jueves, 15 de marzo de 2012

El recurso de la ironía

Suelo utilizar el recurso de la ironía (figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice) con demasiada frecuencia. Puede que caiga en el abuso. Y las líneas del post de ayer dedicadas al informe Pisa no iban a quedar desligadas de tal forma de proceder. Pero entre bromas y veras, y después de dedicarle bastantes minutos a ojear los 8,84 Mb, formato PDF, del informe Pisa sobre educación en Canarias, y alejado del poco o mucho corporativismo que aún pueda quedar en las actuaciones de quien esto suscribe, sigo insistiendo en que nada nuevo bajo el sol.
Ahora bien, está cargado de toda la razón un  comunicante (vía e-mail; jolines, que también me leen) cuando alude a que los medios de comunicación solo recurren a titulares, extraídos con pinzas del amplísimo dossier, que pretenden vender  su producto al tiempo que cargan tintas contra el flanco más débil de todo el sistema. Pero, desgraciadamente, es así en casi todo el proceso informativo. Es más, estoy plenamente convencido de que muchas son las ocasiones en las que prima lo anecdótico, lo potencialmente ‘vendible’. Puede que sea el periodismo otra de las facetas que está bien necesitada de un estudio más concienzudo que el de las jorobas ajenas a las que dirigen sus dardos con notoria frecuencia.
Así, en Canarias7 se destaca que el sueldo (bruto) de los docentes es de algo más de dos mil euros, a lo que debemos añadir dos pagas extras, y lo mezclan con los 176 días lectivos del curso escolar, mientras se quedan más frescos que una lechuga sacada de la nevera. A buen seguro de que si les remitimos nuestras nóminas, junto con el certificado de retenciones para nuestra declaración anual del IRPF, no solo no se harán eco en absoluto sino que añadirán que los 189 días restantes no citados son de vacaciones puras y duras. Lo mismo subyace la envidia, pecado capital por excelencia.
Mientras, nada se comenta de los tres, cuatro, cinco o seis mil euros que cobra cualquier concejal de los más de ocho mil ayuntamientos españoles y que, muchos de los cuales, puede que no hayan obtenido el título de graduado escolar. Por supuesto, lo mío es duro, lo de ustedes es peloteo ramplón y barato. Se pasa de puntillas por ese ejemplar del ayuntamiento portuense que se gastó más de diez mil euros en el móvil que le pagamos los contribuyentes, cuando todos presumimos de las numerosas ofertas de las operadoras, mientras se generaliza en lo vagos que son los maestros.
Es lo que tenemos y no le demos más vueltas. Este periodismo de estómago agradecido no puede dar más de sí porque se debe al plato de lentejas. Y el que no, vive de los muertos (lee esquelas). Como estos no se quejan, lo mismo valen para abonar sentencias condenatorias.
Y ya está, ni una línea más. Hasta la próxima, claro. Para concluir, vamos con otro titular provocado por un maestro que tuvo la suerte de quedar al margen del informe PISA, por lo que no alcanza esos dos mil euros mensuales: Rivero estudiará la subida de impuestos si el Estado sigue “ahogando” a Canarias. Vuelve a leerlo, por favor. Y una tercera vez, si no te supone excesiva molestia. Para eso no hace maldita falta estudios de ninguna clase. Si ese ente abstracto llamado España no nos manda perras constantes y sonantes, las obtendremos por otra vía. Si de allá nos ahogan, por  aquí nos sepultan.
Paulino, recapacita un fisco. Si los canarios, es tu versión, lo estamos pasando canutas porque Rajoy no nos atiende con fundamento, ¿cómo demonios vamos a levantar cabeza si nos mandas más sablazos? ¿Vas a subir el IGIC? Pero si ya el consumo está por debajo del nivel del mar, ¿qué va a ser de nosotros?
Leí que has demandado el editor de El Día en defensa de tu honor. Bien que me parece. Y se dice que lo vas a pagar de tu bolsillo y ha contratado un prestigioso grupo de abogados (Despacho Garrigues). Pues mira, disiento. Porque estos editoriales van dirigidos al presidente de todos los canarios. Y deben ser los servicios jurídicos de la Comunidad los que desempeñen ese cometido. Que para eso están. Y si al final se sanciona al vilipendiador, bien recibido será ese dinerito para cubrir algún parche. Por ejemplo, pagar el informe PISA. La opción que has elegido significa, para los legos como yo, que tienes dinero suficiente para cubrir esos gastos extras. Y ello implica que los maestros, y resto de docentes, pensemos que cobras mucho más que nosotros. Y de ese particular nada concluye el informe de marras. ¡Ah!, no tocaba; pues vale.
Perdón, se me olvidaba: qué presentación más chunga, no había ningún gerifalte de la Consejería. ¿No lo ha pagado aún? ¿Y no se pueden acoger a las medidas de Rajoy?  Ven, como periodista no valdría 30 céntimos, me da por preguntarlo todo.