sábado, 26 de mayo de 2012

Me bajaría

Saben ustedes que la nueva bajada al sueldo de los funcionarios se ha argumentado con la coletilla de ‘para no tener que echar a nadie a la calle’. Y en las mismas estábamos cuando surgió la figura de un tal Jorge Rodríguez, dicen que viceconsejero de Presidencia del Gobierno de Canarias, que se suma al estribillo, cual parranda canaria al uso, y suelta: “Me bajaría un 10% el sueldo para que no haya despidos”. Le pregunto, aunque soy consciente de que jamás me va a contestar: ¿Despidos dónde? Porque si te refieres, como me temo, al organigrama en el que tú te hallas inmerso, ahí no los habrá nunca jamás. Al contrario, si observas el Boletín Oficial de Canarias, raro es el día en que no haya un anuncio de cualquier consejería por el que se regula el acceso a un puesto de libre designación. Hagan estimados, selectos y escasos lectores, la prueba durante una semana y después nos contamos una de indios. Además, tan convencido está el señor Rodríguez de que a los privilegiados (saben que sostengo una versión diferente a la de mi presidente) nos los mueve ni el viento de Lanzarote, que utiliza la forma verbal en condicional. Me bajaré, no, me bajaría, es decir, ya veremos. O llegado el caso, ¿cómo dice usted que dije yo? Eso no es posible, a buen seguro que el periodista tergiversó mi respuesta y creyó –iluso de él– que yo había dicho tal cosa, que, como es obvio, de ningún modo pasó por mi imaginación, ni que estuviéramos locos. Qué livianos son, pesos plumas.
Aunque ya un prestigioso columnista de Diario de Avisos se me adelantó, no me resisto a dedicarle unas líneas a otro portento de estas ínsulas, la singular Carmen Hernández Bento, delegada del Gobierno. La señora, debiéndose encontrar, al estilo de Santa Teresa, en estado gravitatorio profundo, soltó esta prenda: “Una cosa es la política y otra la realidad.” Dicho lo cual, cerró la boca y se marchó al congreso en el que saldría aclamado su jefe supremo. ¿Tú crees, estimado lector –cómo te hago hoy la pelota– que podemos seguir arando con estos bueyes o nos liamos la manta a la cabeza y compramos una piva (motocultor provisto de carro) si la crisis nos lo permite? No es que nos tomen por idiotas, es que estamos representados por una sarta de ineptos y desalmados. Nosotros, los paganinis, vivimos la realidad, esa que nos ahoga cada día y nos trae de cabeza. Ellos, los lumbreras, los que se descuelgan con esos portentos de frases, habitan el escalón más alto, el de la política, que nada tiene que ver –como reconoce la señora Bento– con lo que tú y yo percibimos. No me digas si no se echa en falta un fuerte temporal que barra tanta inmundicia. Y tienen tanto rostro que ni siquiera se ponen un fisquito colorados. Como esto siga así, yo no descarto volver… a escribir en una próxima ocasión. Y lo otro también me lo estoy pensando. ¿No crees, acaso, que este rebenque de la platanera no sabe decir boberías de idéntico calibre o más?
Cabildo y ayuntamientos piden estudiar la duplicidad de competencias. Ignoro si la solicitud me la están haciendo a mí, a ti, o vete a saber a quién. Después de mil quinientos años se han percatado de que algo falla cuando el ciudadano va a solicitar un permiso de cualquier tema. Ha debido bajar don Ricardo Melchior de los altares (ve a la iglesia de Los Gladiolos) y poniendo la pata derecha en los resbaladizos suelos terrenales, diose cuenta de que mucho está superponiéndose en las administraciones públicas. En las que, desgraciadamente, el vuelva usted mañana, del genial Larra, sigue reproduciéndose cuando, por otra parte, presumimos de mil adelantos tecnológicos que deberían hacernos la vida mucho más fácil. Sin olvidarnos de que, para enredar un poco más la madeja, de vez en cuando –muy de vez en cuando–, hemos de sumar el tercer estamento, a saber, la comunidad autónoma.
El pasado viernes el ayuntamiento de mi pueblo permaneció cerrado porque sus funcionarios celebraban la festividad de su patrona Santa Rita.  No lo hicieron el 22, cuando correspondía, sino que estimaron conveniente pasarla al fin de semana. No entro a valorar si esta medida es buena o mala, justa o injusta, pero no entiendo el porqué se pone el grito en el cielo cuando los maestros hacen lo mismo siguiendo las directrices de su patrón –Consejería de Educación– en la distribución de los cuatro días de libre disposición. Lo que nunca me ha parecido lógico es la concentración de los denominados días de asuntos propios en las fechas navideñas. Porque yo creo que esa concesión ni se puede acumular ni tampoco tomarla como días de vacaciones. La filosofía es otra bien diferente. Que me corrijan los entendidos.
Seguimos con los titulares periodísticos engañosos. En un periódico de Gran Canaria leí el siguiente: “Vieron a Yeremi en el paseo de Pozo Izquierdo”. Y en el cuerpo informativo: “A alguien le pareció verlo”. Bien diferente el uno del otro. Dejen los sensacionalismos para otro tipo de programas televisivos y no estén jugando con las cosas de comer. Bastante calvario tenemos con los informativos de la autonómica como para seguir echando leña al fuego. Pues no, no todo es lícito con tal de vender. Salvo que Willy me demuestra lo contrario, y él es muy capaz.