jueves, 29 de julio de 2010

Trazos






Ayer me lucí con el “Solicita se dé curso a la presente solicitud”. Y me quedé tan solícito. Me consolé un fisquito cuando comprobé que “La Virgen del Carmen procesionó mientras La Filarmónica interpretaba el Imno Nacional”. Pues qué bien. No hallo en mi diccionario el verbo procesionar y ese himno debe ser el que no tiene letra (la h), y nunca mejor dicho. Al rato, echando la ojeada diaria a los titulares encuentro que “La Guardia Civil investiga si dos cuerpos hallados en aguas de Xàbia son de una patera”. Y me recompuse algo. ¿Te imaginas que los dos cuerpos hubiesen sido humanos? Pero estarás conmigo en que pateras hay muchas más por esos mundos africanos. Los senegaleses, por ejemplo, las construyen a mansalva. Algunas, estilo furgón grande.
Y como de errores, en suma, se trata, me acordé, fíjate tú, que en el viaje de regreso de La Gomera, el pasado lunes por la tarde, coincidí con la Consejera de Turismo del Gobierno de Canarias. ¿Por qué sería? ¿Es lo que se denomina como asociación de ideas o algo así? También venía Sebastián Ledesma, aunque ya él no me conoce. Las horas de sol en Playa Santiago me habían puesto de un moreno perdido. Retornaban, me enteré al día siguiente, de firmar un convenio para la construcción de un mirador allá por Agulo (por Angulo, como cantaron cierta copla de un servidor los componentes de un grupo folclórico bastante cercano. Eso, y que le den… morcilla). Espero que lo del brazo articulado que va a llevar lo agarren firmemente al risco, no sea que calculen mal los anclajes y ocurra lo del Tibidabo. Ya saben que hay cuerpos y cuerpos. Y no todos pesamos lo mismo. Ni somos igual de pesados.
Un familiar lejano decía, cuando no tenía muchas ganas de trabajar, lo siguiente: “hoy tengo el cuerpo esvaido”. Creo que ahora mismo me está ocurriendo a mí. Me levanté con unos deseos enormes de no hacer nada. Debo estar volviéndome político. Como sea grave, tendré que hablar con cualquier comité electoral y que me busque un hueco para mayo de 2011. Lo mismo me hallan acomodo en la Consejería de Educación. Y cuento con la ventaja añadida de que si me va mal, me jubilo y santas pascuas. Le puedo valer, asimismo, a cualquier sindicato para llevar los folletos a los colegios. Gasolina y dietas (transporte, manutención, alojamiento, póliza de siniestros, vestuario –calzoncillos incluidos–, gastos de libre disposición…) será más que suficiente. Pero lo que más me gustaría es ser concejal de cultura de mi pueblo. Porque aprecio un montón a la buena gente que trabaja en la Casa Municipal. Y creo que siendo el sentimiento recíproco, podríamos llevar a cabo grandes proyectos… Ño, me despertó mi mujer. Menos mal que me trajo el cortadito.
Me entusiasmo y me vuelven las ganas de trabajar. Lo mío no tiene remedio. Así no podré alcanzar meta alguna. Los dejo con unas fotografías de La Gomera. Seguro que a Tino (el pachón) le van a gustar. Que también fue concejal en aquellos tiempos gloriosos en los que éramos mucho más jóvenes. Y se manda sus buenos garbeos por Gran Rey. Por cierto, dejen tranquila a la Virgen del Carmen. Ya tenía bastante con el bastón. No le estén poniendo más cosas. Se va a aburrir y lo mismo se nos ‘embarca’ con el fajín para cualquier baile de magos.
Bueno, hasta mañana. Y no me insinúen que la experiencia negativa gomera me ha hecho desistir. En diciembre estaré allí como un clavo. Faltaría más.