miércoles, 14 de marzo de 2012

Estrangulados y pisados

Eso de desearle el mal al ajeno no está nada bien. Pero como llevamos –y la que nos queda– una buena temporada ‘estrangulados’ con las múltiples medidas gubernamentales conducentes a solventar el futuro de los banqueros, el contemplar el amago de Jean-Claude Juncker (nada tiene que ver con los calentadores) hacia nuestro ínclito Luis de Guindos me dio cierto gustirrinín. Como cuando uno veía, tiempo ha, Los Pitufos y se alegraba de que el cascarrabias de Gargamel no se saliera con la suya.
Europa nos ha pedido otro pequeño esfuerzo de 5000 millones apenas. Y siguiendo los doctos consejos de la Sra. Cospedal (los españoles tienen que trabajar más; tenemos no dijo, que ya ella lo cobra bien por doble vía), hemos respondido afirmativamente. A ver, interpeló Mariano, ¿cuántos funcionarios hay en esta España nuestra? Tropecientos mil, respondió Montoro, agarrando la pregunta por los cuernos. ¿Verdad que ya te imaginas el resto? No escapamos ni los pensionistas.
Por allá estaban con disquisiciones de tal porte, cuando por estos lares se dio a conocer el informe PISA encargado por Milagros Luis Brito en aquellos tiempos en que no estaba aún desarmando la ZEC. Y del ojeo de sus conclusiones, no creo que haya habido demasiadas sorpresas.
Los docentes cobran mucho y trabajan poco. Eso lo sabía hasta el concejal portuense que se gastó diez mil euros en teléfono durante 2011 (2268 en el mes de julio; no olvides que eran las fiestas y tenía que ‘embarcarse’; ¿fuiste tú, Ledesma?). Lo de cobran mucho lo saben, mejor que nadie, el presidente autonómico y su señora esposa, ambos maestros, quienes lo han sufrido en carne propia desde hace muchísimos trimestres. Y lo de las treinta y siete horas y media estipuladas, somos muchos los que siempre sostuvimos el que nos pusieran un horario fijo en nuestra jornada laboral. Por ejemplo: de 8 a 15,30 de lunes a viernes. O el que estimaran conveniente. Pero no dejar eso de que si el resto de las horas de no permanencia obligada son para labores de no sé cuánto y de no sé qué.
Y la vacaciones se toman en función de las que se conceden, ¿o no? Es el patrón quien decide en este apartado y nunca el asalariado. Como no han sabido salirse de los berenjenales en los que la propia Consejería se ha metido, ahora se buscan excusas para cargar contra los docentes. Pues vale, supriman lo de los cuatro días de libre disposición, supriman la jornada continua, convoquen cursillos de perfeccionamiento durante el mes de julio (para todos), adelanten la acogida temprana a las seis de la madrugada, obliguen a los centros a permanecer abiertos hasta las diez de la noche (con el compromiso de devolver cenados y duchados a los alumnos)… Hombre, contrátenme y les aporto ideas. Pero también para los que llevan aupados desde que Franco vivía, y a los que conminaré al retorno a las aulas.
Pretenden –brillante idea– compensar económicamente a los profesores cuyos alumnos obtengan un mejor rendimiento (me imagino que harán referencia a que apruebe un porcentaje elevadísimo). Estarán saltando sobre una pata sola los de Educación Física, Religión… ¿Sigo? ¿Es esa la manera de acabar con el fracaso? Pues prohíban suspender y asunto zanjado.
Los consejos escolares apenas aportan nada. De perogrullo. Basta echar una visual a los índices de participación de madres/padres en las votaciones correspondientes. Y si le han dado –legislación al canto– todas las prerrogativas a las direcciones, a santo de qué se viene ahora con esta cantinela. Es más, en el mismo informe hay conclusiones contradictorias. Como es la mentada de los consejos escolares con la de conceder más autonomía a los directores. Hombre, a los centros, sí, con mucha menos burocracia de la hasta ahora exigida, pero conociendo un perfil de directores que se apoltronaron con tal de no pisar un aula (político frustrado), mejor déjenlo quieto.
Aun reconociendo que hay de todo en estas viñas (¿de qué señor?), después de toda una vida dedicado a estos menesteres docentes, sigo pensando muy seriamente que la ineptitud, la falta de valía y profesionalidad y otras cuestiones siempre puestas en duda por sesudos estudios y prolijas investigaciones (de carácter teórico), no se hallan en la parte más baja del escalafón, sino que más bien habrá que aplicar aquello de qué buen vasallo si tuviera buen señor. Por si no lo cogieron (los de arriba), qué necesitados estamos de políticos y dirigentes varios con la capacidad suficiente para saber estar. ¿Más claro, no?
Hace dos día entendí el porqué no tuve éxito con mis artículos periodísticos en mis pretéritas andanzas por los medios impresos de esta Nivaria nuestra. Como no fui capaz, mísero de mí, en gastarme un duro en pasteles, mucho menos en cuchipandas y agasajos, así me fue. Hoy lloro mis penas con desconsuelo en este blog. Coge recortes, que me diría la abuela: http://eldia.es/2012-03-13/gente/0-Agasajo-director-editor-D.htm.
Hasta mañana.