalidad del jurado, que ya uno se queda dudando en qué le sería conveniente en caso de verse involucrado en cualquier proceso judicial. Oh, fíjate tú la casualidad de que las únicas cinco personas de toda la Comunidad que creían en la inocencia del muy honorable, fueron elegidas para dictaminar. Y es que otras perlas, como la de Juan del Olmo –que ahora mentaré–, te hacen dudar de la ecuanimidad de los unos y del otro (u otra). A lo que se suma también el señor ministro del ramo conminándonos a que lo pensemos unas mil quinientas veces antes de acudir al juzgado, porque como te entusiasmes demasiado vas a tener que pagar como un descosido. Y en esto llega el aspirante socialista Rubalcaba rebatiéndole que esta medida perjudica sensiblemente a los menos pudientes.  En este punto entro yo de confianzudo y le espeto a ambos el que me busquen la diferencia con la situación actual, o es que acaso piensan sus ilustrísimas que la justicia (a partir de aquí, con minúscula) es igual para todos. Y una mierda espichada en un palo. Acabaremos, más pronto que tarde, como en los Estados Unidos: si tienes perras, puedes ir al médico, buscarte un abogado o dedicarte a la política; si no, a llorar a la plaza. Lo del ‘cachondeo’ lo inventó un tal Pedro Pacheco y, visto lo visto, no iba muy descarriado el hombre.

Pero para hombre sesudo, uno de los que ocupan el escalón más alto del escalafón, el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo, quien en sentencia ejemplar afirmó que llamar "zorra" a una mujer no es delito ni falta ni nada, porque quien usa ese adjetivo en realidad quiere decir que dicha mujer es astuta y sagaz. Muy lince (para no repetir zorro) el señor magistrado. Se ganaría la vida fácilmente como profesor de lengua en cualquier instituto o universidad.

Una señora (muy astuta ella; me dio repelús poner zorra) estimó conveniente dirigirle atenta misiva al susodicho. Y como estimo que retrata adecuadamente la situación, allá va:

"Estimado juez Del Olmo: Espero que al recibo de la presente esté usted bien de salud y con las neuronas en perfecto estado de alerta como es habitual en Su Señoría.

El motivo de esta misiva no es otro que el de solicitarle amparo judicial ante una injusticia cometida en la persona de mi tía abuela Felicitas y que me tiene un tanto preocupada. Paso a exponerle los hechos:

Esta mañana mi tía abuela Felicitas y servidora nos hemos cruzado en el garaje con un sujeto bastante cafre que goza de una merecida impopularidad entre la comunidad de vecinos. Animada por la última sentencia de su cosecha, que le ha hecho comprender la utilidad de la palabra como vehículo para limar asperezas, y echando mano a la riqueza semántica de nuestra querida lengua española, mi querida tía abuela, mujer locuaz donde las haya, le ha saludado con un jovial ‘que te den, cabrito’.

Como una hidra, oiga. De poco me ha servido explicarle que la buena de la tía abuela lo decía en el sentido de alabar sus grandes dotes como trepador de riscos, y que en estas épocas de recortes a espuertas, desear a alguien que le den algo es la expresión de un deseo de buena voluntad. El sujeto, entre espumarajos, nos ha soltado unos cuantos vocablos, que no sé si eran insultos o piropos, porque no ha especificado a cuál de sus múltiples acepciones se refería, y ha enfilado hacia la comisaría más cercana haciendo oídos sordos a mis razonamientos, que no son otros que los suyos de usted, y a los de la tía abuela, que le despedía señalando hacia arriba con el dedo corazón de su mano derecha con la evidente intención de saber hacia dónde soplaba el viento.

Como tengo la esperanza de que la denuncia que sin duda está intentando colocar esa hiena -en el sentido de que es un hombre de sonrisa fácil- llegue en algún momento a sus manos, le ruego, por favor, que intente mediar en este asunto explicándole al asno -expresado con la intención de destacar que es hombre tozudo, a la par que trabajador- de mi vecino lo de que las palabras no siempre significan lo que significan, y le muestre de primera mano esa magnífica sentencia suya en la que determina que llamar zorra a una mujer es asumible siempre y cuando se diga en su acepción de mujer astuta.

Sé que es usted un porcino -dicho con el ánimo de remarcar que todo en su señoría son recursos aprovechables- y que como tal, pondrá todo lo que esté de su mano para que mi vecino y otros carroñeros como él -dicho en el sentido de que son personas que se comen los filetes una vez muerta la vaca- entren por el aro y comprendan que basta un poco de buena voluntad, como la de mi tía abuela Felicitas, para transformar las agrias discusiones a gritos en educados intercambios de descripciones, tal y como determina usted en su sentencia, convirtiendo así del mundo un lugar mucho más agradable.

Sin más, y agradeciéndole de antemano su atención, se despide atentamente, una víbora (evidentemente, en el sentido de ponerme a sus pies y a los de su señora), salude a las zorras de su esposa y madre”.

Puede que cuando este post vea la luz ya se haya dictado sentencia condenatoria (qué otra cosa podemos esperar) en el caso de Garzón. O a lo peor lo declaran culpable y no culpable al mismo tiempo, porque en este mundo de locos, el ser cuerdo –se le presupone a los que deben impartir justicia– constituye de por sí una auténtica locura. Y propongo, por último (y sin que valga para nada), que cuando nombren a los miembros de un jurado popular, aparte de medir que el coco le funcione bien, asegúrense de que ven y oyen correctamente. Sostengo que estos nueve valencianos eran todos políticos, únicos especímenes que son capaces de ver blanco y negro, a la par, el mismo objeto (y sujeto, por extensión), o no escuchar nada cuando hay una escandalera de no te menees.