miércoles, julio 22, 2026

Predicar y no dar grano

Comenzó la campaña electoral. ¿Cuál? Todas, si es que alguna vez tuvimos descanso o pausa de hidratación. Por lo que se trasladó a Canarias el aún presidente nacional del Partido Popular. Tras la lectura de los comentarios que vislumbro en redes sociales, continúo con la incertidumbre de si vino en yate o en el jet-foil. Lo que parece más seguro es que debió desembarcar en la realejera playa de Los Roques. Que como muy bien saben ustedes se halla en el mar Mediterráneo. Como Huelva. Y pudo contemplar de primera mano cómo los accesos a la misma, merced al convenio de colaboración entre Ayuntamiento, Cabildo y Gobierno de Canarias, han quedado flemantes, que decía cierta conocida. La fotografía es antigua, pero yo los invito a que bajen, bien por La Fuente, bien por El Horno, y comprobarán qué maravilla. Y qué contarte del sendero, que otrora bautizaron como de El Agua. Da gusto bajar a La Poyata y a Los Pejerreyes con la caña y el cubo. Quedan pendientes unos metros para llegar a El Boguiño, pero Adolfo prometió acabarlos antes de que finalice la restauración de La Gorvorana. Como oriundo de aquellos lares, estoy que no quepo en mí. Bueno, tan encantado quedó Feijóo que le estampó dos besos a Manolo (ya le habían soplado al gallego que es una acción que no le disgusta), y este se infló de tal manera que, cuando llegaron a Santa Cruz, entró en el recinto —donde iban a presentar la candidata a la alcaldía de la capital— tan ensoberbecido que ni caminar podía de lo escarranchado que iba. Harto sabido es que a los curritos se les cala en el andar con esos movimientos cuasi sensuales que  dificulta su paso por una puerta. Como que no caben, tú. Ya lo decía mi madre: como ese salga elegido, hay que ampliar la entrada del ayuntamiento.

Pude ver en televisión, la canaria, un reportaje en que Carmen Pérez manifestó, entre aplausos y algarabías varias, que van a sacar todo el potencial, amén de otras dos sonadas perlas: “Nos corresponde ser una capital de referencia” y “ahora es el turno de Santa Cruz de Tenerife”. Lo de sacar todo el potencial no sé bien a qué se refería. Interpretaciones, todas las que tú quieras. Porque sacar es más polisémico que el carajo.

Bueno, lo de la tele ya no tiene nombre. Diera la impresión de que cada día reciben instrucciones para que los informativos vayan siempre en la misma dirección: leña al mono. Y el receptor de los dardos siempre es una foto de Pedro Sánchez (para ello tenemos un corresponsal en Madrid encargado de hurgar), cuando no de Ángel Víctor Torres (enemigo a batir es Canarias), bien fijada en el centro de la diana. Desde que se nombró al administrador general, César Toledo, el ente dejó de cumplir con el principio de autonomía en su gestión y de actuar con independencia de cualquier organismo público. Y el de las 20:30 horas, que es el que me trago diariamente, no se merece ni la presentadora. Ahí lo dejo. Si me invitan a una buena comida podré contar, a los postres, las razones.

Este humilde juntador de letras aconsejaría a Poli Suárez (qué bien le ha venido el cargo de consejero: está gordo como…), candidato popular al ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, y a la precitada Carmen Pérez, que tuviesen un poco de cuidado cuando de aquí en adelante se dediquen a prometer cosas. Porque si aspiras a la alcaldía de una ciudad, en la que ya formas parte del gobierno municipal, no digas que vas a hacer lo que ya has debido hacer. ¿O es que nos toman por tontos? Podría ser que, a lo mejor, tengamos más tino los votantes. Y el conflicto podrá ser de órdago. Bien distinto es si estás en la oposición o nunca has ejercido un cargo público. La campaña te permite desahogarte hasta extremos insospechados. Puedes soltar por esa boquita cuanto te venga en gana, que una vez apoltronado, pelillos a la mar.

A Tarife, que también había manifestado el deseo de ser el cabeza de lista, porque ama Santa Cruz, me da que Manolo lo propondrá para el puesto de restaurador (del monumento a Franco) y se pasará los próximos cuatro años en Güímar. Allí, junto a la señora Castro, estudiará la nueva ubicación. Es probable que al juego se les una Marrón, todo un experto en seguridad y planes de evacuación.

Me voy con otro consejo: mándense una papa.

lunes, julio 20, 2026

Conjetura

Suposición, hipótesis, presuposición, supuesto, presunción, figuración, cábala, especulación, sospecha, presentimiento, corazonada, augurio, profecía, cálculo. Qué rica es la sinonimia de nuestra lengua. Y me levanté hace tres o cuatro días con una matraquilla en la cabeza que debí sentarme a teclear unos párrafos. Ejercicio que consideré más oportuno que mandarme tres o cuatro paracetamoles.

Díjeme que si pueden los jueces –no todos, pero se van subiendo al carro– por qué no yo. Y les expongo mi teoría. Tan cimentada como sus sentencias, que más parecen los comentarios de texto de un alumno de Bachillerato que de exposiciones razonadas conforme al fundamento jurídico. No sé si lo soñé, mas cuando me desayunaba, dábale vueltas al magín con la siguiente hipótesis:

Que existe corporativismo (en un grupo o sector profesional, actitud de defensa a ultranza de la solidaridad interna y los intereses de sus miembros) en la judicatura (conjunto de los jueces y magistrados de un sistema judicial) no creo admita la más mínima controversia: perro no come perro. Como Peinado es consciente de que sus estrafalarias decisiones pasarían, inexorablemente, por el filtro de la Audiencia Provincial de Madrid, ¿quién es capaz de demostrarme que no se confabuló con aquellos que vayan a dictaminar los recursos? Puestos a suponer. Y las instrucciones pasaron por el aumento de los supuestos delitos, con cimientos endebles y elucubraciones de andar por casa. Porque así se da pie a tumbar un par de ellos con ligerísimos tirones de oreja –que no suponen menoscabo ni aperturas de expedientes disciplinarios– sin que el meollo de la cuestión (juicio con jurado popular) sufra alteración alguna y seguirá pa´lante. Lema, junto al que pueda hacer, que marca el devenir de todos los procesos encaminados a que este gobierno social-comunista sea, más pronto que tarde, mera anécdota en el devenir histórico de este país.

Un testigo tiene la obligación de decir verdad. ¿Qué condujo a un tribunal a no dar credibilidad a varios de ellos en el juicio contra García Ortiz? Vaya usted a saber. ¿Por mis sostenes testiculares? Sí, señor Marchena, ¿por qué no puedo ser yo uno de los que, según usted, formamos parte de esos dos de cada tres que no confiamos en la justicia y seguimos ganando adeptos sin apenas mover un dedo sino esperando pacientemente a que nos sorprendan con sonadas paridas?

¿Estarían corriendo ríos de tinta si Begoña y David no fueran familiares directos del malvado a derrocar? ¿Cómo un acto administrativo –concurso para provisión de una plaza– que cumplió todos los estándares exigidos y contra el que no se presentó reclamación alguna, puede devenir en un delito de prevaricación contra un ciudadano particular, que no funcionario público (pero sí hermano de Pedro Sánchez)? ¿Para qué se inventó la vía contencioso-administrativa en el supuesto de que uno de los diez aspirantes restantes entendiese que hubo algún tipo de componenda? Que no fue el particular, por lo que este ignorante redomado persiste en la pregunta de por qué se ha celebrado un juicio cuando ni siquiera existe caso que lo sustente.

Otra conjetura. ¿Puedo? ¿Se hallan gripados los motores en los juzgados que llevan los casos del ciudadano particular, pero novio, pareja o lo que sea, de la presidenta de la Comunidad de Madrid, y el de Cristóbal Montoro, quien fuera superpoderoso ministro con Rajoy? ¿No les cambian el aceite al mismo tiempo que los que dirimen aquellos otros más inclinados hacia la siniestra? Si en España se circula por la derecha, ¿cómo es posible que se adquieran mayores velocidades por el carril de la dirección contraria? ¿Será por eso que hay tanto accidente con esas conducciones temerarias?

Cambiemos aquella maldición gomera de en ‘obras te veas’ por la de ‘es preferible un mal acuerdo que un buen juicio’. Y como el descrédito va in crescendo, dado que hoy es lunes y comenzamos una nueva semana de este julio festivo, unas citas para reflexionar:

-Cuatro características corresponden al juez: Escuchar cortésmente, responder sabiamente, ponderar prudentemente y decidir imparcialmente. (Sócrates)

-Donde hay poca justicia es un peligro tener razón. (Francisco de Quevedo)

-Pues mi noción de la justicia es ésta: los hombres no son iguales. (Friedrich Nietzsche)

-Qué tiempos serán los que vivimos, que es necesario defender lo obvio. (Bertolt Brecht)

-Desgraciada la generación cuyos jueces merecen ser juzgados. (El Talmud)

-No hay mayor tiranía que la que se ejerce al amparo de la ley y en nombre de la justicia. (Montesquieu)

-La justicia no consiste en dar a todos por igual, sino en dar a cada uno lo que le corresponde. (Aristóteles)

Hasta el miércoles, si la justicia no me lo impide. Como no llegan a diez los lectores, keine problem.

sábado, julio 18, 2026

A por Pedro Sánchez

Un artículo de Esther Palomera (Y ahora, a por Begoña Gómez) recoge sus impresiones acerca de cómo se encuentra ahora mismo el panorama judicial, más que político. Porque se han encargado algunos representantes de ese Poder Judicial en erigirse en protagonistas de todos los aconteceres nacionales. Y de más allá de esas lindes, si me apuras. ¿Va a ser Europa, como con la Ley de Amnistía, el eterno árbitro, el Sumo Hacedor?

Uno creía –ay, iluso– que la discreción de los magistrados era factor determinante para que la credibilidad en ese poder del Estado no se deteriorara. Por lo que, entiendo, el excesivo protagonismo, y no solo en sus actuaciones personales (que hagan de su capa un sayo), sino también en el desarrollo de su quehacer profesional, nos han abocado hacia un escepticismo galopante.

“Les hablo desde un país con una democracia agredida desde las altas instancias”, ha sentenciado Feijóo, ante la derecha internacional en la inauguración del Foro Libertas, que reunió en Madrid a líderes de Europa e Iberoamérica. Y la ilustración de Vergara no puede ser más explícita.

Cayó el exfiscal general con el argumento de que fue él, o alguien de su entorno, el que filtró el tristemente famoso correo electrónico. Como el testimonio de los periodistas se arrojó directamente al cubo de la basura, se resumió todo el proceso en “tuviste que ser tú”. Se acuerdan ustedes, al menos los mayores, cuando en los juegos infantiles alguien sufría un percance y el resto le coreaba el clásico “jódete”, pues eso.

Cayó el hermano del presidente bajo la pregunta de hasta qué límites los indicios pueden convertirse en el fundamento nuclear para una condena. ¿No se menoscaba así el principio de la presunción de inocencia? ¿Qué prevalece?

Y no caerá Begoña Gómez, porque ya ha sido sentenciada, y condenada, de jure y de facto. Ni mareemos la perdiz ni demos más vueltas. Por ello, afirmo rotundamente que va a caer Pedro Sánchez. Será el próximo. Irremisiblemente. ¿Tengo pruebas? Ni falta que hacen. ¿E indicios? Tampoco, me basta con las conjeturas, con suposiciones. Lo adelantan con semanas de antelación los gurús de la derecha y es motivo más que suficiente. La cacería se halla organizada y magníficamente engrasada.

Hasta el PP tinerfeño (el moderado Lope Afonso) se lanza a la aventura. No pondremos líneas rojas a Vox. Definidos ahora como el centro-derecha. A este paso, Manuel Domínguez se colgará la etiqueta de comunista dentro de bien poco. Son discursos que van calando y ganando adeptos. Fui testigo, hace dos días, de una conversa en el Hospital Bellevue entre unos operarios de mantenimiento y se me engrifaron los pelos. Poco, por razones obvias, pero con el miedo en el cuerpo. Las herramientas que asomaban de la bolsa colgada a la cintura me provocaron infinito temor. Alicates, tenazas y destornilladores bien podrían ser las armas de la destrucción masiva que invocara Aznar en su día. Claro, pensé, cada cual hace a su manera. Confié, no obstante, en el buen hacer del personal sanitario. Por si el ataque comenzaba allí mismo.

Cuando caen muros en Europa, hasta la verja de Gibraltar, en determinadas instancias judiciales se levantan tapias. ¿Para aislarse del mundanal ruido y dictar conforme a razonamientos sólidamente fundamentados? Qué va. Nada más lejos de la realidad. Puede que sea la particular manera de entender la independencia judicial. Pero, y a los hechos me remito, más pareciera un coto de caza privado. Donde deben existir unas enormes paredes en las que cuelgan las cabezas de las piezas obtenidas en las respectivas monterías. Todas ellas al cuidado del alguacil, que las custodia, junto a los aparejos, y que mima con mucho esmero un enorme cartel que preside toda la estancia: El que pueda hacer, que haga.

Con todo el respeto del que soy capaz, aunque legitimado para la discrepancia y la sana crítica, invoco mi derecho constitucional “a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”, sin que “el ejercicio de estos derechos pueda restringirse mediante ningún tipo de censura”.

Y como los ataques van a continuar, con o sin pruebas (ya este paso, otrora fundamental, se ha convertido en mero efecto colateral), el próximo será, indubitablemente, Pedro Sánchez. A mis allegados vengo diciendo de tiempo atrás: el que pueda votar, que no se quede en casa. Los polvos del pasotismo derivados, quizás, del todos son iguales, son ahora las montañas de lodos que se deslizan ladera abajo enfangándonos hasta las cejas.

Los enjambres sísmicos de Las Cañadas son simples carantoñas ante los no disimulados movimientos de togas. Sin cañones, tanques, misiles, drones o bombas de racimo. A la chita callando, mas con una impunidad que excede todo límite democrático. Si “la justicia emana del pueblo”, como uno más que lo conforma, manifiesto con total firmeza que algunos Juzgados y Tribunales están ejerciendo funciones que la Constitución no contempla, con lo cual se vulneran los propios cimientos de un estado de derecho. Muy peligroso, sí. ¿Que quieres llamarlo lawfare? Pues vale.

jueves, julio 16, 2026

Menos IA y más IN

El que se recurra con demasiada frecuencia a la IA, para que nos saque las castañas del fuego, es algo que me preocupa sobremanera. Y si se lleva a cabo tal acción para defender posturas retrógradas, me conduce a pensar si realmente se trata de una ayuda o es la constatación de que nos estamos volviendo imbéciles sin remisión.

Observar cómo caminamos por el filo de la navaja erigiéndonos en acérrimos valedores de hitos que creíamos felizmente superados, al tiempo que utilizamos avances tecnológicos para aparentar ser más jóvenes, sin arrugas ni papada, demuestra el grado de infantilismo en el que estamos cayendo. Que descendientes directos de quienes las pasaron canutas en los años de dictadura, con progenitores que padecieron lo indecible por miserias y hambrunas, se lancen a defensas en redes sociales de planteamientos que solo vislumbran retrocesos democráticos, es cuestión de preguntarse si no existe algún remedio que proteja el tejido neuronal.

Y después de esta reflexión matinal –es terapia a modo de estiramiento muscular– me puse a leer la prensa digital:

“Según la primera oleada del 'Barómetro Sanitario 2026', publicada este lunes, solo el 21% de los españoles logra cita con su médico de familia en 24-48 horas, frente al 71% que ha de esperar una media de 10 días”. Porque son bobos, añado yo; con lo fácil que es hablar con Fernando Clavijo para que te acompañe. Nada más asomar el jocico por la puerta del centro de salud, todo el personal sanitario dejará de lado lo que esté haciendo y te auxiliarán ipso facto. Un servidor ya lo probó y funciona de maravilla. Y como iba en coche oficial –el de presidencia– hasta me abrieron la puerta.

Como estamos en época de corridas (las de San Fermín), de carreras y encierros, te juro solemnemente que ninguna pena siento cuando escucho que un toro hirió a tal o cual corredor. Los pobres animales lo único que pretenden es abrirse paso entre la ingente multitud. Y se preguntarán los cuadrúpedos, al ver a tanto bípedo desbocado, si no se presuponía que eran estos los racionales. Esperando la respuesta del santo están.

“Ana Padrón Brito sucede al frente del Instituto Canario de Igualdad a su madre, fallecida recientemente”. ¿Se contemplaba esta herencia en el testamento? Porque se han levantado muchas quejas al no reunir la hija el perfil adecuado para desempeñar tal cargo. Pero en la política, ya se sabe, no es necesario presentar currículum y todos valen para todo. Allá por Tinajo también saben de valías familiares.

“Ecologistas en Acción ha presentado alegaciones a la modificación de la Ordenanza Reguladora del Tráfico en la isla de La Graciosa para exigir la prohibición total de las excursiones con vehículos a motor”. Como la propuesta de cambio normativo contempla un incremento más que notable en la flota autorizada, al pasar de los dos vehículos destinados a excursiones permitidos a un total de 15, según la nueva redacción, a peor la mejoría. Acabarán demandando el asfaltado. Hace años escribí que no volvía más por aquellos parajes porque lo que contemplé me rompió todos los esquemas. Y el entonces presidente de la cámara legislativa autonómica, don Gustavo Matos, asiduo de aquellos lares, y conductor de un hermoso jeep (que le prestaba un amigo, según manifestó), poco menos que me tildó de ignorante. Me recuerda lo que le ocurrió a don Imeldo Bello Baeza cuando se debatía la construcción del Belair y se planteaba el número de plantas a levantar. Como se discutía que si diecisiete o dieciocho, él propuso que treinta y cuatro. Si adefesio sería con x, pues doble ración y una raya más al tigre. Total.

“El magistrado del Tribunal Supremo Manuel Marchena ha calificado de ‘tragedia’ la desconfianza que los españoles muestran en las encuestas hacia la justicia. La convivencia se lamina si se generaliza la idea de que en España la Justicia no la imparten jueces, sino fachas con toga; esto es gravísimo”. Pues sí, don Manuel, la idea se está generalizando. De canario a canario (o canarión) le pregunto si no será por méritos propios. O dicho de otra manera: se lo están ganando a pulso. Y mientras sigan empeñados en creerse intocables, el descrédito irá in crescendo. Menos jactancia y más sentido común.

Conclusión: la inteligencia natural corre grave peligro. Se halla más tiznada que todas las hectáreas chamuscadas en Almería y con un porvenir más negro que las toneladas de cenizas acumuladas, o que los sobacos de un grillo.

martes, julio 14, 2026

Ley del neonato

Los falsos del PP, los herederos de quienes abortaban en Londres porque sus posibilidades económicas soslayaban la venda del pudor que los cubría en la España de la caspa, siguen dándose golpes en el pecho. Hasta que un buen día, ese dios todopoderoso, al que invocan en sentidas plegarias, se cabree y les provoque lesiones irreversibles en las costillas. Pues si tan magnánimo es como nos lo presentan, tardando está en impartir justicia con los fariseos. Siquiera sea para predicar con el ejemplo y ponerles alguna chinita en el camino al cielo. A prueba, que se dice.

Poco falta para que se considere la posibilidad de ampliar límites en esas pretendidas normativas que solo significan retroceso en las mayorías sociales y siempre en beneficio de los cuantos pudientes que entienden que el dinero es capaz de correr tupido velo. La teoría hipócrita del que se cree ungido por el mero hecho de haber venido al mundo en el seno de familia pudiente. Esos a los que la iglesia protege confundiendo caridad con cobijos interesados.

Me cuestiono que si la vida cuenta desde el primer grito... de placer durante el coito –¿por qué te ríes?; estamos a un solo paso de que Ayuso cuele su abortos en las disposiciones transitorias o finales– el siguiente peldaño en la escalera de los despropósitos será declarar asesinato en primer grado toda eyaculación masculina durante una masturbación en soledad. Porque esa alocada carrera de una legión de espermatozoides podría equiparse a un cayuco lleno de negritos que se lanza a la mar océana con la esperanza de alcanzar la luz de un faro (Orchilla, verbigracia). Pero que zozobra en la tracionera y maldita ruta atlántica.

¿Rizar el riso? No, lo siguiente. Y todo para que el entramado quede al albur de argumentaciones y considerandos de cualquier juez. Que podrá pasarse, o no, por el forro la parte dispositiva de la norma y retorcer autos y sentencias con farragoso lenguaje para inclinar la balanza en función de apetencias, animadversiones o estados de ánimo. Como cuando el Papa dijo aquello de que hoy no me levanté muy católico.

Ojalá fuera solo la ironía la guía de todo aquello que escribo. Pues ni es burla disimulada ni recurso para dar a entender algo contrario o diferente. Aunque la definición más certera sobre este recurso me la tropecé unos días atrás: ironía es darte un golpe con una enciclopedia y perder el conocimiento. En la actualidad habría que cambiarla (enciclopedia) por la IA. Ayuda a la que aún no me he visto en la obligación de recurrir. Y trataré de evitarlo en la medida de todas mis posibilidades. Como hice con la esclavitud del teléfono móvil hasta que no me quedó más remedio que pasar por el aro. ¿Cabeza cuadrada? Seguramente.

Debemos ser el país del mundo con más leyes promulgadas. ¿Nacidas todas para incumplirlas, como reza el imaginario colectivo? Quiero convencerme de que no es así. Pero lo preocupante es que algunos sectores de quienes tienen la potestad de aplicarlas con la más exquisita imparcialidad no están contribuyendo a que el descrédito continúe galopando. Es por lo que me planteo si no es cuestión de establecer el pertinente parón, para que la nómina no siga incrementándose, y dedicarnos a revisar, y cambiar, si menester fuere, aquello que aun estando escrito no ve cumplidas las expectativas. Por ejemplo, la Constitución. Esa norma fundamental de todo Estado, la que define el régimen de los derechos y libertades de los ciudadanos y delimita los poderes e instituciones de la organización política. Porque ya chirría en más de un pasaje. Y cuando se aproximan las cinco décadas de su promulgación, se impone el oportuno chequeo.

La RAE, con sede en Madrid, deberá ponerse las pilas y seguir los doctos principios morales, éticos y fruteros de la presidenta autonómica. Como primer paso, cambiar la definición de neonato (recién nacido; de 1 a 28 días, por ahora, aclaro). Y una vez que la nueva propuesta se halle sobre la mesa (de aquellos polvos, estas paridas), recurrir a la precitada IA para que nos actualice los amplísimos espectros de las ciencias biológicas, químicas, físicas, genéticas…

Las prácticas que ya realizan PP y VOX en diferentes comunidades autonómicas no presagian buenos augurios. Si fuese el preámbulo de lo que pudiera sobrevenir a escala nacional, propongo a las industrias farmacéuticas que incrementen exponencialmente la producción de tranquilizantes. Ya saben que la naturaleza, de vez en cuando, nos sorprende con algún aborto.