jueves, 15 de noviembre de 2012

A gusto de cada cual

En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira. Si no me equivoco, aparece en una obra de Ramón de Campoamor. Antes, algo al respecto había dicho o escrito Manrique, Shakespeare y Calderón de la Barca. Aunque echándole la pertinente visual a los foros de la Internet, opiniones para todos los gustos. Y de eso, precisamente, se trata, de valoraciones a tutiplén.
Ayer hubo huelga general. Los unos están convencidos de que sirvió para concienciar al gobierno de que el camino emprendido no es el adecuado. El resto (los que no formaban parte de los unos –que no los hunos– aludidos), está mucho más convencido aún de que el camino emprendido por el gobierno es el correcto, adecuado, justo y necesario. Todo ello lo manifiesto plenamente convencido por lo que me informé a través de teles, radios, periódicos, panfletos y libelos de diversa índole. Y fueron a posta los convencimientos.
Pues no, falacia cochina, porque entre el blanco y el negro existe un abanico muy amplio de matices. Y todos, absolutamente, mienten como bellacos. La política –todos jugamos con ella y la practicamos hasta cuando nos echamos la siesta– se ha convertido en un arte tan facilón que cualquier desvergonzado (sinónimo de osado, atrevido) puede colocarse ante un micrófono y soltar perlas cual si de una mina de diamantes se tratara.
Yo secundé la huelga. Sí, ya sé que estás pensando que dada mi condición de jubilado, leche cacharro. Pues no, estás errado (si te apetece ponerlo con h, allá tú). Ni pinté, ni nada. Y me espetarás: coño, bien pinta este. Pues sí, yo solito ante el peligro (el peligro es la superficie total edificada y la volumetría alcanzada). Chacho, los chicos están trabajando y los amigos huyen como del fuego. He concluido todos los exteriores (fachadas, patio, azoteas, muros colindantes de los vecinos –generoso que es uno–, rampa del garaje), cocina y comedor, escalera interior (desde el sótano hasta la azotea principal) y salón (entrada, vestíbulo o como quieras denominarlo). Llevo unos dieciocho mil días –con sus noches respectivas y los correspondientes periodos vacacionales– en el cumplimiento del proyecto. De ello es testigo directo la empresa Monto (hago publicidad porque me da la realísima), que sabe de mis adquisiciones pictóricas (rodillos, brochas, ovaldines…). Pero ayer le dije al patrón que se fuera a tomar viento fresco. Me enfundé la camiseta verde –la de los recortes– bien de mañana, y me senté delante del ordenador gandul perdido. Como mi mujer tuvo que ir al dentista por la tarde, la acompañé y mientras le colocaban un empaste, yo me manifesté solito por las calles de La Villa, la de Isaac, que no sabe cuándo se va a jubilar.
Hubo un seguimiento masivo, al decir de los sindicatos. Escaso seguimiento y normalidad absoluta, según las fuentes gubernamentales. Esto es un torpedo contra la recuperación, declara la patronal. No sé cuántos detenidos y otros tantos heridos, entre ellos varios policías.  Fracasa la huelga, con menos seguimiento que la anterior. El consumo eléctrico es cinco puntos mayor que en la pasada huelga. La demanda eléctrica cae un 18%.
Si observaste algún contradicción en las frases del párrafo anterior, para mí no mires. Pude haber puesto muchas más, pero vale un botón de muestra. Si ni siquiera el periodismo es objetivo, imparcial, neutro, aséptico, ¿qué podemos esperar de lo que se nos traslade por otros canales interesados?
De Guindos: O yo o el caos. Adolfo (en el Realejo) ejerciendo de mamporrero (algo que no se le da) en las redes sociales (y los adláteres corriendo a pinchar en ‘me gusta’). Y desde mi libertad proclamo bien alto que un porcentaje elevadísimo de los que se encuentran realmente jodidos (también está en el diccionario) no ejercieron el derecho a huelga por miedo, porque se hallan tan atenazados que ni siquiera les queda la autonomía de manifestarse abiertamente. Pero eso no lo pueden entender aquellos que la vida les ha venido rodada, incluso exalumnos subidos al barco de las mareas azules. Los adoctrinados en la cultura de qué bien me ha tratado la vida y que reciben cada mañana, vía e-mail, whatsapp o la madre del cordero, la consigna a repetir. Porque si un mérito hay que reconocerle a los huestes de Rajoy es cumplir a rajatabla y disciplina espartana con el discurso y pensamiento únicos. Lo que les ha llevado a una cohesión –desde un extremo al otro– que ya bien quisieran los partidos de izquierda, donde cada cual debate en el foro que estime más conveniente las denominadas cuestiones internas.
Yo también tengo serias dudas. No sé si las huelgas generales son mejor arma que las protestas y manifestaciones reiteradas. La persistencia ha sido fundamental para conseguir que se tome conciencia en el asunto de los desahucios. Caso en el que jueces, policías, cerrajeros… se han ido posicionando hasta obligar a los políticos a buscar alternativas.
Hoy, mañana y bien poco más seguiremos con el diálogo de sordos acerca del éxito o fracaso del 14-N. Y me temo que no surta el efecto global deseado. Porque no creo sea solo el que el PP se limite a copiar los dictados de Merkel, que también, sino que el debilitamiento del PSOE (sin líder, pero, peor aún, sin ideas) posibilita este notorio retroceso al que nos aboca, sin remisión alguna, el actual gobierno nacional. Sin que el de aquí se salve de la quema. Pero eso lo explicará mejor que yo don José Miguel Pérez, solo o con el auxilio del grupo Abubukaka. Nacionalidad de pandereta. Y nación de miuras y puros.