lunes, 22 de octubre de 2012

Ya está bien, machangos

Sí, porque solo puede deberse a un machango (persona de poco seso y ridícula) el estar años con idéntico discurso. Y que no es otro que culpar a otros como los responsables de todos los males habidos y, a este paso, por haber (per sécula seculórum).
En esta tierra canaria estamos alcanzado cotas de irresponsabilidad, cuando no de locura, que rayan los límites de la capacidad de encaje que podamos tener los ciudadanos. La refriega existente entre los políticos que dicen representarnos aquí (Canarias) y allá (Madrid), adquiere tintes alarmantes. Al discurso de Paulino, en el que carga contra quien fue su socio hasta el otro día, José Manuel Soria, se suma, en actitud aborregada, el de su vicepresidente, José Miguel Pérez, alabando lo que bien que nos trataba Zapatero. Y al trío de machangos puede ir, perfectamente, dirigido este discurso que pretendo hilvanar. Porque, como señalo en el titular, ya está bien. Y amparado en lo que mentaré luego, recalco, coño, que ya está bien.
Indicaba hace unos días que en las actuales circunstancias, el gobernar, que debería ser dirigir un territorio o una colectividad, se ha convertido en algo tan fácil como esgrimir, en pueril comportamiento, frases como ‘a mí que me registren’, ‘yo no he sido’, ‘Madrid no gira’…
Y el colmo de la desfachatez alcanza los argumentos peregrinos de intentar escudarse en decisiones de un pasado inmediato en el que, a lo peor, el crítico era socio del criticado, pero, lo dicho, él pasaba por allí. Y en ello, la habilidad del maestro de El Sauzal nos ha conducido a todos, me incluyo, a idéntico grado de imbecilidad.
La directora general de Transportes del gobierno canario asegura que se adeuda 30 millones de euros a Fred. Olsen y Armas por las bonificaciones a los residentes, pero que esta situación se debe a la mala gestión del ministro de Industria cuando era consejero de Economía. Y reitera que si se ha llegado a este punto es debido al Presupuesto General de la Comunidad Autónoma que elaboró el Partido Popular en 2009, En ese año, explicó, el entonces consejero de Economía y Hacienda, José Manuel Soria, presupuestó una partida de solo cuatro millones de euros para las navieras, cuando sabía que las subvenciones suponen para las arcas canarias entre 21 y 24 millones de euros al año. Esta decisión de Soria tuvo una serie de consecuencias, entre las que la directora general destacó que el Gobierno tuviera que pasar de pagar trimestralmente a las navieras a hacerlo a año vencido.
Y cuando la ilustrísima señora doña Rosa Dávila Mamely soltó tal sandez, los periodistas que se hallaban presentes pensaron que en ese entonces Coalición Canaria era socio de gobierno, como lo ha sido siempre, pero se callaron porque en la situación de crisis no es conveniente estirar demasiado la cuerda y lo mismo la próxima semana –si es mañana mejor– queda vacante algún gabinete y si cae la breva…
Es decir, doña Rosa, Soria asignó esa cantidad en los presupuestos, y usted que lleva aupada en diferentes machitos desde los tiempos en los que Paulino corría los maratones enteros (y no medios), se lo tragó y santas pascuas. Y el consejo de gobierno que presidía Rivero, también. Y en Teobaldo Power, más de lo mismo. Pero a qué estamos jugando. Ya sé que somos idiotas redomados. Soy consciente de que estas líneas no llegarán a sus manos, ni a las de su presi, jamás en la vida. Y así viven, en su burbuja, en su mundo. Jugando a que la pelota siga rodando. Brinca tú un poquito y después me toca a mí. Pero no la dejes caer, en eso consiste la partida.
Le voy a  dedicar a todos –insisto, a todos– unas líneas que extraigo de un libro titulado ‘Vivencias canarias’, y cuyo autor es José Meneses Afonso. Si no me trastoco demasiado, aunque creo que los vaivenes no es cosa que a ustedes les preocupe en demasía, se hallan en la página 77 (las banderitas de Italia, que decíamos en aquellos bingos caseros). Y si algún militante de CC, PP o PSOE las hiciera circular para general conocimiento de sus eminencias… Espera sentado, tolete, que las sillas son escasas y de aquí no se mueve ni dios (en minúscula, que estoy congelado en religiosidad). A ustedes se les importa bien poco que los índices de abstención lleguen al 90%. Acabarán yendo a votar militantes y puede que los familiares más directos. Pero dará lo mismo porque, pretendámoslo o no, serán nuestros representantes. Paradojas de la vida, que toda ella es sueño, y los sueños, sueños son. ¡Ah!, las líneas:
¡Váyanse a la gran puñeta y al recoñísimo de sus abuelas, pedazo de machangos!
O, si lo prefieren, y parodiando lo de querer es poder, en Guad, de Alfonso García Ramos, página 131, hallarán: El querer, que hace de los hombres machangos. Ya saben, por querer lean poder, política, ambición… Y donde se expresa hombres, universalícenlo a ambos géneros.
Hasta dentro de un fisco apenas.