jueves, 31 de mayo de 2012

Las bolas canarias

Después de la lectura sosegada de un artículo periodístico que llevaba por título ‘El tamaño sí importa’ (no solo porque aguantan más tiempo sin estropearse, sino porque son más crujientitas y parecen más frescas), hallé otra información en el mismo digital gomero que el equipo de Las chalangueras (ignoro lo que significa, y no quisiera yo pensar que…), de Valle Gran Rey, destacan sobremanera en el manejo de las bolas canarias. Chacho, me quedé de piedra. Y me pregunté a mí mismo mismamente qué demonios había estado haciendo en todos estos años de periplos colombinos. Y comprendí los deseos del Almirante de la Mar Océana por recalar en La Villa, amén de las supuestas habladurías con doña Beatriz. Que aunque llegó procedente de la lejana Corte, vete tú a saber si también aprendió a tocar las bolas con exquisitez meridiana. Sí, en estos juegos de aproximación hay que saber utilizar muchas tácticas y, por lo que deduzco, este equipo de mujeres, que posa de tal guisa en su muro de feisbuc, lo hace a las mil maravillas. Y uno se alegra porque siente especial predilección por todo cuanto acontece en aquella peña atlántica. Aunque nada entiendo del juego en cuestión, me congratula, tras el pertinente husmeado visual por los vericuetos de la Red, que las féminas se vayan alongando a campos, también deportivos, que no ha tanto se consideraban exclusivos del otro género. Ya que me sumergí en esta modalidad deportiva, te cuento que en cierto examen un alumno de bachillerato respondió que hace mucho tiempo como los chinos no tenían ordenadores contaban con sus bolas. Textual. Lo mismo fue el preludio del ábaco.
Como casi sin pensarlo me vine a La Gomera, aquí me quedo en este día postrero de este mayo que nos abandona y así aprovecho la jornada para terminar de contarte un par de cosas, que ya mañana es junio –verano en puertas– y deberemos esperar hasta el próximo otoño por si las lluvias creen oportuno darse una vuelta por estas latitudes o lo vamos a pasar mal. Porque si la crisis no presenta atisbos de mejoría y hemos recurrido al terreno abandonado para sacar al menos para el gasto de la casa, futuro nada halagüeño vislumbraremos si arriba escasea el líquido elemento.
Me hago eco de un encuentro de solistas que se celebró hace unos días en Alajeró, acto programado con motivo del Día de Canarias, que estuvieron acompañados por la Parranda Chigadá. Lo que me vale para recordar al amigo Nicolás que cuando pase lo peor de este receso económico debe una promesa a cierto grupo folclórico villero, perdomero por más señas. Al tiempo, felicitar a este nuevo grupo nacido en San Sebastián y que lleva ‘ropa realejera’. Si lo sabré yo que casi voy a probarlos (son términos de la costura, no vayas a pensar cosas raras).
Ya que cité al primer teniente de alcalde del municipio que aloja el aeropuerto insular gomero, volver a agradecerle su presencia en la presentación de la última criatura literaria de un servidor y felicitarle por la (re)implantación de la línea aérea que conecta la isla con Gran Canaria. He leído que la compañía que opera esta ruta (Canaryfly), también realiza algún vuelo chárter a las Azores. Pues para el próximo que organicen, cuenten con un par de pasajeros, que uno también tiene sus ilusiones. Siempre que el precio entre dentro de los posibles de un jubilado docente. Si los organizan pensando en diputados, consejeros, directores generales, alcaldes y otros varios, siento no poder acompañarlos. No por el roce, sino por incompatibilidad financiera.
Bueno, lo dicho, mañana entramos en junio. Quedará un mes escaso para que los parlamentarios canarios se rebajen el sueldo. Me imagino que la paga extra la cobrarán íntegra. Espero que Julio Cruz los invite a darse una vuelta por Garajonay y luego se den un salto a Las Hayas para comer en Casa Efigenia. Allí estarán como en casa, porque si algo caracteriza a esta mujer es el no tener jamás prisa. Igual que en el Parlamento.
Hasta dentro de un fisco.