Insisto, no sé si es la calufa o la tremenda humedad que te
acogota, pero llevo unos días en que no valgo ni los cincuenta céntimos
consabidos. Vamos, un asquito. Y como, a pesar de que estamos en agosto, las
disputas o confrontaciones políticas no disminuyen un ápice –añadan problemas
técnicos para publicar el enlace al blog en la única red social por la que navego
(Facebook)– he pensado seriamente hacer caso a la recomendación del PP
madrileño (os pedimos colaboración en
estos momentos difíciles de Ayuso) y darme un salto a Lanzarote para
escenificar delante de La Mareta, insultando a Pedro Sánchez, mi total
conformidad con la compra de áticos.
Y que allí, en la Villa de Teguise, donde gobierna un pacto
conformado por CC-PP-Vox, la concejal de Turismo, una tal Rita Hernández, muy popular
ella (de la línea de Domínguez, a saber, los que se leen el manual de instrucciones
y repiten cual cacatúas), puso al presidente del Gobierno nacional a caer de un
burro. No le perdona el que venga a la Isla de los Volcanes con todos los
gastos pagos. A comer gambas gratis, dijo. De las que se capturan, me imagino
en el Islote de Hilario, y así salen ya cocinadas. Chiquita falta de
ignorancia. En un digital conejero deben figurar aún las lindezas que soltó
tras preguntarle el periodista por las pintadas en un muro. Para enmarcar.
Chiquita falta de ignorancia.
Oye, ¿por qué una urna de cenizas como ilustración? No te
preocupes. No es por Feijóo, todavía. Que él aún no quiere. Ni por el chalé de
Peinado en La Adrada (Ávila). Es que me resultó curioso y llamativo el hecho de
haberse encontrado una de ellas en la taquilla de un supermercado. Y es que la
buena propietaria no encontró lugar más adecuado para guardarla mientras se
ejecutaban unas obras en su casa. No le pasó por la cabeza que había una
empleada que se encargaba de revisarlas cada día por aquello de los objetos
perdidos.
Todo quedó en un susto. O anécdota. Como el accidente
ocurrido días atrás en Icod (a la altura del Hospital del Norte) entre un furgón
fúnebre y un coche de alquiler de Cicar. Sabido es, para los que por allí circulamos,
que aquel tramo se las trae. Con unos cruces e incorporaciones de armas tomar.
Menos mal que el conductor de la funeraria no llevaba acompañantes. Te imaginas
el tremendo susto que se hubiese llevado el ocupante de la caja. Hubiese exclamado,
sin lugar a dudas: ¡coño, me quieren matar!
Qué contentos estamos en el pueblo por la instalación de plantas
raras. Tras la siembra al lado de Mercadona, el Gobierno de Canarias pretende
ubicar otra bien cerca. Para rodear al centro comercial. Las protestas
vecinales de La Zamora han obligado al cambio de ubicación de esta segunda, que
se llamará Tigaiga. Con lo que los reparos continúan ahora con otros sectores
poblacionales. Digo yo que con esa denominación, lo mejor sería ‘plantarlas’ en
San Agustín o Realejo Bajo. Bien cerca de los domicilios de Adolfo o Manolo.
Seguro que ellos no tienen inconveniente alguno porque no les causará la más
mínima molestia ni entrañará peligro de ningún tipo. Máxime cuando la
Consejería responsable viene a ser la horma de su Zapata.
Pero en Transparencia, un diez. ¿Han visto las movidas de
varios ayuntamientos arrogándose el liderazgo? Patético. ¡Ah!, y Tigaiga está de
moda. También han bautizado de tal guisa al futuro túnel que culminará el
cierre del anillo insular. ¿Para cuándo? ¿Tú crees en pajaritos preñados? Pues
el parto va para largo.





