domingo, abril 26, 2026

Dilema extraterrestre

“Un equipo científico internacional ha confirmado la existencia de tres cuerpos que orbitan alrededor del dinámico sistema exoplanetario TOI-201, a 371 años luz de la Tierra”. Y después de leer la primicia me puse a investigar. Soy consciente de que los recursos con los que cuenta mi gabinete son escasos, pero aun así nos pusimos a la labor y tras múltiples pesquisas hemos podido identificar al menos dos de los precitados objetos (cuerpos). Cuenta uno con la enorme ventaja de sus amistades en Izaña y el Roque de los Muchachos. Y sin desvelar las fuentes –consigna a respetar en el mundo periodístico, salvo superior criterio de algunos magistrados del Supremo– puedo prometer, y prometo, que los dos identificados se corresponden con los organismos de los mismísimos Feijóo y Abascal.

Será trabajo de los científicos averiguar cómo demonios llegaron tan lejos, porque es harto sabido que su cortedad y escasez de alumbrado no explican en manera alguna que hayan sido capaces de soportar un viaje tan largo y en unas condiciones gravitacionales tan difíciles. Por lo que el misterio tardará varios siglos en resolverse. Todo ello, obviamente, va a imposibilitar que ambos puedan en un futuro más o menos distante acudir a la llamada de Zarzuela para que asienten sus dominios en Moncloa. Por mucho que lo deseen. O no.  Las leyes de la física son inexorables.

Nos hallamos en condiciones –al menos en un 99,99% de posibilidades– de asegurar que el rastro de los miasmas deletéreos que ambos cuerpos fueron dejando por el espacio sideral han sido clave en el hallazgo. Vamos, que las emanaciones gaseosas que se desprenden de las fermentaciones y de las combustiones imperfectas marcaron el devenir de la investigación. Traduzco: el tufo no dejaba lugar a dudas. Político, por supuesto. En asuntos de higienes personales, cada cual haga de su capa un sayo.

Al equipo que tengo el honor de liderar –reitero, modesto pero muy eficaz– le extrañó sobremanera que otras líneas de escudriñamiento no hayan caído en algo tan simple. Que no difiere demasiado de lo que viene ocurriendo de un tiempo a esta parte en el Congreso de los Diputados. Lo del Senado es ya menos evidente porque lo han convertido en exclusiva sala de comparecencias, consecuencia de las infinitas comisiones creadas, que intentan justificar sueldos indebidos y que soslayan el primigenio objetivo de la cámara: ser la voz de la representación territorial. Y otro miasma deletéreo.

¿Y el tercero? Sigue el dilema planteado. Aunque hay avances evidentes. Porque de igual manera que cuando el feto se muestra de culo y hace más complicada la identificación del sexo, no existe imagen lo suficientemente nítida para asegurar de que se pueda tratar de Domínguez o Clavijo. Otros especímenes han sido descartados rotundamente.

Al primero se le creyó ver recitando la reflexión hamletiana, calavera en ristre, del ser o no ser, esa es la cuestión. Pero como el sonido fallaba más de la cuenta, no hay certeza absoluta de si la declamación venía con traducción incorporada o estaba aún en versión original (To be, or not to be, that is the question). Y la duda razonable surge. Sabido es que el segundo en el organigrama estudió en la Universidad de Wyoming, donde lógico es presuponer que se imparten las clases en el idioma de Shakespeare. Y dado que siguen bien resguardados en sus trajes espaciales, la identificación no está resultando fácil.

Nada me extrañaría, no obstante, que dado el escaso valor de los sujetos, registrados o no, acaben por ser desechados y abandonados a su suerte. No se puede estar perdiendo el tiempo, eso piensa el equipo científico, en nimiedades del tres al cuarto. Lo verdaderamente importante es saber si en aquellos lejanísimos predios es posible que la vida humana medre y con estos tres ejemplares es completamente inviable resolver tal disquisición. Seguiremos esperando al camino inverso, es decir, que seres de otros sistemas solares nos vengan a visitar y nos saquen de dudas. Lo malo sería que aterricen en la Carrera de San Jerónimo o en Teobaldo Power, donde puede que corra peligro su integridad física por la animadversión de quienes piensan que pueden ser desalojados de sus poltronas. Y el sillón lo defenderán con uñas y dientes. Presentarán más resistencia que los guanches en Acentejo.

Seguiremos informando. No duden de que ante nuevos hallazgos, ahí estaremos, al pie del cañón. 

viernes, abril 24, 2026

Nos estamos luciendo

Hay muertos y muertos. Eso debe pensar –si es que alguna vez lo hace– Donald Trump. Porque los que causan sus guerras parecen ser efectos colaterales, mientras que los de Irán, a los que el Papa no interesa ver (según las apreciaciones del estadounidense), son mártires de una cruzada que bla, bla, bla. ¿Terminaremos pagando con total crudeza las consecuencias de arrebatos esquizofrénicos? Me temo que a ello estamos abocados.

Parece que el no a la guerra que abanderó Pedro Sánchez va ganando adeptos. Y cuando Meloni, que tampoco es santa de mi devoción, le planta cara al pelirrojo –cayéndole el aluvión de improperios consabido– sí que recibe el apoyo parlamentario de la oposición italiana. Y uno se maravilla de que por fin los del país de la bota imiten las buenas maneras y mejores modales del fair play de Feijóo y Abascal. Porque en abordar cuestiones de Estado, que no de política barriobajera, somos pioneros en la Carrera de San Jerónimo, donde se sabe mucho de cómo… sube un machango a la tribuna del Congreso de los Diputados a insultar a quien ostenta la presidencia de la Cámara. Y es que eso de la inmunidad parlamentaria mientras están allí dentro en el ejercicio de sus funciones –es un decir– habría que revisarlo urgentemente, porque la patente de corso no tiene hoy razón de ser.

Otro asunto que inunda portadas es la instrucción del juez Peinado en el denominado caso Begoña Gómez. Del que no se puede opinar porque el gremio (cuánto corporativismo) entiende que se invade su independencia y se desprestigia su labor. Son las pieles finas de las que comentábamos hace unos días. Y la desfachatez alcanza cotas alarmantes en el supuesto de la presidenta madrileña, a la que molesta sobremanera las palabras de Bolaños mientras aplaude con las orejas las salvajadas de su jefe de gabinete cuando arremete contra el Tribunal Constitucional, adelantándonos las nefastas consecuencias ante el fallo que pudiera, o pudiese, mover los cimientos del Estado cuando dictamine el recurso del que fuera Fiscal General del Estado.

A pesar de los bandazos, y las correcciones o llamadas a capítulo, no creo que la Audiencia de Madrid eche abajo el sumario del ínclito juez. Y el juicio se celebrará. Y veremos sentada en el banquillo de los acusados (guion as) a la mujer de un presidente del Gobierno. Para vanagloria de un “ignorante metido en Plaza Castilla”. Arbitrario y atrabiliario, que escribe mal, es farragoso, que no motiva sus argumentos y no sabe lo que son indicios. Piropos que le dedica no este aprendiz de casi todo sino Ramiro García de Dios, otro juez jubilado con larga trayectoria en el mundo de las leyes.

Ojalá me equivoque de plano, pero me da que es asunto de largo recorrido. Hasta que una instancia superior venga a poner un poco de orden en el desaguisado, en la errática instrucción. Pero ya el daño estará hecho y los minutos de gloria viajarán con Peinado a su retiro del chalé ilegal en La Adrada (Ávila). Porque él, y sus santos cataplines, sí puede.

Concluyo con algo que no me cuadra: los concursos de belleza. Denostados por unos y glorificados por otros. Mientras unas se desgañitan por la utilización espuria de la mujer, que es tratada como un mero objeto, las aspirantes se incrementan en cada convocatoria. Una prueba la encontramos en las próximas fiestas de mayo en Santa Cruz. Donde su concejal, Javier Caraballero, con su clásica boca desvarada por la perenne sonrisa que le acompaña (incluso para anunciar la noticia más tétrica que te puedes echar a la cara), nos adelanta que será 85 (35 adultas, 20 mayores –tercera edad–, 20 niñas y 10 niños) el número mágico que paseará por el escenario y lucirá el mejor traje de mago que se haya visto nunca jamás. Ni Alfred Diston ni el Prebendado Pacheco. Que siga el carnaval. Y yo con estos pelos.

¡Ah!, una primicia: la operación Kitchen no existió. Fue un invento de los medios. Es lo que afirman los testigos llamados a declarar. Pero los que mintieron fueron los periodistas en otro juicio reciente. Ay de aquellos jueces –la mayoría– que trabajan con abnegación impartiendo justicia y viendo como otros –la minoría– echan por tierra sagrados principios convirtiéndola en un ¿cachondeo? Lo dicho: nos estamos luciendo. 

miércoles, abril 22, 2026

Vaya nivel

Anonadado continúo con los espectáculos que nos brinda esa pléyade de cargos públicos en cuantito le colocan una alcachofa delante de sus narices. Es tanta la eminencia que alcanzan en el transcurso de sus intervenciones, propagadas por cuantos medios hallen a su alcance, que me pregunto machaconamente si alguna vez en su abnegada trayectoria vital han tenido la más mínima vergüenza o unos miligramos apenas de sentido del ridículo, porque del otro sentido, el común, carecen en grado sumo. Es penosa la deriva constante. Contemplar, mero ejemplo, al concejal de fiestas de la capital tinerfeña con la boca desvarada (¿o no te has dado cuenta cómo se ríe sin ton ni son?) es para preguntarse si tiene la mandíbula dislocada o que sus asesores le han indicado que debe estar de fiestas de manera persistente para hacer honor al puesto que le han encomendado. Desde luego, en sus visitas al dentista no será necesario que le digan que abra la boca.

Cuando Manuel Domínguez, quien debe seguir a rajatabla las instrucciones enviadas desde la sede nacional de su formación política –financiada en negro (se lo recuerdo para que tenga un fisco de cuidado al abrir la boca no sea que se muerda la lengua y se envenene)– desvía toda la problemática canaria hacia el centro de la Península, donde el malvado de Pedro Sánchez, okupa ilegal e ilegítimo de La Moncloa, elabora un “decreto godo”, siento deseos vehementes de… mandarlo al carajo. Sí, porque si este vacuo discurso en el que se apoya, sacado del manual de instrucciones que el PP envía a sus militantes cada mañana, constituye todo el bagaje que le permite ostentar un cargo de tan alta responsabilidad en el organigrama gubernamental de las islas, vaya nivel. Lo único que hace bien, y justo es reconocérselo, es ahorrar. Como lleva ya tres años apuntado al todo incluido, el superávit mensual en su cuenta corriente debe alcanzar elevadísimas cotas. Y venga a pedir más dinero a Madrid. No dejaremos a las familias canarias solas ante esta grave crisis originada por la guerra en Oriente Medio. ¿Qué se ha hecho desde y para Canarias? Solo mucho bla, bla, bla. ¿Por qué? Por incompetencia manifiesta. No dan más de sí, dan más de no.

Cambias de canal, para no indigestarte, y te tropiezas con un Abascal, al que solo le falta subir al estrado del Congreso montado en blanco corcel, sentenciando al presidente del Gobierno con un contundente “usted solo es valiente con los huevos de los demás”. Ahí, Santi, con dos bien puestos, que tú eres muy macho y lo vales. Y nos van a gobernar. Saca de una vez las espada y ponte a sajar cogotes. No te cortes… Insisto, este es el nivel. Para que luego aconsejes a tu hijo que estudie tal o cual carrera. ¿Para qué?

Otra, doña Rosa Dávila y su desmedida autocomplacencia. Menos mal que el día solo tiene 24 horas. Se va a morir de éxito con tanto echarse flores. Oh, fíjate tú que pagó 1300 euros para que le hicieran una entrevista. Sí, de las arcas públicas, porque ella no tenía en el bolsillo esa calderilla. Con dos cuestiones que rayan la matrícula de honor en este género periodístico. ¿Cuál es el sitio más raro donde has cagado? De profundo calado. Sin anestesia ni mascarilla. Con miasmas deletéreos propagándose por el espacio. Cien mil votos por cada rolete (excremento humano en forma de pequeño rollo). O cuando le bajó la regla y Clavijo buscó en su mochila una compresa para sacarla del apuro. Qué poco previsora. Menos mal que Fernando es toda una caja de sorpresas. Me recordó la serie de Dora la exploradora. Que visioné por capítulos con mi nieta a la hora de la siesta. Cuántas sorpresas había en aquella bendita mochila. Y creo que Fernando también la debió seguir porque no abandona la suya ni para ir al cuarto de baño.

Perdón por la poquedad, pero es que me dio un retortiño y corro pa´l baño.

lunes, abril 20, 2026

Adivina, adivinanza

Me sentía raro cuando puse mis posaderas en la silla para teclear un rato. Como hago casi todos los días desde que don Andrés Carballo me enseñó a garabatear unas letras. Aunque de manera más asidua, pongamos que cuatro décadas. En todo tipo de soportes: tradicionales y ahora más sofisticados. Deben contarse por miles los artículos o comentarios paridos por un magín gorvoranero. Hay, entiendo, cúmulo suficiente para varias publicaciones en formato libro. Pero tal hecho cuesta dinero. Mucho. Y como uno cuenta verdades –que duelen a los apoltronados– tiene las puertas cerradas (herméticas) a subvenciones de caudales públicos. Que también son míos, pero administrados por otros. Y tampoco estoy en edad de mendigar unos cientos de euros. Minucias si se comparan con sueldos de ediles y cohorte de liberados varios en todas las instituciones.

Me levanté con ganas de contar una adivinanza. Que no es la que tiene el rey en la panza. El emérito o el otro, me da lo mismo. Pero como nunca he soportado el engreimiento de quienes pretenden echarse aquello excediendo las dimensiones del orificio de salida, juguemos, si les apetece, con dichos, refranes y dardos verbales. Eso sí, para gente inteligente, como lo son, si duda alguna, todos aquellos que osan alongarse a Pepillo y Juanillo. Como lo hicieron antes en los otros blogs o en los periódicos de esta isla en años idos para siempre.

Yo lanzo directas y tú retratas. A buen seguro que surgirán decenas de fotografías. Porque estoy convencido de que podremos colegir que en la política actual, salvo las excepciones de rigor, prima la insustancialidad y se echa en falta la agudeza. No es que estemos regidos por analfabetos a la antigua usanza, pero diera la impresión de que los estudios universitarios, o de otra índole, no han causado mella en la testuz de los iluminados. Y no creo que haya sido por obra y gracia del Espíritu Santo.

¿Pego? Pegamos:

Inconsistencia. Hojarasca. Epidermis de conjunto vacío. Fachada. Vacuidad. Presuntuosidad. Vanagloria a la enésima. Mercadotecnia barata. Prestidigitación. Juegos malabares. Payaso sin circo. Exprimir un ladrillo. Bonete con borla a muchos necios adorna. De necios y aprovechados están llenos los estrados. Los necios y los salmones siempre nadan contracorriente. No hay necio a quien no admiren otros necios. Si los necios volaran, no veríamos el cielo. Solo necios y tontos tiran piedras a su tejado. Tan necios los hay con letras como sin ellas. El que no tiene cabeza, al menos que tenga pies.

No le pidamos peras al (t)olmo. Hay quien da más de no porque jamás podrá dar más de sí. Como el alcalde Fuenlabrada que vendió el caballo para comprarle cebada. El hábito no hace al monje. Crea fama y acuéstate a dormir. Del dicho al hecho, hay mucho trecho. Mucho ruido y pocas nueces. Si te he visto, no me acuerdo. Para muestra, un botón. Mucho donaire, causa desaire. Por la boca muere el pez. Decir refranes, es decir verdades. No es oro todo lo que reluce. Unos tienen la fama y otros cardan la lana. La voz del culo no tiene remedio ni disimulo. Cada día que amanece, el número de tontos crece. El que sabe, sabe; y el que no, es jefe. Así sucede en la vida: cuando son los caballos que trabajaron, es el cochero el que recibe la propina. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona. El necio es atrevido y el sabio, comedido. Por agarrar una silla, el político promete villas y Castilla. En Madrid, como en Linares, veinte mulas son diez pares. No hay mal que cien años dure. Camarón que se duerme se lo lleva la corriente. Cría cuervos y te sacarán los ojos. Zapatero, a tus zapatos.

Hay quien nace con suerte. Unos hijos y otros entenados, se decía. Algunos, no pocos, con dos o tres panes bajo el brazo. Y como todos no somos iguales, ni siquiera ante la ley, medran (trepan) los oportunistas, los que se embadurnan con la pátina de la hipocresía. Como no planifican, sus erráticas derivas repercuten, inexorablemente, en el día a día de quienes intentamos salir adelante en la constante y diaria carrera de obstáculos.

Como procuro estar informado del acontecer político –me doy mis buenos atracones– he dado visibilidad (revelar) a varias imágenes en la placa o película fotográfica. ¿Y tú? No te cortes, retrata, retrata.

sábado, abril 18, 2026

In dubio pro reo

Sigue dando que hablar, y escribir, la sentencia del Tribunal Supremo que condenó a Álvaro García Ortiz, quien fue fiscal general del Estado entre 2022 y 2025. Y como ocurre siempre ante cualquier sentencia, la disparidad de opiniones pone de manifiesto la trascendencia de la misma. Las unas a favor de la condena y las otras a contrario sensu. Ha sido recurrida, como muy saben todos, ante el Tribunal Constitucional con el argumento de haberse violado, presuntamente, varios derechos fundamentales.

Parece conveniente repasar que el artículo 11.1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos dispone que toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la Ley y en un juicio público en el que se hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.

De otra parte, el principio in dubio pro reo es un pilar del derecho penal que protege al acusado frente a condenas injustas. Su esencia es que si existen dudas razonables sobre la culpabilidad de una persona, estas deben resolverse a favor del acusado, garantizando que nadie sea condenado sin pruebas claras y contundentes. Se traduce literalmente del latín como "ante la duda, a favor del reo" y se aplica principalmente en la fase de deliberación de un juicio penal.

El in dubio pro reo es fundamental para: a) Prevenir condenas erróneas y proteger a los inocentes. b) Limitar abusos de autoridad y garantizar un juicio justo. c) Asegurar que las decisiones judiciales se basen en pruebas sólidas y no en conjeturas.

En resumen, este principio refleja un compromiso con la justicia y los derechos humanos, priorizando la protección del acusado frente a la posibilidad de error judicial.

Estas consideraciones esbozadas a vuelapluma son de dominio público y basta con acudir a ‘San Google’ para presumir de amplios fundamentos jurídicos. Pero como la condena a García Ortiz sigue levantando ampollas y pone en tela de juicio –nunca mejor dicho– si los cinco magistrados del tribunal actuaron de buena fe o se dejaron llevar por obcecaciones carentes de base, no deberíamos tomar a la ligera que el secreto profesional (periodístico), recogido como precepto constitucional (artículo 20) no es mera cuestión baladí.

Varios periodistas citados como testigos (con promesa o juramento de decir la verdad antes de testificar) aseveraron que el contenido del mensaje supuestamente filtrado por García Ortiz (no olvidemos que estaban detrás del mismo la pareja de la presidenta madrileña y su jefe de gabinete) se hallaba con anterioridad en posesión de varios medios de comunicación. Por lo que difícilmente se puede revelar un secreto ya conocido.

Y si el tribunal no ha tenido en consideración estas declaraciones, atreviéndose incluso a insinuar la posibilidad de que hayan mentido los periodistas amparados en su derecho a no desvelar sus fuentes, me extraña que, de manera inmediata, no se abriera causa contra los mismos acusados del delito de falso testimonio. Es más, si el fallo del Tribunal Constitucional revocase la sentencia aludida por vulneración de derechos fundamentales, ¿serían puestos los cinco magistrados a disposición de la justicia para ser encausados por tamaña aberración?

Cuando el poder judicial se aleja de lo que dicta el sentido común por sesgos políticos más que evidentes, flaco favor se está haciendo para que la credibilidad en uno de los pilares fundamentales del Estado social y democrático de Derecho (artículo 1 de la CE) no se tambalee.

Saben que tengo de jurista lo mismo que de obispo de la diócesis nivariense. Pero no me sigue gustando el caminar de la perrita. Cuando los jueces, como otros tantos encumbrados de diferentes profesiones, también la periodística, se erigen en protagonistas, cuando su misión es la de ser notarios, muy mal asunto. El tener que recurrir a lo de que hay que echarles de comer aparte, es muestra inequívoca de que algo, o mucho, no funciona, de que el motor anda gripado y es menester revisión total de componentes esenciales. Amén de un cambio de fluidos para que los engranajes cumplan la función encomendada.

Disfruten del fin de semana y no se metan en líos sin necesidad. Hasta la próxima.