miércoles, 28 de marzo de 2012

Titulares (pos)electorales

Rajoy, que se fue a saludar en inglés (menos mal) a Obama, manifestó allá por Corea que las reformas no le han pasado factura en las urnas este pasado domingo. Y digo yo que si ello es así –no tengo que dudarlo, máxime cuando ahora ya se defiende en otros idiomas–, deberá pensar que el culpable es un tal Arenas. Al que habrá que buscar acomodo, práctica habitual con todo ser humano nacido para político (te pongo un ejemplo cercano: Milagros Luis Brito), pues cuatro años más en la soledad del parlamento andaluz va a ser que no.
El presidente del Congreso ha asegurado que la situación de los diputados es igual de precaria que la de los funcionarios con el sueldo recortado. ¡Ay!, tocayo, tú no puedes estar muy allá de la azotea. Te apuesto hasta cincuenta céntimos que cualquier jubilado (el burro delante) o docente en activo (para no hacer demasiada larga la lista) sería capaz ahora mismo de hacer un “cambeo”. ¿Cómo se te ocurre decir semejante sandez? Por cierto, tú, como director del cotarro en el hemiciclo, ¿no podrías prohibir que se televisen las intervenciones de los grupos minoritarios? No, por nada, simplemente para que no quedes en evidencia con tus pensamientos en voz alta, pues contemplar aquel vacío produce… vergüenza, señor Posadas. Esa imagen demuestra lo mucho que trabajan. Y cobran poco en relación con otros países. No, cobran demasiado por estar del tingo al tango. Puede que sea falta de ignorancia.
El Ayuntamiento de Los Realejos emprende diversas medidas para afrontar la sequía y los efectos en la agricultura. Esta noticia sí que me alegró la mañana (y la tarde). Si alguno de ustedes ha sido capaz (algo bastante improbable) de leer lo que un servidor ha escrito acerca de la recuperación de las aguas que alegremente se vierten a la mar, comprobaría que han sido innumerables las ocasiones en que el otrora consejero Wladimiro prestó caso omiso a las sugerencias. Han empezado, parece, por El Socorro. Estupendo. Busquen la manera de que la disposición se extienda a toda la costa. Y felicidades por la iniciativa.
El PSOE canario espera que Soria y Rajoy tomen nota de los resultados en Andalucía y Asturias y rectifiquen su política en Canarias. Tras lo cual se fueron a echar un leche y leche. Vuelvo a lo de ayer. Lo mismo piensan que ganaron las elecciones andaluzas. Claro, después de la ‘cuerada’ alcanzada en Canarias en las últimas y estar ahora subidos al carro del poder, parece que se encuentran legitimados para soltar cuantas ocurrencias les pase por el magín. Y Paulino Rivero sigue frotándose las manos. Con socios así, hasta un rebenque del Realejo (ponme a mí, si te apetece).
El Gobierno de Canarias trabaja en la elaboración de una Dieta Canaria con productos agrícolas locales. ¿Para qué? Dentro de unos días conoceremos los Presupuestos Generales del Estado (más impuestos), un fisquito después los autonómicos (más impuestos)… ¿Y para qué la dieta si nos quedaremos sin espacio en el cinto para más agujeros? Si ya lo dijo Lola Padrón hace una semana. Ya puestos, como ni siquiera les apetece dar a conocer lo que cobran los parlamentarios canarios, me gustaría saber si pagaron de su bolsillo viaje y estancia para acudir a las manifestaciones del pasado sábado. No protestaron en su isla, no, fueron de finde a Lanzarote. Los ‘privilegiados’ nos quedamos en casa.
El Partido Popular reclama mejoras viales en La Guancha. Y allí, con Alarcó al frente, estaban todos en la foto. Pero a ninguno se le ocurrió que algo se podía ahorrar, y predicar así con el ejemplo, que en vez de trasladarse ese enjambre a Santa Catalina, alguno se pudo quedar trabajando. Porque en ese horario se les presupone en su puesto de currante (político). Y si paga el Cabildo, o el Senado, en definitiva, las arcas públicas, no es posible estar realizando actos partidistas. Además, a buen seguro que echando mano del móvil cada dos por tres. Así se lo pagamos, y bien, a fin de mes. Puede que más de uno de los que iban en el grupo supiese de orondas facturaciones. ¿A qué jugamos entonces?
Los anteriores mandamientos se encierran en dos míseras reflexiones:
Primera: qué fácil es manejar dineros ajenos.
Segunda: cuando no los hubiese, subimos los impuestos.