martes, abril 28, 2026

Y tantos años después...

Debo tener más cuidado en mis estancias gomeras. Como ya no entra en mis cálculos el presentarme a cualquier convocatoria electoral, digo y escribo lo que me parezca –siempre con el debido respeto a personas, personajes y personajillos– porque no temo a sufrir disminución alguna en el número de votos. Pero en la precitada isla sí que existe aún recelo a que se mente al Papi en cualquier conversación, por muy intrascendente que sea. Y como el sistema electoral –fraudulento a todas luces– permite que unos miles de papeletas hagan y deshagan al antojo del cacique, podemos manifestar abiertamente, y sin temor a equivocarnos, que nos tienen cogidos por salvaseanlaspartes.

En la actualidad no solo maneja Casimiro los destinos insulares colombinos. También se ha erigido en el puto amo –y a perdonar la expresión coloquial– del archipiélago ultraperiférico. Valen más los tres votos de ASG en la sede parlamentaria de Teobaldo Power que los sesenta y siete restantes. Todas las combinaciones pasan siempre por el Roque de Agando. Y la muestra inequívoca de la componenda matemática se materializa en el montante millonario de las obras en aquellos predios. Muchas de ellas completamente innecesarias, lo que supone un despilfarro sin precedentes. Basta darse una vuelta para comprobar cómo el paisaje gomero se halla regado de infraestructuras muertas de risa. Dinero botado a la basura sin recato y sin vergüenza. Si me invitas a una excursión –soy de poco gasto– te paseo por Ipalán, Mulagua, Orone y Agana y elaboramos una lista de miradores, piscinas, centros de, casas de… y sumamos, grosso modo, si es que la calculadora aguanta.

La Agrupación Socialista Gomera –lo de socialista debe ser para que nos estallemos de risa– no fue el invento sustitutorio de Curbelo cuando lo expulsaron del PSOE después de cierto episodio en un club de alterne en Madrid. Que supuso –no debemos olvidarlo– una aceptación de condena, pactada con la fiscalía para que no trascendiera demasiado (¿y fue la primera?; creo que no si repasamos historiales). Ya él tenía registrado el chiringuito desde tiempo atrás, sabedor de que si pintaban bastos, mejor tener el plan b activado por si el papeleo le podía jugar una mala pasada en caso de una convocatoria electoral a destiempo. En lo otro, lo de los votos, pas de problème, que el entramado se halla siempre bien engrasado. Con una red de espionaje que ni el Mossad.

En una sesión plenaria reciente –puede que debido al estrés de sus múltiples ocupaciones– se dedicó a lanzar amenazas a los componentes de Iniciativa por La Gomera, a los que, además de llamar izquierdosos (fíjate tú qué cosas, siéndolo él desde los lejanos tiempos en que Hautacuperche se la tenía jurada a Hernán Peraza), los va a retratar en un panfleto que va a titular Vamos a contar mentiras. Que estaría en consonancia con la programación teatral que desarrolla el cabildo. Paso previo a la gira circense por los seis pueblos. Donde los consistorios, con sus mejores galas y megafonía a todo volumen, cantarán alabaré, alabaré, alabaré, alabaré, alabaré a mi señor; todos unidos, alegres cantamos, gloria y alabanzas al señor de una isla que sigue… siendo silencio amordazado. Eso, para que no saquen ni "una mierda de concejal".

Tendría que repasar para poner fecha a cuándo publiqué la foto que acompaña este texto. Y como no tengo tiempo que perder, lo mismo me vale actualmente, pues no creo haya mejorado la situación de lo que en ella se menciona. Y nadie se cuestiona cómo es posible que el dinero público se bote a manos llenas. Lo de la embotelladora de Taguluche hubiese supuesto para cualquier otro dirigente varios años de pena de cárcel y la inhabilitación de por vida. En La Gomera prescriben los delitos. A los jueces no les da tiempo de sentarse a examinar la tonga de expedientes que aguardan cubiertos de polvo. Se les resuelve la solicitud de traslado justo antes de comenzar a agacharse. Supuestamente. Y no solo lo sabe Casimiro sino que lo ha explotado a base de bien. ¿Impunidad? ¿Y tú qué crees?

A ojos de los estómagos agradecidos merezco el destierro. Pues me vendrían bien unos meses, o años, en las instalaciones del acuartelamiento Cristóbal Colón, por ejemplo. Me sobraría espacio. Y con preciosas vistas. Me dedicaría a releer a Pedro García Cabrera. Lo mismo, igualmente, se me contagia algo del espíritu liberal de Ruiz de Padrón, cuya vida se caracterizó por la defensa de la libertad y la lucha por los derechos humanos y el progreso en una época oscura. Con unas primeras andanzas en La Villa (1757-1773; a los 16 años se vino a Tenerife) donde se vivía bajo un régimen señorial, que controlaba no solo la vida económica sino la social de la isla. Chacho, qué me dices. Que la luz del faro de San Cristóbal me ilumine. Y tantos años después…

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