14/10/2013

Listas abiertas

Esta (pen)última moción de censura en Tacoronte ha terminado por llenarme la cachimba. Es que ni adrede lo pueden hacer peor. Ya no sé cómo expresar el descontento que tenemos los ciudadanos. Al menos con los que hablo. Y como los amigos me dicen lo mismo, me parece que somos unos cuantos los decepcionados y hartos.
Una disculpa modelo vale para que los representantes de cualquier partido político justifiquen –lo intentan– que en los pueblos todo es diferente. Hay un pacto a nivel regional entre dos formaciones, pero la excusa es pertinente para uno u otro socio a la hora de hacerlo añicos en un municipio que se elija a manera de juguete.
Una primera conclusión: ese modelo de pactos no funciona; lo que es bueno para un lugar, puede no serlo para otro. Razones: miles. Una primera solución: que despierten los dirigentes y no pretendan establecer moldes en los que meter unos ingredientes incompatibles. Pero si hasta en las mejores familias hay hermanos peleados.
Una segunda conclusión: las pantomimas de expulsar provisionalmente ya no cuelan, porque al poco tiempo ya se hallan nuevamente bien ubicados en la línea de salida para las siguientes. ¿Nos vamos a Valle Gran Rey? ¿O a La Palma? ¿O a El Hierro? Una segunda solución: que vuelvan a despertar los dirigentes y tengan la decencia suficiente como para cumplir las normas que ustedes se autoimponen. No nos tomen por machangos y mírense al espejo.
Y así podría seguir la relación durante un buen rato más. Pero como estos iluminados siguen empeñados en cuadrar el círculo, mejor será lanzar la enésima propuesta. Que caerá en saco roto porque los partidos, tan escasos de militantes como de recursos económicos, hacen lo imposible para mantener el estatus, no sea que cualquier modificación les pueda suponer el cierre del grifo. O de la ubre. Harto sabido es que la mayoría una vez levantó el vuelo, como los vencejos, vive largos periodos en el aire sin poner una pata en la tierra, no sea que se le pegue algún virus (de los que anda, claro).
Estoy de acuerdo con lo de que en los pueblos todos es diferente, más cercano, más familiar, nos conocemos casi todos. Pues propongan un cambio en el sistema electoral y vayamos a las listas abiertas. Pero te habrás percatado de que incluso los denominados minoritarios no están por la labor, pues temen que ello suponga una pérdida del dominio partidario y un mayor control de la ciudadanía.
Dennos la opción de que seamos nosotros los que marquemos las directrices, los que podamos señalar de un conjunto de candidatos (con sus siglas identificativas y sus filias ideológicas) aquellos que creamos válidos para desarrollar la labor de concejal y merecedores de nuestro voto. Y en caso de fallar en nuestra apreciación, y en el supuesto de que su formación lo vuelva a incluir en la siguiente candidatura, ya se caerá de la higuera.
Así, pongamos de ejemplo nuestro pueblo de Los Realejos, los veintiún pretendientes más votados pasarían a constituir la corporación, a cuyo frente, automáticamente, quedaría situado la persona que mayor número de votos haya obtenido tras el escrutinio electoral. El alcalde, de acuerdo con la ley que regulase el particular, formaría la comisión de gobierno, para el reparto de competencias y delegaciones (estaría igualmente estipulado su número, así como el máximo que podría ser ‘liberado’ para tales menesteres, en función de las características del municipio: número de habitantes, montante económico de su presupuesto…), y que deberán ser, inexcusablemente, los que le sigan (al alcalde) en número de votos obtenidos.
En un pueblo se gestiona y no se juega a parlamentarismos baratos ni a comités o congresos. Las luchas por el poder o las aspiraciones (legítimas todas) se demostrarían en el ejercicio de la tarea asignada, cuyo premio, de merecerlo, vendría en la designación para formar parte de la lista próxima y el refrendo de la confianza mediante la aprobación de un elector satisfecho con un quehacer bien desarrollado. Y los partidos, aparentemente marginados en este nuevo sistema, se preocuparían por brindar todo su apoyo a los elementos más valiosos de sus formaciones. Evitaríamos los arribismos y los apoltronamientos, pues los inútiles no pasarían el primer asalto. Y a la conclusión del mandato, pasaría a formar parte de la historia (nefasta) del consistorio.
Cada cuatro años, aquellos que tenemos el derecho y el deber de acudir a las urnas tendríamos la completa seguridad de ser dueños de los errores y de los aciertos. Pero convencidos de que la solución pasa por nosotros y no dejamos al criterio de otros el destino de nuestro arbitraje. Y como tan dados somos a los experimentos: hagámoslo, de entrada, en las municipales. Creo que todos podemos coincidir. Los ciudadanos votaríamos con más alegría y no condicionados a tener que meter una papeleta en el sobre, a sabiendas que de los allí signados hay cuatro o cinco que no solo me caen bien sino que pueden ejercer el cargo con dignidad, pero el resto no vale un higo pasado. Y como los partidos, todos, esgrimen lo manifestado al principio (en los pueblos todo es diferente), adelante entonces. Qué se puede perder: nada. Y mucho que ganar. Me estoy imaginando cómo se disputarían los mejores (elegibles) para obtener mayor representación. Que no, eso no es malo, al contrario. La sana competencia nos vendría de perillas. Finiquitaríamos la mediocridad actual, la inoperancia, la incompetencia…
Concluyo: listas abiertas, YA. Qué te apuestas a que no hay nadie en Los Realejos, para no irme más lejos, que se dé por aludido y me haga un comentario apoyando este ofrecimiento.

11/10/2013

Trío

Ayer tarde, después de permanecer dos días medio enclaustrado por un ligero resfriado, me fui a dar la caminata de rigor. Y en el transcurso de la misma surgieron los tres temas de los que aquí plasmo mi parecer.
Salí de la zona de El Castillo (TF-320) en dirección a San Nicolás. Pero no lo hice por la antigua autovía, sino que tomé por el Camino de La Gallera (yo creía que se llamaba de Cho Romualdo) que nos conduce hasta El Jardín. Pues bien, entiendo necesaria –y va el primer aviso a las autoridades ‘competentes’– una limpieza de las plantas que están invadiendo la calzada en el tramo que se halla bordeando las instalaciones que el Cabildo posee en el lugar y destinadas al mantenimiento y conservación de las vías públicas (qué incongruencia), justo antes del paso por debajo de la autopista (TF-5). Bastantes son los metros que la vegetación se ha adentrado en la parte destinada al tránsito de los vehículos, amén del abandono secular de los sembrados que un día ya lejano adornaron el entorno. Y no solo ahí. Basta un paseo hasta el puente de La Higuerita, por esa vía de servicio que es utilizada por la guardia civil de tráfico para colocar el radar –y bien que me parece–, y comprobar que la suciedad es un hecho destacado y notorio. Por ambos márgenes. Es la eterna canción de plantar y dejar a la ventura de la naturaleza.
Ya te he contado que voy escuchando a Francino y su ventana. Que a las seis y veinte (hora canaria, hasta que Soria se aclare con lo del meridiano de Grinich) pasa a ser propiedad de Juan García Luján a través de otro ventanillo ultraperiférico. Y también me informo de lo que acontece en las ínsulas, menos cuando hace el cara a cara entre políticos. Ahí debo desconectar porque no quiero unir al cansancio físico este otro neuronal. El mío, por supuesto, que deben tenerla desgastada –sí, la única– los salvapatrias.
Y de la escucha radiofónica, dos pinceladas. El secretario de la Federación Canaria de Ocio y Restauración (FECAO), un portento llamado Antonio Vélez, al que me niego a llamar ‘canarito’, como José, el de Telde, creo que de Melenara. Este elemento es un bocazas al que debe prohibírsele el tránsito por todo espacio público, no sea que muerda a alguien. Sobre todo si se encontrara en las cercanías de personas humanas del género femenino. Porque es un misógino convicto y confeso. Escupir que las mujeres no tienen iniciativa empresarial (quién coño habrá dirigido la que fue su casa de soltero. Ah, no sé si está casado. Espero que no por razones obvias.) es tanto como pegarle a una madre. Este tipo es un peligro y hay que recluirlo en un espacio bien reducido y con una sola muda de ropa. A qué estará esperando la organización a darle dos patadas en el culo y ponerlo en cualquier playa nudista a pasear sus colgantes. Que deberá tenerlos bien turgentes, a tenor de la otra guinda anterior en la que nos señalaba a los que ya tenemos cierta edad que no practicáramos nudismo porque somos unos estropajos. Sabes lo que te digo, lumbrera: vétete por ahí, lancha rápida. Qué sería de nosotros, émulo de Hugo Sánchez, si no tuviésemos mujeres a nuestro lado.
También estuve atento a la entrevista al Gran Wyoming (ese, el cocainómano, según otro impresentable, Miguel Ángel Rodríguez), el conductor del espacio televisivo El intermedio. Y con palabras mucho más elegantes que las que he plasmado en anteriores comentarios, vinieron a ratificar que no andaba yo muy descarriado cuando pretendo interpretar algo tan complicado como son los telediarios de Willy. O de Daswani. Esos asombrosos programas en los que la información –su razón de ser– brilla por su ausencia y se fomenta, según la teoría de Noam Chomsky, la mediocridad y la idiotez. Donde nos tupen con hechos sin importancia, dándole un falso barniz de trascendencia, para así soslayar los temas de calado que pudieran provocar escozores en la dirigencia. Cuando no presentarnos como un problema aconteceres de escaso recorrido, para darnos la impresión de que el poder establecido –su patrón– pondrá cuantos elementos sean necesarios para solucionar lo que ya estaba derecho antes de que le dieran la apariencia de cambado. Y acabé con idéntica reflexión a la que ya he esgrimido en reiteradas ocasiones: ¿Es que no tenemos periodistas que eleven su voz, que protesten y sean capaces de defender no ya la dignidad de su profesión, que también, sino la suya propia? Qué tristeza contemplar cómo se aborregan los que eligieron el sugerente camino de hacernos llegar información veraz. Si Chomsky me solicitara una tele sectaria y partidista para un estudio concienzudo, le propondría la autonómica canaria. Y de paso, como efecto colateral, que realizara unas pruebas psicológicas a los socios de gobierno (socialistas).
Y hasta aquí el trío. ¿O pensabas que se trataba de lo otro? Bueno, mis estimados, feliz fin de semana. Y no vean la tele. Porque se pueden indigestar con los maratones que se están dando Rodolfo León (PSOE, ¿o ya no?) y Teresa Barroso (PP) a cuenta de la moción de censura en Tacoronte. Parecen la caja del turrón. Y Milagros, en Santa Úrsula, reclamando un monumento.

10/10/2013

Otra moción de censura

Puedo prometer, y prometo, que me leí el artículo 113 de la Constitución Española. Sirva idéntica salvedad para el número 20 del Estatuto de Autonomía de Canarias. Y la inmersión oportuna en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General. Para que mis estimados lectores comprueben fehacientemente que he sido capaz de prepararme de manera concienzuda por si me obligan a someterme a una cuestión de confianza, ya que no se atreven a presentarme una moción de censura. Cobardes, caguines (o cagones si son de porte mayor).
¿Verdad que sobra la última frase? Consciente de que todos ustedes están dotados de algo tan elemental como el sentido común, la añadí adrede en el convencimiento de que aquellos que creemos que la política es un mal necesario, y que nos preocupa todo lo relacionado con la gestión de los recursos de la comunidad, estamos alcanzando cierto grado de nerviosismo. La visión que cada día (sería la expresión pertinente, pero convendrán en que debemos modificarla a cada minuto) contemplamos en quienes deben ejercer con mucho más celo las obligaciones contraídas, es penosa en grado superlativo. Y no dudan en ampliar sus escasas dotes, producto de una preparación nefasta y sin examen previo, la desfachatez más abominable.
En esta misma mañana, los representantes de populares y socialistas en Tacoronte van a explicar las razones por las que presentan una moción de censura para desbancar al señor Álvaro Dávila de la alcaldía de aquel municipio. Bien poco les afectará lo que manifestaron días pasados. Para la casta (sí, ya sé que molesta, pero con tales procederes, ¿qué demonios quieren que les diga, que los invite a comer?) existe otra manera de medir el tiempo, los tiempos, sus tiempos. Y a la porra los nuestros.
Estaremos atentos a lo que alegan los concejales del PSOE. Los que quedan, porque a Carlos lo desbancaron, eso leí, por su buena sintonía con la primera autoridad. ¿Y acaso pretendían otra cosa? ¿No firmaron aquel pacto con esas lógicas intenciones? ¿Qué debe procurarse cuando se accede a esta forma de gobierno? ¿Ya tiene el señor Fumero, secretario general insular (el que indaga en los comités de su partido acerca de los que leen Pepillo y Juanillo; si es que me merezco un monumento), la respuesta modelo para justificar esta nueva aventura? ¿Cumplirá fielmente el concejal ‘poco convencido’, don Juan García, estas otras directrices programáticas o alegará cualquier desavenencia en un futuro próximo?
Desde que Carlos Medina fue apartado de la primera línea (¿de combate?), extraños comportamientos ha habido. Y los más sonados, sin lugar a dudas, de la mano de las apetencias socialistas, quienes desde los tiempos de Guillermo Graham no se comían un rosco. ¿O turrón? Y perdón por ser tan explícito. Ahora serán los populares, tan aficionados a la fiesta nacional, la de interés cultural, los encargados del descabello.
Podrán acudir esta mañana a la rueda de prensa acompañados de todas las planas que crean conveniente, hasta del obispo de la diócesis para la bendición oportuna, pero la credibilidad sigue haciéndose añicos. Están, desde las más altas esferas hasta el último pueblo, haciendo el ridículo más espantoso y demostrando que son capaces de perder ¿la dignidad? por un plato de lentejas. Que llegado el momento de la digestión, les van a saber más  frías que las patas de un muerto. Total, si ya huelen a cementerio.
Uno creía, iluso, que los electores tenían la última palabra. Cuán equivocado andaba. Aquellos que dicen representarnos y velar por nuestros intereses, qué risa, se erigen en salvadores de no sé qué, permitiéndose el lujo de cambiar las reglas del juego cuando les venga bien. Ya no nos queda ni la opción de que cuando se convoque la próxima cita electoral, poder exigir responsabilidades y juzgar una acción de gobierno. Con estos cambalaches, legales pero ilegítimos, optaremos por lanzar unos dados. La doctrina filosófica de las causas finales (teleología) será sustituida por un vaso de vino y un brindis al alisio. Ahogaremos nuestras penas e invocaremos al Cristo, a ese que festejaron ha bien poco todos unidos, en franca armonía y dándose falsos –como ellos mismos, sin ir más lejos– golpes en el pecho, para que ponga orden.
Quedan unos diecinueve meses para que mayo de 2015 nos emplace a las urnas. Puede que la espita de la cuba tacorontera provoque en tan corto periodo de tiempo más chingos (sí, hay un verbo, el chingar, que salpica que da gusto) en la geografía isleña. No creo que Paulino permanezca impasible ante una traición semejante en un territorio tan cercano a su patria chica. Pero Rodolfo (León) alegará que merecía la pena este sacrificio por el bien de un pueblo y luchará como una fiera (haciendo honor a su apellido), junto a Teresa Barroso, hasta que Juan García vuelva a cambiar de opinión. Aspecto este último que en política, y a los hechos me remito, es tan fácil como mandar a los electores a tomar viento fresco en El Pris.
Nota final. Redacté estas líneas ayer por la tarde y programé la entrada anoche antes de acostarme. Lo mismo ha habido novedad en el ínterin. No importa porque mi opinión es inamovible. Tú y yo, que somos tan inteligentes (por no decir más) como ellos, sabemos qué van a decir. Y si los miras fijamente, parece que lo hacen convencidos. Qué actores teatrales estamos desperdiciando. O qué payasos para un circo. O qué monos para un zoológico. O qué… Frena que te conozco.

09/10/2013

Coherencia

Los realejeros que hemos tenido la suerte de alcanzar bastantes décadas, recordamos con afecto a un personaje entrañable de nuestro pueblo: don Domingo, el de La Hoya. De cuya boca siempre, en casi toda conversación, salía la palabra ecuanimidad. Y acuden nítidos esos momentos de cualquier esporádico encuentro en Realejo Alto, cuando tengo la desgracia de escuchar o leer declaraciones de quienes hoy nos representan en las instituciones. Y en esa evocación de un pasado en el que era mucho más difícil ejercer cualquier actividad –don Domingo también fue parte activa de la historia de la Villa de Viera–, me retumban en los oídos los sacrosantos (a pesar de mi notorio ateísmo) conceptos de imparcialidad, justicia, equidad, razón, legitimidad, rectitud, integridad, honradez…
No solo me valgo de las redes sociales para el entretenimiento y el chismorreo. Que también. A veces, puede que en menos ocasiones de las serían menester, hallamos auténticas joyas que nos invitan a la reflexión. Una de ellas, ayer mismo, un vídeo (un sugerente ‘Ustedes’) de Moncho Borrajo, nuestro realejero showman y dramaturgo (según nos señala la Wikipedia), en el que dedica unos minutos a mirarle a los ojos a los políticos (fundamentalmente, los de alto starling, palabreja que puntualiza a la perfección la altísima cualificación del concejal que la utilizó para definir cierta posible inversión extranjera en el municipio), y decirle que estamos hartos, empachados de sus sandeces, saciados de sus incompetencias y avergonzados de tanto energúmeno. Cargo para el que no se precisa examen alguno, ni siquiera de cultura general.
Ayer me correspondió la visita anual a mi urólogo para la revisión oportuna. Después de la operación a que fui sometido en abril de 2012 (adenomectomía retropúbica, tipo Millin, en Hospiten Rambla), las analíticas señalan que el antígeno prostático específico (PSA) ha vuelto a los cauces de la normalidad, gracias al buen hacer del excelente profesional en la urología, el doctor Pablo Sánchez Clavero. ¿Que por qué lo mento? Ya concluidas, y publicadas en Facebook, las décimas prostáticas, iniciaré las denominadas hospitalarias. Ahí te lo cuento. Mientras sigue riendo la expresión “mear y no echar gota” y cuando te toque, me avisas. Inteligente con arrancadas de diputado.
No solo piensen que vale el párrafo anterior del consabido inciso. Las visitas al galeno también son la excusa para hablar de otras facetas no tan relacionadas con la medicina. Y no puede quedar la política al margen. Pero por razones que no vienen al caso, no hubo ayer minutaje suficiente.
Cuando llegué al pueblo, medio mareado –creo que estoy algo resfriado, que pase de largo la gripe–, y en medio de la vorágine de los martes –vienen los nietos–, intenté leer la prensa digital. Y en uno de esos periódicos pude comprobar el terrible dilema que está sufriendo Manolo, mi alcalde. Sabedor de que juega muchas cartas ganadoras para encabezar la lista al Parlamento de Canarias y erigirse en futurible para la presidencia gubernamental, se halla el hombre en una encrucijada insoslayable. Porque existirán implacables escrutadores –yo soy uno– que van a mirar con lupa las declaraciones de aquí y de allá, desde su condición de alcalde y desde la otra, la presidencia tinerfeña del PP. Y casar ambos discursos se antoja una papeleta asaz complicada. Y es que una de sus realidades debe conocerla y la otra le llega por referencias de sus correligionarios. Sesgadas, como las de cualquier formación política que se precie.
Entiendo no sea necesario recordarle aquella magnífica novela del escocés Robert Louis Stevenson titulada Dr. Jekill y Mr. Hyde, en la que se pone de manifiesto el desdoble de personalidad o trastorno de identidad disociativo, problemas psicológicos graves y de muy complicado tratamiento.
Sabe usted mejor que nadie que el paro en Los Realejos alcanza cotas alarmantes. Las promesas de su campaña electoral no han sido, en este particular caso, un dechado de virtudes. Seis mil y tantos habitantes son demasiados, equiparables al total del padrón de otros municipios cercanos. Y señalo lo de la proximidad porque parece poco creíble que usted crea tener recetas, por ejemplo, para la Isla Baja, mientras por estos lares el enfermo no mejora.
Insiste usted en el comunicado que he leído, con machacona pesadez, que falta información a los vecinos de aquellas poblaciones acerca de los proyectos que inversores privados están dispuestos a realizar. Y, palabras textuales, “No podemos esperar que languidezca aún más la comarca de la isla baja por falta de incentivos”.
Si tan fácil es, y tan claro lo tiene, ¿por qué no aplica estos remedios a todo el Valle de La Orotava donde cada municipio va a su bola y se tapan las vergüenzas culpando los unos a los otros? Incluso de echarse la mierda.
Vuelve al asunto del aeródromo de Buenavista, del que ya he comentado algo en anteriores ocasiones, y lo ve como el maná que resolverá la problemática y nos conducirá por la senda del progreso y el bienestar. Habla también de demagogia y pedagogía en una clara y manifiesta intromisión en los asuntos que deberán regir aquellos que, como usted, fueron legitimados en las urnas para llevar las riendas de sus respectivos consistorios. Bien que lo ha cacareado su partido a nivel nacional a cuenta de la mayoría absoluta en el Congreso de los diputados. Osa, además, referirse a falta de información a los vecinos. Vaya con lo que dice. Tenga sumo cuidado no sea que le recuerden las comparecencias diarias de Rajoy. ¿Será posible?
“El aeroclub del norte estaría ubicado en una pista de 500 o 600 metros cuadrados entre espacios verdes y pequeñas instalaciones dedicadas a diferentes disciplinas aeronáuticas”. Lo entrecomillo e indico, como en otro post de este mismo blog, que no acabo de entender cómo en tan poco espacio, a no ser que aparezca petróleo para la satisfacción personal del señor Soria,  existe la posibilidad de obtener tan enormes rentas.  Me encantaría que me explicara, despacito porque soy muy torpe, lo de la pista con 600 metros cuadrados (¿30x20 o 60x10?). ¿Por qué no le ofrece los terrenos situados al sur del estadio olímpico de La Longuera? ¿No hubo inversores, también alemanes, que pretendieron ubicar allí un centro para viejitos de alto poder adquisitivo? Lo mismo aterrizan Jumbos.
De verdad, Manolo, y sin acritud, el día en que la tasa de paro descienda en Los Realejos a unos niveles normales (siempre será bastante), se hallará usted en condiciones de lanzar propuestas a otros colegas. Que, a buen seguro, pretenderán para sus gentes el mismo grado de confort que usted para las suyas. Ya sé que es de cajón, pero se olvidan con pasmosa facilidad.
De nada, y a mandar, que para eso estamos (jubilados). Hasta que tu jefe quiera. Puede que me declare aún lúcido y me obligue al retorno. Supuesto improbable porque tú me sacarás antes para asesorar más que sea al gabinete de prensa. Así se ha acabado con otros díscolos. Entraron y se volvieron dóciles y mansitos.

08/10/2013

Dictámenes

Leí el comentario de cierto periodista acerca de los muchos advenedizos que existen en la profesión. Y criticaba cómo sin preparación ni conocimiento de causa alguno, se lanzan a la aventura de opinar hasta del sexo de los ángeles. Sus bien hilvanadas líneas venían a cuento de lo mucho que se le pone a caldo de gallina en determinada tele local. Pero olvida mencionar otras, que sí son de su agrado, en las que se pervierte bastante más a la hora de emitir juicios de valor.
Y enlazo el precedente con aquel desafortunado comentario que realizó el alcalde de Toreno (León), en junio de 2012, y que merced a un vídeo que ha vuelto a circular por Internet, y en el que un impresentable que pretende arrogarse la defensa de los canarios, y de lo canario, arremete con vocabulario, gestos y ademanes que bien lo califican, ha posibilitado el que otros osados escupan mala bilis a diestro y siniestro. Vaya manera de salvaguardar el honor mancillado.
Luego se enfadan conmigo cuando pongo en solfa enunciados como el que a continuación transcribo: En directo con la portavoz de IUC del Puerto de la Cruz, Jonas Glez. Hablamos con ella de la situacion politica en la que se encuentra el municipio. Vamos a ver: Una cosa es que yo meta la pata –o las dos– cada vez que me asome a este blog, a Facebook o a Twitter (mis conocimientos no van más allá). Pero cuando lo hace un organismo –público o privado–, a pesar de la livianeza (o liviandad) con la que nos sumergimos en las aguas de las denominadas redes sociales, hombre, un respetito. El mismo que habrá demandado Jonás (que no Jonas), el concejal portuense, cuando se vio elevado a la categoría de ‘la portavoz’ al ser entrevistado en ese ‘hablamos con ella’ de la situación (aguda, terminada en n) política (esdrújula) del municipio vecino.
A veces camino por el sendero que bordea la carretera de Icod el Alto. Y me percato de las tremendas velocidades que algunos émulos de Alonso o Márquez alcanzan en los tramos que el guanche vigila desde El Lance. Nada me extraña que se sucedan los accidentes con una indeseable proliferación. Ni las muertes han podido disuadir a los locos del volante. Lo que me ratifica en la creencia de que el endurecimiento de los correctivos no conduce a una sociedad mejor y más equilibrada. Es un consejo gratuito para los que se atreven, incluso, a demandar la pena de muerte para contados supuestos.
Y como de dictámenes se trata, van cuatro declaraciones que entiendo merecedoras de un apunte. Aparte de la consagración de ministro Montoro que ya nos augura una bajada de impuestos para 2015.
“Para salir de la crisis, Canarias tiene una hoja de ruta”, Paulino Rivero. ¿Qué le hacemos a este hombre? ¿Tendrá solución o lo damos por caso perdido? ¿Le pedimos a Willy que haga una recopilación de guindas y nos deleite con un especial informativo? ¿Proponemos a la Facultad de Ciencias de la Información que implante una nueva asignatura? Y lo mismo tiene razón. Sería comprobable con un mínimo gesto: échense a un lado los políticos –el primero, ya saben– y déjennos solos; lo mismo funciona.
“El Gobierno central es inútil para Canarias”, Carlos Alonso. Ya, coño, qué pronto aprendió. Eso se llama llegar y besar el santo. Ni pensó en sus orígenes. Con qué facilidad hablan de inutilidades sin mirarse a un espejo.
“Se van a repetir los éxitos de los años Aznar”, Martínez Pujalte. ¿A costa de? Más ladrillo parece imposible. ¡Ah!, perdón, don Vicente, pensaba un servidor que se refería a los logros económicos por los que nadaríamos –todos– en la abundancia, pero debo estar equivocado. Mis más sinceras disculpas. Y si a bien lo tiene, aclárese un fisco apenas.
“Canarias reúne todas las condiciones para ser Las Vegas de Europa”, José Carlos Francisco. Hoy, presidente de la CEOE-Tenerife. Aunque ayer, consejero autonómico de los dineros. Debió aprender con Rivero a sentenciar. Tiembla, Madrid, porque no te vas a fumar ni una colilla. Y ya lo tenemos construido desde hace mucho en la Avenida de Colón portuense. A pesar de su nomenclatura norteamericana, lo llenaremos de rusos. O no se han enterado del viaje presidencial a Praga. Cuatro vuelos nada menos. Y si menester fuere, fletamos un Binter (a falta de Concepción).
En otro momento escribiremos del Plan de Seguridad. Y que se ponga a llover ya con ganas para ponerlo en práctica. Marcos Brito está harto de que le salga a él toda la mierda nuestra. Según sus quejas, cansado se halla de soportar ese maldito marrón. Menos mal que tienen aguante y ha salido victorioso de múltiples batallas. Y de cada fregado sale depurado.
Bueno, hasta dentro de un rato.