13/08/2026

75

Tengo meridianamente claro que cualquier rebenque (persona torpe, tarda en comprender; verbigracia, un servidor) puede ser cargo público en la actualidad. Presumir, incluso, de un currículum más vacío que el cerebro de cualquier vicepresidente y gozar de alta estima en el catálogo… de los despropósitos. Y cuando estés aupado en la cuadriga (en vez de caballos te tiran cuatro asesores), puedes permitirte el lujo de soltar cuanto se te ocurra que nadie rebajará tu sueldo ni las prebendas adheridas.

El 27 de abril del presente año (lunes), y en horario de tarde, me acerqué a una carpa que había instalado el ayuntamiento por fuera de la Biblioteca Municipal. Acudí al reclamo de retirar una llave para el contenedor marrón (residuos orgánicos, y que ya habían ubicado en diferentes lugares del municipio), porque, eso me prometieron, el reciclaje me iba a suponer un notable descuento en la tasa correspondiente. No me dieron una compostera porque no pude acreditar que fuese propietario de terreno agrícola. Con la liquidación de cuando me echaron del ayuntamiento (1987), no pude adquirir el clásico apartamento en la Playa de la Arena ni el cuartito de aperos en la zona alta de la villa. Y como atisbo quejas por el incremento en los recibos, un consejo: vayan a buscar la llave. La pena es que no cumple con la noble función para la que fue ideada (el reciclaje), pero te rellena un hueco en el llavero.

La llave en cuestión está comenzando a oxidarse sin haberla usado. Porque los contenedores canelos siguen siendo meros adornos. Y mira que el alcalde se hinchó de lanzar vídeos a las redes sociales contándonos maravillas y excelencias del proyecto que se iniciaba. Y le creímos. Sin percatarnos de que ya nos había engañado vilmente con hipódromos, piscinas e infraestructuras varias, entre ellas la recogida de aguas pluviales en el Callejón de los Cuartos.

Hace una semana llamé a Realserv para preguntar si había alguna novedad al respecto. Me contestan –así mismo– que no tenían ni la más remota idea porque eso estaba en manos del ayuntamiento. La pobre operaria se llevó el rasque que tenía que haber alcanzado Domingo, Adolfo o el gerente. Como si la empresa de servicios fuese un ente abstracto con dependencia divina. Manda ovarios.

Ahora es el Cabildo, cuatro o cinco meses después, el que nos vende un “Programa Insular de Gestión de Residuos de Tenerife, con el que la institución prevé movilizar cerca de 75 millones de euros para tratar el 100% de la materia orgánica que se genera en la isla, unas 200.000 toneladas al año. El objetivo es evitar que estos residuos se descompongan en el vertedero, donde generan emisiones de metano, uno de los gases de efecto invernadero con mayor capacidad para contribuir al calentamiento global. El programa también contempla una inversión de 13 millones de euros para mejorar la gestión de la materia orgánica, así como una partida de 222.000 euros destinada a los ayuntamientos para la adquisición de 690 contenedores marrones, con el fin de reforzar la recogida selectiva desde los hogares y los establecimientos” [AtlánticoHoy].

El continuar con la manía de los anuncios –algunos se materializan años después y otros pasan, directamente, a dormir el sueño de los (in)justos– nos va a suponer lo que con el cuento de que viene el lobo. Luego se quejan de que se halle bajo mínimos la credibilidad ciudadana y la desconfianza en aumento. Si se lo tienen más que merecido, se lo ganan a pulso. Y si no comprenden este sencillo planteamiento, es que son, de verdad, unos rebenques de tomo y lomo.

Tomen ejemplo de la alcaldesa de San Mateo. Tras destituir a los concejales socialistas, reorganiza las funciones y cometidos de las concejalías, para pasar a ocupar ella Hacienda, Intervención, Fiestas, Ferias y Protocolo, que se suman a las que ya ostentaba, a saber, Urbanismo, Participación Ciudadana, Barrios, Recursos Humanos y Régimen Interior. Un portento que echa por tierra tanto chiringuito (para contentar, y liberar, a todos) de otros Consistorios y que viene a darme la razón cuando sostengo que sobran ediles chupando de la teta pública y escasean funcionarios; por ejemplo, policías. De película, como el cine de la playa. Pa´ un bureo, los primeros.

No me dio tiempo, ni espacio, para comentar los tejemanejes de las papas de Israel (para arrugar), ni de Asaga-Asaja, ni de doña Ángela Delgado, ni de ciertas cooperativas, ni de Narvay Quintero… Pero como Román Delgado, en Canarias Ahora, lo borda cuando de ello trata, haz como yo: lee.

Hasta más ver.

No hay comentarios:

Publicar un comentario