martes, 4 de diciembre de 2012

No sean falsos

Parece estar de moda el que los asuntos mundanos se debatan cada día más en las denominadas redes sociales. Y los políticos –no iban a ser menos– se suben al carro con una alegría digna de enmarcar. Uno, que quemó pestañas en el sector de la educación y la enseñanza, por este orden, que intentó ser fiel a los principios ortográficos, rogaría a los mentados próceres de la patria sean mucho más comedidos en sus aventuras literarias porque las patadas al diccionario siguen marcando improntas. Se me alegará –para todo hay respuesta o vuelta para el duro– que en Facebook, Twitter y demás las licencias están avaladas por los modismos. Et une merde. No me da la realísima gana de que toda una autoridad –desde el último de los concejales del pueblo más pequeño de España hasta el mismísimo Mariano– dé esos lamentables espectáculos que ponen de manifiesto su altísima capacidad para ostentar tamañas responsabilidades. La ironía sí la permito.
Ante la propuesta de los socialistas realejeros para que se instituyera la celebración de ceremonias civiles en el Consistorio, al alcalde, el popular Manuel Domínguez, no se le ocurre mayor ‘gracia’ que colgar en su muro el recorte de la prensa que se había hecho eco de tal iniciativa. Y dio comienzo, obviamente, el amplísimo debate, de profundidad y calado, acerca del particular. Cada cual esgrimió toda su capacidad neuronal, lo que dejó asombrado al 0,05% de la población de esta villa norteña. Por supuesto, Manolo, tras su inicial ‘sin comentarios’, no se definió, sino dejó que las fieras se despedazaran. Me imagino que por su magín cruzó la malévola idea de, con tales basas feisbuccianas, tener suficientes argumentos para atacar en la sesión plenaria en la que sería debatida la moción.
Bien pudieron todos elaborar un listado de los ayuntamientos del país donde tal ceremonia se celebra. Y desde hace bastantes años. De todos los signos políticos. En la Comunidad Valencia –pepera por los cuatro costados– hay un número bastante significativo. Y es mero ejemplo, como siempre aclaro. Aquí en Canarias, creo que fue Ingenio (¿quiénes gobiernan allí ahora?) el pionero. Y tanto que lo sé. Hace casi cuatro años (7 de febrero de 2009), una familia realejera se trasladó a la población grancanaria para un acto similar. Y en un libro titulado ‘Sodero’, en cuyo patrocinio colaboró el ayuntamiento de Los Realejos, se hallan incluidas unas décimas (página 78) en una composición titulada “Bienvenida, ciudadana”. Concédanme la licencia de reproducir una de ellas:
Mis elogios, ciudadana,
te toca tejer futuro,
pues solo bregando duro
el respeto bien se gana.
Igualdad para el mañana
y libertad de horizonte,
que desde el mar hasta el monte
haya concordia y entente,
para que siempre la gente
con optimismo lo afronte.
Puede que el PSOE no lo haya sabido explicar bien. No lo sé. Últimamente no son un dechado de virtudes a la hora de  conectar con los ciudadanos, sobre todo en esferas autonómicas y nacionales (federales, se llamaba antes). Pero mucho más grave me parece ese raro don de la oportunidad del que aspira aprovecharse el PP. También el de este pueblo, al que cada vez le va quedando más ancha la mayoría absoluta que se le otorgó en 2011. Y que poco a poco van dibujando enormes dosis de falsedad, cinismo y descaro en sus planteamientos. Porque pretender hacer de este acto –y lo conozco al respecto y manifiesto que el celebrado en Ingenio fue una ceremonia cargada de profunda emotividad y sin connotaciones de ningún tipo; y vaya que allí presentes se hallaban personas preñadas de religiosidad, católica, por más señas, hasta el tuétano– una disputa entre creyentes y los que no quieren saber del tema, o pasan olímpicamente, constituye una aberración sin parangón.
Son los mismos que despotrican, ponen el grito en el cielo (con minúscula) ante determinadas leyes, incluso las recurren, y luego no tienen recato alguno en aprovecharlas cuando les conviene. Hablamos –escribimos– de divorcios, abortos, parejas homosexuales… ¿A qué jugamos falsos e hipócritas? ¿Me convierto en otro Jesús y comienzo a dar latigazos para echarlos del templo? No creo menester poner ejemplos. Pero si les apetece, lo hago, sin mayores inconvenientes. Podemos empezar en Asturias y finalizar en la Villa de Viera. Este rebenque de la platanera, y responsable de estas líneas, al que la vida ha transformado hasta el ateísmo total, se casó hace cuarenta años por la iglesia católica, apostólica y romana. Pues, a pesar de los pesares, no se me ha ocurrido ir a romper el contrato. Otros, y bien cercanos y significativos, que siguen siendo fieles practicantes, de golpes en el pecho, que abominan contra esas leyes ‘socialistas’ que suponen pecado y perversión, no se recatan lo más mínimo en coger el camino de atrás mandando los sacrosantos conceptos de familia, amor, deber, obligación, hasta que la muerte nos separe… para cierto sitio. ¿Ubico fotografías? Reitero, ¿a qué jugamos?
Cierto es lo que manifiestan si no hay cosas más importantes que resolver. Claro que sí. Pero el afer que nos atañe, no solo no hubiese producido perjuicio alguno al ayuntamiento, sino que, percátense si llego lejos dado el afán recaudatorio vigente, podría ser otra fuente de ingresos, pues en la ordenanza a elaborar para su regulación se fijaría la tasa pertinente. Y en vez de caer en incongruencias sin sostén, la pudieron establecer bien elevada. De tal suerte, los padres los seguirían llevando a la iglesia porque la ‘voluntad’ allí exigida sería mucho menor. Con lo que la costumbre y la tradición, cuando no novelería (que no religiosidad), seguirían gozando de gran ventaja.
Mezclar churras con merinas no parece conveniente. Y a todos aquellos que creen ver en esto un bautismo paralelo, una competencia desleal, una falta de respeto y otras lindezas varias, pregunto ingenuamente para qué demonios (con perdón por osar mentar a semejante individuo) bautizan el coche en Candelaria, un edificio en el polígono tal o cual, un barco en el muelle, un avión en Los Rodeos… Y jamás he observado que el cura oficiante deje de poner la mano o alegar que aquello es una machangada que ofende el primer sacramento que aprendí en mis tiempos mozos cuando nos hacían estudiar el catecismo. Lo mismito que cuando le dan la comunión a los que, y bien lo saben ellos, viven en pecado mortal (de necesidad).
Falsos, que son unos falsos. En la vida, y más en la política, hay que ser consecuentes. De puertas afuera y de puertas adentro. No todo queda redimido con el precepto dominical. Que son capaces de romperse una costilla, como si ese que dicen vive arriba (vete a saber dónde) fuera ignorantón perdido. Para lo que les interesa es todopoderoso; para lo que no, que se tape ojos y oídos. Ahora que Gallardón anda con el machuca y limpia, sería conveniente que todos los afiliados del PP que ostenten la condición de divorciados, separados, arrejuntados (de hecho o de derecho, de idéntico o diferente sexo), nacidos por un desliz y toda la variopinta casuística, en consonancia con sus propias directrices y creencias, volvieran a la posición original, al seno…
¿Al seno? Y al coseno, pasando por la tangente y el logaritmo neperiano del número de Euler. Falsos, que son unos falsos. Lo reitero por si no quedó claro antes.