jueves, 21 de abril de 2011

Creación de empleo

Me causa tremenda hilaridad el discurso político de quienes han ostentado cargo público durante largo tiempo, y se presentan una vez más a la posible reelección, acerca de cuál va a ser su principal objetivo: la creación de empleo. Poco importa si aspira al puesto de parlamentario, consejero de cabildo o concejal de ayuntamiento. Da lo mismo. Y produce cierta desazón el contemplar, verbigracia, a Marcos Brito, aún responsable de unas arcas municipales con más telarañas, a decir de ellos mismos, que el castillo de Drácula, olvidarse de lo que vino sosteniendo hasta la pasada semana, para embarcarse igualmente en la aventura de ‘trabajo para todo el mundo’. Ya me imagino a todos estos alcaldes de la demagogia fácil, indicarle al ciudadano que acude a su despacho (si es que llega) que ese cometido (buscarle un trabajo) no depende de él, que no tiene competencias. Y dispara hacia lo alto (cabildo, gobierno autónomo, gobierno estatal), aunque sean los responsables de su propio partido. Hay que salvar el pellejo.
Al alimón –pasado lunes, último día para la presentación de candidaturas–, la cohorte mariana, antes de dar el salto a La Gomera, rizaba el rizo hasta el extremo de acabar, de un plumazo, con el paro amén de reducir a más de la mitad el entramado organizativo gubernamental sin detrimento alguno del empleo público. Y digo yo que si hay, por ejemplo, cien empresas públicas con tres mil funcionarios adscritos (a razón de 30 cada una), y las dejamos en cuarenta, pero hemos de reagrupar al personal (ahora correspondería 75), ¿qué ventajas habremos obtenido? Estos planteamientos sorianos quedan demasiado lejos para inteligencias tan cortas como la de quien suscribe.
Todos, absolutamente todos tienen la receta para acabar con el paro. Comenzando por los alcaldes que llevan en la poltrona más de veinte años. Su bombilla (hasta ahora de bajo consumo) se les ha debido fundir de repente y reaparecen con un foco (de campo de fútbol) debajo del brazo. Pues como no guarden un fisco de cuidado, lo mismo se les pueden quemar los pelos del sobaco. Vaya lumbreras. Y te lo dicen con una seriedad tal que lo mismo te convencen. Menos mal que mi alcalde es mucho más práctico: soluciones para el futuro. Traducido al canario autóctono: déjalo estar.
Y ya que estuvo Rajoy de visita, y procesión, antes de recogerse en Mogán y dado que Merkel no le prestó la más mínima atención en el Tecina, desmenucemos unas pinceladas de su discurso canario. “Las corporaciones de estas islas pueden hacer mucho por el empleo”, dijo. Y a renglón seguido criticó a las administraciones que no pagan a sus proveedores. “Es inaceptable”, añadió. Al tiempo recomendó austeridad, inversión y equilibrio. Me pregunto yo que si por lazos del demonio a don José Manuel le hubiese interesado políticamente mantener el pacto con Rivero, tendría don Mariano las agallas suficientes para soltar estas lindezas. ¿Por qué no es capaz de sustentar en Madrid o Valencia lo de que limitará por ley la deuda y el gasto de las autonomías? Ya está bien de dobles personalidades y duplicidad de arengas según donde se halle o lo lleven. Con razón lo han confundido con Zapatero, no tanto por su altísimo parecido físico (?) como por su veleidad discursiva. Vaya trauma debió causarle a las jóvenes que tenían preparada su coartada vacacional: una fotografía con el mismísimo presidente. Y menudo chasco para quien aspira a fijar su residencia en La Moncloa.
El momento culminante lo alcanzó cuando puso sus cartas boca arriba, tras mandarse una buena porción de almogrote, y señaló que estas elecciones no son solamente locales y autonómicas. ¿Pues qué son, don Mariano? ¿Guarda algún tipo de relación su duda existencial con lo de “estamos en condiciones de volver a ser lo que éramos? Le preguntaré a Manolo Domínguez. Porque usted, aparte de designado, creo que solo ha sido oposición. Así que, mejor callado, que ya Zapatero, con sus deslices, se encarga de irle extendiendo la alfombra. Como tengo unos cuantos años a las espaldas y he disfrutado la oportunidad de vivir diversos cambios políticos, ahora mismo no tengo demasiado claro si la alternancia nos conducirá hacia un destino más halagüeño. Se lo digo con toda la franqueza del mundo: creo atisbar en su persona muchas más debilidades que las que el actual presidente socialista me ha ido descubriendo en estos últimos meses. Y salir de Guatemala para meterme en Guatepeor, no me seduce demasiado. Se lo resumo: no me aporta nada bueno su visión de ‘hay que…”, a la que me repite machaconamente cualquier candidato de pueblo. Y de mediocridades estoy harto. Si sabe cómo poner en circulación ese millón de nuevos empresarios, hágalo ya. De lo contrario puede ocurrir que en marzo de 2012 sea demasiado tarde porque la propia recuperación económica se haya encargado de poner las cosas en su sitio. No emule a mi presidente autonómico que estima que la llegada de más turistas es por sí mismo la panacea, sin detenerse a meditar sobre si ese incremento se traduce en rentabilidad, sin la cual no habrá traslación a más puestos de trabajo.
Y concluyo con una pequeña reflexión. Los socialistas verdaderos, honrados, impolutos, honestos, íntegros, rectos y la crème de la crème, los que van a salvar la capital tinerfeña del régimen y, por extensión, a limpiar la isla de cuanta basura se halla extendida por las instituciones públicas (para lo que, asimismo, han fichado algún preboste antediluviano), ya tienen foto de presentación. Le puedes echar una visual, si te apetece, en el siguiente enlace: http://www.eldigitaldecanarias.net/noticia48032.php. Todos son, y han sido, luchadores infatigables. Es más, ni siquiera se nota si alguno de ellos se halla jubilado por rara enfermedad que le impedía lidiar chicos en un aula. Para otros menesteres, tiesitos que da gusto. Eso, honrados y honestos. Otros, con cuarenta años de servicio a sus espaldas, ven cómo se les cierran puertas por mor de carotas en un pasado que ahora interesa olvidar. Lo dicho, para olvidar.
Sigan descansando.