viernes, 7 de agosto de 2015

Otro trío

De cuestiones a plantear, a comentar, no te vayas a pensar otra cosa. Porque como concluyo con los amores cabilderos entre CC y PP, no entiendan que el PSOE… Un respetito.
No me considero legitimado para dar o quitar razones. Pero el asunto del chiringuito madrileño del PSOE merece siquiera unas líneas para un necesario desahogo personal y puede que ideológico.
No levantan cabeza en la capital. Creía uno que con Gabilondo mucho se adelantaría y que su ecuanimidad y sapiencia ayudaría a desbrozar el intrincado camino. Debo confesar, por el contrario, que nunca me convenció Carmona, cuya valía personal y formación académica no discuto. Sus reiteradas intervenciones televisivas me dieron la sensación de que el hombre iba de sobrado por la vida. Insisto, es una apreciación demasiado subjetiva. En la que caemos, por razones obvias, todos aquellos que nos adentramos en las procelosas aguas de la opinión. Ya intercambié pareceres al respecto con algún que otro amigo desde antes de celebrarse las elecciones municipales.
Ignoro qué ha habido tras la medida de la agrupación capitalina. Pero las posibles razones que pudieran asistirle al que fuera cabeza de lista, se pierden en su inmediata salida a los medios de comunicación. Que sostenga que la secretaria general, quien fuera avalada por el 55% de los votos de la asamblea, no goza del respaldo suficiente para tomar este tipo de decisiones, se carga todo principio democrático que se precie. Habría que reconsiderar tantas aspectos si solo fuesen válidos los acuerdos adoptados por mayorías aplastantes y por órganos elegidos por aclamación, que sería menester regirse por la ‘dedocracia’ del Partido Popular.
Deja caer, asimismo, el señor Carmona que la división existente en el partido socialista en Madrid posibilita que solo cinco de los nueve miembros del grupo municipal estarían a favor de apartarlo de la portavocía. Volvemos a lo de antes. Intuyo que a nadie le gusta que le quiten un caramelo de la boca, pero creo que este hombre necesita un repaso de las cuestiones matemáticas más elementales. De no ser así, toda legitimación para soltar peroratas teóricas de carencias democráticas (en los otros) quedan fuera de todo lugar. E intentar argumentar fuera lo que debe ser debatido dentro resta credibilidad. Cuando uno entiende que posee toda la razón, sobran las justificaciones. Y más con el carácter de recorrido mediático que se le está dando. Sería cuestión, además, recordar que tal procedimiento de nada valió para incrementar la representación en el consistorio.
¿Qué hay detrás? Ni la más remota idea. Pero las apariciones explicativas de tal guisa no contribuyen a la aclaración del panorama. Más bien lo enturbian. Y ya bastante oscuro estaba. Y está. ¿Por qué no son capaces de tomar ejemplo de aquellos que se han ido, por variopintas razones, sin tantas escandaleras? ¿No se percatan de que estos ruidos incrementan el hastío y la sensación de que no quieren bajarse del carro por nada del mundo?
Baja el paro otro mes más. Y van unos cuantos. Buena noticia, sin duda. Pero mientras no nos tracemos el objetivo de crear empleos de calidad, mal encaminados vamos. Si no alcanzamos el 7% de contratos indefinidos, estamos patentando el que la precariedad sea una constante hasta que la muerte nos separe. Porque la jubilación remunerada va a quedar al alcance de aquellos que hayan tenido la inmensa fortuna de poder garantizarse un plan de pensiones.
Como no soy perito en nada, confieso mi total ignorancia en la manera de hacer los cálculos para contabilizar el número de parados que van quedando en las listas, odiosas listas. Para mí que hacen una simple sustracción y cada mes descuentan lo que ha descendido y el resultado, obviamente, es que cada vez hay menos apuntados. Pero si más del 90% son empleos temporales, en algún momento deberán retornar a las oficinas públicas de empleo. A no ser que se cansen. O que emigren. En fin, prometo ser aplicado y me pondré a estudiar. Lo mismo me diplomo en economía y me nombran asesor.
Y ya que me metí en terrenos económicos, nunca dieron más de sí 15 millones de euros. Que son los que Mariano, de los muchos que nos debe con cargo a convenios de carreteras anteriores, ha puesto, a modo de anzuelo, en los presupuestos del próximo ejercicio económico, para que Manolo pueda seguir enamorando a Carlos Alonso. Todo ello en función del resultado de las elecciones generales de este inminente otoño. Las presencias comunicativas de Manolo han sido en estos días pasados similares a las de Miguel Antonio Carmona. El uno para ascender y el otro para quedarse. Hasta en la tele autonómica, esa que no servía para nada y que era el aparato propagandístico de Paulino. Cómo se viran los tiempos. El efecto del cambio climático está conduciendo al climaterio a más de un político. Y todavía en edad de buen ver. Lo que hay que ver.
Con ese montante abriremos las bocas del túnel que falta en el anillo insular. Sí, las dos, tanto la de Santiago como la de El Tanque. Luego las pintaremos de negro y a esperar. Más adelante (quince o veinte años), reanudaremos el proyecto (se habrá incrementado el importe en otros trescientos millones de euros) en ambos sentidos. Y si un error de cálculo  impide la conexión subterránea a la altura de las charcas, mejor, tendremos dos túneles. Y aquí en casa echado a perder. Reitero la propuesta, qué asesor se están perdiendo.
Hasta la próxima. Sean felices. Y fieles a Pepillo y Juanillo. Por mí que no quede.