Hace apenas diez días que, siguiendo instrucciones del PP
nacional, se negó rotundamente a firmar el nuevo plan de financiación que proponía
el indigno de Pedro Sánchez y que ya preveía un notable incremento para las
arcas regionales. Pero las directrices de Génova se acatan. Sin más. A este
Gobierno (el de Moncloa), ni agua. Mientras, el presidente popular en las
islas, ampliamente conocido como “el ausente”, en su papel. Porque debemos
reconocerle que para actor secundario va sobrado.
Con ello se consigue el cambio de voto en la reunión del
Consejo de Política Fiscal (se iba a celebrar el pasado miércoles y se ha aplazado para septiembre). Allí no se
encontrará presente la que se supone que deber figurar por el cargo que
ostenta. Es más, en la comparecencia del lunes 27 tampoco se la vio. Ya se
atisbaban los primeros síntomas de la enfermedad. Y en su lugar, Clavijo enviará a Nieves Lady Barreto, consejera de la Presidencia y chica que vale para todo
(repasen su currículum político). De Coalición Canaria, por supuesto.
No piensen que con estos movimientos está marginando
Fernando a Manolo, enviándolo a un segundo plano. Ni falta que le hace. La
representación popular en el Ejecutivo canario es mera comparsa. Algo, y no es
contradicción, que a Domínguez le favorece en su táctica de contentar aquí y
allá. Es fiel representante del laissez
faire et laissez passer, le monde va de lui-même. Y no porque lo haga
conscientemente. A quien da más de no –aquel que no da más de sí– no le pidan
peras, pues un (t)olmo jamás podrá darlas.
Reconfortado, y magníficamente pagado, se halla en el
presente estado vegetativo. Está en su salsa. Bien trajeado y con el coche
oficial dispuesto para cualquier bureo. Que para eso fue máxima autoridad en el
pueblo más festivo del mundo, según reza el cartel que han ubicado a la entrada
de la Villa de Viera por La Montaña. Y tan adherida se le quedó la etiqueta… Así
que mientras le dure el arregosto, capeará temporales cercanos y lejanos con
esa habilidad que le confiere el marketing
de Wyoming, el de las Montañas Rocosas y el parque Yellowstone. Que no, no te
confundas, lo de Yogui y Bubu era en Jellystone. Y las comparaciones son
odiosas.
Harto conocido es que la ejecución presupuestaria en
Canarias presenta superávits escandalosos. No solo lo ha denunciado este
cronista pueblerino en reiteradas ocasiones, sino que en los debates del estado
de la nacionalidad (cuánta rimbombancia) se ha puesto en solfa estos ahorros,
estilo cochinito de oro, amén de las devoluciones millonarias al no cumplirse
con las exigencias y condiciones de las partidas finalistas que nos envían de
allende los mares. Como le ocurrió al ayuntamiento de mi pueblo con dos
millones apenas destinados a la restauración de La Gorvorana.
Y si no eres capaz de gastarte los euros –mientras los
déficits en varias facetas son más que patentes–, ¿cómo es posible que reclames
más para venderme que esa ampliación de la capacidad inversora va a suponer un
salto cualitativo en sanidad, educación y servicios sociales? Sencillamente, no
me lo creo. Porque la visión empresarial que el PP regional imprime a la cosa
pública –y la señora Asián se limita al copia y pega que el manual de
instrucciones le señala– tiende a cumplir el objetivo de la ganancia, del
beneficio. Amasar dinero en el banco para que sus balances semestrales arrojen
cifras de escándalo. Insisto, reitero y machaco: cuando una institución pública
presuma de ahorros, malo, malo. Tal hecho viene a demostrar que eres una nulidad
gestionando al no ser capaz de cumplir aquello que fijaste en los presupuestos
anuales.
Hemos sido, y lo seguimos siendo, unos eternos llorones ante
Papá Estado, ante ese Madrid infame que no atiende las especificidades canarias
y no tiene en cuenta nuestras peculiaridades insulares. La imagen que nuestros
dirigentes retratan del pueblo canario no me representa en absoluto. Pero la
llorona surte efecto. Aunque luego no seamos capaces de administrar con tino
las ingentes cantidades de millones que barajamos. Porque la redistribución
parece olvidar que las desigualdades se combaten de otra manera. Ni el
pesebrismo de Casimiro ni las ganancias de la cuenta de resultados.
Espero que en agosto, que hoy se inicia, se tomen vacaciones.
Como los de Justicia. Tal para cual.



