lunes, marzo 09, 2026

Satélites

Después de que Rosa Dávila hubo solucionado el grave problema de los atascos en las carreteras tinerfeñas (le bastaron 90 días), contando siempre con la inestimable colaboración de Lope Afonso (no la deja ni un segundo para no perderse una foto), se embarca ahora en un proyecto espacial. Siempre he sostenido que a muchos políticos –sobre todo aquellos que llevan toda la vida dedicada a tan fructífero negocio– este planeta se les queda corto. Así que entiendo perfectamente a la señora Mamely y la animo encarecidamente a que pilote uno de los satélites. A ver si tenemos suerte y se queda a vivir con los marcianos para que una vez la nombren consejera de telecomunicaciones y sinergias varias –méritos le sobran– retorne a su queridísima tierra (y Tierra) allá por 2222 (porque la falta de gravedad allende la exosfera no merma las capacidades físicas y te deja la piel más tersa que la del culito de un niño). Bueno, y si no lo hace porque le gusta aquel ambiente, no la vamos a echar de menos. En fin.

El Cabildo de Tenerife ha aprobado la propuesta de adjudicación del proyecto de la Constelación Canaria de Satélites (CIC) a la empresa Telespazio Ibérica, por un importe de 21.293.000 euros (IGIC incluido), en una iniciativa estratégica que sitúa a la isla y al Archipiélago en una posición de referencia en el ámbito de la observación de la Tierra, la gestión de emergencias y el desarrollo de tecnología espacial.

El proyecto contempla el diseño, fabricación, lanzamiento, operación, obtención de imágenes y comercialización de datos de una constelación de satélites de órbita terrestre baja, con un calendario que prevé el lanzamiento del satélite piloto en el primer trimestre de 2027, la finalización del despliegue completo de la constelación en el primer semestre de 2028 y el inicio de la obtención y explotación de imágenes y datos en el segundo semestre de ese mismo año.

Interesante este particular. Lo malo son, como siempre, los plazos. Acuérdense, por si yo me olvido, que llegaremos a 2030 y los satélites aún no estarán orbitando. Seguirán hibernando. Como los trenes o la ampliación de carriles en las autopistas. Apostados quedan los cincuenta céntimos.

La CIC tendrá aplicaciones directas en ámbitos clave para Canarias, entre los que destacan:

Gestión de emergencias y protección civil, mejorando la respuesta ante incendios forestales, inundaciones, erupciones volcánicas y otros riesgos naturales.

Agricultura de precisión y ahorro de agua, optimizando el riego y favoreciendo la sostenibilidad del sector primario.

Monitorización del cambio climático, aportando datos esenciales para la planificación de medidas de adaptación y mitigación.

Gestión inteligente de los recursos naturales, incluyendo el control de masas forestales, zonas de riesgo y seguimiento de embalses.

Planificación territorial y urbanística, con información precisa para la protección del medio natural.

Vigilancia de costas y del medio marino, mediante imágenes en infrarrojo térmico y otras bandas para detectar vertidos y proteger los ecosistemas marinos.

Seguimiento de la recuperación tras desastres, evaluando daños y evolución de las zonas afectadas.

Me pregunto si es necesaria esta inversión millonaria. Porque satélites tenemos aquí abajo a la patada. Ocupando cargos de (ir)responsabilidad en las instituciones, ni te cuento. Pero como siempre es conveniente conceder el beneficio de la duda, si esos artefactos son capaces de conseguir todos los objetivos previstos (anteriormente detallados en cursiva), con uno que los dirija desde aquí abajo (me imagino que le bastará con un par de ordenadores y el auxilio de la IA), el ahorro en pagar a tanto culichiche compensaría el desembolso. Porque, ¿ustedes leyeron bien todas las aplicaciones de los objetos voladores? Un filón, vamos. Y no solo supondría una notable economía a las arcas públicas en consejeros y directores insulares, sino que a más de un asesor se le acabaría el chollo. A uno que conozco no le bastaría con poner en su currículum el haber sido ‘concejar’ de mi pueblo. Eso, vaya satélites. 

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