
Pomposamente conocida como la Ruta 66 portuguesa. Por pedir
que no quede. Y que conocí, a través del motorista Miquel Silvestre, porque es
ruta motera por excelencia, en varias entregas (etapas) que dieron tiempo a
través en el segundo canal de Televisión Española. Y como ya uno está algo
mayor para circular en moto (la derbi TF 13.137 no se halla aún en las debidas
condiciones para acometer tal aventura) se planteó la posibilidad –tras
consultarlo con la almohada, la mujer y la cuenta corriente– de hacerla en
coche y con el tiempo suficiente para cumplir con el objetivo de visitar todas
las poblaciones adheridas al recorrido, y que figuran en el pertinente
pasaporte, amén de otros parajes de la nación vecina. El hacerlo de manera
relajada supuso dos semanas para bajar y una tercera para subir. El
inconveniente: la calor. Pero el fotingo se portó bien (climatizador a tope) y
los alojamientos, que vinieron de la mano de Rosi Travel, cumplieron las
expectativas previstas. Con desayunos –de romper dietas– sin miserias ni
restricciones.
La carretera nacional 2 recorre 738 kilómetros, cruzando el
país luso de norte a sur, prácticamente por el centro. Comienza en Chaves
(kilómetro cero) y concluye en Faro. Conecta 35 municipios (en los que debes
sellar –carimbar– la cartilla), atraviesas 11 sierras, cruzas 13 ríos… Todo
ello por un ambiente rural y, por supuesto, mucho menos masificado que el de
las grandes urbes.
Como ya contaba con la experiencia de la Ruta de la Plata
(Sevilla a Gijón), era mi intención fotografiar paisajes: los hermosos viñedos
del Duero (Peso da Régua), playas fluviales (Penacova), llanuras del Alentejo,
el clima mediterráneo del Algarve… En fin, otros hacen el Camino de Santiago.
Como el amigo Diego, quien ya debe poseer en su haber tantos tramos de los
diferentes recorridos que el apóstol, cada vez que llega a la catedral, tendrá
que decirle: ¡tú otra vez!
Otro punto interesante es la visita al centro geodésico de
Portugal, ubicado en el Picoto de Melriça (Vila de Rei), con una altitud de 600
m.s.n.m. y con una visión de 360º excelente.
Mientras se come relativamente barato, los combustibles
están por las nubes. Más de dos euros el litro, tanto de gasolina como de
gasoil. Sin embargo, como en el regreso hacia el aeropuerto de Vigo iba
lindando con la España peninsular, se puede comprobar que repostar en Puebla de
Sanabria (Zamora), por ejemplo, sale ahora mismo más barato que hacerlo en
Canarias. La rebaja en el IVA lo ha posibilitado. Lo que aquí, y merced a la
política del superávit, que también Domínguez trasladó al ámbito de Canarias
desde la Villa de Viera (había comprado otro cochinito), no fue posible porque
el IGIC, amén de otros impuestos, forestales o no, no se tocan. Qué bueno es
disponer de coche oficial con la etiqueta del todo incluido.

Te digo una cosa: mientras pueda y el cuerpo responda, no
voy a parar la pata. El viajar culturiza y si vas por libre (hasta los viajes
del Imserso los borré de la lista porque ya no estoy para aguantar majaderías
de viejos impertinentes) puedes planificarte como mejor te venga en gana. Voy
por donde me apetezca, me paro donde me dé la realísima gana, me acuesto y me
levanto cuando me salga de allí y tal y cual. A mi bola, que se dice. Y como no
lo hago en plena canícula, ventaja añadida de que las aglomeraciones no
existen. ¿Sientes envidia? ¿Y a qué estás esperando?
Con estas letras va un pequeño muestrario ilustrativo. Una
semejanza, que decía mi suegra. ¡Ah!, disfruten del domingo. Y de la paga
extra.
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