miércoles, 10 de marzo de 2010

Cóctel


Como aún no me han enviado las fotografías de los actos del 30º aniversario de la A.F. de Higa (yo los voy a tratar igual cuando me soliciten algo), entretengámonos con otras perlas.
Hemos comprobado en multitud de ocasiones que si a un político de cualquier país (excepto España) lo trincan metiendo la mano en la lata del gofio, su carrera queda truncada para siempre jamás. Pero en Santa Cruz, territorio español hasta que la ONU no dicte en favor de los postulados independentistas de don José, es bien diferente. Doña Luz Reverón, concejala delegada de Urbanismo, no se ha significado, precisamente, como modelo de ahorro y fiel administradora de la caja municipal. Más bien todo lo contrario. Con fotografías incluidas. ¿Cómo? Y una mierda. De esa teta no se suelta nadie. Qué culpa tiene ella de que no hubiesen billetes en clase turista. Qué culpa tiene ella de que allá no encontrase un chiringuito para echarse un vaso de vino chiclana y un puñado de chochos. ¡Ah, Santa Rita, Santa Rita!
Manolo Correa, alcalde victoriero, ha dicho en Radio San Borondón que hay medios de comunicación vendidos al mejor postor. Que incluso te intentan sobornar para que no hablen mal de ti. ¿Y qué esperabas? Es lo que hay. ¿O acaso crees que se pueden sostener con los cuatro euros de publicidad? Pero no te preocupes, más tarde o más temprano, algún compañero tuyo en las lides políticas acabará por pagarlo. Tiempo al tiempo. Mira, Manolo, hay medios y medios. Y también cuartos y octavos. Hay gente que no da más de sí, y hay otros que no dan más de no. Estos últimos suelen ser los peligrosos. Les chirría su única neurona y llegado ese instante ya no se controlan, no saben lo que expelen (por el orificio superior, en el otro todos actuamos bajo los mismos cánones).
Los técnicos y entendidos -los que saben p´a eso, como decía mi padre- han recomendado Chile para la ubicación del telescopio extremadamente grande. Y la ministra ha agregado que difícilmente la diplomacia, la presión o lo que sea, hará cambiar esa postura. Es más, no lo ve aconsejable. Pero en este país nuestro de Gürtel, Faycán, Góndola, Salmón, Teresitas… estamos acostumbrados a todo lo contrario. Pero estos energúmenos (personas alborotadas y sin educación) que saltan a las primeras de cambio, que vociferan y hacen ruido como mero ejercicio de distracción, lo que desean, en el fondo, es que no se ubique en La Palma. Porque de conseguirlo la Isla Bonita, el hecho no sería, indefectiblemente, una aportación para su haber. Falsos. Son los que construyen un hospital y luego se dan cuenta de que no tiene vía de acceso. Son los que hacen un muelle donde no hay barcos. Y un campo de fútbol en una población en la que sus habitantes son todos viejos. Váyanse a freír espárragos.
Siento curiosidad morbosa por conocer los casos ‘ganados’ por Eligio Hernández desde que se puso a trabajar. Me refiero después de que tuviera que dejar los buenos puestos ocupados en su etapa política anterior. A los que accedió por el sistema digitalizado (digital: de los dedos o relacionado con ellos). Porque pierde, pierde y vuelve a perder. Pero la razón está de su parte (seguiremos recurriendo). La justicia está obsoleta, tiene un bajísimo nivel. No sé si se refería a él mismo. A mí seguro que no. Si me padre (q.e.p.d.) me hubiese dicho en su día que fuera a comprarle una caja de cigarros y yo no le hubiese prestado el más mínimo caso, ¿es eso desobediencia? Entiendo que sí, independientemente de otros condicionantes o razones. Cuestión diferente es dilucidar si el fumar es bueno, si yo tenía edad suficiente para ir solo a la venta… Para mí que en una vista se juzgan hechos objetivos, no circunstancias. O en todo caso, se trataría de otras vistas. Creo, Eligio, que sigues miccionando por fuera del tiesto desde el grave y triste incendio de la década de los ochenta en estos montes del Norte de Tenerife. ¿Sigue obrando en tu poder la carta que le remitiste a Déniz? Si me dices que se te olvidó, me defraudarías. Eso de los medios de comunicación siempre te ha gustado. Hay otros de tu gremio por esos ‘campos’ de Dios que asimismo se privan.
Hasta mañana, parroquia (o club de fans).