martes, abril 14, 2026

Mándame perras

Temo convertirme en un telediario más. Pero a pesar de que lo intento, encuentro tan escaso el bagaje positivo en este valle de lágrimas que no me queda más remedio que comentar lo que bien no quisiera.

Claro, cuando veo a un señor de 80 años que se comporta como un niño malcriado al que arrastra la madre en el supermercado de turno o, lo que es peor, suelta tales exabruptos por la boca, aunque al rato lo desdiga, que debería considerarse loco de atar y encerrarlo para siempre jamás, no puedo sentirme satisfecho y sentarme a teclear alabanzas.

Y no contento con las andanzas del yanqui, se me aparece una tal Ester Muñoz, en la que Feijóo debió ver no sé qué cualidades, y para justificar la detención del soldado español en una misión de los cascos azules, va y propaga que ella ha estado mucho más tiempo retenida en controles de tráfico (así, en plural). O es directamente idiota o se halla en el trámite correspondiente. Arreglando los papeles, que decíamos años ha. Porque uno puede llegar a pensar que era tal el coloque que llevaba encima en esos precitados controles, que debieron hacerla soplar en reiteradas ocasiones. Señor, señor, cómo anda el patio. ¿Y son estos los que pretenden gobernar?

Por Canarias estamos mucho más que regocijados con las medidas adoptadas por el gobierno, o mejor, por Manuel Domínguez, encaminadas a paliar las nefastas consecuencias de los conflictos bélicos en Oriente Medio. Tanto que la eliminación del IGIC en los combustibles, café, sal y mantequilla nos ha supuesto un ahorro mensual a cada hogar canario de unos 2500 euros. Por lo menos en el mío, que a lo mejor me quedo corto. Para que luego vayan propagando por ahí que las licenciaturas de Wyoming se consiguen a través de una academia en Santa Cruz, con ramificaciones en Güímar. Lengüines y malpensados existen en todos lados.

No contento con el éxito obtenido, se nos fue de excursión por Europa para explicarle a todos los comisarios de la UE qué significan las siglas POSEI, porque, desgraciadamente los departamentos franceses de ultramar de Guadalupe, la Guayana Francesa, Martinica, Mayotte, la Reunión y San Martín, y los archipiélagos portugueses de Azores y Madeira, son muy torpes y olvidaron que el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE) las enumera específicamente en su artículo 349 y dispone que la Unión “adoptará medidas específicas orientadas, en particular, a fijar las condiciones para la aplicación de los Tratados en dichas regiones, incluidas las políticas comunes”.

La sorpresa de los comisarios fue mayúscula ante el ingente bagaje de conocimientos demostrado por nuestro ilustrísimo vicepresidente, y consejero de Economía, Industria, Comercio y Autónomos, y se llevaron las manos a la cabeza cuando se percataron de que estas medidas se habían plasmado en los denominados Programas de Opciones Específicas por la Lejanía y la Insularidad, o POSEI (del francés Programme d'Options Spécifiques à l'Éloignement et à l'Insularité). Que en sus inicios fueron tres (el de Canarias denominado POSEICAN), pero unificados en 2006. Lo más seguro es que la documentación se hallaba traspapelada, por lo que el recordatorio –con rapapolvo incluido– del ilustre realejero vino a sentar las bases de unos 300 millones de euros más para las arcas insulares (alejadas y periféricas). Hay que nombrarlo hijo adoptivo desde ya. Predilecto no podemos pues nació en Venezuela (¿Caracas o Carabobo?).

Está (archi)demostrado que la política por estos pagos consiste en reeditar aquella costumbre de los reclutas, en tiempos ya muy pasados, de enviar carta a la madre para que le girara dinero y hacer menos sufrida la estancia cuartelera. Aquí todos se enfoca a llenar las arcas. No para atender las necesidades perentorias del archipiélago, sino, simple y llanamente, para hacer caja y presumir, al cierre de los ejercicios económicos, de superávits millonarios. Queremos competencias, competencias y más competencias. Queremos dinero, dinero y más dinero. ¿Y luego? Mientras, el PP pedirá en el Congreso más tiempo para que Canarias gaste los fondos europeos ante su elevada inejecución. ¿Tú entiendes algo? Menos mal que el ministro Ángel Víctor se atrevió, por fin, a decir que nuestro vicepresidente es un inepto. Unos pocos lo venimos sosteniendo desde hace años.

Cuando Candelaria Delgado, consejera de Bienestar Social, Igualdad, Juventud, Infancia y Familias Canarias pide agilizar la prórroga para seguir reubicando menores, dado el plantón del PP a la última reunión convocada por la ministra (Sira Rego), me pregunto qué es lo que pinta el que sabe tanto del POSEI ante sus correligionarios de las otras comunidades autónomas y para qué demanda más y más millones si no es capaz de “llegar hasta donde es capaz”. Tan olvidadizo es que también se chifla con las cabalgatas de los Reyes Magos. Y si los tres son blancos, mejor.

domingo, abril 12, 2026

Un mundo de locos

Como auténticas cabras al gobierno de los designios mundiales. Donde se lleva la palma un tal Donald John Trump, nacido el 14 de junio de 1946 (en nada 80 añitos apenas), de madre escocesa y abuelos paternos alemanes. Está casado (por tercera vez) con una eslovena, pero antes lo estuvo con una checa. Y viene todo esto a cuento de su discurso que versa, casi siempre, de la pureza del pueblo estadounidense, llamado, por mandato divino, a salvar el mundo de las malvadas garras de todo lo que no sea yanqui, salvo Netanyahu, bien judío pero ensolerado en Massachusetts.

Cuando lo escucho hablar no puedo dejar de pensar en la yenka o el pasacatre. Los vaivenes danzarines del susodicho son constantes. Lo que me hace sospechar que la neurona le baila demasiado. Y el día menos pensado la arma. Juega con la economía con total desparpajo, y sin límite alguno, que nos aboca a un caos total. Ni el infante dueño del balón se las gasta de tal guisa.

Los organismos internacionales parecen –son– papel mojado en la práctica. Meras entelequias teóricas que ni están ni se les espera. Gastos desorbitados que reportan pingües beneficios a la industria armamentística. Y mientras todos asienten, China calla, medita y observa. Despertará cuando el resto de la escoria no valga ni para tacos de escopeta.

Pero no es menester ir tan lejos. Quedémonos en Francia, por ejemplo. País situado al otro lado de Los Pirineos donde han decidido concederle un premio literario al de lo siento, me equivoqué y no volverá a ocurrir. Exacto, el que sentenció, asimismo, que la justicia era igual para todos. Le faltó añadir aquello de los demás. El que se marchó a Dubái y regresa de vez en cuando en jet privado para general regocijo de toros, yates y sostenedores monárquicos varios. Ya saben que escribió (bueno, lo hizo Laurence Debray) un libro titulado Reconciliación, y editado por Planeta en 2025. Y como se llama Juan Carlos y no Jesús Hernández o José González, va a recibir –o ya lo hizo cuando se publiquen estas líneas– el Premio Especial del Libro Político, acto a celebrar en la Asamblea Nacional francesa. Que al iniciarse la lluvia de las críticas por tan ridícula decisión no le quedó más remedio que recular escudándose en que solo prestó una sala a la asociación Lire la Société y que se trata en todo caso de “un evento externo a la Asamblea, sin validación de su contenido o de sus invitados”.

Aunque también hay manicomios por estos lares. Recuerden que cuando hubo una moción de censura en Santa Cruz para aupar a Bermúdez en la alcaldía en detrimento de Patricia Hernández, se comentó que la acción de echarse a un lado por parte de un concejal de Ciudadanos tendría el correspondiente premio. No literario, pero sí bien remunerado: se le prometió la dirección general de Transformación Urbana. Como se trataba de un puesto de libre designación, entendieron CC y PP que no habría problema alguno en las conexiones del enchufe. Pero de ello nada comentan ciertos voceros de ambas formaciones políticas en sus tertulias en una tele local más parecida a una jaula de grillo que a un medio de comunicación. Pero el cargo se mostraba tan apetecible que no solo se presentó el que finalmente fue agraciado. Es más, uno de los aspirantes creyó hallarse más capacitado, y con muchos más méritos, y recurrió ante la justicia el indudable trato a favor. Y se ha fallado que el acto estuvo viciado por falta de justificación legal. Alega el magistrado que el recurrente, de mayor edad y, por ende, con una altísima experiencia profesional, se vio perjudicado al utilizarse tal hecho en su contra, lo que viene a reforzar la arbitrariedad de la decisión adoptada. Bermúdez pretendía que la canonjía (la breva en canario) le durara al posibilitador para todo el resto de su vida laboral. Bueno, lo de laboral sin entrar en detalles.

Piezas somos de ajedrez y el loco mundo es la tabla, pero en la talega juntos peones y reyes andan. (Félix Lope de Vega y Carpio)

viernes, abril 10, 2026

De un contento subido

Si el pasado lunes fue caótico el tráfico en la zona de Los Barros (por allí no pasó nadie del equipo de gobierno realejero para hacer un par de fotos), no se quedó atrás el martes con las lluvias a partir de mediodía. Por razones médicas –cosas de la edad– tuve que ir a Santa Cruz y al bajar por Los Cuartos me divertí tanto que me acordé de algo casi insignificante: desde 2011 gobierna el PP en mi pueblo. Y en tantos años nadie se ha percatado de que esa vía de entrada y salida del pueblo requiere algo más de atención. Porque las aguas pluviales no pueden seguir descendiendo por allí como si de un barranco se tratase. Serán cuatro mandatos los que se cumplirán el próximo 2027 sin que se acometa la canalización pertinente. Debe ser que Adolfo, y resto de la tropa, se conforma con la flamante rotonda del Aldi. Eso sí, pintada de azul, para que no desentone.

Más de uno me ha llamado la atención cada vez que escribo acerca de la evidente falta de planificación existente. Pero una vez desechado el hipódromo, cuestión sería que el responsable del urbanismo se pusiera las pilas. Aunque va a ser un imposible pues cada cuatro años cambia de gestor. Lo que viene a demostrar las altísimas capacidades de quienes han ostentado tamaña responsabilidad. Y luego se enfadan si los llamo directamente inútiles. Lo lógico sería que si no vales para un encargo, abrieras la boca y dijeras simplemente: paso. Así que nos mantienen de un contento subido con tantos cambios, que disimulan a la perfección con unas buenas dosis de eventos festivos en los que bailamos sobre una pata sola.

Cuando alcancé la TF-5 (¿autopista, autovía, carretera, ratonera…?), al igual que cuando caen cuatro gotas, empezaron las colas a la altura de San Pablo. Sí, esa zona está en La Orotava, donde el dueño de la finca de platanera de La Gorvorana, en la que me crie y cogí este fundamento de ahora, tenía un empaquetado (cerca al Barranco de la Arena, para situarnos). Cogí, a mis años, tanto ánimo para afrontar la travesía que me acordé de Rosa Dávila, Dámaso Arteaga, Lope Afonso, Efraín Medina, Francisco Linares…

¿Ya habrán pasado los noventa días, no? Explícame tú, por favor, ya que eres mucho más inteligente que yo, cómo es posible que el Cabildo de Tenerife hay dejado de ejecutar 192.799.731 euros del presupuesto de 2025. ¿Se han vuelto locos todos los cargos públicos para considerar las instituciones como empresas privadas que deben obtener beneficios a toda costa? Y lo verdaderamente importante es que de tal remanente van a conceder 500.000 euros al obispado para la organización de la visita papal en junio. Cuya estancia en territorio español (6 o 7 días) supondrá un gasto de unos 15 millones de euros. Chacho, con ese dinero doy yo cuatro vueltas al planeta y programo un viaje a Marte (porque la Luna me parece demasiado cerca). ¡Ah!, y para rematar la brillante jugada, ha realizado una modificación de créditos para comprar una acción (2500 euros) a Ineco (Ingeniería y Economía del Transporte, S.A.), empresa encargada de proyectos orientados a vertebrar y cohesionar el territorio, y así poder participar en el denominado Tren del Sur.

Llegué a San Juan de Dios con el tiempo justo para la consulta. Afortunadamente. Menos mal que el ser previsor te hace salir con bastante antelación. Pero compadezco a quienes deben soportar el calvario de lunes a viernes por imperiosa necesidad. Afortunadamente, tuve la precaución de tomar un cortado antes del regreso. Porque no fue este mucho más placentero. Al contrario, mucho peor. Sobre las cinco de la tarde, minuto arriba, minuto abajo, se hallaba la situación en peores condiciones que las que muestran estas imágenes de las cámaras del propio Cabildo tomadas una hora y pico antes. Insoportable. Tentadito estuve de llamar a la señora presidenta para que pusiera en funcionamiento inmediato la flota de guaguas de dos pisos. O la tercera línea del tranvía. O el tren del Norte. O la pasarela del Padre Anchieta. O la madre… del cordero.

Menos mal que le había puesto gasoil al fotingo la pasada semana en La Palma. En una low cost. A 1,39 €/l, que con el descuento de 20 céntimos… Haz la cuenta. Y me salió más barata que el repostar en cualquier gasolinera de Tenerife. Explíquenme lo de las quejas en las islas no capitalinas. Deben ser las cosas de Casimiro, con mando no solo en La Gomera sino allende los mares.

Así que, como podrás comprender, estoy de un contento subido. Menos mal que Hacienda me va a devolver lo que es mío y se lo anticipé para que fuera resolviendo asuntillos. Como el reparto de menores inmigrantes. Esos ‘seres indeseables’ a los que tanto adora el PP, ese partido político que gobierna en mi pueblo con una careta de falsedad rayana la desvergüenza. ¿No te acuerdas que estas pasadas navidades se cargó al rey negro? Ni disimulan.

miércoles, abril 08, 2026

¿Y la de Los Barros, Adolfo?

Sí, estimado alcalde. Porque el pasado lunes fue un día glorioso. Bueno, como otros tantos desde que comenzó la obra de Los Barros allá por la década pasada. ¿O fue el pasado siglo? Porque a este paso puede que supere lo que supuso la construcción de El Escorial. Es más, te apuesto los consabidos 50 céntimos a que si repasas cualquier hemeroteca de un país oriental, verbigracia, en el tiempo que llevamos de molestias, atascos, ruidos e infortunios varios (de polvaceras, ni te cuento), una pequeña empresa ya hubiese concluido unos buenos cuantos centenares de kilómetros de autopista de seis carriles en cada dirección, con unos cien pasos elevados para peatones, cincuenta rotondas y veinte zonas de aparcamientos disuasorios.

Claro, te buscas constructoras sin trabajadores (añade La Gorvorana) y luego te luces en redes sociales con los anuncios del esperpento. Y echo en falta que vayas a la zona a sacarte la foto del bien quedar. Y lleves contigo a la flota de correveidiles que tienes a tu alrededor haciéndote la ola. Porque con la cohorte de liberados que disfruta este equipo de (des)gobierno, ya es hora de que demuestren algo. Un poco apenas, pues hasta ahora solo avalancha de imágenes acompañadas de palabras necias y contenidos más vacuos que el cerebro de una carabela portuguesa. Que viene a ser muy parecido al de todos ustedes.

¿Para qué presumes de superávit si tienes sumido al pueblo en un caos permanente? ¿No hay un asesor, siquiera uno, que tenga dos dedos de frente y razone un fisco ante el desaguisado? Haz un día como Isaac Valencia cuando se puso a dirigir el tráfico en la zona de El Calvario orotavense. Plántate en la rotonda de la ¿Ciudad? (¿no quedaría mejor Villa?) Amiga de la Infancia y charla con los que pretenden acceder a la zona de los talleres que se sitúan en los bajos de la gasolinera o a los que deben entrar en la urbanización donde le pusieron el nombre de una calle al ilustre don José (Pepe) Rodríguez Ramírez, quien fuera propietario de El Día, y que por nuestra Villa se hizo acreedor a tantos méritos como los que demuestran ustedes en el día a día, semana a semana, mes a mes y año a año.

Sobran concejales y faltan gestores. Sobran figurines y faltan arrestos. No se tiene una idea clara de qué rumbo queremos para un municipio que solo vive de y para las fiestas. Por las que ustedes se chiflan porque siguen funcionando como opio para el pueblo. Un perfecto sedante que adormece y priva de juicio a un electorado que acude a las urnas como borregos abducidos. ¿Que si estoy cabreado? Pues no, lo siguiente. Son ustedes unos auténticos rebenques. El cargo que ostentan ni es merecido ni les cabe en el traje. Prima la inutilidad en grado superlativo. Si yo ocupase ese puesto en la actualidad, tardando estaría en convocar una rueda de prensa para poner en conocimiento de la sociedad mi dimisión inmediata. Por incompetente e inepto. Para dar paso a quien estuviese dispuesto a planificar con el mayor consenso posible.

No, pero si tienen los jardines bonitos, las murgas sacan sobresaliente y los viejos van de excursión. Toma, y yo riego las helechas de mi casa para que no se marchiten, oigo la radio de las orquestas canarias y viajo cada vez que me da la gana (que para eso me paga Pedro Sánchez). Aquí se confunde la velocidad con el atún y se vive el momento. Los que vengan detrás y se encuentren el terrible dilema de cómo encarrilar este tren a la deriva… Que se jodan, pensarán los que no sufren de estrés y ven incrementar la cuenta corriente cada final de mes (o antes).

Aquellos que consideramos los festejos como un avatar más de la vida, y no como la condición sine qua non de nuestro fugaz paso terreno, sentimos vergüenza ajena ante los derroteros que se vienen dibujando en la Villa de Viera. Signados con gruesos garabatos que disimulan notorias carencias. Sé que las comparaciones son siempre odiosas, pero el concejal, de la oposición o grupo de gobierno, de cualquiera de las primeras corporaciones democráticas, les puede dar vuelta y media en cómo gestionar. En cómo con escasos recursos económicos se cumplían programas electorales. Porque el dinero era para lo que era y no para diversiones y lucimientos del tres al cuarto.

Me defraudas, Adolfo. Insisto, ve a Los Barros y pasea con garbo. Que te retraten mogollón. Graba vídeos bonitos. Sigue con prórrogas hasta el más allá. ¡Ah!, y en julio se vence el plazo de la primera fase de la restauración de la Casa de La Gorvorana. No te olvides de invitarnos (todavía quedamos unos cuantos inquilinos) a un cortado en la flamante cafetería. Un tentempié informal, que no disponemos de elegantes trajes. Y al regreso nos paramos en Los Barros. Sí, como todos los días porque ¿quién es el guapo que no sufre retenciones?

Concluyo con unas ganas enormes de mandarte para cierto sitio, pero, ya ves, no todos somos iguales. Aunque díscolos, algunos presumimos de buena educación. Platanera, y a mucha honra. Sigue inculcando valores festivos en los niños. Ellos son el futuro de más fuegos artificiales. Y los potenciales nuevos palmeros.

¿Qué necesidad tienes?, me preguntan. Toda y más. Porque, como decía el Padre Antonio, de cobardes vamos sobrados. Y en Los Realejos nos llevamos la palma. Ojalá no se estallen cuando despierten. Allí será el llanto y el crujir de dientes. Amén.

lunes, abril 06, 2026

Las cosas de doña Blanca

He dejado pasar unos días. Reflexioné durante la pasada semana (santa, que la mentan). No estuve de procesiones porque uno camina en otros momentos y de manera diferente, no tan pausada ni con redobles de tambor. Mis ejercicios espirituales son de andar por casa. Tampoco me di golpes en el pecho ni recé oración alguna. A mi edad ya me preservo de no castigar esta anatomía septuagenaria. Para que los traumatólogos no tengan trabajo extra con alguna costilla desfondada. Hay que cuidarse de las enfermedades del alma…naque.

Ya los doy por enterados de que a doña Blanca Pérez, consejera de Medio Natural del Cabildo de Tenerife, se le ocurrió invitar a una reunión (luego se escudó en el Director Insular de Emergencias, que debió asumir el marrón), en pleno auge de Therese, a uno que se dice influencer. Cuyo nombre omito porque para darle publicidad ya tiene suficientes amigos en el Cecopin (Centro de Coordinación Operativa Insular). Pues no hace falta ser muy estudiado para echarse las manos a la cabeza ante semejante desfachatez. Y no lo expreso solamente por el amarillismo (tirando a canelo) de las publicaciones del precitado sujeto, sino por la supina ignorancia de un cargo público al permitir la retransmisión en directo, y durante algo más de dos horas, de la toma de decisiones en un órgano que debe velar por la seguridad de todos los tinerfeños. Es decir, cuando primar la seriedad, amén de la enorme responsabilidad (¿me remonto al espectáculo de cuando la dana en Valencia y los catastróficos resultados?), se supone sea el leitmotiv de la reunión, la institución insular se lo toma en plan cachondeo y hace acto de presencia el sensacionalismo barato de quien tiene menos credibilidad que un billete de tres euros.

Debe poseer buenos padrinos, y madrinas, la consejera. Pues no solo se la apartó de sus responsabilidades cuando fue sorprendida conduciendo ebria años atrás, y condenada tras el juicio pertinente, sino que consigue más premios que yo reintegros en la primitiva. Y los quiere compartir, por lo que se observa, con sus admiradores. Que aprovechan la ocasión –en algo hay que entretenerse durante tan largo periodo de tiempo– entre riadas y ventoleras, par dar a conocer su próxima operación de caderas. ¿Se perdió la vergüenza, doña Blanca, o me permito dudar de si se ha tenido alguna vez?

Su jefa, doña Rosa, la de los 90 días, y que también se priva por publicidades y propagandas, tardando está en acudir a la facultad de periodismo para impartir una lección a los estudiantes allí matriculados e indicarles que están haciendo el payaso y perdiendo el tiempo. Porque que los jóvenes dediquen tremendos esfuerzos en su preparación académica, para verlos compensados con estos espectáculos, bien merece un par de nalgadas en salvasealaspartes de unos cargos públicos que, ni por asomo, están a la altura de la responsabilidad contraída tras el resultado electoral.

Me congratula que la Asociación de Periodistas de Tenerife (APT) haya denunciado el hecho que venimos comentando y censure abiertamente esta grave intromisión. Máxime cuando debe primar el rigor informativo (y no los cachanchanes de turno) en las sesiones de suma trascendencia. No solo por los trabajos desarrollados sino por la adopción de medidas ante las inclemencias meteorológicas. Pero las frivolidades de la señora Dávila Mamely (ya hubo otro influencer  haciendo de las suyas en Las Cañadas) rayan la irresponsabilidad más absoluta. Tanto que me atrevería a llamarla, de manera directa y clara, incompetente.

Admiro al alcalde que repite elección tras elección. Habrá entendido su pueblo que merece, una y otra vez, la confianza para a seguir en el cargo. Ejemplos tenemos unos cuantos en la isla. Pero me pone de muy mal humor (iba a escribir que se me engrifan los pelos, pero es completamente imposible por razones obvias de escaseces) el comprobar cómo existen especímenes que cada cuatro años pasan a ocupar un puesto diferente. Valen para un roto y para un descosido. La señora Dávila es un ejemplo bien significativo. Como también lo son Cristina Valido o Ana Oramas. O como ciertos concejales de mi pueblo que han ocupado diversidad de (ir)responsabilidades cual consumados entendidos. Deben –eso piensan– poseer superpoderes. Como en los cómics. Porque en la realidad son puras piltrafas acomodaticias. Con nefastas consecuencias, a tenor de… lo que está a la vista no necesita espejuelos. Daré un consejo a mis nietos para que no se coman el coco con la posible carrera a estudiar. Y si alguno optara por el periodismo, que se lo quite desde ya de la cabeza: marketing en la Universidad de Wyoming o influencer. Le bastaría con un móvil y un par de amiguetes.