12/09/2026

Mujeres con historia

En el Centro Sociocultural Sabas Pérez Correa (Icod el Alto) se presentó días atrás, con una gran asistencia de público, el libro Mujeres con historia. Se trata del compendio, o conclusión, de la ingente labor del alumnado de 4º de la ESO del CEO La Pared, y de un grupo de antiguos estudiantes del centro, que tiene como objetivo rendir homenaje a las mujeres de Icod el Alto, quienes, a través de sus experiencias de vida, han dejado un legado imprescindible en la definición de este territorio. Sus testimonios permiten valorar saberes, vivencias y formas de vida que han sido fundamentales para las generaciones pasadas, presentes y futuras.

A reseñar, igualmente, que hace unos pocos meses, y presentado como Proyecto de Innovación Educativa (PIE), coordinado por Juana Eva González Ángel y Juan Samuel García Hernández, ante la Asociación Española de Geografía (AGE), obtuvo el Primer Premio Nacional. Que no es un hecho menor o una simple anécdota.

Uno se congratula de estos éxitos –debe ser por reminiscencias profesionales de un pasado no tan lejano– y aprovecha la ocasión de que el barranco de Castro pasa por aquellos lares (que no va a ser menos que el Pisuerga vallisoletano), para recomendar la lectura del capítulo dedicado a la figura de don Sabas Pérez Correa (desconocido incluso para muchos icolalteros) e inserto en la publicación Un siglo, que no es poco. Pasen por la Sociedad Valle de Taoro, en Las Dehesas (Puerto de la Cruz) y lo podrán adquirir por módico precio. Porque la figura de don Sabas, el maestro, estuvo muy ligada a ambos lugares.

De la nota informativa del ayuntamiento realejero (seguiré insistiendo hasta la saciedad de que el grupo de gobierno, Partido Popular, debería hacer un examen de conciencia urgente e imponerse la penitencia de que no es el propietario de la web municipal), extraigo:

“A lo largo de los últimos cinco años, 123 mujeres han sido reconocidas por su trayectoria, su trabajo y su contribución a la comunidad. Ahora, sus historias quedan recogidas en esta publicación, elaborada por Samuel García, exprofesor del centro y actual profesor de la Universidad de La Laguna.

Un proyecto construido de manera colectiva por el alumnado y el profesorado del centro, con la coordinación del equipo directivo y la colaboración imprescindible de Rosa Ángela Llanos Zamarín, vecina de Icod el Alto.

El acto contó también con la música de Mateo Felipe y Arodi Llanos, artistas del núcleo de Icod el Alto, y con la presencia del alcalde Adolfo González Pérez-Siverio, el concejal de Educación José David Cabrera Martín, la concejala de Igualdad Macarena Hernández González y los concejales de zona, José Alexis Hernández Dorta y Aránzazu Domínguez López”.

Uno, de verdad de la buena, aun reconociendo que los artículos de opinión se impregnan, ineluctablemente, de innumerables matices subjetivos, se atreve a recomendar a los responsables de los gabinetes de prensa municipales (no hago excepciones) que intenten disimular algo. Su sueldo sale de los bolsillos de todos y cada uno de los habitantes del pueblo respectivo y no solo del de aquellos que los enchufaron.

Porque en el acto que nos concita en esta entrada bloguera de hoy, los auténticos protagonistas son los jóvenes estudiantes que han currado durante varios cursos para llegar a este momento en que el libro ve la luz. Y para que este apencar fructificara, alguien ha debido dirigirlos y encauzarlos. Pero no, lo verdaderamente importante son los políticos, los cargos públicos que van a lucir palmito y aprovecharse de los éxitos ajenos. Si el ayuntamiento colabora, también lo habrá hecho otro concejal –en la foto aparece y puede que quien redactó el texto requiera urgentemente una visita al oftalmólogo– sin que se le mencione para nada. ¿O no figura en la web ‘municipal’ don Juan Manuel García Domínguez? Ocurren estos desplantes con demasiada frecuencia. Los peligros de las citas suponen imperdonables olvidos. Y cuando son intencionados por réditos electorales, ya está bien. Máxime cuando este nuevo acto feo se le hace a un edil nacido en ese núcleo poblacional.

Adolfo, en unos pocos años, ha superado, y con creces, a su antecesor. Quien a pesar de sus reiteradas ausencias –debidas a las aspiraciones políticas mamadas en la Universidad de Wyoming– tuvo tiempo, en sus cortas presencias, de repartir efluvios amorosos, en forma de baboseos y arrumacos, a cualquier bicho viviente que pasara por su lado, incluso en los pasillos de Mercadona. Me quejaba días atrás de las tardanzas en cualquier trámite administrativo. Normal, cuando se está de trulenque todo el santo día, ¿cómo les va a quedar tiempo para gestionar? Les gusta más un foto, o un vídeo, que a un bobo una tiza, o a un burro un puñado de millo. En fin, más da un ladrillo.

Enhorabuena a la comunidad educativa de Icod el Alto. A seguir proyectando saberes a través del reconocimiento de quienes han dedicado su vida a nobles causas sin pedir nada a cambio. Que trascienda la labor más allá de las lindes de las cuatro paredes de las aulas es un hecho a destacar. Y que se impliquen más agentes sociales, encomiable. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario