sábado, febrero 21, 2026

¿Utopía?

Imagínate tú que haya mañana mismo una erupción volcánica en cualquier isla canaria. Y que se produzca en una zona costera (pongamos que a unos cientos de metros del mar), a distancia prudencial, asimismo, de cualquier población y que las posibles coladas pudieran ser contempladas sin peligro alguno. Y que funcionara como el Kilauea hawaiano, es decir, activo en diversos episodios anuales. Un culo inquieto, vamos.

Puede que esté exigiendo demasiado ante tal hipótesis. Pero, de cumplirse, no solo estaría consolidado el espectáculo sino que daríamos un giro radical en la concepción del turismo. Con otro éxito asegurado: el incremento de superficie de la isla en cuestión, amén de no tener que invertir capital alguno en reparar lo destruido, como ha ocurrido con el Tajogaite palmero. Porque todo aquel que asocia una erupción con plagas celestiales, ignora los avances de la ciencia y los beneficios que una aparente catástrofe natural puede brindarnos. No hay mal que por bien no venga, se dice.

Manifiesto lo anterior a raíz de los tan cacareados enjambres sísmicos que se vienen produciendo en Tenerife en estos últimos tiempos. Y que los medios de comunicación no están “vendiendo” adecuadamente. Porque para ellos prima el morbo y diera la impresión de que les satisface el que solo se destaquen las posibles afecciones y desgracias. Cuando debería ser todo lo contrario, pues se olvida con pasmosa facilidad cuáles son las características del territorio que habitamos. Y lo que debiera ser una posibilidad más de aumentar nuestros encantos naturales (uso y explotación racional), se torna en crónica negra. Informar, sí; asustar y preocupar, no.

Claro, uno, que fue testigo de las crónicas audiovisuales del precitado Tajogaite y contempla ahora cómo toda la zona ganada al mar se ha poblado en un santiamén (unos años en el contexto de tiempos geológicos es nada), piensa si la inmediatez del directo (directo, directo, que gritara la reportera) no echa por tierra visiones de futuro, de ampliación de horizontes. Es lo que yo denomino cuestión de oportunidad, de olvidar el pan para hoy y hambre para mañana y ser capaces de planificar, de programar un poco más allá de un par de metros delante de nuestras narices.

Este planteamiento choca, obviamente, entre el quehacer científico y el devenir político. Porque los inmersos en la primera faceta  van siempre con la luz larga, mientras que los ejecutores de sus proyectos, los cargos públicos, lo hacen con luz de cruce. Todo lo que les suponga superar su periodo de mandato es pura entelequia y aquellos, lo que ven más lejos que el presente inmediato, son dignos representantes de situaciones utópicas que no entran, ni por asomo, en sus cálculos electorales. Sería, salvando las distancias, la transición ecológica de nuestro gobierno canario con el mamotreto que han ubicado en el Polígono Industrial de La Gañanía.

Me resulta imposible volver a la política activa. Y no solamente por razones de edad, que también. Porque tendría que utilizar los cuatro años reglamentarios para planificar los siguientes cincuenta o cien. Y las fiestas y polvaceras, con sus pertinentes sesiones fotográficas, con poses y vídeos donde se margina el sentido del ridículo, no dejarían espacio ni tiempo para el consabido y necesario sosiego. Puede que sea también un iluso. Que no es un valor en la actualidad, precisamente. No sirvo, siquiera, para asesor. Me quedaría hablando con las paredes y aconsejando a gentes de tímpanos en huelga. Y en un mundo de locos, ¿por qué habría de ser yo el único cuerdo? Imposible, me volvería loco.

Disfruten del fin de semana y nos vemos el lunes.

jueves, febrero 19, 2026

Lectura periodística diaria

Vaya manía la mía. No aprendo. Unas ingestas de prensa en las mañanas (después de ir a caminar un buen rato) que poco me solucionan. Porque los periódicos se escoran peligrosamente hacia los derroteros que marcan las nuevas improntas de las redes sociales y el sagrado deber de informar queda, muchas veces, al margen. En fin, estaba en ello cuando vislumbro la composición fotográfica que adjunto. Y como no creo que al buen amigo Agustín (o Miki) se le vaya el baifo tan fácilmente, me da que se confió en las respuestas que le enviaron desde el ayuntamiento (probablemente redactadas por el propio Linares, quien desertó de las aulas de Los Salesianos desde ha la tira de años) y no se percató del gol que le metieron con un verbo transitivo. Porque el entrecomillado me hace sospechar que así fue.

“La vía de circunvalación —explicó Linares— es una obra extensa en el tiempo y supondrá una gran inversión por lo que se necesitaría financiación del Estado, para lo cual se debería cambiar su catalogación viaria de carretera insular a carretera de interés regional, ya que sería uno de los principales accesos al Parque Nacional de Teide. Los demás grandes proyectos de futuro para La Orotava están todos en marcha, encausados y la mayoría tienen financiación”.

Ese participio, que un servidor ha transcrito en negrita, me dio tan fuerte estampido en los bezos (labios, en canario) que debí recurrir, como casi siempre, al diccionario. Y he aquí el resultado de la consulta:

Encausar: tr. Formar causa judicial contra alguien. Sin.: enjuiciar, procesar, acusar, inculpar, empapelar.

Encauzar: 1. tr. Abrir cauce. 2. tr. Encerrar en un cauce una corriente o darle dirección por él. Sin.: canalizar. 3. tr. Encaminar, dirigir por buen camino un asunto, una discusión, etc. Sin.: guiar, dirigir, encaminar, orientar, enfocar, encarrilar, enderezar, educar.

Por lo tanto, estimado Paco (Linares), si los grandes proyectos (salvo la circunvalación) están encausados, es probable que no salgan en muchísimos años. Ya sabes que la justicia es muy lenta y sujeta a tantos vaivenes que lo mismo no te da tiempo de verlos culminados. Y si los encauzados están así, ni contarte quiero lo que deberás esperar para que la circunvalación sea una realidad. Máxime cuando alguno de los enjambres sísmicos podría fastidiar ese futuro trazado con una erupción a la altura de la charca de los Ascanios.

Bueno, y cambiando de tema, puede que recurra a un crowdfunding de esos (financiación colectiva) para que me demuestren hasta qué punto alcanza la generosidad de mis inestimables lectores, a fin de llevar a cabo ese viaje soñado que nunca he podido realizar. Cuyo destino y/o itinerario solo desvelaría a quienes se sumen a la iniciativa. Hombre (o mujer), si la Conferencia Episcopal está pidiendo donativos para financiar el viaje del Papa León XIV a Canarias, ¿por qué he de ser yo menos? Ya que el ayuntamiento no me pagó la correspondiente liquidación en junio de 1987, merezco una gratificación por mis desvelos en pro de la comunidad. Otros con muchos menos méritos figuran en destacados pedestales.

Y acabo con un tercer apunte. También de la prensa, por supuesto. “250 asistencias sanitarias durante el primer fin de semana carnavalero en Santa Cruz”. El 46% de las mismas (115, si mis cálculos no fallan) debidas al consumo excesivo de alcohol. Y lo verdaderamente preocupante, 50 menores de edad. Casi la mitad. Pero no me extraña porque cada cual se sintió legitimado para hacer lo que le saliera del pito. Menos mal que Feijóo y Abascal pondrán freno a tales desmanes en cuanto lleguen a La Moncloa. Se los imaginan cabalgando entre los mogollones con sendos caballos blancos inmaculados…

Hasta el sábado, porque habíamos quedado en cada dos días, ¿no? 

martes, febrero 17, 2026

Deriva ultramontana

Año 1917. Woodrow Wilson, presidente estadounidense, al solicitar permiso al Congreso para entrar en guerra contra Alemania, critica duramente el imperialismo europeo y promete que los pueblos sometidos, pequeños o grandes, podrán elegir libremente su destino. Abunda que ninguna potencia debe proponer la tutela de otras naciones, siguiendo el ejemplo de Estados Unidos que “no aspira a conquistar ni a dominar a nadie”. Porque, recalca, su participación en el conflicto mundial es en pro de la democracia, de los derechos y libertades de los más débiles. [Mesopotamia, págs. 129, 130: Olivier Guez]

No hizo falta esperar a que llegara Donald Trump para que cambiara por completo el guion. Si echas mano de Wikipedia, por ejemplo, y repasas la biografía de Wilson observarás que del dicho al hecho no hubo demasiado trecho. Las repúblicas americanas saben mucho de su particular viraje. Así que cuando iniciamos cualquier conversa acerca de no entender las posturas yanquis en sus reiterados tejemanejes supremacistas, no encontramos elementos de juicio que nos conduzcan a un planteamiento racional de las derivas y afanes de grandeza. Lo más, para situarnos, es propagar aquello de que está loco y de que sus ínfulas son emuladas por advenedizos del tres al cuarto. Pero el que no seamos capaces de encontrar una explicación lógica, como sería fácil deducir, no significa que el hecho tienda a ser mera anécdota que se disipa con el tiempo. Todo lo contrario, los peligros son cada vez más latentes y no circunscritas al ámbito meramente americano.

¿Somos ajenos en España a esta deriva ultramontana? A la vista está que no. Me da, como ya manifesté hace unos días, y que se comenta en todos los círculos políticos, que solo nos va a quedar Portugal como reducto europeo (reserva espiritual de Europa) ante el avance de las hordas reaccionarias. Cuando, al menos en teoría, el pueblo tiene cada vez mayor y más factible acceso al campo del conocimiento, diera la impresión que puede más la tripa que el cacumen, el pronto que el sosiego, la mala bilis que la recapitulación.

A veces, cuando debatimos en amena charla con amigos, conocidos o familiares, cruzamos apuestas para intentar descubrir los derroteros de un mundo a la deriva. Y aportamos mil posibles soluciones. Todas encaminadas al más estrepitoso fracaso. Vamos, como la primitiva, no acertamos ni el reintegro. Porque cuando dirigimos la mirada a lo que ahora mismo está ocurriendo en Estados Unidos con su política (es un decir) en contra de lo que no suponga, a su nauseabundo entender, la pureza de una raza blanca, rubia y bien oronda (por las hamburguesas). Y lo largan a los cuatro vientos aquellos que forman parte de un país, que nació el otro día y como producto de la confluencia de razas y etnias de múltiples procedencias. Cuando por sus genes circulan mestizajes a porrillo, viene a resultar que procede expulsar al que, a buen seguro, no supera los índices diferenciales del que porta la pistola cual miembro del ICE en los nefastos episodios de Mineápolis.

Y aquí, en el país que contribuyó a la expulsión del pueblo judío, porque era más listo y mejor comerciante, hoy le doramos la píldora porque aprendió a machacar a sus vecinos por dictados celestiales del ojo por ojo y en plan venganza por haberse atrevido a sembrar nuestro sagrado territorio con infraestructuras que supusieron avances incontestables. Como siempre la religión se ha encargado de soliviantar los ánimos, solo falta que Irán coordine otro episodio tipo Torres Gemelas, para que, en nombre de Dios (cada uno el suyo, o los suyos), arme tan fuerte terremoto que ni la erupción del Tajogaite o los enjambres sísmicos de las Cañadas.

En el maremágnum estábamos cuando surge la castiza con otra de sus ocurrencias. No bastándole con el coro parlamentario (repitan conmigo…) madrileño, amplía horizontes de nuevo (ya lo hizo con Milei, el loco argentino de la motosierra) y le va a conceder la medalla de su comunidad autónoma al amigo Donald, paradigma protector de la hispanidad…

¿Cómo es posible que el pueblo norteamericano vote masivamente a este sujeto? De la misma que el madrileño lo hace con esta sujeta. Y los ejemplos se multiplican. ¿Hasta cuándo? Me da que no voy a llegar.

domingo, febrero 15, 2026

Hay que saber envejecer

Leer es saludable, dicen. Depende, digo. Porque entre redes, trasmallos, nasas y periódicos al uso, unos potajes existenciales de padre y muy señor mío. Me entero –y no sé si hice bien– que el señor vicepresidente del Gobierno de Canarias lleva un año estudiando cómo hacer para que la cesta de la compra se abarate. Al ritmo que va –sin prisas y con pausas– cuando llegue el momento de dar con la tecla, el clásico plato de papas y huevos fritos ni siquiera aparecerá en la carta de los restaurantes que ofrecen menú diario porque se habrá convertido en artículo de lujo. Pero si es verdad que nuestro paisano se puso a trabajar, déjenlo, que lo mismo atina. En dos décadas tiempo ha tenido, pero ya saben que el ritmo político no sincroniza con el del almanaque.

Como ya nos hemos sumergido en la vorágine carnavalera, me preocupa sobremanera que un parking santacrucero se halle con algún que otro puntal. Y no de lucha canaria, sino de aquellos que se colocan en los edificios que puedan tener algún problema estructural. ¿Se imaginan que ocurra el más mínimo percance cuando se esté celebrando uno de los tantos mogollones? Uno de los que baten récord de asistencia cada año. De verdad, yo no dormiría tranquilo. Y en Diario de Avisos algo al respecto leí. Espero y deseo que les ocurra como con sus predicciones meteorológicas, que exageran un montón y no aciertan nunca. Menos mal.

Y ya que me disfracé, lo de “haz lo que te salga del pito” no creo que sea el lema más adecuado para la sana diversión. Ahora bien, si se trata de una invitación a mucho más que lo de mear en cualquier esquina, objetivo conseguido. Me debe estar pasando lo de Felipe González: los años. Y deberé recurrir al consejo de Elvira Lindo: hay que saber envejecer. Sostiene que se debe enfocar esta última etapa de la vida con grandes dosis de ironía. Por ahí voy enfocado. No solo no la he perdido sino que me da que se va incrementando con el paso de los días. Y cuando me siento a garabatear cuatro párrafos, paso del dicho al hecho de manera automática.

La madre literaria de Manolito Gafotas señalaba, ante la última de Felipe, que se le nota desabrido y malhumorado. Vamos, de mala leche, para entendernos. Porque se queda corta en sus apreciaciones. Puede que por ser quien fue, ya que ahora no es nadie. Y cada vez que abre la boca no se ahoga porque la Virgen del Rocío debe estar echándole una mano.

No, Felipe, así no. Si estás descontento, disgustado, enojado, cabreado, incluso resentido, hay otras maneras. La más sencilla el seguir viviendo de las rentas, que son notorias, o apuntarte a otro club. Que a buen seguro te acogerán con los brazos abiertos. Hay, verbigracia, una fundación, sin ánimo de lucro (eso dicen sus estatutos aunque es de muy dudoso creer), dedicada al análisis y los estudios sociales. Su presidente te hará un hueco de honor. Dicen las malas lenguas (en la tele esa en la que un tal Figaredo, sobrino de otro liviano apellidado Rato, quiere entrar con una bomba atómica) que es una sucursal del PP, pero esa nimiedad no te va a importar demasiado. Incluso tendrás la oportunidad de ir con él a visitar al emérito (manda trillos) en uno de esos lugares donde hay yates y el dinero corre que da gusto. O sea, que te vas a encontrar en tu ambiente.

¡Ah!, como ayer se celebró el día de los enamorados –lo pongo en minúscula no sea que se encoja y me deje en ridículo– y un 14 de febrero, pero de 1980, tuvo lugar la presentación en público de la Agrupación Folclórica de Higa (San Jerónimo en aquel entonces), debemos felicitar al colectivo por su 46º cumpleaños. Esto de los grupos es como el pasacatre (dos pasos pa´lante, dos pasos pa´tras), altibajos, parabienes, sinsabores, alegrías, pero continúan bregando. Que sea por otros tantos, como mínimo. 

viernes, febrero 13, 2026

A río revuelto...

Manifiesta, sin disimular su manía persecutoria, el señor Felipe González Márquez, quien fuera presidente del Gobierno de España entre 1982 y 1996, que no votará al PSOE, sino en blanco, si Pedro Sánchez vuelve a figurar como candidato. Me da que lo suyo va algo más allá del clásico chocheo provocado por su provecta edad. Puede que el humo de tanto habano le haya dejado secuelas irreversibles. O que el mucho agacharse para atender sus bonsáis le haya cortocircuitado algún nervio.

Mira, Felipe –lo de estimado ya no me sale, el teclado se ha negado–, si la ley electoral no ha cambiado en estos últimos días, o no me he enterado por estar atendiendo otros menesteres más acuciantes, viene a resultar que yo tampoco lo votaré. Porque en mi circunscripción electoral (provincia de Santa Cruz de Tenerife) la candidatura socialista contendrá una lista con otros nombres. Y como tú debes poseer diversas propiedades merced a esos cargos a los que accediste cuando abandonaste La Moncloa, como otros tantos, por aquello de las puertas giratorias (contrarias a tu parecer cuando vestías con la chaqueta de pana), ignoro dónde estás censado. Pues si continúas en tu Sevilla natal, a buen seguro que Sánchez no va a encabezar la plancha andaluza. Y de estarlo en la República Dominicana o Marruecos, ya me dirás. Si es en Madrid, tienes otras opciones más en consonancia con tus delirios.

Tú eres muy libre de hacer lo que te venga en gana. Y de opinar como mejor creas oportuno. Pero hace bastante tiempo que debías de haber abandonado el barco del PSOE. Con valentía, lanzándote por la borda y no estar de manera permanente (machacona) jodiendo la pavana. Porque tú no eres socialista ni nada parecido. Eres un burgués adinerado que flaco servicio prestas al partido. O mejor, pareces un infiltrado. Lo tuyo es bailar el chotis con Ayuso si el reuma te lo permite. Hasta puede que podamos equipararte con el de las dos tallas menos (al parecer de un tal Federico) en tus nuevas visiones del país. De aquellos avatares, proclamas y decires de tus inicios no queda ni la más mínima sombra. Tu metamorfosis sobrepasa con creces la de cualquier insecto, anfibio, molusco, crustáceo o equinodermo. Adelantaste a Kafka por la derecha y superado, con creces, los mitos de Ovidio.

Puedes llevarte contigo a García Page. Que más que mosca cojonera emula al Guadiana. Lo mismo se pasa una temporada (corta, eso sí) desaparecido y luego le vienen los arrebatos. Se cree superior y tengo unas ganas locas de que se presente sin el respaldo de las siglas del partido detrás. Como ha habido ya muchos ejemplos en la historia de la formación con éxitos tan notables que se esfumaron (disolvieron) cual terrones de azúcar. Da la impresión de que aprovechan que la cosa está fastidiada a cualquier nivel para echar más leña al fuego. De salvadores estamos hasta las narices, por no decir, o escribir, otra parte del organismo humano.

Menos mal que hay un electorado que es menos veleta que algunos, o bastantes, dirigentes. Y se queda en casa, como mal menor. Que no le dora la píldora a la derecha extrema y a la extrema derecha. Que tanto monta. Y que solo está necesitada de que los comportamientos y actitudes retomen el cauce para volver a las urnas sin tanto desencanto. Que vuelva a ver ejemplaridad y no luchas intestinas. Que ya tenemos los parlamentos para tales circos.

Miren, uno podrá ser muy crítico. Pero el corazoncito siempre esté ahí debajo latiendo. Y no escribo alma porque no tengo el cacumen para disquisiciones religiosas. Y sintió –como con cualquier otro enfermo terminal– que Lambán acabara su existencia terrenal de manera tan cruel. Pero no fue su conducta, con respecto al PSOE, en los últimos años la más agradecida. También por su animadversión a Sánchez. Y, hasta donde yo sé, las puertas de la militancia siempre están abiertas. Para entrar, pero, asimismo, para salir. Y aquel que no se encuentra a gusto, o cómodo, libre es para coger el camino contrario. Pero quedarse para hacer daño a conciencia es, como poco, reprobable.

La discrepancia –también la mía– no constituye una falta de respeto. Es una buena manera de enriquecimiento, siempre que los cauces sean los adecuados y pertinentes. Pero cuando el peligro de un asalto (¿con bomba atómica?) a las instituciones por parte de unos posibles dirigentes, que no se cortan un pelo en proclamar a los cuatro vientos cuál va a ser su programa de gobierno, aquellos que nacimos cuando el ferrolano aún no había estirado la pata observamos cómo la piel se nos eriza.

Temblando estoy. Hasta la próxima, si me dejan. Que sí, gilipollas, que no es una figura retórica. Tú no sabes nada de lo que significaba la llegada del dueño de la finca. Imagínate a una escala superior. ¿Y crees que contándote esa (mi) historia no vas a estar condenado a repetirla? No seas pollaboba. Con todos mis respetos.