jueves, julio 30, 2026

No enfrentar

Qué piel más fina. Quien siempre va con la escopeta cargada, se embarga de la emoción en medio del terrible incendio. Y lo entiendo perfectamente. Y lo comparto. Me pongo en su pellejo cuando recuerda orígenes familiares. Pero quien siembra vientos ("hijo de puta, infame, desquiciado y sinvergüenza") suele recoger tempestades. Que no es el momento más adecuado, seguro. Es más, nunca lo es. Aunque demandar el ‘no enfrentar’ cuando con inusitada reiteración aludes a la madre de tu adversario político, permitiéndote, además, el cachondeo y la gracieta de las odiosas comparaciones fruteras, raya el cinismo más obsceno.

Soy consciente de que los asesores de imagen dictan poses y ademanes. La de ladear la cabeza y esbozar la sonrisa impostada queda del diez. Sé que te ajustas al guion en las intervenciones públicas y que la impronta del jefe de gabinete hace acto de presencia en cada una de ellas. Desde el pa´lante a las cañas de cerveza. Quizás el güisqui era muy fuerte para el ejemplo. La escaleta se cumple a rajatabla. Lo malo es que con tanto disparo, alguno puede ser fallido y te estalla en la cara. Tener el mejor equipo de intervención contra incendios forestales, para acabar solicitando al insultado horas después que tome las riendas de la catástrofe, como mínimo, para hacérselo mirar. Como cada vez tengo más claro para qué sirven nuestros impuestos, me apena que el enfrentamiento se haya convertido en el juego preferido. Como partícipe en la política activa allá por los ochenta del siglo pasado, me avergüenzo de los andares actuales. Y al igual que le ocurrió al entonces presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres, que debió lidiar con varias tragedias durante su mandato, bendito sea, señora Ayuso, este hijo de su señora madre por hallarse al frente de los destinos del país en momentos tan complicados. Si hubiese seguido el de los hilillos que salían del Prestige, el de es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde, el que reconocía a España como ese país que tiene españoles… De pensarlo me duele la cabeza. Ya está. Consejo gratuito. Absténganse los abducidos. ¡Ah!, del chaleco y pantalones cortos, les cedo la palabra.

El segundo dardo, perdón, consejo, para el presidente de la Audiencia Nacional, Juan Manuel Fernández Martínez, quien ha negado "categóricamente" este lunes que en los tribunales españoles exista el "lawfare", la utilización de los procedimientos judiciales con fines de persecución política, y ha sostenido que los jueces ni hacen política ni toman decisiones por intereses partidistas:

"No tomamos decisiones atendiendo a intereses partidistas, somos ajenos a cualquier tipo de presión política, económica o social, en democracia no se ha investigado o juzgado a nadie por su ideología". "El juez ni sustituye a la política ni se convierte en un árbitro de las disputas partidistas, simplemente impide que el poder se sustraiga al control jurídico" y "actúa como garante de que ningún poder pueda situarse por encima del derecho".

Un cúmulo de frases hechas más huecas que el cerebro de una medusa. Claro que no se juzga a nadie por su ideología. Hasta ahí podríamos llegar. Cuando se manifestaron con toga para protestar por una ley que no había nacido, ¿jugaban al mus o un envite al por ver? Menos mal que son ajenos a cualquier presión, que si no hubiesen emulado el asalto estadounidense al Congreso. Y que existen jueces que sí hacen política e incluso la plasman en sus sentencias, ¿le doy nombres y apellidos?

Y más: así como los jueces han de ser independientes, también tienen que ser "responsables", dado su "enorme poder". Me alegro enormemente de que reconozca la posesión de un enorme poder. Y sin que nadie les tosa. Si todos fuesen rectos y actuasen conforme a ese derecho que invoca, sobraría lo de responsables. Porque debe ser etiqueta adherida en cuanto se enfunden la bata negra con puñetas.

"Nuestras resoluciones tienen que ser motivadas, razonadas de manera exhaustiva con arreglo a cánones interpretativos racionales, no extravagantes ni irracionales". ¿Está de acuerdo, entonces, en que Peinado se merece, como mínimo, la apertura de un expediente disciplinario? Pues tardando está en solicitar una entrevista con la señora Perelló. Lo mismo la convence para que ponga algo e orden y cordura en el CGPJ. Porque el espectáculo circense de dicho órgano me plantea serias dudas acerca de lo de ser independientes.

¿Estaré a tiempo aún de cursar el grado de Derecho? Debe ser divertido porque podrás escribir en los exámenes lo que te salga del… magín sin que nadie ose rebatirlo. ¿No podría llegar a ser yo un García Castellón, verbigracia?

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