Domingo, 23-03-25
Se subió Lola Padrón / el sueldo sin sonrojarse, / un
capricho con que darse / superior dedicación. / Pues esta Diputación / del
Común que está ejerciendo, / en declive estamos viendo / y pienso que ella
pretende / hacernos ver que defiende / a los que están malviviendo.
Con lo que Yanes cobraba / no le da para empezar, / por ello
va a incrementar / veinte mil sin mayor traba. / Un montante que sumaba /
apenas noventa mil, / salario que a su perfil / se adecua perfectamente, /
similar al que la gente / percibe de enero a abril.
Las malas lenguas extienden / que cobra más que Clavijo: /
una disculpa yo exijo / porque las dudas ofenden. / Idiotas que no comprenden /
el muy ingente trabajo / de mil horas en el tajo / cada semana del mes, / lo
que provoca un estrés / que no cura ni un buen fajo.
Otros dicen: No se implica, / como hacía Rafael: / no
estires más el cordel / y tu verbo rectifica. / No sabes qué significa / tanta
queja impertinente, / del Toscal a San Vicente, / del Durazno a La Perdoma; /
no se trata de una broma, / es una papa caliente.
Con el sueldo miserable / que el anterior recibía, / yo no
sé cómo podía / tener una vida estable. / Debieron echarle un cable /
allegados, familiares, / obtener por otros lares / algún extra trabajillo, /
pues subsistir no es sencillo / con semejantes penares.
Hizo bien la Diputada / del Común en asignarse / pasta gansa
pa´ colarse / entre gente bien pagada. / Tú no puedes mover nada / si los cien
mil no se ronda, / por tanto, el que no responda / solo es cuestión de
logística, / porque indica la estadística / que la penuria desfonda.
Lunes, 24-03-25
Echaderos por doquier / provocan desafección, / mas les
importa un cojón / que expreses tu parecer. / Ellos juegan al “por ver”, / que
el tiempo lo borra todo, / interesa el acomodo / y no ejecutar tareas: / no
hablemos de cosas feas, / no enfanguemos con más lodo.
Los cargos ya no se deben / a un compromiso social, / el
motivo principal / es que sus sueldos eleven. / Pues son ellos los que pueden /
fijárselos libremente, / mientras tú esperas paciente / que te lo regle la ley,
/ que privilegios de rey / es cosa de poca gente.
Más vueltas, pues, no le demos / a este asunto tan manido /
y si no no haber cogido / el camino de los memos. / Somos tantos los que
habemos / más allá de la barrera, / que larga será la espera / para intentar
alcanzar / a quien puede disfrutar / de una vida placentera.
Lo malo es que se coloca / en puestos de relumbrón / a
cualquier ignorantón / que la neurona trastoca. / Es darte contra una roca / si
denuncias tal ventaja, / pues lo que a ti no te encaja / tiene cabida legal, /
por lo tanto, les da igual, / el afer no los ultraja.
En cualquier ayuntamiento / medra más de un atrevido, /
injustamente ascendido / sin mayor merecimiento. / Ojalá que venga un viento /
y barra tanta inmundicia, / pues que se haga justicia / reclama nuestra
atención / o se brinda la ocasión / de que brille la estulticia.
A modo de conclusión:
Si leíste las décimas, poco que añadir. A este tren no hay quien lo detenga. Venga Steven Seagal o Jean-Claude Vam Damme. A estos nos los tumba ni el Pollito de Frontera en sus mejores momentos. Se agarran como una lapa.
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