miércoles, abril 08, 2026

¿Y la de Los Barros, Adolfo?

Sí, estimado alcalde. Porque el pasado lunes fue un día glorioso. Bueno, como otros tantos desde que comenzó la obra de Los Barros allá por la década pasada. ¿O fue el pasado siglo? Porque a este paso puede que supere lo que supuso la construcción de El Escorial. Es más, te apuesto los consabidos 50 céntimos a que si repasas cualquier hemeroteca de un país oriental, verbigracia, en el tiempo que llevamos de molestias, atascos, ruidos e infortunios varios (de polvaceras, ni te cuento), una pequeña empresa ya hubiese concluido unos buenos cuantos centenares de kilómetros de autopista de seis carriles en cada dirección, con unos cien pasos elevados para peatones, cincuenta rotondas y veinte zonas de aparcamientos disuasorios.

Claro, te buscas constructoras sin trabajadores (añade La Gorvorana) y luego te luces en redes sociales con los anuncios del esperpento. Y echo en falta que vayas a la zona a sacarte la foto del bien quedar. Y lleves contigo a la flota de correveidiles que tienes a tu alrededor haciéndote la ola. Porque con la cohorte de liberados que disfruta este equipo de (des)gobierno, ya es hora de que demuestren algo. Un poco apenas, pues hasta ahora solo avalancha de imágenes acompañadas de palabras necias y contenidos más vacuos que el cerebro de una carabela portuguesa. Que viene a ser muy parecido al de todos ustedes.

¿Para qué presumes de superávit si tienes sumido al pueblo en un caos permanente? ¿No hay un asesor, siquiera uno, que tenga dos dedos de frente y razone un fisco ante el desaguisado? Haz un día como Isaac Valencia cuando se puso a dirigir el tráfico en la zona de El Calvario orotavense. Plántate en la rotonda de la ¿Ciudad? (¿no quedaría mejor Villa?) Amiga de la Infancia y charla con los que pretenden acceder a la zona de los talleres que se sitúan en los bajos de la gasolinera o a los que deben entrar en la urbanización donde le pusieron el nombre de una calle al ilustre don José (Pepe) Rodríguez Ramírez, quien fuera propietario de El Día, y que por nuestra Villa se hizo acreedor a tantos méritos como los que demuestran ustedes en el día a día, semana a semana, mes a mes y año a año.

Sobran concejales y faltan gestores. Sobran figurines y faltan arrestos. No se tiene una idea clara de qué rumbo queremos para un municipio que solo vive de y para las fiestas. Por las que ustedes se chiflan porque siguen funcionando como opio para el pueblo. Un perfecto sedante que adormece y priva de juicio a un electorado que acude a las urnas como borregos abducidos. ¿Que si estoy cabreado? Pues no, lo siguiente. Son ustedes unos auténticos rebenques. El cargo que ostentan ni es merecido ni les cabe en el traje. Prima la inutilidad en grado superlativo. Si yo ocupase ese puesto en la actualidad, tardando estaría en convocar una rueda de prensa para poner en conocimiento de la sociedad mi dimisión inmediata. Por incompetente e inepto. Para dar paso a quien estuviese dispuesto a planificar con el mayor consenso posible.

No, pero si tienen los jardines bonitos, las murgas sacan sobresaliente y los viejos van de excursión. Toma, y yo riego las helechas de mi casa para que no se marchiten, oigo la radio de las orquestas canarias y viajo cada vez que me da la gana (que para eso me paga Pedro Sánchez). Aquí se confunde la velocidad con el atún y se vive el momento. Los que vengan detrás y se encuentren el terrible dilema de cómo encarrilar este tren a la deriva… Que se jodan, pensarán los que no sufren de estrés y ven incrementar la cuenta corriente cada final de mes (o antes).

Aquellos que consideramos los festejos como un avatar más de la vida, y no como la condición sine qua non de nuestro fugaz paso terreno, sentimos vergüenza ajena ante los derroteros que se vienen dibujando en la Villa de Viera. Signados con gruesos garabatos que disimulan notorias carencias. Sé que las comparaciones son siempre odiosas, pero el concejal, de la oposición o grupo de gobierno, de cualquiera de las primeras corporaciones democráticas, les puede dar vuelta y media en cómo gestionar. En cómo con escasos recursos económicos se cumplían programas electorales. Porque el dinero era para lo que era y no para diversiones y lucimientos del tres al cuarto.

Me defraudas, Adolfo. Insisto, ve a Los Barros y pasea con garbo. Que te retraten mogollón. Graba vídeos bonitos. Sigue con prórrogas hasta el más allá. ¡Ah!, y en julio se vence el plazo de la primera fase de la restauración de la Casa de La Gorvorana. No te olvides de invitarnos (todavía quedamos unos cuantos inquilinos) a un cortado en la flamante cafetería. Un tentempié informal, que no disponemos de elegantes trajes. Y al regreso nos paramos en Los Barros. Sí, como todos los días porque ¿quién es el guapo que no sufre retenciones?

Concluyo con unas ganas enormes de mandarte para cierto sitio, pero, ya ves, no todos somos iguales. Aunque díscolos, algunos presumimos de buena educación. Platanera, y a mucha honra. Sigue inculcando valores festivos en los niños. Ellos son el futuro de más fuegos artificiales. Y los potenciales nuevos palmeros.

¿Qué necesidad tienes?, me preguntan. Toda y más. Porque, como decía el Padre Antonio, de cobardes vamos sobrados. Y en Los Realejos nos llevamos la palma. Ojalá no se estallen cuando despierten. Allí será el llanto y el crujir de dientes. Amén.

lunes, abril 06, 2026

Las cosas de doña Blanca

He dejado pasar unos días. Reflexioné durante la pasada semana (santa, que la mentan). No estuve de procesiones porque uno camina en otros momentos y de manera diferente, no tan pausada ni con redobles de tambor. Mis ejercicios espirituales son de andar por casa. Tampoco me di golpes en el pecho ni recé oración alguna. A mi edad ya me preservo de no castigar esta anatomía septuagenaria. Para que los traumatólogos no tengan trabajo extra con alguna costilla desfondada. Hay que cuidarse de las enfermedades del alma…naque.

Ya los doy por enterados de que a doña Blanca Pérez, consejera de Medio Natural del Cabildo de Tenerife, se le ocurrió invitar a una reunión (luego se escudó en el Director Insular de Emergencias, que debió asumir el marrón), en pleno auge de Therese, a uno que se dice influencer. Cuyo nombre omito porque para darle publicidad ya tiene suficientes amigos en el Cecopin (Centro de Coordinación Operativa Insular). Pues no hace falta ser muy estudiado para echarse las manos a la cabeza ante semejante desfachatez. Y no lo expreso solamente por el amarillismo (tirando a canelo) de las publicaciones del precitado sujeto, sino por la supina ignorancia de un cargo público al permitir la retransmisión en directo, y durante algo más de dos horas, de la toma de decisiones en un órgano que debe velar por la seguridad de todos los tinerfeños. Es decir, cuando primar la seriedad, amén de la enorme responsabilidad (¿me remonto al espectáculo de cuando la dana en Valencia y los catastróficos resultados?), se supone sea el leitmotiv de la reunión, la institución insular se lo toma en plan cachondeo y hace acto de presencia el sensacionalismo barato de quien tiene menos credibilidad que un billete de tres euros.

Debe poseer buenos padrinos, y madrinas, la consejera. Pues no solo se la apartó de sus responsabilidades cuando fue sorprendida conduciendo ebria años atrás, y condenada tras el juicio pertinente, sino que consigue más premios que yo reintegros en la primitiva. Y los quiere compartir, por lo que se observa, con sus admiradores. Que aprovechan la ocasión –en algo hay que entretenerse durante tan largo periodo de tiempo– entre riadas y ventoleras, par dar a conocer su próxima operación de caderas. ¿Se perdió la vergüenza, doña Blanca, o me permito dudar de si se ha tenido alguna vez?

Su jefa, doña Rosa, la de los 90 días, y que también se priva por publicidades y propagandas, tardando está en acudir a la facultad de periodismo para impartir una lección a los estudiantes allí matriculados e indicarles que están haciendo el payaso y perdiendo el tiempo. Porque que los jóvenes dediquen tremendos esfuerzos en su preparación académica, para verlos compensados con estos espectáculos, bien merece un par de nalgadas en salvasealaspartes de unos cargos públicos que, ni por asomo, están a la altura de la responsabilidad contraída tras el resultado electoral.

Me congratula que la Asociación de Periodistas de Tenerife (APT) haya denunciado el hecho que venimos comentando y censure abiertamente esta grave intromisión. Máxime cuando debe primar el rigor informativo (y no los cachanchanes de turno) en las sesiones de suma trascendencia. No solo por los trabajos desarrollados sino por la adopción de medidas ante las inclemencias meteorológicas. Pero las frivolidades de la señora Dávila Mamely (ya hubo otro influencer  haciendo de las suyas en Las Cañadas) rayan la irresponsabilidad más absoluta. Tanto que me atrevería a llamarla, de manera directa y clara, incompetente.

Admiro al alcalde que repite elección tras elección. Habrá entendido su pueblo que merece, una y otra vez, la confianza para a seguir en el cargo. Ejemplos tenemos unos cuantos en la isla. Pero me pone de muy mal humor (iba a escribir que se me engrifan los pelos, pero es completamente imposible por razones obvias de escaseces) el comprobar cómo existen especímenes que cada cuatro años pasan a ocupar un puesto diferente. Valen para un roto y para un descosido. La señora Dávila es un ejemplo bien significativo. Como también lo son Cristina Valido o Ana Oramas. O como ciertos concejales de mi pueblo que han ocupado diversidad de (ir)responsabilidades cual consumados entendidos. Deben –eso piensan– poseer superpoderes. Como en los cómics. Porque en la realidad son puras piltrafas acomodaticias. Con nefastas consecuencias, a tenor de… lo que está a la vista no necesita espejuelos. Daré un consejo a mis nietos para que no se coman el coco con la posible carrera a estudiar. Y si alguno optara por el periodismo, que se lo quite desde ya de la cabeza: marketing en la Universidad de Wyoming o influencer. Le bastaría con un móvil y un par de amiguetes.

sábado, abril 04, 2026

Una mosquita muerta

Vuelve llegar a mis manos (o mis ojos) un panegírico de Luis María Anson en el que ni se cansa ni se recata lo más mínimo en laudar al alter ego de Ayuso. Son tantos los piropos que lanza cada poco nuestro célebre periodista, escritor y académico, a la presidenta de la Comunidad de Madrid (y cuando lo hace con MAR también incide directamente en la misma diana), que debe hallarse altamente preocupada toda la cúpula de Génova, 13. A no ser que los cálculos electorales de Isabel pasen por la debacle de Feijóo (si ya defenestró a Casado, no le va a temblar el pulso en sucesivos pasos) para luego llegar ella en plan salvadora, con esa carita de no haber roto un plato en su vida (ni en bajada). Y como todos sus pecados le están siendo perdonados por su asistencia a una misa a la semana, después de haber pasado de su ateísmo confeso a practicante contumaz (cual Saulo de Tarso dándose un partigazo del caballo al suelo), tiene abiertas las puertas del cielo. Y el Papa en junio la ungirá como heredera universal.

Rescato tres pinceladas del artículo de marras:

“Antes que nada, Miguel Ángel Rodríguez es un gran periodista. La dilatada experiencia de Miguel Ángel Rodríguez es como el lecho de un río por el que han discurrido todas las aguas, los lodos todos. Es hombre moderado, prudente, anticipador, perspicaz. Político de impecable honradez…”.

Con el símil de los lodos no se ha consagrado don Luis María. Se lo pudo haber ahorrado. Y que el interfecto es hombre moderado, prudente y honrado, me remito solamente a la defensa numantina de la pareja del ático y al nebuloso pasaje en el que se vio implicado el ya exFiscal General del Estado. Todo un ejemplo del buen hacer periodístico. Vamos, una mosquita muerta. Y de cómo los chanchullos políticos y sus prácticas barriobajeras marcan el paso de la mismísima justicia. El que pueda hacer…

“Los trituradores de oficio, los tertulianos que todo lo saben, los políticos embalsamados por la torpeza y la insidia, los moscardones cojoneros de la palabra disgregada que solo conocen la agresión, tienen en Miguel Ángel Rodríguez a un peso pesado de la vida política española al que casi siempre acompaña el éxito”.

Exacto, así se las ponían a Felipe II. ¿Cómo no va a tener éxito? Asegurado al cien por cien. ¿Fue, asimismo, el artífice de que las elecciones se pueden trucar con la IA permitiendo adulterar el proceso para que con un mismo DNI se puedan introducir infinitas papeletas en las urnas? ¿Valen esos generosos calificativos para los adictos a la Cope o Intereconomía, por ejemplo? ¿Y no podría ser usted (o el glosado), verbigracia, otro moscardón cojonero de la palabra disgregada? Cuídese, no caiga en tales incongruencias. Mire que el querer morir con las botas puestas le puede acarrear serios disgustos.

“La contribución de Miguel Ángel Rodríguez al triunfo de la presidenta madrileña puede calificarse de considerable. Por eso el sanchismo [sic] le persigue con saña, porque sabe que el gran nombre del Partido Popular es Díaz Ayuso y pretenden dañarla atacando sus flancos. Hay que colocarse, en fin, por encima de la gran felonía, de esos acosos cadaverizados [sic] que en estas últimas semanas agreden e insultan al sólido colaborador de la presidenta”.

¿Lo habrá leído Alberto? Por cierto, señor Anson, ¿a qué se refiere usted con los flancos de doña Isabel? ¿Qué confianzas son esas? El ‘sanchismo’ persigue con saña. ¿Tanta como la suya en sentido inverso? ¿No es usted el presidente de El Imparcial? ¿Dónde aparcó, entonces, la ecuanimidad, el ser equitativo, desapasionado, equilibrado, justo? ¿No indica la RAE –institución que debe conocer bien– que ser imparcial significa no adherirse a ningún partido? Pues me da que mea usted hacia arriba y se está chingando el cuerpo entero. Porque todito lo plasmado se le vuelve en su contra. Creo que ya no voy a perder mi preciado tiempo en leerlo. La crítica es sana, por supuesto. Pero lo suyo es obsesión. Algo que no dice nada bien de un tan buen periodista. ¿Son los inconvenientes de haber sido encumbrado? Tenga cuidado no sea que se vaya a caer del pedestal y cuando uno es mayor… Por experiencia lo digo, que ya medí una pared sin cinta métrica. Cuánta decepción.

Para mis detractores va la conclusión. Claro que hago crítica en mis artículos de opinión. Faltaría más. Y añado: estoy afiliado al PSOE desde la década de los setenta del pasado siglo. Lo que no me ha impedido expresarme sin cortapisas desde que me alongué a esta manía de expresar por escrito mis pareceres (llevo más de cuarenta años en este ¿arte? de garabatear letras). Porque amor no quita conocimiento. Ya lo comprobarás el día que tenga perras y edite una compilación.

Hasta el lunes, que es día de vuelta al trabajo. 

jueves, abril 02, 2026

Almeida, la paloma y otros

Me apetece comenzar el mes de abril con un repaso de ciertos asuntillos que han llamado mi atención en estos días pasados. A modo de reflexión, que para eso estamos en la semana en que, de infante y de joven, me inculcaron el deber de recogerse y rezar mucho con el más riguroso luto. Luego, el inexorable paso del tiempo me llevó por otros derroteros y en alguna primavera de vete a saber tú qué año se me debió alterar tanto la sangre que… Vamos allá:

¿Cómo se puede votar en contra de una propuesta encaminada a bajar la tasa de alcohol al volante? Se necesita ser muy sectario para, con tal de decir que no a todo lo que provenga del gobierno, echar por tierra una medida que, a buen seguro, salvará muchas vidas. Vino a mi memoria la tristemente célebre salida del señor Aznar (el de las armas de destrucción masiva) cuando manifestó que nadie le debería indicar cuándo debía echarse una copa. O más. Así en plan macho ibérico en la puerta de cualquier guachinche. O, más tarde, de otro gallego (como el de ahora), con lo de viva el vino.

¿Cómo se puede votar en contra de la concesión de ayudas a los afectados por las borrascas? ¿Y cómo aún la gente vota por estos energúmenos en las sucesivas elecciones? ¿A dónde vamos a parar con estos comportamientos alejados de toda lógica? ¿Nos estamos convirtiendo en marionetas de quienes se arrogan el derecho divino de establecer el (des)orden mundial a su antojo?

Si el Gobierno de Canarias (CC se deja llevar por la impronta popular) no para de conceder la impartición de más titulaciones en las universidades privadas, mientras cierra el grifo de la financiación a las dos públicas, me pregunto que tan mal no debe estar la situación económica en las islas cuando harto sabido es que matricularse en alguno de los ya muchos centros no sale por dos euros, precisamente. Claro, como Manolo es licenciado por Wyoming, no quiere que su descendencia (directa, o lo de allegados), y la de Fernando, se rebaje hasta el punto de compartir pupitre con los hijos… de los correveidiles que votan por estos impresentables.

Como no han tenido la vergüenza de cumplir la promesa electoral de la bajada generalizada del IGIC, continúa el goteo de remiendos. Toca ahora contentar a los autónomos que facturen anualmente menos de 50.000 euros. Y me cuestiono sin esta exención al pago del precitado impuesto indirecto va a repercutir en el consumidor. Me temo que no. Porque amparados en los incrementos del combustible, los precios van a quedar igual (o superiores), con lo que se ampliará el margen de beneficios de los de siempre. Y contando, además, con el beneplácito de los que solo creen en lo público a la hora de cobrar a final de mes. Abonos suculentos y sin retrasos.

Que los resultados electorales de la formaciones a la izquierda del PSOE (sempiterno comodín que pinta estupendamente en la teoría) son un fracaso, no cabe la menor duda. Pues no colorean mejor las expectativas para las próximas andaluzas. Ni para sustituir a Yolanda Díaz al frente de Sumar (¿o era Restar?) se ponen de acuerdo. Pueden los egos. Y Podemos, como siempre, hacia su total extinción. Sigue tú, Rufián, en el noble empeño.

Dejé para el final el percance del alcalde madrileño. Dice que ser bajito es una ventaja por si cae algún objeto no identificado proveniente los altos. Una maceta, por ejemplo, desde un balcón. Pues no pensó igual la paloma que sobrevoló el acto en que Almeida se dirigía a la concurrencia. Le envió el paquete postal, vía aérea, bien directo a su flamante corte de pelo. Traduzco: le mandó una cagada de padre y muy señor mío en la testa. Que al restregársela pasó a su mano para general regocijo de la concurrencia. Inmortalizada por los medios de comunicación presentes. Menos mal que siempre existen almas caritativas que disponen de toallitas para el aseo de urgencia. Y así entendemos, los incrédulos de a pie, para qué son necesarios tantos asesores. Aunque algunos, y lo siento por ellos, tengan asignado el noble cometido de limpiar la mierda de quien paga. A pesar de que estamos en Semana Santa, el Vaticano asegura que el Espíritu Santo no fue el causante del desaguisado. Me quedo más tranquilo. 

martes, marzo 31, 2026

Predicar con el ejemplo

El consejero de Política Territorial, Cohesión Territorial y Aguas del Gobierno de Canarias, Manuel Miranda, durante la jornada "Canarias: Hacia una gestión del agua moderna y resiliente", volvió a insistir (es cantinela impenitente del ejecutivo de Clavijo)  sobre las excelencias del denominado ‘decreto Canarias’, rogando a la Virgen de Candelaria, la del Pino y las del resto de islas no capitalinas para que salga adelante y así poder garantizar las inversiones previstas y compensar el previsible encarecimiento energético de la producción de agua. Ya le estamos viendo las orejas al lobo, pero aquí no movemos un dedo sino que seguimos esperando a que sea Pedro Sánchez el que tome la iniciativa.

Me llama mucho la atención el que manifieste, asimismo, que la planificación impulsada desde 2023 "está permitiendo poner en marcha obras estratégicas en todas las islas". Pues me va a perdonar el consejero si le planteo mis serias dudas al respecto. Porque si en Lanzarote se pierde irremisiblemente el 55% del agua desalada, no observo que en estos tres años de gobierno se note mejoría alguna. Y de seguirse encareciendo la producción, debido al incremento de los precios energéticos por las ocurrencias de Trump y Netanyahu, pobres usuarios. Les va a salir más caro un vaso de agua que una docena de huevos. Así que, pónganse las pilas y prediquen con el ejemplo haciendo más y diciendo menos.

Leo en Canarias Ahora que el Tribunal Supremo (TS) ha confirmado una multa de 2.000 euros que le fue impuesta a la magistrada María Vanesa Pérez Lleó por humillar e insultar en varias ocasiones a funcionarios del juzgado cuando estaba destinada en el de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Nules (Castellón). Actualmente es la titular de plaza número 9 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Santa Cruz de Tenerife.

La jueza, que, según parece, no se distingue por su prudencia verbal, se dedicó a piropear a varios trabajadores del juzgado con calificativos como gilipollas, vagos, cara polla o frígida. No conforme con el variopinto elenco, la sentencia señala que la magistrada también preguntó de manera directa a un funcionario: “¿A ti se te levanta?”. Tal cual, sin anestesia. Y en otra ocasión citó a varios trabajadores a su despacho, los llamó “vagos” y utilizó expresiones como “aquí van a rodar cabezas”, “yo no soy vuestra amiga” o “no quiero réplicas”.

Vaya con la jueza, ¿no? Todo un ejemplo para el gremio. Exquisito vocabulario. A lo que debemos añadir —¿todavía más?— cómo se dirigía a la letrada de la Administración de Justicia con las siguientes expresiones: “La letrada tiene la piel muy fina”, “no sirve ni para limpiar la mierda de mi culo”, “me río con mis amigos jueces de ella” o “no tiene ni idea de tramitar”.

Afortunadamente el clima de las islas le ha sentado bien y se comporta con mucho más fundamento. O se ha puesto un punto en la boca. Espero y deseo que las borrascas no la sacudan mucho para que no vuelva a las andadas. Porque un modelo no es para este Poder del Estado, tan puesto en solfa por el inadecuado comportamiento de algunos que se creen intocables. ¿Verbigracia, ella misma?

Continúa el rifirrafe parlamentario. Congreso y Senado  dando pautas a la gente de cómo (no) deben comportarse. Con actitudes tan congruentes como sí a la guerra y no a las ayudas. Porque si se critica el no a la guerra de Sánchez, habrá que presuponer que te encantan los bombardeos y las masacres de población civil. ¿En qué quedamos? Y como los expertos avisan de que el gas de la risa puede provocar secuelas neurológicas irreversibles, mucho habremos de cuidarnos los que aún seguimos con atención el devenir político. Porque cada ataque de carcajadas (comparecencias ministeriales, comisiones de investigación, sesiones de control…) va minando nuestra salud de manera irreversible. Y no me gustaría acabar como una piltrafa por culpa de las ilustres señorías. ¿Tendré que adoptar el santo remedio de “váyanse al carajo”?

Y la próxima, en abril.