miércoles, 18 de julio de 2012

Se acerca otro viernes

Me dio esta semana por colocar el vocablo viernes en cada titular de estas entradas y persisto. Cuando me pongo morrúo
Doña Andrea Fabra, de profesión diputada ‘faltona’, ha sido llamada a capítulo. Y se acabó, no esperes más. ¿Te acuerdas cuando el director te indicaba que debías pasar por su despacho? Pues algo muy parecido y en vez de mandarle a copiar cien veces yo no lo hago más, le puso de castigo una redacción. Bien por el tocayo Jesús, hay que mejorar la composición escrita, que la verbal la tiene superada.
Diputados y senadores quedan exentos de presentar el certificado de residencia. Normal. No podrían soportar ese gasto continuo. Si ellos no pagan billete en ningún medio de transporte, nada les va a solucionar el papelito. Además, su lugar está en clase preferente (business). Ya sabes que el contacto con los comunes mortales les producen unos escozores insoportables.
Dejémonos de nimiedades y vamos con un tema importante, que arrasa (y nunca mejor dicho o escrito) en todos los foros y medios de comunicación. Y como reconozco que soy díscolo por naturaleza, entro directamente en el meollo afirmando categóricamente que existe un exceso informativo perjudicial cada vez que se produce en esta tierra canaria un acontecimiento (el enterado ya hubiese puesto evento) que se exceda de los límites de la normalidad, verbigracia el incendio (mejor, los incendios). El despliegue de la televisión autonómica, al igual que ocurrió con lo del volcán herreño el año pasado, no tiene ningún sentido. Y si es un mero intento de justificar su inoperancia, peor. Flaco favor le están haciendo a cuantos se baten el cobre en la extinción del fuego. Cuentan tantas veces lo mismo y repiten idénticas imágenes durante unos dieciocho mil pases, que trastornan. Y de las crónicas en la que las llamas suben para arriba y la brisa baja para abajo, mejor dejarlo quieto.
No por mucho repetir la misma cantinela (por no poner boberías) se va a sofocar antes. Ni la entrevista a la llorona de turno va a solucionar la apertura de una trocha que detenga el desaguisado. Si no son capaces de comprender que los técnicos no pueden estar pendientes de la llamada de rigor para la entrada en directo, que los responsables políticos deben dedicar todo su tiempo en planificar y coordinar antes que atender a radios, teles y fotógrafos, y algún asuntillo más, mejor cambien de profesión. Por cierto, Irma Cervino, de prensa del cabildo tinerfeño, creo que te pasas treinta y un pueblos con tanto tweet contándonos las aventuras y andanzas del jefe Melchior.
También hallamos al intrépido reportero gráfico que se va, cámara en ristre, con los operarios para que todos podamos contemplar cómo extienden sus mangueras. Y para invadir las redes sociales con fotografías muy ‘llamativas’. Arde Canarias, se quema la isla, se demandan cubas de agua, al patíbulo con los pirómanos, ya no dejan recoger la pinocha, no tenemos medios con los que combatir la tragedia… Facebook y Twitter arden igualmente. Los comentarios se suceden a pasmosa velocidad. Se cuelga una imagen impactante (más guay si hay fuego de copa en los pinos canarios) y nos hinchamos de pinchar en ‘me gusta’ (¿?). Mucho más morbo si se procede a la evacuación de sectores poblacionales (ah, unos evacuan y otros evacúan; recomiendo: diccionario). Claro, si los hidroaviones hubiesen estado aquí… Luego vienen y hay olas y no tenemos pantanos.
Mientras, y coincido con el profesor Rodríguez Brito (Wladimiro), da grima contemplar cómo están esos terrenos en los alrededores de las casas de campo, la que todos deseamos para echarnos una buena chuletada y volver hartos y satisfechos a la civilización (y que limpie Medio Ambiente). El cinismo nos sale por las orejas.
Triste experiencia viví –sufrí– en 1983 cuando los montes del Norte nos tuvieron en vilo durante varios días. Millares de personas (la total descoordinación de los dirigentes, y al frente el estimado Eligio Hernández, hizo posible que una marea humana deambulara como si de una romería se tratara) intentaban controlarlo dando golpes con una rama de brezo. No sé qué mano –ya saben cómo ando de religiosidad– los protegió para que la única desgracia fuera –y no es poco- los millares de hectáreas quemadas.
Dejen que trabajen los profesionales. Que no por más (y helicópteros, e hidroaviones, y cisternas, y camiones, y cubas, y…) concluye antes. Esto no es un simple ejercicio matemático ni la regla de tres es siempre directa. Recuerdo otro, en Arafo, que fue ‘retransmitido’ por José Carlos Marrero, con el auxilio de la Virgen de Candelaria, y el singular Domingo Calzadilla realizando contrafuegos cada cinco minutos.
No, esto es serio. Y lo tenemos que asumir todos. También los periodistas y los medios de comunicación. Lo de las teles y radios, un desatino. Los medios escritos, un despropósito. Las redes sociales, lo que son, un ejercicio para divertirse un rato. Frases grandilocuentes que se solapan con auténticas chorradas. Y todos a compartir. ¿Ustedes creen que un ayuntamiento –Guía de Isora– va a solicitar el auxilio de cubas de agua a través del “Qué estás pensando”?
Termino con unas pinceladas a modo de titulares periodísticos:
Desde el Gobierno de Canarias, el técnico Humberto Gutiérrez, asegura que “La zona afectada La Orotava es la que linda con dorsal de la cumbre y el fuego morirá en la colada”.
Eso lo manifiesta un técnico, que algo deberá saber. Pero el periódico, a renglón seguido, expresa: Sin embargo, el fuego avanza por el interior del parque saltando entre retamas y hierbas pajoneras hacia la zona norte de la isla. Claro, porque tú, redactor, y especialista en ecología medioambiental terrestre, formado en la Universidad de Bielefeld, eres perito mucho más experto.
Otro: El incendio de Tenerife se mantiene activo y el de La Palma evoluciona favorablemente. Y, tu, estimado ojeador de este blog, ¿qué entiendes por evoluciona favorablemente? Porque si se tratara de un enfermo, vale. Pero si un incendio evoluciona, ¿qué, se desarrolla, aumenta, crece…?
Muy bueno este: El fuego ha entrado en La Orotava. Si no fuera por la seriedad del asunto, le preguntaría al ilustre si lo hizo por El Calvario o por La Cruz del Teide. Figura.
Y los políticos (si son ex mucho más, estilo Corrales) aportan también sus guindas: El incendio se agrava por la inoperancia de los políticos (José Luis Fumero, ex alcalde de Vilaflor). Ahora sigue ejerciendo como concejal por SSP. Por supuesto, lumbrera, si hubiese estado tú al frente del Consistorio… En fin, déjalo estar.
El último: Esto es un desastre, un tweet dice que se desaloja Vilaflor, 112 no sabe nada, Bomberos tampoco y la Guardia Civil dice que sí... así nos va. Lo dicho: más medios que operarios, más periodistas que lectores. Y todos opinamos. Y todos sabemos. Yo también. Un churro me voy a quedar atrás.
Concluyo: dejen trabajar a los que están al corriente, contemos hasta cincuenta antes de disparar y no juguemos a las primicias. Con el fuego no, que es muy grave. Y, por desgracia, vendrán más incendios. Y caeremos, una vez más, en lo de si…