26/05/2024

Fiesta de Arte

Este pasado jueves (día 23) tuvo lugar la tradicional Fiesta de Arte que, con motivo de las Fiestas de Mayo realejeras, celebra anualmente en su salón de actos el Círculo Viera y Clavijo. Magníficamente engalanado –se nota la mano de Germán– acogió una numerosa concurrencia para disfrutar de un bien cuidado programa.

Uno, no muy seguidor de los fuegos de artificio, debe mostrarse lo más objetivo posible y reconocer que los detalles aportados –según allí se comentó– por la Pirotecnia Hermanos Toste pusieron el contrapunto adecuado. Y como es, prácticamente, el único acto al que acudo en los mentados festejos, observo con enorme satisfacción que el Casino sigue poniendo el listón muy alto, algo de lo que me congratulo, pues son muchos los amigos que figuran en su Junta Directiva, desde su presidente, Alfonso Fernández Molina, hasta su vicepresidente de Relaciones Institucionales, José Domingo Hernández Grillo. Y Jerónimo David Álvarez García al tanto de que todo estuviera en orden. Si el resto se me enfada por no mentarlos… No creo. Intenté saludar a todo el que pude.

Una breve disertación de bienvenida, a cargo del señor presidente, dio paso a la introducción musical de la artista Yanira Martín. A la que hemos tenido oportunidad de escuchar en varias ocasiones y desde hace muchos años. Y mejora con el tiempo, como los buenos vinos de los cordones trenzados de estos lares. ¿O no es así, amigo Julio? Me da que toca lo que le echen, que decimos en conversas informales. Principió con Nube de hielo, de Benito Cabrera. Y, ¡ay!, ¿qué sonará mejor, el timple o el arpa paraguaya? Dejemos el dilema. No nos abonemos a semejantes disquisiciones y prosigamos con Agustín Lara (Solamente una vez), Leonard Cohen (Hallelujah), Francesco Sartori (Funiculí, funiculá), Pedro Elías Gutiérrez (Alma Llanera) para concluir –qué remate–con un popurrí de aires canarios. Los pelos como tachas, qué quieres que te diga.

Al compañero Mingo –cuánta confianza– le correspondió glosar la figura del mantenedor. Dio lectura a su amplio currículum, humano, profesional y político, para, sin más, invitarlo a subir a la tribuna.

Y fue ese mantenedor el amigo, compañero, maestro (y más) Salvador García. Quien, en una excelentemente bien trenzada disertación, con exquisita prosa y mejor empaque (hasta el incidente del agua tuvo muy buena acogida por el respetable), realizó un amplio recorrido por diferentes hitos y personajes de nuestro municipio. Supo poner en valor el legado histórico de la Villa y las altas cotas culturales que se desparraman por paisajes y parajes de un pueblo que, desde cumbre a mar, ha ido pergeñando a través de los tiempos un destacadísimo crisol en el que se funden disciplinas y valores de muy diversa casuística.

Desde la descripción de nuestro escudo, consecuencia de la fusión en 1955, hasta la curiosa reseña de lo que ocurrió tal día como hoy. Desde Viera hasta Antonio González. Desde Antonio Reyes a Gonzalo Siverio. Desde Los Huaracheros hasta El Chirato y Tigaray. Desde el Padre Siverio a Antonio Abdo. Y muy presente, asimismo, la Canción a Mayo, con letra de Roberto Gil y Sergio González, que musicada por Samuel Fumero, se escucha por cada rincón del municipio cuando el denominado mes de las flores hace acto de presencia: Mayo, colorea una cruz, la pólvora que el noble pique iluminó, baja el ganado a reencontrar a su patrón, baila el Realejo en romería, es tradición.

Emotivo el momento en que hizo referencia a Milagros Palmero, compañera que fue en el Preuniversitario, rama de Letras, cursado en el Colegio San Agustín, con remembranzas de avatares académicos, en los que ya descollaba su inquietud y afán de servicio social. Humilde, inteligente, siempre amable, atenta y servicial. Amén del transporte desde la Plaza del Charco portuense en el micro de don Jaime.

Reseñas deportivas, pinceladas de Pedro García Cabrera y Luis Álvarez Cruz, evocaciones de actos festivos (baile de magos, romería, festival de las islas…) constituyeron los hilos con los que bordó esa entrañable prenda que aglutinó cultura, leyenda, tradición y porvenir. Gracias, maestro.

Pusieron el broche Javier Jonás (barítono) y Cristina Farráis (mezzosoprano), pareja, según sus propias palabras, de hecho y de derecho. Me imagino cómo rezuman música las paredes de su domicilio. Las humedades, de haberlas, deberán emitir acordes que disipan inconvenientes. En un mano a mano sin tregua fueron intercalándose envites: Parla più piano (él), Never enough (ella), Dulce melodrama (él), Carmen (ella) y qué colofón con el célebre O sole mío.

¡Ah!, que me olvidaba de Alba Grillo, periodista de Radiotelevisión Canaria, que fue la presentadora del evento. Demostró profesionalidad en el cometido. Las tablas televisivas quedaron bien plasmadas. Más talento realejero. El apellido, como el algodón, no engaña.

Este cronista improvisado demanda benevolencia por las mal hilvanadas líneas y espera que las del próximo año sean bordadas con más fundamento.

En la próxima, y no me queda más remedio, debo volver a mis orígenes. Porque la Casa de La Gorvorana –mi casa– me pidió a gritos esa misma noche de la Fiesta de Arte, cuando columbré a medio Consistorio entre el público, que no olvidara mi espíritu reivindicativo, que no sigan las ruinas adueñándose de su historia. Luego soñé con plataneras, idas y venidas a higueras u otros frutales, coger las hojas en el moral para que los bichos de seda cumplieran el ciclo y cargar rolos para las vacas del abuelo. Me desperté llorando. Sentimental que es uno. Lo contrario de la insensibilidad que muestran los cargos públicos que deberían velar por su mantenimiento, porque, no lo olvidemos, ahora es patrimonio municipal. Hasta el martes. Les espero porque necesito que compartan deseos y anhelos.

24/05/2024

Sí, pero...

Acogiéndome al derecho a no declarar (mentira cochina), expongo con total rotundidad y firmeza que no pienso votar –más nunca– por el moderado gallego. Ese que aterrizó en Madrid (no sé si en Torrejón, como Milei) y sustituyó a un tal Casado –¿te acuerdas?– con la promesa de aires nuevos. Pero resulta que el ventilador se le averió a los cinco minutos y no ha parado ni un segundo en repartir sopapos en una dialéctica digna del que sube y baja la escalera al mismo tiempo. Avanza y retrocede simultáneamente. No, barriobajero no es. Todavía sabe guardar la ropa. Pero debió darle un mal aire. Aquí en Canarias solemos decir que le dio un airón, siendo ello muy malo porque se te puede cambar hasta la boca. Allá, en la tierra de las meigas o aire é a posesión do corpo por un espírito que afecta ó individuo dun xeito anímico e sómatico.

Y la curandera no supo el rezado o equivocose en algún pasaje, porque al indicarle que fuera a Santiago, olvidose del tiempo que lo tuvo al lado cuando presidió la Xunta y cayó en manos del otro. También con caballo y espada. Y peregrino, asimismo. Único trabajo que se le conoce desde que dio el salto desde el PP al vacío.

Sí, pero… Que el visitante argentino (¿se pagó el viaje o se trasladó a costa de los rioplatenses, gauchos y demás?) se permita el lujo de soltar lindezas al más puro estilo macarra (gamberro, camorrista, pendenciero, chabacano, hortera, vulgar…), con motosierra incluida, es solo una salida de tono en una conversación informal. O una ayuda en la oposición sanchista. Para los amigotes voxianos. Para los populares, sí, pero…

Las sesiones de control, o cualquier sesión plenaria en ambas cámaras legislativas (qué pena de dinero malgastado en una de ellas), se han convertido en el esperpento patrio. La desafección, a este ritmo, alcanzará cotas alarmantes en un pispás. Y los índices de abstención en los procesos electorales batirán récords mundiales a este paso. Porque insultan la inteligencia del más común de los mortales. Están demostrando, bien a las claras, que no alcanzan el nivel más bajo en cualquier marcador de juicios y valores. Se pasan las llamadas a la ecuanimidad de la presidenta por el forro de los calzoncillos. Y de las bragas.

Máquina del fango, no, lo siguiente. Y el orensano a lo suyo. Pretende abarcar espacio hacia no se sabe bien qué dirección. Porque lo mismo dice estar centrado (hasta que Ayuso le arrea un sopapo), que derrapa en curvas a la derecha invadiendo el arcén de Abascal. Sí, pero…

Estoy completamente de acuerdo en todo el contenido del proyecto de ley, pero voto en contra porque yo no soy estacón (una estaca a lo bestia utilizada tiempo atrás para sostener los plantones; ahora son metálicos) de nadie. Hombre de estado y de profundas convicciones democráticas. La Constitución por delante.

Es usted el hazmerreír de Europa. Añadiría el otro que del mundo y del espacio sideral, incluyendo Argentina. Y viene a mi memoria aquella escena del Rajoy arrinconado, solitario y acobardado en una cumbre de allende los mares. Por cierto, ¿habrá perfeccionado su inglés (de Botella) el que no es presidente porque no quiere?

Que me perdone el ilustrador Morgan por el robo de esta para adornar estos párrafos. Pero me vino como anillo al dedo. Y como una imagen vale más que mil palabras, ahí queda para la posteridad. Y ya que tuve el privilegio, hace años, de visionar una exposición suya en el Centro Comercial Las Arenas, qué mejor homenaje.

Sí, pero… ¿Y el derechío mediático? Lanzado al monte. ¿Concomitancias? Por supuesto. Compre dos y llévese tres. Original y copia. Apueste por lo que estime procedente. ¿Te levantaste irónico? Y sarcástico.

Anoche fui a escuchar al amigo, y maestro, Salvador García, en el Círculo Viera y Clavijo. Fue el mantenedor de la Fiesta de Arte que celebra la entidad cada año con motivo de las Fiestas de Mayo. Lo mismo cojo fundamento y escribo algo al respecto. La solución en dos días.

Sí, pero… Oui, maisYes, butJa, aberSì maÉ, masCarallo con o trapalleiro.

22/05/2024

Sobretodo

Pon cuidado al escribir, / ya que falla mucha gente: / SOBRETODO es solamente / una prenda de vestir. / Por ello quiero pedir / a gentes de relevancia, / que es de vital importancia / ─SOBRE TODO si presumes─ / que a las normas tú te sumes / o pecarás de ignorancia.

El primero en equivocarse: yo. Meter la pata es síntoma de actividad. Y el que tiene boca… Pero, claro, estimado lector, que lo hagamos nosotros (tú y yo, en confianza) no tiene la más mínima repercusión. Máxime, en mi particular caso, cuando apenas se alongan a Pepillo y Juanillo los cuatro incondicionales de siempre. A los que reconozco, faltaría más, ese gesto en grado infinito.

Pero si son los responsables de una institución o de una empresa pública quienes se empeñan en darle patadas al diccionario, malo. Y si de un medio de comunicación se tratase, peor. Porque en el sueldo, que les pagamos todos los contribuyentes, van incluidos no solo el fondo sino también las formas. Como menté lo del diccionario, ni hace falta que lo tengas al lado en el escritorio. Lo tienes al alcance de un clic.

No creo sea muy difícil el comprender que en el 99,99% de los casos deberemos escribir SOBRE TODO (separado), porque cuando se trata de una prenda, y de uso poco frecuente –al menos aquí en Canarias–, la casuística disminuye hasta un ínfimo porcentaje. Que tenemos eterna primavera.

Ya que citamos anteriormente las instituciones, no acabo de entender muy bien el para qué se necesitan tantos asesores si luego observas cómo se expresan, tanto oral como por escrito, aquellos a los que, supuestamente, deben orientar y lo mismo se te baja la moral a la altura de los tobillos.

Que ocurran estos hechos lamentables y después te cuenten que no hay dinero para el atendimiento de necesidades urgentes, no es plato de buen gusto. Y uno que dedicó gran parte de su vida a intentar enderezar rumbos lingüísticos, sufre con estos deslices tanto como si le dieran dos patadas en ciertas partes. Y establece la comparación –siempre odiosa– del montante anual de su pensión (tras muchas décadas quemando pestañas) con los 54.986,52 euros (sin seguridad social ni antigüedad) que puede percibir cualquier enchufada en la cosa pública para asesorar vete tú a saber de qué… Cuando es un mérito el haber sido “concejar” de pueblo, poco más que añadir.

No debe uno desaprovechar la ocasión –ya que estamos, decía cierto allegado– para incidir (sé que me van a tildar de machacón y repetitivo) en las particularidades de las otras dos ilustraciones. Que vienen a ser avanzadillas de las múltiples muletillas y clichés que proliferan en el periodismo: cualquier palabra con el prefijo súper, ídem con el sufijo gate, o sea, ok, no es que lo diga yo, ¿me entiendes?, ¿me explico?, mmm, ehhh, ahhh, vale, a ver, entonces, pero no me hagas mucho caso…

Puede uno vivir perfectamente, y expresarse con soltura, sin necesidad de recurrir al difícil de pronunciar proprio. Claro, así se comete el pecado de utilizar propio (y si le antepones una linda preposición, más delito aún) y se queda el interfecto tan ancho. Y con estos bueyes…

El desconcierto ya es total y absoluto cuando en un comunicado te tropiezas con “tod@s”. Me causa tanta desazón como vislumbrar las rejas en el baile de magos. Sí esas que protegen de los actos vandálicos de los que forman parte del mogollón. Sí, aquellos que contribuyen al éxito numérico del evento. Porque ya saben ustedes que los laureles festivos de mi pueblo guardan relación directa con guarismos, dígitos, exponentes, bases, derivadas e integrales. Manda aquello y parte del otro.

Bueno, estimados, hasta más ver. Y calando señas. Y jugando pa´l pie. Y me arrastra, el condenado. Achíquese, hombre. Pégaselo, compañero.

20/05/2024

Sin respuesta

Cuando los inconvenientes del cierre de Los Cuartos, durante varias semanas, nos hacía pensar que la nueva superficie comercial iba a brindar la posibilidad de una compra gratis a todos los realejeros, de unos doscientos euros por familia, nos hemos tenido que conformar con unos remiendos en ese tramo final de la calle y apechugar ahora con más carga de tráfico en ese ya complicado lugar. Pero uno debe sujetarse al criterio técnico de las cabezas bien pensantes de nuestro ayuntamiento y si tan privilegiadas seseras (que deberán ser las mismas del trazado de Los Barros: con ideas circulares, como las rotonditas) sostienen que los conductores debemos fastidiarnos todavía un poco más quemando combustible, para general deleite y complacencia del medio ambiente todavía mínimamente decente, apechuguemos pues con las medidas, que donde manda capitán… Seguro que habrán previsto la canalización de las aguas pluviales hacia un punto de recogida para la posterior distribución a los arrendatarios de los huertos urbanos de La Gorvorana y para volver a regar El Bosque, el Llano, las huertas del café y la huerta alta. Y si sobra, el resto de la finca. Aprovechando, además, para llenar las tanquillas del patio de La Gorvorana.

Cuando subes por San Vicente y alcanzas el final de la calle Cantillo de Abajo, por la zona del Hotel Bentor y por donde un camión se llevó el balcón de la casa parroquial, casi en la confluencia con la calle La Alhóndiga, parece que el coche atraviesa el filo de un serrucho (en canario, serrote). Chacho, es más entretenido que cualquier artilugio de un parque de atracciones. Te da un gustito. Y el fotingo brinca de alegría. Parece un potrillo retozando en el campo. Yo me acuerdo siempre que paso por allí de Platero, el de Juan Ramón Jiménez. Y de camino –cuánto lo siento– de los quince concejales liberados. Y de los asesores. Y de la Gerencia de Urbanismo.

Ya que regreso de Las Abiertas, paso la farmacia y continúo por la calle don Guillermo Camacho y Pérez Galdós (todavía me acuerdo lo emocionado que estaba, y mucho más su mujer, el día que se colocó la placa allá por el lejano 1987). Y el Terracan se pone el solito a tocar la pita. Una emoción sin límites la del viejito (18 años). Me muero de gusto, quise escucharle la última vez que recorrió aquel tramo. El muy bandido, por no escribir lo que estoy pensando. Oye, no creo que aguantara en condiciones un par de semanas desde que arreglaron aquel trozo. Ahora ya no tiene baches, sino lo siguiente.

Hombre –o mujer– el arranque (en canario, pega) de la calle El Medio de Abajo también está lindo. Cuando quieres aprovechar la segunda para no respirar hasta que alcances la altura del cementerio, te pega un rebote en los múltiples socavones iniciales y… a ponerle la primera. Así me da más tiempo de contemplar que el jeep de Santiago –de más edad que el mío, que no más viejo– todavía se conserva perfectamente. Una cosa por la otra.

Tengo más ejemplos. Como tú tendrás los tuyos, me imagino.

El tramo de la carretera TF-333 (la de La Montaña y La Zamora) a su paso por la entrada al polígono de La Gañanía, inicio de la subida a la calle Anaga (hacia la ITV antigua), justo a la altura de una de las gasolineras, constituye otra muestra de cómo las aguas de lluvia (allí deben llegar hasta de La Cruz Santa) convierten en ríos y lagos lo que no está preparado para tal menester.

Carretera TF-315 (la de Las Dehesas) en su tramo final realejero por la zona de El Toscal, a la altura de la Media Cuesta. Tengo entendido que ya es vía urbana. De lástima. Un terreno de zahorra no compactado convenientemente y que requiere un tratamiento mucho más adecuado que los remiendos a los que se ha visto sometido.

Carretera TF-342, la de Icod el Alto, en el tramo que está de la Madrejuana hacia La Azadilla, justo por donde a alguien le ha dado por colocar televisores viejos en la cuneta. Con el agravante añadido de que es aprovechado por los que bajan hacia el pueblo con algo de prisa y… agüita. Un día alguno se va a quedar presentando un telediario en uno de los múltiples receptores abandonados.

Yo estoy convencido de que unos meses antes de las próximas elecciones estos asuntillos de poca importancia quedarán solventados, pero ¿mientras tanto? Sin respuesta. Como ellos van en coche oficial, qué importa una raya más.

18/05/2024

Golfos de los medios

Llevaba un tiempo pensando en dedicarle unas líneas a (in)determinados individuos que pululan por (in)determinados (¿otra vez?) medios –o cuartos– de comunicación y que echan en saco roto todo el bagaje ético-profesional que algún día pudieron (es un decir) adquirir: bien en aulas universitarias, bien mamando sapiencia en redacciones y tomando ejemplo de aquellos que a su alrededor forjaron páginas gloriosas en el periodismo. Imitando como los monos, no; pero si te apetece, sí.

Dudé varios minutos en si titularlo Golfos de las ondas, pues son, fundamentalmente, audiovisuales los que se llevan la palma. No solo proliferan eminentes comentaristas en las múltiples tertulias que vislumbramos las veinticuatro horas del día –y más– sino que los conductores de dichos programas (sigamos llamándolos así, qué remedio) se suman a la escandalera, dándole al conglomerado una pátina marrón que suelta tal tufillo asqueroso que tumba al más resistente. Y de camino se lleva por delante códigos deontológicos, éticas profesionales y cualquier otro sagrado concepto relacionado íntimamente con el buen hacer. Como en cualquier otra faceta de la vida.

En una especie de contagio morboso, cual pandemia al uso, la moda se extiende hasta extremos insospechados. Y uno, muy a su pesar, se muestra condescendiente cuando el medio en cuestión es privado y se rige por la dinámica empresarial. Y si quien paga es el que manda y dicta líneas a seguir, nos queda la libertad de cambiar de dial o desenchufar el aparato.

Más complicado se torna el afer cuando de un medio sostenido con fondos públicos se trata. Porque ya no nos vale la opción anterior, sino que es menester velar por el uso correcto de lo recaudado con nuestros impuestos. Qué menos podremos exigir.

Están colocando la profesión a los pies de los caballos. Echando por la borda el inmenso caudal acumulado. Llenando de inmundicia un vasto campo y soslayando sagrados preceptos constitucionales. Amparados en los cuatro que ríen gracias y cuya misión consiste en aplaudir con las orejas y pringarse hasta las cejas con llamadas laudatorias. La culpa, obviamente, de las operadoras telefónicas con su modalidad del todo incluido. E hinchándose los pavos. Que no dudan en echar mano de las comparaciones de rigor, para meter en la misma bolsa de la basura a compañeros que sí están por la labor digna. Amparados en que surja, una vez más, lo de perro no come carne de perro. Lo malo es que los decentes caen en la trampa y aflora el quimérico corporativismo. Allá cada cual. Ejemplos en el panorama nacional, una tonga, porque unos cuantos me parecen pocos.

Leía, días atrás, a Soledad Alcaide Alonso, defensora del lector (El País), y de uno de sus artículos rescato:

En un momento de gran ruido informativo, en el que los partidos son emisores directos de información en plataformas diversas, los periodistas deben esforzarse en clarificar la procedencia de las noticias que publican.

La información no es de las instituciones, sino de los ciudadanos. Por eso, los periodistas deben rebelarse en su nombre. También los medios y las asociaciones profesionales que quieran sumarse. A cumplir con la exigencia ética de aclarar en cada noticia, en cada párrafo si es preciso, de dónde se obtiene la información. A poner en valor el esfuerzo que se hace buscando las fuentes adecuadas para cada historia. A rechazar que sea el poder el que decida cómo ser tratado informativamente. Cuando los departamentos de prensa pidan ser citados como fuentes, debemos negarnos, porque no son fuentes, son portavoces. Es vital resistirse a ser meros papagayos de la información.

Sí, le asiste toda la razón. Lo bueno sería responderse a este simple cuestión: ¿Quién es periodista? ¿En qué consiste ser periodista? Y si es una institución el paganini, ¿vigila esta o vela para que la información no lleve adherida etiquetas o parches? Al no interesarle lo más mínimo, coadyuva a que los golfos campen a sus anchas. El caldo de cultivo de las pomposamente denominadas fake news encuentra abono en este amarillismo pringado. Bueno, yo prefiero usar “canelismo”, mucho más acorde con colores, sabores y olores. Miasmas deletéreos, que se usaba mucho en la prensa de años idos. Me niego al socorrido soporte de prensa rosa, cuando deberíamos manifestar con total rotundidad que se trata de prensa marrón, porque  nace en y desde las profundidades intestinales. Que les aproveche. No, a ustedes, no; a ellos, a los golfos.

Y si crees que pensaba en Inda, Losantos, Marhuenda... También.