sábado, julio 18, 2026

A por Pedro Sánchez

Un artículo de Esther Palomera (Y ahora, a por Begoña Gómez) recoge sus impresiones acerca de cómo se encuentra ahora mismo el panorama judicial, más que político. Porque se han encargado algunos representantes de ese Poder Judicial en erigirse en protagonistas de todos los aconteceres nacionales. Y de más allá de esas lindes, si me apuras. ¿Va a ser Europa, como con la Ley de Amnistía, el eterno árbitro, el Sumo Hacedor?

Uno creía –ay, iluso– que la discreción de los magistrados era factor determinante para que la credibilidad en ese poder del Estado no se deteriorara. Por lo que, entiendo, el excesivo protagonismo, y no solo en sus actuaciones personales (que hagan de su capa un sayo), sino también en el desarrollo de su quehacer profesional, nos han abocado hacia un escepticismo galopante.

“Les hablo desde un país con una democracia agredida desde las altas instancias”, ha sentenciado Feijóo, ante la derecha internacional en la inauguración del Foro Libertas, que reunió en Madrid a líderes de Europa e Iberoamérica. Y la ilustración de Vergara no puede ser más explícita.

Cayó el exfiscal general con el argumento de que fue él, o alguien de su entorno, el que filtró el tristemente famoso correo electrónico. Como el testimonio de los periodistas se arrojó directamente al cubo de la basura, se resumió todo el proceso en “tuviste que ser tú”. Se acuerdan ustedes, al menos los mayores, cuando en los juegos infantiles alguien sufría un percance y el resto le coreaba el clásico “jódete”, pues eso.

Cayó el hermano del presidente bajo la pregunta de hasta qué límites los indicios pueden convertirse en el fundamento nuclear para una condena. ¿No se menoscaba así el principio de la presunción de inocencia? ¿Qué prevalece?

Y no caerá Begoña Gómez, porque ya ha sido sentenciada, y condenada, de jure y de facto. Ni mareemos la perdiz ni demos más vueltas. Por ello, afirmo rotundamente que va a caer Pedro Sánchez. Será el próximo. Irremisiblemente. ¿Tengo pruebas? Ni falta que hacen. ¿E indicios? Tampoco, me basta con las conjeturas, con suposiciones. Lo adelantan con semanas de antelación los gurús de la derecha y es motivo más que suficiente. La cacería se halla organizada y magníficamente engrasada.

Hasta el PP tinerfeño (el moderado Lope Afonso) se lanza a la aventura. No pondremos líneas rojas a Vox. Definidos ahora como el centro-derecha. A este paso, Manuel Domínguez se colgará la etiqueta de comunista dentro de bien poco. Son discursos que van calando y ganando adeptos. Fui testigo, hace dos días, de una conversa en el Hospital Bellevue entre unos operarios de mantenimiento y se me engrifaron los pelos. Poco, por razones obvias, pero con el miedo en el cuerpo. Las herramientas que asomaban de la bolsa colgada a la cintura me provocaron infinito temor. Alicates, tenazas y destornilladores bien podrían ser las armas de la destrucción masiva que invocara Aznar en su día. Claro, pensé, cada cual hace a su manera. Confié, no obstante, en el buen hacer del personal sanitario. Por si el ataque comenzaba allí mismo.

Cuando caen muros en Europa, hasta la verja de Gibraltar, en determinadas instancias judiciales se levantan tapias. ¿Para aislarse del mundanal ruido y dictar conforme a razonamientos sólidamente fundamentados? Qué va. Nada más lejos de la realidad. Puede que sea la particular manera de entender la independencia judicial. Pero, y a los hechos me remito, más pareciera un coto de caza privado. Donde deben existir unas enormes paredes en las que cuelgan las cabezas de las piezas obtenidas en las respectivas monterías. Todas ellas al cuidado del alguacil, que las custodia, junto a los aparejos, y que mima con mucho esmero un enorme cartel que preside toda la estancia: El que pueda hacer, que haga.

Con todo el respeto del que soy capaz, aunque legitimado para la discrepancia y la sana crítica, invoco mi derecho constitucional “a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”, sin que “el ejercicio de estos derechos pueda restringirse mediante ningún tipo de censura”.

Y como los ataques van a continuar, con o sin pruebas (ya este paso, otrora fundamental, se ha convertido en mero efecto colateral), el próximo será, indubitablemente, Pedro Sánchez. A mis allegados vengo diciendo de tiempo atrás: el que pueda votar, que no se quede en casa. Los polvos del pasotismo derivados, quizás, del todos son iguales, son ahora las montañas de lodos que se deslizan ladera abajo enfangándonos hasta las cejas.

Los enjambres sísmicos de Las Cañadas son simples carantoñas ante los no disimulados movimientos de togas. Sin cañones, tanques, misiles, drones o bombas de racimo. A la chita callando, mas con una impunidad que excede todo límite democrático. Si “la justicia emana del pueblo”, como uno más que lo conforma, manifiesto con total firmeza que algunos Juzgados y Tribunales están ejerciendo funciones que la Constitución no contempla, con lo cual se vulneran los propios cimientos de un estado de derecho. Muy peligroso, sí. ¿Que quieres llamarlo lawfare? Pues vale.

jueves, julio 16, 2026

Menos IA y más IN

El que se recurra con demasiada frecuencia a la IA, para que nos saque las castañas del fuego, es algo que me preocupa sobremanera. Y si se lleva a cabo tal acción para defender posturas retrógradas, me conduce a pensar si realmente se trata de una ayuda o es la constatación de que nos estamos volviendo imbéciles sin remisión.

Observar cómo caminamos por el filo de la navaja erigiéndonos en acérrimos valedores de hitos que creíamos felizmente superados, al tiempo que utilizamos avances tecnológicos para aparentar ser más jóvenes, sin arrugas ni papada, demuestra el grado de infantilismo en el que estamos cayendo. Que descendientes directos de quienes las pasaron canutas en los años de dictadura, con progenitores que padecieron lo indecible por miserias y hambrunas, se lancen a defensas en redes sociales de planteamientos que solo vislumbran retrocesos democráticos, es cuestión de preguntarse si no existe algún remedio que proteja el tejido neuronal.

Y después de esta reflexión matinal –es terapia a modo de estiramiento muscular– me puse a leer la prensa digital:

“Según la primera oleada del 'Barómetro Sanitario 2026', publicada este lunes, solo el 21% de los españoles logra cita con su médico de familia en 24-48 horas, frente al 71% que ha de esperar una media de 10 días”. Porque son bobos, añado yo; con lo fácil que es hablar con Fernando Clavijo para que te acompañe. Nada más asomar el jocico por la puerta del centro de salud, todo el personal sanitario dejará de lado lo que esté haciendo y te auxiliarán ipso facto. Un servidor ya lo probó y funciona de maravilla. Y como iba en coche oficial –el de presidencia– hasta me abrieron la puerta.

Como estamos en época de corridas (las de San Fermín), de carreras y encierros, te juro solemnemente que ninguna pena siento cuando escucho que un toro hirió a tal o cual corredor. Los pobres animales lo único que pretenden es abrirse paso entre la ingente multitud. Y se preguntarán los cuadrúpedos, al ver a tanto bípedo desbocado, si no se presuponía que eran estos los racionales. Esperando la respuesta del santo están.

“Ana Padrón Brito sucede al frente del Instituto Canario de Igualdad a su madre, fallecida recientemente”. ¿Se contemplaba esta herencia en el testamento? Porque se han levantado muchas quejas al no reunir la hija el perfil adecuado para desempeñar tal cargo. Pero en la política, ya se sabe, no es necesario presentar currículum y todos valen para todo. Allá por Tinajo también saben de valías familiares.

“Ecologistas en Acción ha presentado alegaciones a la modificación de la Ordenanza Reguladora del Tráfico en la isla de La Graciosa para exigir la prohibición total de las excursiones con vehículos a motor”. Como la propuesta de cambio normativo contempla un incremento más que notable en la flota autorizada, al pasar de los dos vehículos destinados a excursiones permitidos a un total de 15, según la nueva redacción, a peor la mejoría. Acabarán demandando el asfaltado. Hace años escribí que no volvía más por aquellos parajes porque lo que contemplé me rompió todos los esquemas. Y el entonces presidente de la cámara legislativa autonómica, don Gustavo Matos, asiduo de aquellos lares, y conductor de un hermoso jeep (que le prestaba un amigo, según manifestó), poco menos que me tildó de ignorante. Me recuerda lo que le ocurrió a don Imeldo Bello Baeza cuando se debatía la construcción del Belair y se planteaba el número de plantas a levantar. Como se discutía que si diecisiete o dieciocho, él propuso que treinta y cuatro. Si adefesio sería con x, pues doble ración y una raya más al tigre. Total.

“El magistrado del Tribunal Supremo Manuel Marchena ha calificado de ‘tragedia’ la desconfianza que los españoles muestran en las encuestas hacia la justicia. La convivencia se lamina si se generaliza la idea de que en España la Justicia no la imparten jueces, sino fachas con toga; esto es gravísimo”. Pues sí, don Manuel, la idea se está generalizando. De canario a canario (o canarión) le pregunto si no será por méritos propios. O dicho de otra manera: se lo están ganando a pulso. Y mientras sigan empeñados en creerse intocables, el descrédito irá in crescendo. Menos jactancia y más sentido común.

Conclusión: la inteligencia natural corre grave peligro. Se halla más tiznada que todas las hectáreas chamuscadas en Almería y con un porvenir más negro que las toneladas de cenizas acumuladas, o que los sobacos de un grillo.

martes, julio 14, 2026

Ley del neonato

Los falsos del PP, los herederos de quienes abortaban en Londres porque sus posibilidades económicas soslayaban la venda del pudor que los cubría en la España de la caspa, siguen dándose golpes en el pecho. Hasta que un buen día, ese dios todopoderoso, al que invocan en sentidas plegarias, se cabree y les provoque lesiones irreversibles en las costillas. Pues si tan magnánimo es como nos lo presentan, tardando está en impartir justicia con los fariseos. Siquiera sea para predicar con el ejemplo y ponerles alguna chinita en el camino al cielo. A prueba, que se dice.

Poco falta para que se considere la posibilidad de ampliar límites en esas pretendidas normativas que solo significan retroceso en las mayorías sociales y siempre en beneficio de los cuantos pudientes que entienden que el dinero es capaz de correr tupido velo. La teoría hipócrita del que se cree ungido por el mero hecho de haber venido al mundo en el seno de familia pudiente. Esos a los que la iglesia protege confundiendo caridad con cobijos interesados.

Me cuestiono que si la vida cuenta desde el primer grito... de placer durante el coito –¿por qué te ríes?; estamos a un solo paso de que Ayuso cuele su abortos en las disposiciones transitorias o finales– el siguiente peldaño en la escalera de los despropósitos será declarar asesinato en primer grado toda eyaculación masculina durante una masturbación en soledad. Porque esa alocada carrera de una legión de espermatozoides podría equiparse a un cayuco lleno de negritos que se lanza a la mar océana con la esperanza de alcanzar la luz de un faro (Orchilla, verbigracia). Pero que zozobra en la tracionera y maldita ruta atlántica.

¿Rizar el riso? No, lo siguiente. Y todo para que el entramado quede al albur de argumentaciones y considerandos de cualquier juez. Que podrá pasarse, o no, por el forro la parte dispositiva de la norma y retorcer autos y sentencias con farragoso lenguaje para inclinar la balanza en función de apetencias, animadversiones o estados de ánimo. Como cuando el Papa dijo aquello de que hoy no me levanté muy católico.

Ojalá fuera solo la ironía la guía de todo aquello que escribo. Pues ni es burla disimulada ni recurso para dar a entender algo contrario o diferente. Aunque la definición más certera sobre este recurso me la tropecé unos días atrás: ironía es darte un golpe con una enciclopedia y perder el conocimiento. En la actualidad habría que cambiarla (enciclopedia) por la IA. Ayuda a la que aún no me he visto en la obligación de recurrir. Y trataré de evitarlo en la medida de todas mis posibilidades. Como hice con la esclavitud del teléfono móvil hasta que no me quedó más remedio que pasar por el aro. ¿Cabeza cuadrada? Seguramente.

Debemos ser el país del mundo con más leyes promulgadas. ¿Nacidas todas para incumplirlas, como reza el imaginario colectivo? Quiero convencerme de que no es así. Pero lo preocupante es que algunos sectores de quienes tienen la potestad de aplicarlas con la más exquisita imparcialidad no están contribuyendo a que el descrédito continúe galopando. Es por lo que me planteo si no es cuestión de establecer el pertinente parón, para que la nómina no siga incrementándose, y dedicarnos a revisar, y cambiar, si menester fuere, aquello que aun estando escrito no ve cumplidas las expectativas. Por ejemplo, la Constitución. Esa norma fundamental de todo Estado, la que define el régimen de los derechos y libertades de los ciudadanos y delimita los poderes e instituciones de la organización política. Porque ya chirría en más de un pasaje. Y cuando se aproximan las cinco décadas de su promulgación, se impone el oportuno chequeo.

La RAE, con sede en Madrid, deberá ponerse las pilas y seguir los doctos principios morales, éticos y fruteros de la presidenta autonómica. Como primer paso, cambiar la definición de neonato (recién nacido; de 1 a 28 días, por ahora, aclaro). Y una vez que la nueva propuesta se halle sobre la mesa (de aquellos polvos, estas paridas), recurrir a la precitada IA para que nos actualice los amplísimos espectros de las ciencias biológicas, químicas, físicas, genéticas…

Las prácticas que ya realizan PP y VOX en diferentes comunidades autonómicas no presagian buenos augurios. Si fuese el preámbulo de lo que pudiera sobrevenir a escala nacional, propongo a las industrias farmacéuticas que incrementen exponencialmente la producción de tranquilizantes. Ya saben que la naturaleza, de vez en cuando, nos sorprende con algún aborto.

domingo, julio 12, 2026

El revólver de Erdogan

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha tenido la infeliz ocurrencia de regalarle un revólver, con los seis pertinentes cartuchos (al más puro estilo del Far West), a los líderes mundiales que se reunieron en su país en la última cumbre de la OTAN. ¿Se imaginan ustedes lo que habría pasado si en lugar de hacerle la entrega a Pedro Sánchez, todavía primer ministro del gobierno español por mucho que le acongoje al PP, hubiese sido el receptor del insignificante detalle el mismísimo Tellado? Sí, porque ya no me extrañaría lo más mínimo que, a la vista de los bandazos de Alberto, el cada vez más radical partido de la derecha cambiase de cabeza visible por un bocazas de más enjundia. Hasta dolor me produce el pensarlo. Porque si la lengua se le dispara –sus declaraciones en pleno incendio almeriense son un botón más de su abigarrado muestrario– hasta límites insospechados, imagínatelo  emulando a John Wayne.

Si a uno le revisan hasta los calzoncillos en los aeropuertos, ¿qué control pasaron los revólveres para salir de Ankara? Hace dos noches soñé cómo Trump jugaba con el obsequio en el Air Force One teniendo un retrato de Maduro enfrente. Los cuatro pelos que me quedan se me pusieron como tachas. O este mundo gira al revés o soy yo el que se está volviendo majara. Debe ser esto último, pues no atisbo demasiada preocupación sobre la faz de la Tierra. Algo que debería figurar en mente de todos, como es el siquiera cuestionarse en manos de quiénes estamos, pasa completamente desapercibido y seguimos viviendo felices como si aquí no ocurriese nada significativo. Y habitamos en un polvorín que un mal día de estos nos va a dar un soplamocos más potente que el tristemente famoso doble terremoto de Venezuela.

Yo ya tengo mi edad, que se dice, y me hallo en la cuesta de bajada. Pero estas alegrías –¿o debo escribir pasotismo?– me preocupan sobremanera. Nos estamos cargando sin remisión principios y derechos que costaron múltiples sacrificios alcanzarlos. Seguimos depositando nuestra confianza en energúmenos e indocumentados que acabarán por convertir el otrora planeta azul en un erial que ni pa´ chochos. Y esta moda se extiende peligrosamente. A todos los niveles y en todos los estratos. Incluso la denominada política más cercana, la local, comienza a adquirir tintes alarmantes. Estamos tendiendo la mano y dando carta de naturaleza a ideologías y comportamientos que supondrán, en un futuro no tan lejano, nuestra ruina. Con el consiguiente peligro de que el concepto de sociedad actual desaparezca. O, al menos, retroceda a épocas que creíamos felizmente superadas.

La paradoja de gentes supuestamente cada vez más preparadas es directamente proporcional a la degradación en valores. El a mí qué me importa, yo paso olímpicamente, ande yo caliente, subir escalones machacando al que se queda debajo… se han convertido en la meta fácil. Y los cargos públicos, en todos los rangos y niveles, parecen empeñados en darles la razón. Porque muchos comportamientos no contribuyen a que el esfuerzo y el respeto marquen la pauta. No me gusta el andar de la perrita cuando atisbo cómo las excepciones tienden a generalizarse.

Dado que raros son los ejemplos en que cualquier puesto de relevancia no lleve adheridas etiquetas de asesorías y prebendas varias, me extrañan las salidas de todo de algunos dirigentes. Bueno, meteduras de pata. Que después suelen ser matizadas, pero cuando el daño ya se ha causado. En todos los ámbitos. También en el judicial, con el peligro añadido que entraña. ¿Tan complicado es que a ANF (lo copio de un amigo, y es solo un botón del muestrario) le pongan un pinganillo en todas sus entrevistas a fin de evitar que meta a pata?

Y volviendo al principio me pregunto: ¿son los revólveres de Erdogan la contribución europea al incremento armamentístico propuesto por el maniático (chiflado, loco, ido, enajenado…) yanqui? ¿No le basta al excéntrico magnate el negocio futbolero del Mundial? Ay, Erdogan, no solo la cagas sino que te reímos la gracia. Esperemos que la IA nos saque del apuro, porque la natural me da que no. Ya contribuye a mejorar los perfiles en redes sociales eliminando arrugas, papadas y dejando caritas frescas y sonrosadas cual culito de bebé recién bañado. Lo que demuestra qué nerviosos estamos ante el caos social. Con iconos del bien quedar vamos servidos. Viva el vino.

viernes, julio 10, 2026

A trabajar, gandules

Se nos acabaron los problemas. Tuvimos que esperar largo tiempo, pero la solución llegó hace unos días. Cuando te sientas mal de aquí en adelante (tengas el cuerpo esvaido, que decía cierta paisana) y necesites ir al médico para que te eche un vistazo, solo debes llamar a Fernando Clavijo; él se ha ofrecido para acompañarte a cualquier centro de salud y podrás comprobar que te atienden en un periquete. Fue su declaración solemne en la sede del Parlamento de Canarias. Creo que el mismísimo Teobaldo Power entonó uno de sus Cantos Canarios y acudió Benito Cabrera, timple en ristre, para deleitar a sus señorías con el himno autonómico y de postre el todas sobre el mismo mar. Las lágrimas del personal que trabaja en tan noble edificio llegaron al muelle de Ribera y casi hacen zozobrar al Bajamar Express. Enterado el Obispo, ordenó hacer repicar las campanas de todas las iglesias de la diócesis a ritmo de tajaraste, que se ofreció a cantar Puchi Méndez, y aprovechó la ocasión Rosa Dávila para elevar consulta pública por si era conveniente cambiar de fecha el Día de Tenerife. La pasarela del Padre Anchieta se retorció de gusto, el rector de la universidad lagunera reunió al claustro para deleitarnos con estribillos de isas y folías, y las guaguas de dos pisos pasearon a Chago Melián para poner la nota emotiva con su clásico Ave María. ¡Oh!, la ola de calor no fue un fenómeno meteorológico sino que se debió a los efluvios (miasmas deletéreos)…

No me extraña lo más mínimo que Paco Linares se haya olvidado de que es aún, y también, alcalde de La Orotava. Porque esa alegrías parlamentarias –y las intervenciones de Clavijo contribuyen a ello– han provocado tal dejación en el consistorio villero que –y válganos de ejemplo– en el polígono industrial-comercial de San Jerónimo la maleza se está comiendo las zonas de tránsito peatonal. Entra por la zona del naciente, donde está el monumento de la mano, de las vacas y de las gallinas, y las adelfas te botan de la acera. Y por el otro costado, me gustaría saber de dónde procede el lindo chorrito que luego baja por el barranquillo (barranco Salina, me sopla el Google Maps) que está por detrás de la funeraria Carrillo, al lado de Hiperdino. Abona una plantación de orejas de burro que se hallan frondosas que da gusto. Y luego dicen que la mierda no alimenta.

Por cierto, ya que Feijóo ha comenzado una cruzada para acabar con las bajas laborales reduciendo el sueldo a tanto gandul –son un cáncer, manifestó–, y ya que he comenzado estas líneas con las sesiones en Teobaldo Power (aunque me valen los otros autonómicos o los nacionales en Madrid), mucha mayor diligencia demando a quien pase lista para que, asimismo, se acometan las pertinentes reducciones en los emolumentos de sus señorías. Porque, y a las imágenes de cualquier retransmisión televisiva me remito, cuando intervienen los portavoces de los grupos minoritarios los sillones muestran muchas calvas, las ausencias son más que notorias. Y como en mi pueblo ya tuvimos a cierto cargo que estaba más fuera que dentro –el ausente, se le rebautizó– parece ser que es mal endémico porque el presidente nacional de su formación política es otro al que no le gusta demasiado calentar el culo. Pues que el descuento sea proporcional a la responsabilidad de cada cual. Aunque, me temo, que seremos primero los pensionistas los que nos veamos sometidos a tal control, pues no nos merecemos, ni por asomo, los euros que nos ingresan mensualmente.

Y ya puestos, de camino, métase mano, igualmente, a los jueces que dilatan la instrucción de sumarios mucho más allá de toda lógica razonable. Y cuando tomen decisiones incomprensibles, basadas en argumentos absurdos, extravagantes, estrafalarios, incoherentes… que sean obligados a matricularse en cursillos de buenas prácticas, suprimiéndoles los periodos vacacionales por ineptitud manifiesta.

“Es que otros se han fugado”. ¿Para qué estudiar Derecho? ¿Para qué legislar? Cada día que pasa me acuerdo más de aquellas disputas familiares cuando el que iba a sufrir el correctivo físico pertinente por tal o cual golfada, se escudaba acusando a todo el resto del clan, cuando no de todo el barrio entero, por haber cometido idéntica fechoría sin haber sufrido correctivo alguno. ¿Me sugieres, entonces, que lo de Peinado es cosa de chicos menudos?, me preguntarás. Rotundamente, sí, por no responderte que está como una cabra jarta de papeles. De no existir este corporativismo desmedido, este sujeto debería haber sido separado de su cargo y puesto de ayudante de Fernando Clavijo para que acompañe a los enfermos al centro de salud más próximo. Y de camino, a ser posible, que a él lo examine todo un grupo interdisciplinar, donde psiquiatras y psicólogos marquen la pauta. Chacho, ¿en manos de quiénes estamos?