martes, mayo 26, 2026

Otro batacazo

Y van… ¿Por las cabezonerías de Pedro Sánchez en designar candidatos “madrileños”? Es más que probable. Porque los resultados en las últimas convocatorias electorales en diferentes comunidades autónomas no invitan a la esperanza. Y el desasosiego se impone. Se salvaron los muebles –que  no es un consuelo– en Castilla y León, porque el aspirante ya estaba allí (alcalde de Soria) y no vino impuesto desde la capital del reino. Urge, por tanto, profunda reflexión. Desde abajo, desde donde se construyen los edificios. Pues desde arriba se destruyen, se desmoronan, se derriban. ¿Se está a tiempo de que en Valencia no ocurra lo mismo? Porque lo de Madrid, mejor ni pensarlo. El caminar de la perrita está signando una línea tan nítida que ni la pésima gestión de la Dana puede marcar un punto de inflexión. Los supuestos pesos pesados que han desembarcado en sus tierras de origen ha venido a demostrar que ha sido peor el remedio que la enfermedad. Lo de Andalucía constituyó la gota que colmó el vaso. ¡Pero sacamos más votos!, se exclama con presunción. Arriba jactancia. ¿De recochineo?

Las agrupaciones locales tienen que actuar de revulsivo. Son –deberían ser– los bases, los cimientos. Pero no se palpa mucho entusiasmo. Y con las excepciones de rigor no vamos a ningún lado. No es suficiente. Ya no valen tiritas para tremendo sangrado. Los pétalos de la rosa se marchitan, se ajan sin remisión. Se languidece y escasea la representación en las instituciones. A este paso, inexorable, desgraciadamente, el PSOE puede convertirse en algo residual. Con culpabilidad compartida.

Lo que me provoca mayor tristeza es que los beneficiarios en esta alarmante sangría de votos no se han destacado por elevar propuestas a la ciudadanía, en conseguir avances y mejoras, sino más bien todo lo contrario. Pero se han subido a un carro que los lleva en volandas. Casi sin mover un dedo. Dicho más coloquialmente: se lo hemos puesto a huevo.

Queda un año escaso para otra cita importante: elecciones locales (ayuntamientos y cabildos) y en aquellas comunidades que las hacen coincidir, como en Canarias; salvo que a Clavijo le dé por adelantarlas, algo que no me extrañaría porque harto sabido es que cada cual vela por sus intereses (partidarios) y si los alisios soplan a favor…

¿A ti no te pagan puntualmente la pensión y para lo que te queda? Así mismo, sin anestesia, me indican aquellos que no comprenden la necesidad que tengo para desahogarme escribiendo. Artículos de opinión, de muy escasa calidad, pero que pretenden –vano intento– siquiera un mínimo de calado social, de concienciación. Pero ni en los supuestamente de mi onda, tú. Mi éxito es directamente proporcional a la debacle socialista actual: de culo y sin frenos. En mi reencarnación deberé convertirme en ermitaño para predicar en el desierto. Quizás tenga mayores recompensas. Al menos me habré ganado un trocito de aquel cielo que vendía el padre Antonio.

Abran las casas del pueblo. Dejen entrar nuevas ideas. Que no son un coto privado de caza. Pero, al tiempo, salgan a la calle, convivan con la gente, háganse partícipes de su problemática, echen una mano, identifíquense con el pueblo llano y sencillo, sean empáticos (que es más moderno) y déjense de machangadas con fotos, poses y actos del bien quedar. Yo voy a caminar varios días a la semana y no llevo el móvil para irme retratando y presumiendo de mi buen estado de forma. Entonces, almas de cántaros, ¿para qué inundar las redes si se participa en una prueba lúdico-deportiva en cualquier fiesta de barrio? ¿No era motivo de crítica hacia los gobernantes el continuo bombardeo publicitario? ¿Y los combatimos con más de lo mismo? ¿Es esa toda la congruencia habida? ¿Constituye esa parafernalia el bagaje a ofrecer para que el electorado deposite su confianza a la hora de votar? Decimos, sin recato, que el pueblo es tonto cuando vota a los otros. ¿Sí? ¿Y no será por deméritos nuestros? ¿Tenemos suficiente credibilidad, inspiramos la confianza suficiente, podemos convencer a los indecisos de que la nuestra es la mejor opción? ¿No creen que existen demasiadas preguntas que el votante se hace y no hemos sido capaces de rebatir argumentos, por mucho que creamos que puedan ser falaces?

Se te nota preocupado. Pues no, lo siguiente. La estamos cagando. Y cuando las diarreas abundan hay que encontrar el remedio. Si es menester el “machuca y limpia”, no perdamos más el tiempo mareando la perdiz. Como ya me hallo en el grupo de los obsoletos, me temo que deberé conformarme, como mucho, con el clásico tomamos nota y estudiaremos qué pudo haber pasado. Eso, a conejo ido, palos a la madriguera.

Como se aproxima el Día de Canarias, en que saldrán a la calle muchos patriotas y en mi pueblo habrá feria de ganado, tengan cuidado por si los confunden. Y yo estoy pensando en tomarme un descanso porque el estrés me trae en un sinvivir agobiante.

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