viernes, 22 de julio de 2011

De veraneo

En elcorreo.com he podido vislumbrar a doña Cayetana de Alba paseando por las calles donostiarras. Asidua en los estíos a las cercanías del Mar Cantábrico, afirma el diario que no ha faltado a la cita en los últimos 65 años, desde que allí se casó por vez primera cuando era bien moza y contaba solo con 21. Seguro, mal pensado, que ya hiciste la suma pertinente. Tampoco creo que sea un secreto si contemplamos cualquier fotografía de las que pululan por Internet. Ahí al lado tienes una de ellas.
Ignoro la intención del periódico cuando a pie de foto pone el siguiente enunciado: La duquesa se deja ver por la Parte Vieja. ¿Y tendrá alguna otra zona más lozana la señora duquesa?, pregunto con toda la ingenuidad de la que soy capaz. ¡Ah!, ¿se refiere a esa parte de la ciudad en la que las casas son vetustas y todos esos artilugios antepasados? Hombre, eso se especifica en el cuerpo informativo, pero no con ese alarde de mala bilis en la parte inferior de la instantánea gráfica. A la que, por cierto, es el primer lugar al que diriges la visual. ¿O no? Una imagen vale…
Algo más lejos aún, allá en el sur de Somalia, por donde dicen el Cuerno de África, millones de seres humanos las están pasando realmente canutas. Las reiteradas sequías han sumido la población  en una miseria sin precedentes. La ONU, ese organismo rimbombante que no vale un carajo, ha declarado la hambruna en la zona y reclama 211 millones de euros para paliar tan gravísima situación. Mientras, en Europa seguimos pensando cómo rescatar a Grecia de manera que la banca siga haciendo su particular verano. Es la manera que hemos inventado para repartir en un mundo caótico, en el que muchísimos cada vez tengan menos y poquísimos cada vez tienen más. Es –debe ser– lo que sesudos textos de economía se emperran en vender como distribución equitativa. Chiquita jeta.
Con la declaración de la Organización de las Naciones Unidas (qué falacia), los negritos se hallan mucho más felices. Nada más llegarles la noticia, quedaron saciados hasta las próximas navidades. En esas fechas brindaremos con otra campaña (tipo la Santa Infancia, ¿te acuerdas?), y ya tendrán los postres bien servidos. ¿Los trajes de Camps? Peccata minuta.
Cierta marejadilla, tirando a marejada (puede que en ocasiones con tintes de mar gruesa), se vislumbra por los alrededores de Buen Paso, allá por Icod. En torno al Hospital del Norte y su centro sociosanitario. Con significados motivos electoralistas trasladaron al recinto inconcluso un número de ancianos. Ahora se han elevado quejas, incluso se denuncia que desde el Febles Campos santacrucero se ha desviado material. Vamos, desnudar a un santo para vestir al otro.
Como la competencia, que me corrijan, del IASS, dependiente del Cabildo, la ostenta el PSOE merced a ese pacto chiripitifláutico con CC, que tome carta en el asunto el que se hartó de denunciar a Melchior hace unos meses y ahora van de la mano sin el más mínimo rubor. ¡Equilicuá!, el buenavistero Yeyo Abreu. Al que ya debe parecerle bien el curvilíneo recorrido de acceso al centro, digno de cualquier pista de scalectrix que se precie y que es capaz de marear hasta el mismísimo chófer de la ambulancia.
Por aquí seguimos con este calor norteño. Un mes de julio para incluir en los anales históricos de los días apanzaburrados en el valle orotavense. A este paso, va a tener razón la copla que escuché en Higa y que habla de ya se me pudrió la parra… este año no bebo vino. Y moja, tú.