viernes, 30 de julio de 2010

De polis y de toros



Debo hoy encontrarme bastante turbio. Si no he tenido claro desde sus inicios la implantación de la Policía Autonómica, las recientes declaraciones de Ruano me han dejado patidifuso del todo. Recuerden ustedes que existía un grave dilema en los cometidos que se le asignarían a los “guanchanchos”, pues se estableció un amplio listado que difícilmente podrán cubrir, ni siquiera contando con la inestimable colaboración del alcalde de Adeje, el ínclito Fraga, y su tropa infantil. Veamos:
Ruano asegura que la Policía canaria no va a vigilar edificios que no requieran "atención social" como los institutos. El consejero de Presidencia, Justicia y Seguridad del Gobierno de Canarias, José Miguel Ruano, ha incidido en que la Policía autonómica no se destinará a vigilar edificios que no requieran "atención social" como es el caso, citó, de los institutos. "La seguridad pasiva de los edificios va a corresponder a la seguridad privada. No vamos a estar vigilando edificios, más que aquellos que requieren una atención social y esos edificios son básicamente los institutos de educación secundaria. Son infraestructuras públicas autonómicas que además tienen a menores", apuntilló en declaraciones a los medios.
El párrafo anterior lo extraje de un medio de comunicación impreso de estas ínsulas. Y yo me pregunto, tras su lectura, si van o no a vigilar los institutos. Si esos centros docentes son de “atención social” o no. Porque o se lució el consejero o lo hizo el periodista de turno. Y ya puestos, una vez ahuyentados los “camellitos” de los alrededores, ¿no se buscarán otros puntos de ventas, léase, por ejemplo, colegios? Me da que como sigamos dando palos de ciego y jugando con el dinero (dicen que escaso) de los contribuyentes, continuaremos siendo un país de pandereta (perdón, Elfidio. Y felicidades por conseguir que te subvencionen los viajes a la Península para las actuaciones de Los Sabandeños. Este año casi no sale el Festival Arautápala por la crisis. Eso, otro día hablamos).
Y prosigamos, ya que estamos, con el panderetismo. Leí en San Borondón: El impulsor de la prohibición de las corridas de toros en la Comunidad Autónoma de Canarias y actual diputado regional del Partido Popular, Miguel Cabrera Pérez-Camacho, ha afirmado este miércoles que la jornada de hoy "es un buen día para los animales" después de que el Parlamento catalán haya prohibido las corridas en Cataluña al tiempo que vaticinó que aunque no será sencillo en unos cien años "esta salvajada estará prohibida en toda España". El diputado se felicitó aquí por el hecho de que Cataluña haya seguido la senda abierta en Canarias en 1991 y recordó que en el archipiélago no se celebraban corridas desde 1983. De igual forma lamentó que esta práctica se denomine "fiesta nacional". Avanzó aquí que espera que en tres o cuatro generaciones esté totalmente prohibida en España.
Sí, has leído bien, diputado regional por el Partido Popular. Habrá llegado este comentario a las orejas (término eminentemente taurino) de don Mariano. O de doña Esperanza. O de doña Dolores. ¿Es una salvajada o un bien de interés cultural? ¿Votaron a favor de la prohibición los parlamentarios populares catalanes?
Nos toman por imbéciles redomados. Siguen empeñados en pensar, desde lo alto de su pedestal, que el resto de mortales somos ignorantones perdidos. Pero lo peor no es que los políticos actúen así, sino que los periodistas no le van a la zaga. Echa una visual a los titulares de portada de los diarios (no hace falta que ojees páginas interiores) y coincidirás con el menda en que hay que suprimir un sinfín de cosas más. No sólo sobran los toros. Hay muchos más animales sueltos. Puede que, incluso, más peligrosos que los astados. Que nos cornean a mansalva sin darnos la opción de utilizar un mísero capote para defendernos.
Cuidado, de esta crítica, vertida a modo de opinión, a la cursilería de la defensa patriótica de los simbolismos rojo y gualda, dista un abismo. Ni tanto ni tan poco. Voy a “correr” un fisco. O a darme una “vuelta”. Hasta mañana.