Claro, te buscas constructoras sin trabajadores (añade La
Gorvorana) y luego te luces en redes sociales con los anuncios del esperpento.
Y echo en falta que vayas a la zona a sacarte la foto del bien quedar. Y lleves
contigo a la flota de correveidiles que tienes a tu alrededor haciéndote la
ola. Porque con la cohorte de liberados que disfruta este equipo de
(des)gobierno, ya es hora de que demuestren algo. Un poco apenas, pues hasta
ahora solo avalancha de imágenes acompañadas de palabras necias y contenidos
más vacuos que el cerebro de una carabela portuguesa. Que viene a ser muy
parecido al de todos ustedes.
¿Para qué presumes de superávit si tienes sumido al pueblo
en un caos permanente? ¿No hay un asesor, siquiera uno, que tenga dos dedos de frente
y razone un fisco ante el desaguisado? Haz un día como Isaac Valencia cuando se
puso a dirigir el tráfico en la zona de El Calvario orotavense. Plántate en la
rotonda de la ¿Ciudad? (¿no quedaría mejor Villa?) Amiga de la Infancia y charla
con los que pretenden acceder a la zona de los talleres que se sitúan en los
bajos de la gasolinera o a los que deben entrar en la urbanización donde le
pusieron el nombre de una calle al ilustre don José (Pepe) Rodríguez Ramírez,
quien fuera propietario de El Día, y que por nuestra Villa se hizo acreedor a
tantos méritos como los que demuestran ustedes en el día a día, semana a
semana, mes a mes y año a año.
Sobran concejales y faltan gestores. Sobran figurines y
faltan arrestos. No se tiene una idea clara de qué rumbo queremos para un
municipio que solo vive de y para las fiestas. Por las que ustedes se chiflan
porque siguen funcionando como opio para el pueblo. Un perfecto sedante que
adormece y priva de juicio a un electorado que acude a las urnas como borregos
abducidos. ¿Que si estoy cabreado? Pues no, lo siguiente. Son ustedes unos
auténticos rebenques. El cargo que ostentan ni es merecido ni les cabe en el
traje. Prima la inutilidad en grado superlativo. Si yo ocupase ese puesto en la
actualidad, tardando estaría en convocar una rueda de prensa para poner en
conocimiento de la sociedad mi dimisión inmediata. Por incompetente e inepto.
Para dar paso a quien estuviese dispuesto a planificar con el mayor consenso
posible.
No, pero si tienen los jardines bonitos, las murgas sacan
sobresaliente y los viejos van de excursión. Toma, y yo riego las helechas de mi
casa para que no se marchiten, oigo la radio de las orquestas canarias y viajo
cada vez que me da la gana (que para eso me paga Pedro Sánchez). Aquí se
confunde la velocidad con el atún y se vive el momento. Los que vengan detrás y
se encuentren el terrible dilema de cómo encarrilar este tren a la deriva… Que
se jodan, pensarán los que no sufren de estrés y ven incrementar la cuenta
corriente cada final de mes (o antes).
Aquellos que consideramos los festejos como un avatar más de
la vida, y no como la condición sine qua
non de nuestro fugaz paso terreno, sentimos vergüenza ajena ante los
derroteros que se vienen dibujando en la Villa de Viera. Signados con gruesos garabatos
que disimulan notorias carencias. Sé que las comparaciones son siempre odiosas, pero el concejal, de la oposición o grupo de
gobierno, de cualquiera de las primeras corporaciones democráticas, les puede
dar vuelta y media en cómo gestionar. En cómo con escasos recursos económicos
se cumplían programas electorales. Porque el dinero era para lo que era y no
para diversiones y lucimientos del tres al cuarto.
Me defraudas, Adolfo. Insisto, ve a Los Barros y pasea con
garbo. Que te retraten mogollón. Graba vídeos bonitos. Sigue con prórrogas
hasta el más allá. ¡Ah!, y en julio se vence el plazo de la primera fase de la
restauración de la Casa de La Gorvorana. No te olvides de invitarnos (todavía
quedamos unos cuantos inquilinos) a un cortado en la flamante cafetería. Un
tentempié informal, que no disponemos de elegantes trajes. Y al regreso nos
paramos en Los Barros. Sí, como todos los días porque ¿quién es el guapo que no
sufre retenciones?
Concluyo con unas ganas enormes de mandarte para cierto sitio,
pero, ya ves, no todos somos iguales. Aunque díscolos, algunos presumimos de
buena educación. Platanera, y a mucha honra. Sigue inculcando valores festivos
en los niños. Ellos son el futuro de más fuegos artificiales. Y los potenciales nuevos palmeros.
¿Qué necesidad tienes?, me preguntan. Toda y más. Porque,
como decía el Padre Antonio, de cobardes vamos sobrados. Y en Los Realejos nos
llevamos la palma. Ojalá no se estallen cuando despierten. Allí será el llanto
y el crujir de dientes. Amén.




