Bien se ha dado tono Rosa Dávila con la dichosa guagua de
dos pisos. Y menos mal que solo vino una, porque si llega a ser una docena… No
sé si acudió en la susodicha a la reinauguración del Hotel Taoro.
Establecimiento al que yo jamás podré entrar, salvo que Gustavo, su director,
haga una excepción con un vecino del barrio que lo vio crecer, y me preste un
traje adecuado para la ocasión. Pero a lo que íbamos. ¿Tendrán un rato libre
estos gobernantes para dedicarse a cumplir con los trabajos encomendados?
Porque la preparación de las sesiones fotográficas les debe ocupar casi las
veinticuatro horas del día. Y las teles,
sobre todos las locales, se privan por elaborar reportajes (que deberán ser
abonados con recursos públicos) para honor y gloria de, por ejemplo, doña Rosa,
la de los noventa días. Pero ustedes tranquilos que en cuanto coloquemos la
última pieza de la pasarela del Padre Anchieta, reubiquemos la estatua y
pongamos en funcionamiento una veintena de las nuevas guaguas, se acabarán los
problemas. Todos, no solo los de tráfico. Aunque con tanto enjambre (sísmico)
lo mejor que nos podría ocurrir es que una erupción volcánica venga a poner un
poco de orden. Necesitados estamos de un buen meneo. Y como los políticos tienen
una tendencia innata a cogérselo todo para ellos… a ver si se chamuscan de una vez.
Ay, rosa, rosae, rosam. Tenerife se mueve más alto.
Terminamos en Lanzarote. Ya saben que Canal Gestión es la empresa encargada de la
producción y distribución del agua. Pero es el Cabildo la institución que debe
velar por el cumplimiento de lo estipulado en el pertinente contrato. Y como ya
van unos buenos cuantos años en que las pérdidas se siguen incrementando hasta
alcanzar, en estos momentos, el 55% de la que se desala, me dirán ustedes qué porvenir
les espera a los conejeros. Porque si de “fábrica” salen 100 litros, habrá que
facturar los costes totales a los 45 que llegan a su destino. Con lo que el
encarecimiento del preciado líquido alcanza precios prohibitivos. Y más de la
mitad volviendo a sus orígenes por el subsuelo. Como el presidente del Cabildo
(antes fue alcalde de Teguise) simultanea su cargo con el de parlamentario en
Teobaldo Power, no deberá tener un par de horas para dedicarse a estudiar esta
problemática. Si tú te pones a pensar con cierta parsimonia, estarás conmigo en
que ostentar un cargo público es un chollo en la actualidad. Cuando les debería
causar dolor de cabeza diario ante unos hechos gravísimos, como el que comento,
tienen el cuajo suficiente para pasar olímpicamente del tema. Si se pierde el
55%, que se jodan los ciudadanos que yo lo cobro bien, y limpito, cada final de
mes. O antes. Sustituyan las tuberías por queso de Gruyère. No se va a notar la
diferencia y al menos alimentamos el terreno, que ya de agua va servido. Falta
está haciendo que una buena “cámbara de aire”, que me dijera tiempo atrás un
paisano, bajara desde los riscos de Famara y se llevara por delante a tanto comemierda.
De nada.



