Aprovecho esta incursión marina para otras dos pinceladas.
Buen viaje le dio Zapatero a González con el asunto de las sociedades offshore. Esas que literalmente
significarían empresas en alta mar o fuera de la costa y que yo las denomino de
allende los mares. Bueno, las que radican en paraísos fiscales, puesto que
Pedro Sánchez es muy malo y su Hacienda se lo lleva todo. Un servidor no sabe
si José Luis es culpable o no. Le etiqueto la consabida presunción de
inocencia. Pero me da que Felipe, efectivamente, tiene todas las de ganar en
eso de los dineros fáciles. Y flaco favor ha venido prestando últimamente con
declaraciones que en nada envidian a las del presidente de la Fundación para el
Análisis y los Estudios Sociales (FAES), el ínclito José Mari.
Y la otra se trata de otro fiasco en la convocatoria de una
nueva Conferencia Sectorial de Inmigración con el enésimo plante de las
comunidades autónomas gobernadas por la
extrema derecha y la derecha extrema. Sigue meridianamente claro que de
negros (que nos llegan por la mar) no quieren saber nada. Solo hacen la excepción
de Lamine y Nico por aquello del qué dirán. Y aquí, en Canarias, principal
punto de recepción de cayucos y pateras, un presidente regional popular, y
actual vicepresidente del Ejecutivo, es tanto lo que vale, que mejor haría en
agachar la cabeza, meterla entre las patas y mandarse a mudar. "Pintas
menos que Pichorras en Pastriz".
Un apostilla para concluir: Los miembros del Consejo General
del Poder Judicial (CGPJ), más allá de su ideología o de la formación política
que los propuso para su nombramiento, deberían tener claro –por su propia
credibilidad– que las normas deben cumplirse. Pero si las leyes se aprueban
para saltárselas a la torera, rompamos todos la baraja y convirtámonos en
trileros del tres al cuarto. Porque el espectáculo que nos brindan –el último,
que no la guinda: las deliberaciones para decidir qué hacer con las quejas por
las actuaciones del desmelenado Peinado– indica, bien a las claras, una deriva
tal que pone a los pies de los caballos toda la estructura de uno de los tres
poderes del Estado. Los intocables, la casta que se autojuzga… ¿Escéptico?
Ojalá pudiera pensar de otra manera, pero no puedo dar fe a los despropósitos;
máxime cuando de justicia (derecho, razón, equidad) se trata. Estos sesgos me
hacen recordar una época lejana en la que el destino me brindó la oportunidad
de ocupar cierto puesto de relevancia. Vino a visitarme un afiliado del PSOE. Y
antes de exponerme la cuestión a tratar, me deleitó con unos cuantos
recordatorios acerca de su militancia y orientación del voto, por lo que me vi
obligado a cortarle de raíz. Le recordé, con toda la amabilidad de la que fui
capaz, que, una vez elegido, el cargo que ostentaba suponía un compromiso para
con todos, independientemente de inclinaciones, creencias, gustos y aficiones.
Incluso lo amenacé con finiquitar la cita si continuaba por aquellos derroteros.
Se avino a razones y… tan amigos.
¿Tan difícil es, señores magistrados, que se den un baño en
ese océano del sentido común? Y no solo por ustedes, que también, sino por la
inmensa mayoría de compañeros que actúan responsablemente y que se ven
señalados por vuestros torticeros procederes. Tengan, no obstante, un feliz
domingo. Y aprovechen el próximo mes para unos buenos chapuzones con acopios de
iodo y sal.


