En ello estábamos cuando cae en mis manos una entrevista que
le hicieron a Pedro Pacheco, presidente de la Audiencia de Cuentas de Canarias,
que no aquel famoso alcalde jerezano que sentenció lo de “la justicia es un
cachondeo”. Y de sus respuestas me llamaron poderosamente la atención tres
aspectos, a saber:
“Falta regulación sobre los requisitos que deben cumplir quienes
acceden a la política”. Menos mal que no soy yo solo, entonces. Ya saben que no
hay examen de ingreso ni prueba de idoneidad. El único requisito es tener
dieciocho años. Algo que bien han aprovechado ciertos advenedizos para subirse
al carro y dejarse conducir por el jefe de la manada. ¡Ah!, propuse en aquel
pasado que se les realizase, al menos, una evaluación de cultura general. Y un
dictado, añado ahora, a la antigua usanza, como los que nos hacía doña Conchita
en el colegio San Agustín.
“Planificación poco consistente”, leo en otro apartado de la
precitada entrevista. Y añade cómo las instituciones se embarcan en la aventura
de grandes proyectos sin contar, verbigracia, con los terrenos, sin estudio de evaluación
ambiental, etc. Inevitablemente me acordé de la pérdida de DOS MILLONES DE
EUROS por parte del grupo de gobierno en el ayuntamiento de Los Realejos y que
se iban a destinar a la restauración de la Casa de La Gorvorana. Espina que
llevaré clavada hasta que me muera y que Adolfo González, único responsable,
salió indemne del trance porque me quedé más solo que la una protestando hasta
semejantes barbarie e injusticia. Ya lo he repetido hasta la saciedad: no se
planifica, no se mira más allá de la inmediatez del día siguiente, se vive al momento
y solo se (mal) gestiona en función del voto fácil. Como la inmensa mayoría del
electorado es dócil, acomodaticio y se alimenta de fotos, poses y arrumacos
varios, excelente caldo de cultivo.
Abundemos en la pregunta de Morgan en su viñeta y avancemos
hacia esa posibilidad de que nos gobierne la IA. Con el auxilio de “San Google”
como único asesor, bien podríamos ahorrarnos unos buenos fajos de billetes,
porque ahora, con tantos enchufados, no observamos que se note mejoría alguna. Bueno, la de Forges tampoco tiene desperdicio. Y ya, de paso, hasta podríamos avanzar en el campo periodístico. Porque da
cierta grima el escuchar a cualquier (in)digno representante de la derecha
extrema, o extrema derecha, que pulula por el territorio patrio alegando que es
menester un cambio en pos de la libertad, y no hay uno que use la alcachofa
para algo más que mantenerla. Porque si en España no hay libertad, Figaredo
(para esta me vales de ejemplo, porque para otra cosa…), ¿cómo es posible que
sueltes esas burradas sin que este gobierno socialcomunista no te dé cuatro hostias
y te mande a pensar al rincón oscuro como hicieron tus antepasados (políticos) con
aquellos que pensaban diferente? ¿Por qué no pruebas a compartir espacio con
Milei o Trump, ídolos de otros tantos resentidos como los de tu cuerda?
¡Malditos roedores!


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