O había una
vez un circo. Concluye la jornada laboral de la presente semana con una
variedad de temas a tratar bastante significativa. Podemos abarcar desde los
actos celebrados en el día de ayer con motivo del segundo centenario del
fallecimiento de Viera y Clavijo, hasta ese prodigio denominado ‘debate del
estado de la nación’, que en su primer día se convirtió en el debate sobre las
miserias de Rubalcaba.
Y comienzo
por lo último porque ya te comenté que lo de Viera (ver entrada de ayer) lo iré
plasmando la próxima semana (invitado quedas). Me gustaría que alguien me
señalase cuánto cuesta organizar ese esperpento vivido en el Congreso de los
Diputados. Porque para los resultados obtenidos, no solo te arriendo las
ganancias sino que propongo que lo supriman desde ya. Hoy mejor que mañana.
Como te supongo enterado de la brillantez alcanzada, siquiera muy por arriba,
obvio ganadores, perdedores, propuestas de resolución, promesas, sobres,
Bárcenas y otras lindezas de mayor o menor porte.
Pero no
quisiera dejar pasar la oportunidad que me brindo yo a mí mismo mismamente para
señalar que el PSOE sigue resignándose a ver cómo el tiempo corre sin que se
decida al recambio. Imagínense la papeleta a la que hubiesen sometido a Rajoy
con una cara nueva que no le hubiera permitido lo de ‘usted tiene una historia’
y ‘qué credibilidad puede ofrecer a los ciudadanos’. Porque el que Mariano, que
lleva en cargo público tanto tiempo como Alfredo, se regodee con tales
aseveraciones, manda trillos. Y le sale bien la jugada, porque al líder
socialista, es un decir, se le ve cada vez más apagado, con falta de chispa y
con el salero y la espontaneidad a la altura de los tobillos. No hay peor ciego
que el no quiere ver, se dice. Y gran verdad en este particular caso. Lo peor
es que cuanto más alarguen la agonía, menos margen de maniobra tendrá ese
‘mirlo blanco’. O ‘mirla blanca’, vaya usted a saber. Siempre que los
socialistas catalanes, con Pere Navarro a la cabeza, no sigan con payasadas. Es
que lo de este Partido es de juzgado de guardia. Allá, aquí y a la viceversa.
En vez de apostar abiertamente por la República, se dedican, los muy ‘monarquicanos’, a
ir sembrando chinitas. Lo mismo se les cae el ‘descarretado’ en una de ellas
para general regocijo de Felipe.
Lo de la
emisora municipal de radio en el pueblo de Viera es digno de enmarcar. Como San
Juan de la Rambla
sigue de triste moda, por la mañana se entrevista a los nuevos dirigentes.
Bueno, lo de nuevos tiene miga. Porque se trata de dar leña al PSOE. Tanto que
si queremos conocer qué demonios pasa en Santa Cruz (vaya interés para los que
pagamos la susodicha) con un tal Florentino Guzmán, llamamos a un tal José
Manuel Corrales para entre los dos (¿lo entendiste, no?) poner a caer de un
burro a todo lo que huela socialismo. Aunque por la noche manifieste que los
culichiches (personas que llevan y traen chismes; y sin mirarse a un espejo)
santacruceros odian a este Norte bendito y sagrado y tal y cual. Pero por la
tarde compensamos. Aunque tampoco existe problema alguno en que haya
repetición. Es buena muestra de una línea de actuación que hace agua por todas
partes y que demuestra una navegación sin rumbo y sin criterio alguno. ¿Me
copias, Manolo?
Las
declaraciones del flamante alcalde ramblero en Mírame TV (grabadas están) han
merecido el desmentido de Marco Antonio Abreu (su apoyo, su bastón, su socio,
su álter ego, su primer teniente de alcalde, ¿o segundo edil?) en el medio
referenciado en el párrafo anterior (baja y alta frecuencias), y otro del
propio Tomás (encargo por escrito) en el que intenta aclarar que no dijo lo que
dijo, o que dijo que no ha dicho lo que dicen que dijo. Y cuando se dice algo y
al rato cree que él no dijo lo que bien guardado está, significará, digo yo,
que para qué demonios quiere el pueblo de SJR como cabeza visible de un
consistorio a alguien que ni siquiera sabe lo que dice. Rajoy, su jefe supremo,
no entiende su letra, pero este no sabe ni lo que habla. Y este pecado tiene
difícil perdón. No le podemos negar, sin embargo, que son personajes populares.
Lo malo es que en el pueblo, la tradición, desde siempre, los conoce por otro
calificativo.
Mi año
sabático futbolero no me impide el recomendar a los aficionados culés que sean
comedidos, pues para cada horma siempre habrá un zapato. Y no coincido con los
lamentos de la posible mano del atacante ni con el siguiente titular: El Barça
se despeña contra un frontón. Si el Milán marcó dos goles quiere decir que al
menos tiró dos veces a puerta. Que fueron bastantes más. Lo del frontón lo
entiendo como un equipo que se encierra en su área y renuncia a todo. Me da la
impresión de que en el resumen que yo vi no ocurrió así. Es más, ¿tiró a puerta
el equipo español, perdón, perdón, catalán? Eso sí, dominó como siempre. Lo
malo es que a la pelota no le basta con tanto toque, porque acaba por relajar.
Necesita, asimismo, ser introducida (en la portería; contraria, a ser posible).
Mis mayores y
mejores deseos de un feliz fin de semana.

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