En la actualidad no solo maneja Casimiro los destinos
insulares colombinos. También se ha erigido en el puto amo –y a perdonar la
expresión coloquial– del archipiélago ultraperiférico. Valen más los tres votos
de ASG en la sede parlamentaria de Teobaldo Power que los sesenta y siete
restantes. Todas las combinaciones pasan siempre por el Roque de Agando. Y la
muestra inequívoca de la componenda matemática se materializa en el montante
millonario de las obras en aquellos predios. Muchas de ellas completamente
innecesarias, lo que supone un despilfarro sin precedentes. Basta darse una
vuelta para comprobar cómo el paisaje gomero se halla regado de
infraestructuras muertas de risa. Dinero botado a la basura sin recato y sin
vergüenza. Si me invitas a una excursión –soy de poco gasto– te paseo por
Ipalán, Mulagua, Orone y Agana y elaboramos una lista de miradores, piscinas,
centros de, casas de… y sumamos, grosso modo, si es que la calculadora aguanta.
La Agrupación Socialista Gomera –lo de socialista debe ser
para que nos estallemos de risa– no fue el invento sustitutorio de Curbelo
cuando lo expulsaron del PSOE después de cierto episodio en un club de alterne
en Madrid. Que supuso –no debemos olvidarlo– una aceptación de condena, pactada
con la fiscalía para que no trascendiera demasiado (¿y fue la primera?; creo
que no si repasamos historiales). Ya él tenía registrado el chiringuito desde
tiempo atrás, sabedor de que si pintaban bastos, mejor tener el plan b activado
por si el papeleo le podía jugar una mala pasada en caso de una convocatoria
electoral a destiempo. En lo otro, lo de los votos, pas de problème, que el entramado se halla siempre bien engrasado.
Con una red de espionaje que ni el Mossad.
En una sesión plenaria reciente –puede que debido al estrés
de sus múltiples ocupaciones– se dedicó a lanzar amenazas a los componentes de
Iniciativa por La Gomera, a los que, además de llamar izquierdosos (fíjate tú
qué cosas, siéndolo él desde los lejanos tiempos en que Hautacuperche se la
tenía jurada a Hernán Peraza), los va a retratar en un panfleto que va a
titular Vamos a contar mentiras. Que estaría en consonancia con la programación
teatral que desarrolla el cabildo. Paso previo a la gira circense por los seis
pueblos. Donde los consistorios, con sus mejores galas y megafonía a todo
volumen, cantarán alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alabaré a mi señor; todos
unidos, alegres cantamos, gloria y alabanzas al señor de una isla que sigue…
siendo silencio amordazado. Eso, para que no saquen ni "una mierda de concejal".
Tendría que repasar para poner fecha a cuándo publiqué la
foto que acompaña este texto. Y como no tengo tiempo que perder, lo mismo me
vale actualmente, pues no creo haya mejorado la situación de lo que en ella se
menciona. Y nadie se cuestiona cómo es posible que el dinero público se bote a
manos llenas. Lo de la embotelladora de Taguluche hubiese supuesto para cualquier
otro dirigente varios años de pena de cárcel y la inhabilitación de por vida.
En La Gomera prescriben los delitos. A los jueces no les da tiempo de sentarse
a examinar la tonga de expedientes que aguardan cubiertos de polvo. Se les
resuelve la solicitud de traslado justo antes de comenzar a agacharse. Supuestamente.
Y no solo lo sabe Casimiro sino que lo ha explotado a base de bien. ¿Impunidad?
¿Y tú qué crees?
A ojos de los estómagos agradecidos merezco el destierro.
Pues me vendrían bien unos meses, o años, en las instalaciones del acuartelamiento
Cristóbal Colón, por ejemplo. Me sobraría espacio. Y con preciosas vistas. Me
dedicaría a releer a Pedro García Cabrera. Lo mismo, igualmente, se me contagia
algo del espíritu liberal de Ruiz de Padrón, cuya vida se caracterizó por la
defensa de la libertad y la lucha por los derechos humanos y el progreso en una
época oscura. Con unas primeras andanzas en La Villa (1757-1773; a los 16 años
se vino a Tenerife) donde se vivía bajo un régimen señorial, que controlaba no
solo la vida económica sino la social de la isla. Chacho, qué me dices. Que la
luz del faro de San Cristóbal me ilumine. Y tantos años después…




