miércoles, 17 de octubre de 2012

De monos va la cosa

El escritor madrileño Lorenzo Silva, premio Planeta 2012, ha quedado eclipsado por el tándem (conjunto de dos personas que tienen una actividad común, o que colaboran en algo) Mas-Wert. Los políticos (actividad común) acapararon la atención de los reporteros gráficos y pusieron de manifiesto que su relación es más bien amorosa que por interés. Claro, del amor al odio, un paso. A pesar de que en la definición de tándem figura una disyunción, debemos reconocer que aparte de la consabida actividad común, también el Muy Honorable (por el camino que lleva el individuo se va a quedar sin título) y el otro (para los docentes y alumnos, mucho menos insigne) colaboran en idéntica causa: el desprestigio –van a descender más que el austriaco ese que bajó a velocidad supersónica– que aludiera el magistrado Pedraz y que no gustara demasiado a los muy aludidos.
Se le achaca a Montoro, el de Hacienda, el que se ría a destiempo. Incluso cuando está dando una mala noticia, como todas las suyas. Pero si te fijas bien en este tal Pepe Ignacio, ora en sus intervenciones parlamentarias, ora en sus declaraciones a los medios informativos, como no sea que Rajoy estuviera buscando el contrapunto a su tradicional seriedad y escasez de saber estar, te juro que no comprendo qué intenciones se ocultan tras estos nombramientos. Tiene este hombre una sonrisita que me saca de quicio. Que debería importárseme un pimiento si fuera capaz de estarse callado. Algo harto complicado para un tertuliano, que como su propio nombre indica se trata de tertuliar con el orificio en que remata el conducto digestivo y por el cual se expele el excremento, siendo este, obviamente, el cúmulo de excesos verbales (quién lo diría, hablando con aquello) a los que se concede titulares rimbombantes, pero cuya médula o contenido guarda proporción directa con la sustancia (no gris) que las personas normales evacuamos por la abertura arriba citada (pero abajo situada).
Y ya que estamos en ello, y basándonos en la anterior monada (acción impropia de persona cuerda y formal = acción propia de un mono), me imagino que se habrán enterado de que la Guardia Civil (Seprona) ha incautado cinco monos en un parque de ocio bien cercano de este Valle. Por lo visto los animales tenían los papeles en regla, pero no podían residir en tal lugar. Con tales antecedentes, y tras meditarlo durante unos días, he llegado a la lógica conclusión de que el cuerpo armado debe seguir actuando con la misma contundencia, porque existen otros ‘zoológicos’ con primates similares a los confiscados en espacios que, aunque no sean realmente parques, sí que se dedican, y lo practican a mansalva, al ocio, al solaz y al divertimento. Siendo aún estos casos mucho más flagrantes, puesto que los susodichos, por tales monerías, cobran a final de mes. Tiene su gracia, ¿no?
Por último, a ponerme de ejemplo. Qué ejemplo. Me correspondió hacer el mono comprando un billete para volar con Islas Airways, esa compañía que las malas lenguas relacionan con Paulino Rivero. Raro es que el presidente (gubernamental) no haya esperado medio segundo para culpar a Madrid, mientras que el otro (empresarial) se limitó a cargar las tintas a la competencia, Binter. A este tolete (yo mismo) lo trincaron en medio del fregado y a la espera estoy de que me devuelvan el importe.
Nadie soy para meterme en fregados ajenos. Si Concepción alega que Binter los ha denunciado sin base alguna, lo que ha provocado, parece, la paralización de los importes que el ministerio de Fomento había de abonarles por la compensación de los billetes de los residentes y desencadenado su quiebra económica, le corresponderá aportar las pruebas en su descargo. Lo cierto es que ahora mismo hemos vuelto a la época de un solo operador, lo que puede conllevar las tristes consecuencias de la falta de competencia. Lo de Rivero ya raya el ridículo. Malimpriado sueldo, que diría mi abuela. Parece el alumno que siempre recurre a la misma disculpa: es que me tiene rabia, la tiene cogida conmigo.
No nos quedamos atrás, en lo de las monerías, aquellos que utilizamos las redes sociales para cualquier tipo de menester. Volvemos a la época de los barcos, se puede leer, como si este medio de transporte no siguiera de rabiosa actualidad en el archipiélago, máxime ahora que si tenemos la oportunidad (y los euros) de darnos un salto, aprovechamos para llevar el coche y no tener que alquilar uno.
En fin, estimados, cada vez entiendo más el porqué siempre nos quedamos ante la jaula de los monos cuando vamos al zoo. Nuestra capacidad de imitación no posee límites.
Hasta mañana, si a bien lo disponen.