16/04/2015

Emborronamientos

A perdonar la palabreja que da título al presente comentario. No lo encuentro en diccionario alguno, salvo que ustedes me indiquen lo contrario. El verbo emborronar, sí. Pero como fue utilizada por determinada autoridad local de estos contornos en la presentación de su candidatura electoral, uno debe ser respetuoso con lo que personas de superior criterio ponen de manifiesto. Cuidadito con eso.
Pues sí, amigos, Tomás Mesa, alcalde de SJR porque a Marco Antonio (CC, aunque le duela) le conviene mantener el sueldo de segundo (primero) o primero (segundo) de a bordo, que ahora lidera una formación bastante familiar (y a los apellidos de los miembros de la plancha me remito), nos sorprendió al definir a la formación política que encabeza como un equipo que coloca al pueblo por encima de disputas partidistas y emborronamientos colaterales. Y se quedó tan ancho. Al menos.
Ya que me animé, sigo emborronando este espacio con otras lindezas al menos tan encantadoras como la anterior.
Creo que fue más bien producto de un despiste en la lectura, pero hace dos días el que lee los titulares de prensa en el primer informativo de la tele canaria (¿Cuándo tomas posesión, Santiago?) aludió a la muerte de dos grandes escritores: Günter y Grass. Aunque luego corrigió el monumental despiste, no saben ustedes cuánto me alegré por otros dos realejeros de pro: Viera y Clavijo.
De igual manera que los cargos públicos, como disciplinados militantes, se aprenden cada mañana el añadido diario del manual de instrucciones, aquellos mandamases que pretenden destacarse a título personal, renegando, incluso, de ideologías y proyectos cual un Monago cualquiera, deberían ser llamados a capítulo para que no se produjeran incongruencias como los que seguidamente te señalo:
La plana mayor del Partido Popular (Australia Navarro anda de un viajero subido, mientras cobra religiosamente de un Parlamento que no pisa desde que Soria la ‘digitalizó’; mira que no sabemos los realejeros de pagos indebidos) defiende que el puerto de Los Cristianos siga siendo de titularidad pública porque si no perdería bla, bla, bla. Está claro que cuando Domínguez pasa de La Higuerita pa´llá o de Barranco Ruiz pa´bajo, abre la maleta del Mercedes y se disfraza de lo primero que trinque. La congruencia (conveniencia, coherencia, relación lógica) debieron perderla en un vuelo de parapente en la nueva pista de El Quinto. Que ya estaba hecha, pero con tal de sacarse la foto pierden lo que menester fuere. Una semana de estas van a vendernos como logro de una magnífica gestión el alivio de cualquier meteorismo (gases intestinales) en alguna de sus ilustrísimas. A ver cómo lo pillan en la instantánea gráfica.
No se queda atrás el ahora lagunero Antonio Alarcó. Quien acusa a Clavijo (CC) de pagar 51.000 euros de dinero público para la grabación de programas televisivos con fines electoralistas. O de utilizar las instituciones para hacer campaña mediante comidas (En La Orotava se llevan a las mujeres de viaje). Hombre, yo también lo pongo en solfa. Y me enfada que con mis dineros se juegue tan alegremente. Y lo puedo hacer porque no tengo acceso a la lata del gofio a la hora de repartir. Pero el doctor debería mirar primero su patio y luego disparar. Porque en este Norte observamos (y si lo duda le podríamos enviar un dossier fotográfico) que sus compañeros de viaje no se recatan lo más mínimo en publicitarse incluso con usos espurios de imágenes de menores.
Escrito lo cual (y esto lo suscribo yo) vaya mi rechazo más radical a estos modos. Abonar tal cantidad a una productora, cuyo cabeza visible forma parte de la candidatura de Colación Canaria al Cabildo de Tenerife, y que en todos los programas no hace más que dorar la píldora a los alcaldes de su cuerda, raya la indecencia más obscena (¿Cuándo tomas posesión, Negrín?).
Vamos ahora con la señora Navarro, citada un fisco más pa´rriba. Ya bien entrada en campaña nos señala: “El Parlamento y el gobierno deben ser ejemplo de austeridad para los canarios”. No, el Parlamento, no, ustedes los parlamentarios. Fijémonos en su señoría, para no ir más lejos. ¿Cómo es posible que esté todo el santo día paseando y yendo del tingo al tango, sin cumplir con las obligaciones a las que se comprometió cuando fue elegida, y cobrando religiosamente de mis impuestos? Al margen de lo que su partido tenga estipulado. Viajando gratis y comiendo mejor. ¿De qué austeridad me habla? ¿Sabe cuánto nos cuesta a los habitantes de esta Villa de Viera pagarle a su correligionario y alcalde a ratitos para que ejerza de presidente insular pepero y presidenciable cabildero? No me tome el pelo, que tengo mis años.
Casimiro Curbelo: "Un proyecto como el de ASG no tiene ningún sentido sin las personas". ¿Te podrías explicar un poquito mejor? No acabo de comprenderte. ¿Es que acaso en el anterior, en el que estuviste embarcado tantísimo tiempo, no las había? ¿Qué eran, borregos, súbditos? En todo caso, a los que han decidido seguirte –puede que por favores prestados– habrá que encuadrarlos en algún sitio. Es un dilema, no te vayas a creer.
Franquis: “Los informativos de TVEC no ejercen su función de servicio público y están al servicio del PP”. Perdón por la intromisión, señor diputado nacional: ¿Ha visto usted los de la televisión canaria? A lo peor no en los tres días de estancia en Madrid, pero en los cuatro restantes…
Un consejo: Mirémonos la joroba. De lo contrario, los “emborronamientos colaterales” pueden ser de órdago. Hasta mañana.

15/04/2015

Presentación

Compañeros, compañeras, amigos, amigas, afiliados, afiliadas, militantes, militantas, conocidos, conocidas, camarados, camaradas, colegos, colegas, partidarios, partidarias, adictos, adictas, prosélitos, prosélitas, satélites, satélitas y resto de presentes y presentas, así como aquellos ausentes y ausentas que por motivo justificado no han podido acudir a este precioso y abarrotado recinto que tan gentilmente nos acoge:
Henos hoy aquí reunidos (y reunidas), inmersos (e inmersas) en la difícil y ardua tarea de mostrar nuestra incuestionable dedicación al bien ciudadano (y ciudadana, nunca es tarde si la susodicha, o susodicho, está buena, o bueno) mediante esta entrega diaria, para presentar la candidatura que nos deberá conducir a un triunfo electoral sin paliativos en la noche del próximo 24 de mayo. Porque somos los mejores, nos lo merecemos y seguiremos siendo fieles depositarios (depositarias) de la confianza de todos los vecinos (y vecinas) mayores de 18 años. Un respetito.
Aunque en el pueblo la convocatoria nos trastoca cada cuatro años las Fiestas de Mayo, nuestros-as interventores-as y apoderados-as pondrán la nota festiva en ese cuarto domingo vistiendo el traje típico (como debe ser) hasta que se haya escrutado la última urna. Les suministraremos un bocadillo con chorizo de perro y una pelota de gofio amasado. Elementos culinarios eminentemente autóctonos y que serán repartidos en una piva debidamente engalanada con hojas (lo de ojos va a ser que no) de palmera, o palmero (canaria, canario, por supuesto).
Durante la campaña tendremos sumo cuidado con la cartelería de la Feria de Ganado (de ambos sexos), no sea que algún despistado se empeñe en votar por animales diferentes. Cada candidato y candidata se compromete desde ya a dejarse ver en cuanto acto se haya programado, porque es mucho más rentable la presencia en el Concurso de Vinos que cualquier mitin al uso. Eso sí, las catas para los profesionales, no sea que un vaivén alcohólico nos tumbe esta esmerada línea de actuación. El manual de instrucciones será libro de cabecera durante esos días trascendentales y su memorización y posterior puesta en práctica norma de obligado acatamiento. ¿Queda claro? [Sonrisas, o carcajadas, al grito unánime de “Sí, maestro”]
No es cuestión de estar pregonando a los cuatro vientos la declaración de interés turístico nacional porque ha surgido un movimiento contestatario de rechazo al gasto desmedido en la quema de fuegos artificiales. Cierto es que cada cual es libre de volatilizar los euros que desee y aplaudir a rabiar cuando bajan en cachitos incandescentes si la brisa no los manda a tomar viento fresco. El pueblo no es tonto(a) y se ha percatado de que todos queremos subirnos al carro del éxito. Sostengamos que son las calles las únicas protagonistas del evento y mantengámonos a prudencial margen y a una distancia tal que la pólvora no nos alcance. No parece prudente quemarnos a las primeras de cambio.
Muchísimo tacto en cualquier manifestación que se haga a partir de ya, y perdonen que me repita en la insistencia, en todo foro que se nos brinde la oportunidad. Cada renuncio en el que nos pesquen, puede suponer una importante sangría de votos. Aunque no es conveniente el silencio o la callada por respuesta, no caigamos en la tentación de convertirnos en prisionero(a) de nuestras(os) palabras(os). Seamos, ante todo, ejemplares. Si vamos dando un paseo y vemos a un-a paisano-a sachando papas, no dudemos en echarle una mano. Mejor, las dos. Es preferible un dolor de riñones pasajero, que un desplante de toda una familia. Puede que junto al voto caiga una cesta de autodates.
Cuidadito en el baile de magos. No aparentemos lo que no somos. O semos, que vista la deriva nacionalista, más tirando a naufragio, lo mismo agenciamos algún(a) despistado(a). Los precedentes de anteriores citas nos deben poner sobre aviso. A más de uno le ha funcionado el vaso de plástico toda la noche y a la mañana siguiente apareció publicada la piltrafa en cientos de muros. Y ya que menciono las fotos, que les valga de consejo el arrimarse al sol que más calienta. Como es obligatoria la asistencia a festivales, verbenas, concursos, romerías y demás, y los contrarios procurarán hacer lo mismo o más, sitúense como mucho a dos metros de los profesionales de las poses. Que en ese aspecto nos ganan por goleada. Si vislumbran un parapente, corran para El Quinto (que ahí estará Manolo). Si observan un caballo dispuesto para echarse a correr, háganlo ustedes también (que ahí estará Manolo, o Domingo). Si ven al de protocolo con un papel en la mano, a seguirlo que va en busca de Adolfo (y ahí también estará Manolo, y los demás). Podría estar varios cuartos de hora incrementando el número de ejemplos, pero ya me entienden. Escribo etcéteras y sepan que la lista se alarga hasta casi el infinito. Además, nosotros somos más guapos. [Aplausos prolongados; atentos a la señal]
Creo haber dejado esbozado el trayecto. Toca ahora hacer camino. ¡Ah!, que nuestro ateísmo convicto y confeso no nos impida acudir a los actos religiosos. Siempre habrá una excusa para el disimulo: contemplación del arte sacro, saludar a un amigo, escuchar el grupo folclórico que canta en la ceremonia, mirar el artesonado por si podemos incluir algún desconchado en el programa…
Y sin más, paso a dar público conocimiento de los (las) componentes (componentas) de una lista ganadora. En el número 1, como no podía ser de otra manera, un servidor de ustedes, elegido por aclamación en la asamblea celebrada el pasado 29 de febrero…
Hasta mañana.

14/04/2015

Facebook

Esta ventana abierta de la comunicación posibilita el intercambio de pareceres, y, a pesar de la feroz competencia, se mantiene dentro de unos niveles  de uso bastante aceptables. Uno, que sigue sin móvil, pensaba que el WhatsApp impondría su dominio, con lo que los cuatro o cinco sujetos al ordenador nos quedaríamos con tres palmos de narices. No solo no ha sido así, sino que intuyo una superación en los contenidos de esta red social. Porque las circunstancias obligan, entiendo. No significa ello que todo lo que se cuelga por esos muros venga a ser un dechado de virtudes. Pero, de verdad, observo que mucho se ha mejorado con la necesaria selección a la hora de plasmar realidades cotidianas.
Lo malo –siempre habrá algún inconveniente– es que este año 2015, salpicado por varias citas electorales, nos conducirá, ineluctablemente, a la ingesta de unos termalgines de más. O a un descanso prolongado. Intentaré no sujetarme a las opciones señaladas. A ninguna.
Este pasado domingo, y así será hasta dentro de la tira, se publicaron algunas encuestas. Te juro que es muy poco lo que ya me sorprende de las mismas. Pero jamás había visto algo semejante a esto: “Según este sondeo, ASG sacaría 4.742 votos; el PSOE, 1.421; el Partido Popular, 2.463; y CC, 1.201. En cuanto al resto de formaciones políticas, NC obtendría 1.054 votos; Podemos 343 y Ciudadanos 711”.
La ficha técnica, con el resto de datos, podrás encontrarla en Canarias7 o Diario de Avisos, en sus ediciones del día anteriormente indicado. La seriedad del trabajo en cuestión, o del sondeo de marras, es de tal calibre que silba desde lo alto de Garajonay los resultados de las elecciones en La Gomera al Parlamento de Canarias al más mínimo detalle. Porque cuadrar el número de votos exactos que obtendrá cada formación el 24 de mayo constituye el ejercicio de ingeniería matemática más perfecto que se haya producido jamás. Tanto que parece un chiste gomero, precisamente. Y mira que me cabrean las bromas que se mofan de ese noble pueblo.
Ya que me fui a la isla de mis amores, hago el inciso de rigor (aunque no tanto, porque todo está en Face) para destacar que Casimiro alega que allá no va a permitir que el camión de la basura de Román Rodríguez recoja lo que él ha venido sembrando desde antes de levantarse la Torre del Conde. Que para llevarlos a El Revolcadero ya tiene él dispuesta su maquinaria. Y la presentación de los candidatos del PP, para Otra Gomera es posible, en el Tecina, sin miserias, trasladando desde el resto de las islas a la cream of the cream.
Se estila sobremanera lo de la renovación. Parece que el cambio ya no se vende tanto. Y como mucho candidato nuevo fue alumno no ha tanto, uno medita largo y tendido. Porque sabe de notables carencias que no se curan tan fácilmente. Pero allá cada cual. También la historia nos trae tristes ejemplos de libertades mal entendidas. Eso sí, cada cual puede estallarse como mejor crea conveniente.
Aunque no iba tanto el párrafo anterior por los que aparecen en las candidaturas cuanto por aquellos que las apoyan desde fuera. Intentaré explicarme. Porque la propia confusión de tragicomedia neurasténica en las explicaciones de los que aspiran a dos cargos está causando gravísimas degradaciones en la ya escasa sustancia gris de quienes ni con gafas ven un palmo más allá de sus narices y se lanzan con denodados esfuerzos a defensas numantinas que confunden velocidad con tocino. ¿Que no lo entiendes? Sigue leyendo.
La meta más elemental que se traza en un IES es que los alumnos consigan el Graduado Escolar. Después ya se verá. Y que lo puedan alcanzar todos. Para ello se diseñan varios itinerarios. A través de cursos de diversificación curricular, con adaptaciones bastante significativas en algunos casos, es posible conseguirlo. Lo malo es que más de uno, cuyas carencias intelectuales (que sí, carajo, basta ya de eufemismos) aconsejan un desvío hacia ramas bien concretas de la formación profesional (tan denostada, pero tan necesaria), se envalentona (mal aconsejado en un entorno que pretende siempre compararse con el vecino) y se matricula en Bachillerato. Y… ¿Para qué seguir si ya te lo estás imaginando? Un mucho sabemos los que hemos quemado pestañas en las aulas. Y a los ejemplos los tenemos identificados con la filiación completa.
Pasa el tiempo y las amistades abundan en las redes sociales. De todo en la viña. Y leemos textos y proclamas, felicitaciones y aplausos de actuaciones (de gestión de recursos públicos) que no suponen sino la continuación de líneas perfectamente trazadas desde los inicios democráticos en los años setenta del siglo pasado. Como uno es maestro, sabe (mucho más que intuye) que inconcebibles fallos no son meras licencias de estilo en el vasto (que no basto) campo de la Internet.
Los concejales (y las concejalas) se privan. Los advenedizos, más aún. Fotos, halagos, baboseos y zalamerías. Háganlo, si tanto les place. Pero no lo justifiquen bajo ópticas institucionales. Juventud, sí y siempre sí. Pero no a costa de todo. Aprovecharse de la docilidad, cuando no de la ignorancia, es de una bajeza brutal. Que solo conduce a la perpetuación de los mismos. Y al auge y proliferación de nuevas formaciones. Afortunadamente.
A buen seguro que otros exalumnos me habrán entendido de maravilla. Pues ya teníamos nuestras diferencias en ratos de pasillos y recreos, pero los años no solo despiertan sino conciencian. Esos son los que no se prepararon para rellenos. Me alegro.
Los verdaderos destinatarios de estos dardos ni se enterarán. Y no porque no me lean, que lo hacen, sino que sus múltiples ocupaciones les han ido consumiendo una masa muy arrugada que debemos tener bajo el cráneo. Siempre nos queda el consuelo, eso leí asimismo en Facebook, que las medusas han sobrevivido millones de años al albur de las olas sin pensar en nada porque no tiene con qué.
Me temo que hoy no tendré mucho éxito. No obstante, mañana me alongaré otra vez. Hasta entonces. ¡Ah!, Salud y República.

13/04/2015

Escepticismo

Pues sí, estimados amigos, tras unos días de retiro voluntario (que no de ejercicios espirituales) vuelvo a la tarea con demasiados tintes de duda y desconfianza. Reconozco que no es buen síntoma, pero este cúmulo informativo que nos aplasta me acongoja con cierto malvivir manifiesto.
La lectura este pasado fin de semana de la ración diaria de prensa digital (a veces me pregunto cómo subsiste la impresa) me llevó a garabatear cuatro notas que me dieran pie al pertinente comentario.
Ninguna de ellas guarda relación con los anuncios de presentación de las candidaturas en estos municipios norteños. Aunque observo que en algunas formaciones la tan cacareada renovación ha consistido en echar mano de animales (racionales) prehistóricos para conformar las listas. Muestra inequívoca de los malos momentos que atraviesa la militancia política. Y en lo de brindar la tan cacareada igualdad de oportunidades, gana por goleada el PP al relegar el papel femenino a meros rellenos.
Detallemos las seleccionadas con un primer párrafo a modo de titular (añadan subtítulo, si lo estiman oportuno):
Medio millar de vecinos arropan a Domingo González en su presentación como candidato a alcalde de Ingenio. Antonio Morales y Román Rodríguez presentaron las líneas que marcarán su trabajo en Cabildo y Gobierno, respectivamente.
Y se inicia el desarrollo de la crónica:
En el Centro Cultural García Lorca y arropado por medio centenar de vecinos y vecinas de la Villa de Ingenio…
Aclaro que los subrayados son míos. Aunque el periodismo es carrera de letras, presupongo que el autor de estas líneas sepa los que es una centena y un millar. De no ser así, va el consejo para que abandone la pluma por una temporada y se ejercite con un ábaco durante varias semanas. O más, en caso de ser estrictamente necesario.
Creo que la ilustración de Morgan (Canarias7) es lo suficientemente clara como para emitir más opinión al respecto. Pero es que demandar que se incremente hasta el doble el número de visitantes para que la economía canaria salga a flote y el número de parados (incluyan los que deben hacer las maletas) se reduzca a la mínima expresión, raya la indecencia más absoluta. Veinticuatro millones de turistas, ¿no será demasiado peso para estas plataformas?
Los limpios, impolutos, castos y ejemplos de todo y más mucho están tardando para demandar al concejal santacrucero Pedro Arcila (Sí se puede), imputado por malversación de caudales públicos, que arranque la caña. Ya que no se le ha visto el detalle de hacerlo por iniciativa propia. Mucho columbrar pajas en ojos ajenos y al final viene a resultar que los contumaces perseguidores de trapisondas varias en personal foráneo se han olvidado de realizar los actos de contrición con que nos sermonearon los curas en nuestra etapa colegial.
Creo a Griñán y a Chaves cuando manifiestan no haberse enterado del fraude de los EREs. Porque son siempre, y a la historia me remito, cargos intermedios los que realizan tales fechorías. Ahora bien, escudarse en tal circunstancia para no asumir responsabilidades políticas por los embrollos de sus subordinados, va a ser que no. Porque si un alcalde, por ejemplo, delega una competencia en un concejal que merece toda su confianza y luego este le sale rana y mete la pata, cuando no la mano, los dos a freír chuchangas, que las arcas públicas deben ser gestionadas con ópticas de suma transparencia.
Rosa Díez arremete contra los que la abandonan por arrimarse al sol que más calienta. Parece que el fenómeno de Ciudadanos está causando más daño que el previsto. Y no es solo el PP la diana de los movimientos tectónicos producidos. Las operaciones del acomodo preelectorales son cíclicas. Por lo que bien haría la otrora socialista en consultar a su espejito mágico, no vaya a resultar que ya no sea la más guapa del entramado.
Dejo para el final el espinoso asunto de los espeleólogos accidentados en Marruecos. No entiendo cómo una expedición de tal calibre no tenga detrás una logística capaz de prever una desgracia como la acaecida. De igual manera que en el suceso de Los Alpes todo se ha reducido a la culpa del copiloto, en este hecho se arremete contra las supuestas carencias del equipo de salvamento. Si fueron localizados cinco días después de producidos los hechos (me limito a trasladar lo que leo), algo, o mucho, debió quedarse al albur. Cuando un alpinista corona el Everest, bueno sería recordar todo lo que hay detrás, ese ingente equipo humano y los recursos materiales que lo han hecho posible. De nada me vale (y a los pobres que han perdido la vida, mucho menos) que un supuesto jefe de la expedición me venga ahora a poner a caer de un burro a las autoridades marroquíes, cuando tuvo que pasar tanto tiempo para percatarse de que algo grave podía haber tenido lugar. En esta sociedad tan avanzada tecnológicamente, estas incomunicaciones no son comprensibles. Es mi opinión, oiga.
Hasta mañana.

01/04/2015

Entrega de notas

Hace unas semanas los colegios se llenaron de padres. Perdón, de madres. Asistieron a buscar el boletín con las calificaciones de sus hijos. Medida más que aceptable para lograr que, al menos tres veces en el curso, los progenitores acudan a la llamada de los docentes. Otro perdón, es un decir. Son de esas tardes en que los centros se tornan variopintos. Si por la mañana puede que existan, es un mero ejemplo, cerca de seiscientas personas en el recinto escolar, en esas tardes especiales se aproxima al millar el número de inquilinos.
Pero sentimos todos los que poco tenemos que ver con esto de la educación que algo o mucho está fallando. Porque desde la madre que exige la entrega inmediata de la papeleta, puesto que tiene cosas más importantes que hacer, hasta quienes confiesan amargamente que ya no pueden con sus hijos, media una serie importante de características bien dispares.
No es normal, al menos no me lo parece, que una madre de treinta y tantos se declare impotente para dominar la situación ante un chaval que lo ha tenido todo y más. Que presume por su zona de residencia de bicicleta de ciento y tantas miles –antes pesetas, ahora menos, por lo de los euros– y de cuanto artilugio móvil se haya fabricado. Que vive hasta las tantas en la calle sin que a sus progenitores parezca preocuparles demasiado dónde y con quién está. Se han ido acumulando lodos y se ha ido conformando una gruesa capa de pringoso fango del que es harto difícil salir.
No es normal que uno vuelva de La Perdoma, tras rasgar un fisco unas cuantas cuerdas, y halle en la calle a quienes mañana llegarán tarde al colegio porque se dejaron dormir. Y con el papelito firmado por la madre, porque a ella también se le quedó mudo el despertador. Probablemente estaba también a esas tantas deambulando por el barrio en busca de su vástago del alma. Para recordarle que el dormir es una necesidad fisiológica.
Hay amores mal entendidos y mucho padre moderno ha creído ver la solución en aportar al infante todo aquello que él no tuvo cuando joven. Y como la sociedad avanza a ritmo vertiginoso, o reflexionamos y meditamos profundamente o esto se va para el carajo. Perdonen que sea tan expresivo, pero ustedes me entienden.
Desde hace unos meses, en la zona en la que ejerzo mi labor, carecemos de la presencia del denominado policía de proximidad. Porque las bajas médicas no son cubiertas y ante las eventualidades toca fastidiarse al vecino. Y es sintomático, porque su ausencia ha provocado presencias masivas de alumnos de los IES realejeros que parecen estar peleados con las aulas de los edificios verde y marrón, en terminología popular. Y son jóvenes que permanecen un día y otro en la calle durante todo el horario escolar sin que sus padres se enteren de nada. Y que viven a un par de cientos de metros.
Son, desgraciadamente, los hijos de quienes ponían el grito en el cielo cuando desde el colegio se les citaba ante cualquier comportamiento inadecuado del jovenzuelo. Porque todos los de la comunidad educativa estábamos equivocados. Como siempre. Aunque a duras penas lográbamos tenerlos, al menos, dentro del recinto. Ahora, con bastante probabilidad, ni siquiera saben por donde se entra al actual centro docente, es decir, a su instituto.
Todos los vemos, sus padres no. Rayan coches, rompen cuanto tienen a su alcance, apedrean farolas y pintan todas las paredes que hallen a su paso. Molestan a los profesores que imparten sus clases de educación física en el patio y se permiten la valentía de entrar a pasear orgullosos sus portes a lo ‘rambito’. Con toda seguridad no se hubiesen alcanzado estas situaciones con dos buenas tortas a tiempo. Pero como hemos confundido autoridad con cualquier bobería, ya no nos atrevemos ni siquiera a ejercer nuestra función de padres. Y cuando un alumno de segundo de primaria, con sus siete inocentes añitos, te comienza a hablar del chocolate y ‘otras boberías’, se te ponen los pelos como tachas. Son, claro, los descendientes de quienes confundieron el colegio con una guardería. Que han creído ver en el establecimiento docente el lugar ideal para que le mantengan y cuiden al revoltoso durante las más horas posibles del día.
Sí, ya no puedo con él, no sé qué hacerle, me tiene cansada, harta, dice una. Es igualito que yo, que no aprobaba una porque siempre estaba entretenida, dice otra. Perdonen si me refiero a las mujeres, pero ya se sabe, la escuela es cosa de las madres. Los hombres suelen ser muy hombres y no están para mariconadas.
Se vienen a matricular en tres años y ya se les ve el plumero. Es que son hiperactivos, no pueden estarse quietos. Mientras la madre entrega los papeles en secretaría, el inocente agarra sellos, bolígrafos y pone la mesa patas arriba. ¡Ay, tengo unas ganas que venga a la escuela a ver si lo meten por vereda! Y yo, secretario del colegio público Toscal-Longuera, que llevo metido media vida en equipos directivos, siento un contento dentro de mi cuerpo que me dan ganas, me dan ganas, me dan ganas, de saltarle al cogote de la madre y no soltarla hasta que me prometa que se va a espabilar; igualito que el chico. ¡Tres años! Imagínate cuando llegue a primaria. Un buen pellizcón retorcido cuando nadie te vea y se le acaba el cuento para siempre.
Una jueza de Tarragona dictó sentencia no ha mucho acerca del recurso pedagógico de la torta a su debido tiempo. Gracias, magistrada, seguro que usted es también madre. Y de las de verdad. Ahora hay mucho padre biológico, pero poco padre responsable. Y para lo primero no hace falta grandes conocimientos. Hasta los animales saben hacerlo. Pero estos sí que también saben ser padres. Mucho más que los considerados humanos. Y luego nos molestamos cuando se pone en duda nuestra capacidad de raciocinio.

(Publicado en el periódico La Opinión el 2 de abril de 2002)