Soy consciente de que los asesores de imagen dictan poses y
ademanes. La de ladear la cabeza y esbozar la sonrisa impostada queda del diez.
Sé que te ajustas al guion en las intervenciones públicas y que la impronta del
jefe de gabinete hace acto de presencia en cada una de ellas. Desde el pa´lante
a las cañas de cerveza. Quizás el güisqui era muy fuerte para el ejemplo. La
escaleta se cumple a rajatabla. Lo malo es que con tanto disparo, alguno puede
ser fallido y te estalla en la cara. Tener el mejor equipo de intervención
contra incendios forestales, para acabar solicitando al insultado horas después
que tome las riendas de la catástrofe, como mínimo, para hacérselo mirar. Como
cada vez tengo más claro para qué sirven nuestros impuestos, me apena que el
enfrentamiento se haya convertido en el juego preferido. Como partícipe en la
política activa allá por los ochenta del siglo pasado, me avergüenzo de los andares
actuales. Y al igual que le ocurrió al entonces presidente del Gobierno de Canarias,
Ángel Víctor Torres, que debió lidiar con varias tragedias durante su mandato,
bendito sea, señora Ayuso, este hijo de su señora madre por hallarse al frente
de los destinos del país en momentos tan complicados. Si hubiese seguido el de los
hilillos que salían del Prestige, el de es el alcalde el que quiere que sean
los vecinos el alcalde, el que reconocía a España como ese país que tiene
españoles… De pensarlo me duele la cabeza. Ya está. Consejo gratuito.
Absténganse los abducidos. ¡Ah!, del chaleco y pantalones cortos, les cedo la palabra.
El segundo dardo, perdón, consejo, para el presidente de la
Audiencia Nacional, Juan Manuel Fernández Martínez, quien ha negado
"categóricamente" este lunes que en los tribunales españoles exista
el "lawfare", la utilización de los procedimientos judiciales con
fines de persecución política, y ha sostenido que los jueces ni hacen política
ni toman decisiones por intereses partidistas:
"No tomamos decisiones atendiendo a intereses
partidistas, somos ajenos a cualquier tipo de presión política, económica o
social, en democracia no se ha investigado o juzgado a nadie por su
ideología". "El juez ni sustituye a la política ni se convierte en un
árbitro de las disputas partidistas, simplemente impide que el poder se
sustraiga al control jurídico" y "actúa como garante de que ningún
poder pueda situarse por encima del derecho".
Un cúmulo de frases hechas más huecas que el cerebro de una
medusa. Claro que no se juzga a nadie por su ideología. Hasta ahí podríamos
llegar. Cuando se manifestaron con toga para protestar por una ley que no había
nacido, ¿jugaban al mus o un envite al por ver? Menos mal que son ajenos a
cualquier presión, que si no hubiesen emulado el asalto estadounidense al
Congreso. Y que existen jueces que sí hacen política e incluso la plasman en
sus sentencias, ¿le doy nombres y apellidos?
Y más: así como los jueces
han de ser independientes, también tienen que ser "responsables",
dado su "enorme poder". Me alegro enormemente de que reconozca la
posesión de un enorme poder. Y sin que nadie les tosa. Si todos fuesen rectos y
actuasen conforme a ese derecho que invoca, sobraría lo de responsables. Porque
debe ser etiqueta adherida en cuanto se enfunden la bata negra con puñetas.
"Nuestras resoluciones tienen que ser motivadas,
razonadas de manera exhaustiva con arreglo a cánones interpretativos
racionales, no extravagantes ni irracionales". ¿Está de acuerdo, entonces,
en que Peinado se merece, como mínimo, la apertura de un expediente
disciplinario? Pues tardando está en solicitar una entrevista con la señora
Perelló. Lo mismo la convence para que ponga algo e orden y cordura en el CGPJ.
Porque el espectáculo circense de dicho órgano me plantea serias dudas acerca
de lo de ser independientes.
¿Estaré a tiempo aún de cursar el grado de Derecho? Debe ser
divertido porque podrás escribir en los exámenes lo que te salga del… magín sin
que nadie ose rebatirlo. ¿No podría llegar a ser yo un García Castellón,
verbigracia?



