viernes, 3 de agosto de 2012

El circo de la izquierda

Hoy es viernes. Día de los consejos de ministros. Y, rara avis, hablará Rajoy. O leerá, que se le da mejor. Estaremos al tanto. Por lo menos yo. Desde que se enteró de que estaba jubilado, no ceja el hombre en buscar la posibilidad de marcarme más tarea. Y yo, por ahora, voy servido, por lo que intentaré, por todos los medios, escabullirme. Si no lo hubiese anunciado un par de días antes, lo mismo saldría a esgrimir que su aparición (a lo Virgen de Fátima) se justificaba para compensar la desilusión que nos provocó ayer las palabras de Mario Draghi, presidente del BCE, quien se limitó a utilizar el condicional ‘podría’ para la probable compra de bonos por el banco europeo. Seguro que doña Merkel le mandó un wassap, y el hombre jaló po´l freno mano con respecto a lo que nos había insinuado días atrás. Así que, después de leer este post, péguense al aparatejo de las informaciones (radio, tele, ordenador…) y mucha atención, que lo mismo tenemos que suprimir el viaje previsto y quedarnos en casa. Y lo de Mundo Señor (o el Imserso) lo veo en el aire. Más paro.
Nada de lo del párrafo anterior, como fácilmente habrás deducido, guardaba relación con el titular del presente. Pero cuando gobierna la derecha en un país o comunidad, el ciudadano pone su punto de mira en la izquierda, por si ofrece algo diferente que pueda considerar válido para una alternancia. Y al revés, claro.
Aquí en Canarias, no salió el PSOE bien parado en las últimas confrontaciones electorales. La primera razón, e indiscutible, porque no estuvieron al margen del tremendo varapalo que los ciudadanos dieron a la gestión de Zapatero, ahora de vacaciones en Lanzarote (donde parece que da los últimos retoques a sus memorias presidenciales; libro que deberá presentar en sociedad el actual secretario general). Y la segunda, las divisiones habidas en diferentes agrupaciones (entre ellas, la insular tinerfeña) y la desbandada de muchos afiliados (que no militantes; estimo que de estos últimos ya no quedan).
Como he aludido en diversas ocasiones a los navajazos, puñaladas traperas y quítate tú que yo soy más guapo, nada, o muy poco, me sorprende. Si tiras de hemeroteca, comprobarás que cada vez que se produce una estampida, la primera reacción de los que se van es hacer el pertinente llamamiento a la necesaria unidad de la izquierda. El mismísimo José Manuel Corrales (amén de Santiago Pérez, Nacho Viciana, Ramón Trujillo, Manolo Marrero…) se hartó de pasear por todo aquello que oliera a medios de comunicación, a fin de propalar la consabida consigna.
En estos últimos días –te imagino al tanto– hemos podido comprobar cuánto se quieren y cuánto sacrificio realizan por esa unidad que predican y no practican. Porque los chiringuitos por ese sector del espectro son más bien escasos y cuando algún escindido vislumbra la posibilidad de entrar, difícilmente va a permitir el desalojo una vez tomada posesión del habitáculo y colocada la pizarra con los productos a vender. ¿Mercenarios? Pues sí, por qué no. Ni los payasos del mejor circo que pueda estar ofreciendo espectáculos en la actualidad.
Si estas siglas no me convienen, se cambian. Y no pasa nada, oiga. “Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”. La sentencia de Groucho ha derivado en leitmotiv de este colectivo de actores que, inmersos en un papel de farsa, han perdido todo tipo de contacto con la realidad que les circunda. Y no es lo peor, con lo que el desaguisado conlleva, sino que nosotros, los espectadores, somos aún capaces de proponerlos para la concesión del Óscar al mejor actor secundario. Sí, porque, en definitiva, su protagonismo solo alcanza el fondaje (poso, sedimento) de los recipientes donde practican políticas de alcantarilla.
Se disparan, se cruzan misivas, se inundan las redes, se acude a radiosanborondones, se pone a caldo de pollo desplumado al que ayer mismo era amiguito del alma y se querían un par de huevos. De estos nada menta Vázquez Figueroa (a lo peor no le preguntaron). Pero entre todos están haciendo posible que el desencanto vaya a más. Se desvían los dardos hacia temas que conciten otros intereses, que apaguen llamas, que enfríen rescoldos. ¿El PGO de Santa Cruz? Puede ser buena tabla de salvación. Tiros a Julio Pérez por su acendrado amor a las herencias zerolianas (el régimen, deduzco).
SxT no es lo mismo que XTF. Y en el maremagno de la confusión, viva la unidad, la integración. Lo tuyo es crónica de sucesos. Mira tú quién habla (escribe). Y en esta perla, “el juicio sumarísimo y sin garantías de ningún tipo contra el concejal de S/C de XTF adolecía (el subrayado es mío) de datos, se sustentaba en acusaciones nunca probadas”, tercia un servidor porque le da la realísima gana con el siguiente párrafo final:
Debe ser la enésima x (por) la enésima y elevado a la enésima que lo menciono. Adolecer no significa jamás carecer. Es todo lo contrario. Vayan al diccionario. Ustedes, no solo están mucho mejor preparados que yo (así alcanzaron lo que yo jamás he podido), sino que disponen de mucho más tiempo. Da nada, pa´eso estamos. A mandar.