domingo, junio 28, 2026

La Estrada Nacional 2

Pomposamente conocida como la Ruta 66 portuguesa. Por pedir que no quede. Y que conocí, a través del motorista Miquel Silvestre, porque es ruta motera por excelencia, en varias entregas (etapas) que dieron tiempo a través en el segundo canal de Televisión Española. Y como ya uno está algo mayor para circular en moto (la derbi TF 13.137 no se halla aún en las debidas condiciones para acometer tal aventura) se planteó la posibilidad –tras consultarlo con la almohada, la mujer y la cuenta corriente– de hacerla en coche y con el tiempo suficiente para cumplir con el objetivo de visitar todas las poblaciones adheridas al recorrido, y que figuran en el pertinente pasaporte, amén de otros parajes de la nación vecina. El hacerlo de manera relajada supuso dos semanas para bajar y una tercera para subir. El inconveniente: la calor. Pero el fotingo se portó bien (climatizador a tope) y los alojamientos, que vinieron de la mano de Rosi Travel, cumplieron las expectativas previstas. Con desayunos –de romper dietas– sin miserias ni restricciones.

La carretera nacional 2 recorre 738 kilómetros, cruzando el país luso de norte a sur, prácticamente por el centro. Comienza en Chaves (kilómetro cero) y concluye en Faro. Conecta 35 municipios (en los que debes sellar –carimbar– la cartilla), atraviesas 11 sierras, cruzas 13 ríos… Todo ello por un ambiente rural y, por supuesto, mucho menos masificado que el de las grandes urbes.

Como ya contaba con la experiencia de la Ruta de la Plata (Sevilla a Gijón), era mi intención fotografiar paisajes: los hermosos viñedos del Duero (Peso da Régua), playas fluviales (Penacova), llanuras del Alentejo, el clima mediterráneo del Algarve… En fin, otros hacen el Camino de Santiago. Como el amigo Diego, quien ya debe poseer en su haber tantos tramos de los diferentes recorridos que el apóstol, cada vez que llega a la catedral, tendrá que decirle: ¡tú otra vez!

Otro punto interesante es la visita al centro geodésico de Portugal, ubicado en el Picoto de Melriça (Vila de Rei), con una altitud de 600 m.s.n.m. y con una visión de 360º excelente.

Mientras se come relativamente barato, los combustibles están por las nubes. Más de dos euros el litro, tanto de gasolina como de gasoil. Sin embargo, como en el regreso hacia el aeropuerto de Vigo iba lindando con la España peninsular, se puede comprobar que repostar en Puebla de Sanabria (Zamora), por ejemplo, sale ahora mismo más barato que hacerlo en Canarias. La rebaja en el IVA lo ha posibilitado. Lo que aquí, y merced a la política del superávit, que también Domínguez trasladó al ámbito de Canarias desde la Villa de Viera (había comprado otro cochinito), no fue posible porque el IGIC, amén de otros impuestos, forestales o no, no se tocan. Qué bueno es disponer de coche oficial con la etiqueta del todo incluido.

Te digo una cosa: mientras pueda y el cuerpo responda, no voy a parar la pata. El viajar culturiza y si vas por libre (hasta los viajes del Imserso los borré de la lista porque ya no estoy para aguantar majaderías de viejos impertinentes) puedes planificarte como mejor te venga en gana. Voy por donde me apetezca, me paro donde me dé la realísima gana, me acuesto y me levanto cuando me salga de allí y tal y cual. A mi bola, que se dice. Y como no lo hago en plena canícula, ventaja añadida de que las aglomeraciones no existen. ¿Sientes envidia? ¿Y a qué estás esperando?

Con estas letras va un pequeño muestrario ilustrativo. Una semejanza, que decía mi suegra. ¡Ah!, disfruten del domingo. Y de la paga extra.

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