miércoles, 4 de diciembre de 2013

SJR

Ayer se dieron a conocer los datos del paro correspondientes al mes de noviembre. Poco faltó para que las campanas de la iglesia más próxima a mi casa tañeran de júbilo. No debemos olvidar que en mi pueblo gobiernan los populares con mayoría absoluta. A imagen y semejanza del ejecutivo nacional. Y como aquellos, estos, los que me quedan más cercanos, están cogiendo modales de allende los mares, es decir, de Andalucía hasta el mar Cantábrico. Y se suelen quedar en soledad en más de una ocasión.
Pero como ya Manolo alcanzó el estadio de no aceptar consejos, mejor será silenciar el teclado y no sugerir que ello es malo, pésimo. Peor aún el ni siquiera justificar el sentido del voto en las sesiones plenarias. Lo de la OMIC ya lo había adelantado en este blog la pasada semana. Muchas más ocasiones vendrán en este año y medio restante. Se iniciarán las desavenencias porque hay concejales que entienden que aun debiéndose a regímenes partidarios, la lógica y el sentido común dictan que la gestión de los asuntos que nos incumben a los realejeros deben estar muy por encima de dictados supramunicipales.
En la última entrevista que pude leer en cierto medio de comunicación, Domínguez, sabedor de su ‘problema’ como dirigente insular, quiso apaciguar los caldeados ánimos alegando que se debe a su puesto, que le gustaría repetir y que ahí quedan todas sus aspiraciones. ¿Quién se puede creer tal hecho viéndote con Cospedal en el último corte de piñas enviado a la Fast de Las Arenas? Así que, estimado alcalde, que no primer edil,  como tú todavía vas –por mi edad, ya yo vengo– es realmente chungo para un concejal delegado de un determinado servicio o faceta el tener que votar en contra (y callarse la boca, y tragarse principios) de propuestas que solo pretenden mejorar condiciones de vida de los realejeros. Todo porque hay que contentar a José Manuel y, por ende, a Mariano. La docilidad es un bien excelentemente premiado en las aspiraciones políticas. No olvides, sin embargo, que los electores somos cada vez más suspicaces, estamos mejor preparados y somos capaces de discernir, razonar y votar en consecuencia, sin soslayar que la coherencia suma en el platillo del haber.
Hoy pensaba escribir algo del paro. A pesar de las alegrías, a un servidor no le salen las cuentas. No acabo de entender, o no me concuerda, lo del 2475 parados menos con las casi 67 mil bajas en la afiliación a la seguridad social. Y es que con 47 millones de habitantes, el que trabajen solo 16,2 millones (un 34,5%), no atisbo el optimismo de los sesudos analistas que nos marcan un plazo de 20 años para poder llegar a los niveles en el desempleo de antes de la crisis. Percibo que existen demasiados estudios, consultoras, economistas, expertos y escasos puestos de trabajo. En Canarias, verbigracia, 931 personas (y 5654 menos que hace un año), con temporada alta de turismo, se me antoja una cifra ridícula. Hagan la operación que corresponda y díganme cómo reduciremos esa brutal cantidad de casi trescientos mil canarios que matan cáncamos para poder salir adelante. Y cada año que pasa seguimos incrementando el capítulo de jubilados. Acabaremos por ser un país de viejos más pronto que tarde.
Como soy consciente de mis limitaciones, de las directrices para que el blog de Pepillo y Juanillo sea proscrito (lo malo es que ignoran el poder de mis incondicionales), entiendo que a los consejos anteriores, ni el más mínimo caso. Pero aprovecho el cachito que me resta –yo también me autoimpongo límites– para darme un salto a SJR. Donde nos encontramos con un alcalde enfermo, Manolo. Que se daña y hace peligrar la convivencia ciudadana. Que es sostenido por el grupo de CC en un ejercicio de desfachatez abominable. Me gustaría tener una charla con Linares (alcalde villero y dirigente cualificado del conglomerado nacionalista) para que me explique, o lo intente, cómo puede prestarse a semejante juego. Porque lo que sostiene en sus discursos y entrevistas, en nada se parece a lo que se practica en mi pueblo vecino. O miente con total descaro cada semana en Teidevisión.
No suelo dejar llevarme por los comentarios que diariamente hacen acto de presencia en las redes sociales. Pero cuando los hechos trascienden y tienen cabida asimismo en otros medios convencionales, habremos de convenir, estimados Manolo y Francisco, que el caminar de la perrita no es el más adecuado.
Cuántas veces habré manifestado que me apena lo que acontece en SJR. Un pueblo coqueto y bello que se ha erigido en triste protagonista por mor de unos gobernantes que rayan el esperpento. Con una persona que ejerce u ostenta –es un decir– la máxima autoridad, que no solo no se halla capacitado para tal menester, sino que denigra un cargo de tal responsabilidad con actitudes que hacen dudar, además, de sus facultades físicas. Y que se ha convertido en el hazmerreír de su propia población, que se halla en boca de la vecindad por sus reiteradas e inoportunas presencias (¿cajas destempladas?). Que deleita con espectáculos desde bien temprano en sesiones plenarias y/o de comisiones de gobierno. ¿Qué gobierno, Manolo? ¿O a ti no te llegan los comentarios? ¿O tienes las orejas taponadas? No me digas que no has ido a echarte un arroz caldoso y escuchas comentarios.
SJR es la estrella en teles, radios y prensa. Y no es caso único estas acciones inseguras y vacilantes del único edil popular, sino que sus valedores (los estacones, o los sostenes, para ser más finos, Linares) ejercen la cercanía que tú predicas de manera bastante sui géneris. Tanto que confunden lo público y lo privado y en la empanada mental meten la pala y operarios municipales en sus fincas. Ni siquiera con nocturnidad y alevosía, qué va, a plena luz del día y sin cortarse lo más mínimo. Seguro, no obstante, que tendrán explicación y vuelta para el duro.
Credibilidad bajo mínimos. Ni dimisiones ni ceses. España va en buen camino. En el ranking de la corrupción estamos a punto de alcanzar a Siria. Aunque el subcampeoanato tampoco está mal. En PISA, casi al final. Pero para ser político (alcalde, concejal, asesor…), la escala de valores es bien diferente.
Tomás está enfermo, Manolo. Y primero es la salud. Tú eres el responsable del circo. O del hospital. Y en tus manos se halla la posibilidad de que los dos vuelvan a la normalidad. Y tú, Francisco, por tu propia credibilidad, pon orden en el gallinero de las que se proclaman como agrupaciones independientes de San Juan, con una dependencia tal (del sueldo y otras prebendas, incluidos útiles, maquinaria y peones) que casi se raya el (d)escándalo.
¿Mis fuentes? Dignas del crédito que escasea en el noble edificio de San José. Hasta los maestros que llevan de visita a sus alumnos se muestran afrentados. De nada. Hagan todo lo posible para que un cargo público vuelva a ser tan digno como el que se ha pasado toda la vida jalando por la guataca. SJR no se merece actores de tal porte (preciosas escenas en Fast&Furious 6).
Ya está. Ejemplaridad, modelo, espejo… A todos los que la presente vieren y entendieren...