lunes, 19 de septiembre de 2011

La tienen chiquita

Mientras el PSOE (federal) invita a todos los españoles a participar activamente en la confección de su programa electoral para la cita del 20 de noviembre próximo (a buenas horas mangas verdes), los correligionarios canarios parecen no estar por la labor. Es más, da la impresión de que los propios militantes de estas peñas van en sentido contrario. Porque en una tierra en la que los pactos se realizan en función de intereses poco comprendidos y que obedecen más –esa impresión da– a posibles rencillas personales (antes que a los posibles beneficios de la comunidad o a los propios ideales de los partidos), harto complicado se nos hace el digerir declaraciones como las manifestadas por el ínclito lagunero Javier Abreu. Digno representante de una formación política que perdió de manera clara, rotunda y estrepitosa las elecciones de mayo pasado y que por mor de componendas, bajadas de pantalones, deseos morbosos de tocar poder o pon tú lo que estimes oportuno, se aúpan en el machito, convirtiendo, mero ejemplo, al susodicho nada más y nada menos que en primer teniente de alcalde del ayuntamiento de la Ciudad de los Adelantados (con las excepciones de rigor). Máxime cuando –una prueba más del oportunismo al que desde siempre se ha arrimado– accedió al consistorio merced a la renuncia de Gustavo Matos. Ni por la puerta de atrás. Pero baila sobre una pata sola.
Y estos personajes, que no deben jamás mirarse al espejo, son capaces de ver las vigas ajenas mientras pasean su porte orgulloso justo al lado del Cristo por Herradores y La Carrera, acompañando procesionalmente a don Bernardo. Lo malo es que ni siquiera la inspiración divina vale en el presente caso para iluminar seseras de tal calibre.
Efectivamente, el secretario de Acción Electoral del Partido Socialista (PSOE) de Canarias, Javier Abreu, ha afirmado que si el diputado regional y presidente autonómico del Partido Popular (PP), José Manuel Soria, tuviese “la más mínima decencia” devolvería al Parlamento el dinero que le pagará durante el tiempo que pase en Harvard realizando el máster que ha anunciado que va a cursar y renunciaría a la beca que le ha sido concedida para ello.
Abreu considera “una vergüenza” que en plena crisis económica, el diputado y jefe de filas del PP de las Islas se marche al extranjero a realizar un curso mientras continúa percibiendo el mismo sueldo del Parlamento de Canarias, “que es donde debe estar y no en Estados Unidos”.
El representante socialista señala en un comunicado que a Soria “ya no le preocupa Canarias” y añade que tras una “recorrido desesperado para incendiar las Islas”, el presidente del PP “está deseando ahora marcharse lo más lejos posible”.
Además, pregunta cómo Soria, “con sus ingresos, se atreve a pedir una beca; que muestre un mínimo de rubor y deje esa beca para la gente a la que realmente le hace falta”, sugiere Abreu, quien rechaza el “escaso respeto” que muestra el dirigente popular “hacia los canarios y hacia las instituciones”. Tal cual lo copié de la prensa.
Sí, la tienen chiquita: la vergüenza, la inteligencia, la oportunidad (el don). Pero la suplen a la perfección con la otra grande, mejor, enorme caradura. Olvidó Abreu aludir al sueldo que él mismo recibió en el pasado mandato por ser concejal portavoz de la oposición. O dicho de otra manera, no menta por cuántos euros mensuales (¿una beca?) se vendió para no importunar demasiado a CC, gobernantes de turno. Corrió, asimismo, (¿es?)tupido velo a las alianzas que su propio partido tiene concertadas en muchos municipios de Canarias con esa formación política que está dirigida por ese incendiario, indecente y ahora también becario. Están bonitos todos. Porque en el texto en cursiva anterior observo el retrato de Soria (pero si lo señala un observador neutral, como yo), pero atisbo otras figuras no solo populares. La suya, por ejemplo, señor Abreu. Con la asignación que recibió de 2007 a 2011 por no tener competencia alguna, hubiesen comido varias familias laguneras. Claro, lo mío es demagogia. Lo suyo es sabiduría elevada a la enésima potencia. Debe ser la ejemplaridad que se desgañita intentando vender Rubalcaba.
Como reza la ilustración que adjunto, su objetivo 2011 se cumplió a rajatabla. Jamás llegó a tanto como La Laguna a tan poco. Ya lo dije tiempo atrás, al partido socialista no le basta con un buen fregado, ni un cambio de rostro (y de los muchos ‘caras’ que siguen pululando en su seno). Puede que tampoco sea suficiente la refundación. Lo propuse, e insisto, es menester una refundición. Lo malo es que la capacidad de adaptación de algunos haría posible el que se acomoden a las nuevas formas de los recipientes. Acabo, si no concluiría como cuando escribí de las cucas. Todas, chiquitas y grandes. Qué peligro.
Hasta luego. Me voy a dar una vuelta por El Baldío.