02/11/2026

Un conjunto vacío

Apesadumbrado no, lo siguiente. Voy al diccionario y tropiezo que en Honduras y El Salvador se dice apajuilado. O también amelarchiado. Porque llevo unos días, tras el desgraciado accidente ferroviario en Toledo, que vivo en un mar de contradicciones. Y no hallo calificativos para poder describirles mi situación personal con el estado de ánimo que se me quedó tras el brutal impacto mañanero. Y en segundo lugar, porque al minuto siguiente del trágico suceso dieron comienzo las sesiones desinformativas. No solo en las RRSS, que a ello se prestan con facilidad pasmosa, sino en los propios medios impresos tradicionales: la prensa. Por lo que me pregunto que hasta cuándo predicaremos en el desierto los pocos ilusos que quedamos en esta labor de opinar sin recurrir al insulto y a la descalificación personal. Porque una cosa es discrepar o poner en solfa labores de gestión política, y otra bien diferente la generalización exacerbada de la mala bilis.

Llevo muchos años siendo crítico con determinados quehaceres públicos. Como lo será, una vez más, este comentario. Pero la persona causante de los desaguisados, así como sus familiares más directos (e indirectos), me merece el mayor de los respetos. Y mucho más las madres, dianas directas de lenguas viperinas. Esas que escupen improperios y emponzoñan la vida cotidiana.

Lo de Santiago Abascal, y, por ende, la ideología de ese engendro denominado VOX, ya traspasa todas las líneas. Y no solo las rojas, que también. Cuando aún se sacaban cuerpos del amasijo de hierros, los espumarajos del indecente y miserable se esparcían por las conciencias de los españoles de bien. Cómo nada en el fango este vil sujeto. Y cómo le aplauden sus correligionarios.

Debo enlazar los párrafos precedentes ‒el nexo es incuestionable‒ con el devenir preelectoral en estas ínsulas. Y para no irme más lejos, te pongo a ti, votante realejero, que últimamente te has decantado por la candidatura popular, de ejemplo significativo. ¿Lo vas a hacer ahora, para elegir como tus representantes en las Cortes Generales, por unos candidatos de León y Madrid? Impuestos por el vilipendiador mayor del reino, con la aquiescencia de la dirección nacional del PP, y el trágala de Manuel Domínguez, sin que este haya osado discrepar en lo más mínimo, y con la crítica mordaz de su propio socio de gobierno en Canarias.

“Defenderé esta tierra me cueste lo que me cueste”, manifestó pomposamente meses atrás cuando sus compañeros de partido peninsulares se negaron rotundamente al traslado de menores inmigrantes. Como así ocurrió sin que desde aquí el señor vicepresidente hiciera movimiento alguno. Qué ancho le queda el cargo. Incluso he leído en cierto periódico que ya se duda de su capacidad. Nihil novum sub sole. Vengo sosteniendo, y a mi trayectoria escribidora me remito, que la definición más exacta que podemos hacer de él se corresponde con el titular del presente artículo. Porque dentro de ese conjunto no hay nada, el vacío más absoluto. No sé si añadirle lo de un cero a la izquierda (sin peso en decisiones o sin relevancia en un contexto), pero debo concederle el beneficio de la duda porque el manual de instrucciones es capaz de seguirlo a la perfección.

Tú, ciudadano de derechas, moderado, civilizado, que discrepas pero con educación, acudirás a la urna este próximo 29 de noviembre con la papeleta del Senado. Bien en Tenerife, bien en Gran Canaria. Pues en esa candidatura que te entregó, puede que personalmente Manolo o Adolfo, tendrá como número dos en ambas islas una persona que conoce Canarias de cuando vino de vacaciones. Y como viven allende los mares, nuestros problemas se les importan un comino. Eso sí, un voxiano en Adeje se decanta por pegar piñazos y otro en el Cabildo odia a los senegaleses. ¿Habrá visto este energúmeno alguna luchada, deporte autóctono y modelo de integración? Claro que no, él prefiere la leonesa. Pollaboba.

Aunque hay más, no solo han sido impuestos por los que han hecho del insulto, la descalificación y el odio más visceral su leitmotiv, su bandera, sino que desde ya se están riendo a mandíbula batiente de la sumisión del PP. Me imagino que lo harás con nariz y boca tapadas, porque el tufo que desprende la componenda tira p´atrás al más pintado. Y lo que es peor, quienes habían sido anunciados hace unas semanas para ocupar esos puestos –residentes de estas islas, claro– se han quedado con una cara de bobos que para qué contarte. El que iba a ocupar ese lugar en Tenerife, José Carlos Acha, ya había comenzado su campaña con el lema: firmeza sí, insultos no.

Quisiera pensar que el mentado aspirante habrá tenido amena charla con su presidente orgánico, Manuel Domínguez –quien lo había propuesto originalmente y los medios de comunicación así lo habían publicado– y, tras darle un abrazo por la jugada, se habrá puesto a su entera disposición para seguir, a partir de ahora, compartiendo las animaladas de su otro ídolo: Santiago Abascal. Nuevo lema de campaña: insultos a porrillo y una mierda de firmeza.

En el pantallazo que adjunto (de un periódico tinerfeño) pusieron el apellido con hache. Y acertaron, menudo hachazo le han pegado al pobre hombre. Golpe duro que luego es rematado por quien ha jugado con él miserablemente cuando manifiesta que ha sido un buen acuerdo el suscrito con los ultraderechistas. “Una magnífica noticia”, sentenció. Es que el señor MD tiene una consistencia política tan voluble que cualquier persona normal no puede entender cómo es posible que siga escalando peldaños en la escalera de los despropósitos. El mundo al revés. Cómo no se va a incrementar el desapego ciudadano.

Y al ídolo con pies de barro, el admirado Manolo, el consejo –de viejo, que no de sabio– de que no haga más el ridículo. Ya que la universidad (de Wyoming) no pasó por ti, da un paso al lado y dedícate a tus empresas, que nadie va a discutir tu ¿valía? en lo privado, porque lo público te causa escozores. Qué suerte tienes Clavijo. Y tú, Casimiro, no te aproveches más: ¿no has ordeñado ya bastante?

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