lunes, 26 de mayo de 2014

No lo leas

Domingo, 25 de mayo de 2014. Seis y media de la tarde. Conocido el segundo avance de participación en las elecciones europeas, apago la tele y me siento ante el teclado del ordenador. No se me ocurre nada porque estoy tan pasota como los que han decidido quedarse en casa, ir a la playa, al monte o mandar este proceso a tomar el aire fresco en la ciudad vieja de Tallin. En unas horas nos enfrascaremos de nuevo en el absurdo debate del todos ganamos. Y a los partidos o formaciones se les importará un pimiento el porqué de la desafección (de qué vale el porcentaje de electores si los escaños no van a quedar vacantes), ni moverán ficha para al menos disimular una miaja apenas. Los sesudos analistas inundarán platós y acapararán micros. Incluso los que no vieron la urna ni en fotografía se convertirán en acérrimos defensores de la importancia de la Unión Europea (algún tertuliano persiste, erre que erre, en mentar la Comunidad Económica Europea) y de la trascendencia de las decisiones… Y ya está. Sumérgete en cualquier medio de comunicación y atragántate. Si encuentras un eurodiputado que reconozca que algo habrá hecho mal para tan exiguo premio y que, por consiguiente, no se sentará en Estrasburgo, haz el favor de no contármelo. De otra parte, recuerda todo lo que se ha venido comentando durante la campaña: la abstención será de órdago. Compáralo con las declaraciones de todos los líderes tras depositar el voto: llamamiento a que se acuda… Que sí, ya está. Ahora sí. Y esperaré sentado.
Un periódico de por aquí bien cerca ha publicado: “El 75% de los desempleados carece de conocimientos de inglés”. Y lo hace con cierto reproche sin asumir la cuota de responsabilidad que le corresponde. Porque si ha sostenido durante largo (y cansino) tiempo que con la inminente independencia, este archipiélago hablaría guanche (ya teníamos los primeros adelantos en la constitución bereber), la gente dedicó todo su tiempo en tan loable iniciativa y no cayó en la cuenta de que la lengua de Shakespeare se imponía en diferentes ámbitos demasiado necesarios para el desarrollo social en el campo de las comunicaciones. Qué gracia me causa la proliferación de chiringuitos en este aldea cada vez más global.
No me imaginaba que la turbidez del agua en Puerto de la Cruz perturbara tanto. Cuando casi la mitad de la población se vio sujeta a las restricciones, cuando las embotelladoras hicieron su agosto con las ventas suplementarias, cuando las redes sociales se inundaron de mensajes y descalificaciones, cuando el afer fue portada hasta allende los mares, los órganos receptores de las quejas ciudadanas andaban mano sobre mano. La OMIC solo atendió cinco reclamaciones de los más de 14.000 afectados. No me atrevo a calcular el porcentaje para no desanimarme. Parece que el síndrome vecinal por excelencia es el de la abstención. Lo que choca frontalmente con las crispadas intervenciones que se producen en programas televisivos y radiofónicos, cuando no en cualquier bar de la esquina. Lo que demuestra que el españolito sigue siendo fiel a sus principios: se le va todo por la boca. Tanto que más de uno escupe. Pero a la hora de la verdad hacemos nuestro el viejo refrán de perro ladrador, poco mordedor. Y en tal tesitura surge la única disyuntiva posible: los políticos se eternizan, se adocenan y se gustan.
Francisco Linares, aparte de alcalde orotavense, es alto cargo de Coalición Canaria. Y nos ha adelantado que ya la inmensa mayoría de ayuntamientos norteños tiene candidato para las alcaldías respectivas. Tiene la duda de Marcos Brito. Entiendo que no por lo que piense el actual mandatario de El Penitente, sino de la conveniencia o no de que aspire otra vez a ocupar el sillón. Máxime cuando Milagros (¿tú le conoces algún trabajo a la no tan moza?) también se quiere sumar al regocijo de seguir en las alturas. Como protegida de Paulino que es, nada me extrañaría. Pero lo que me ha llamado más la atención en las palabras de Paco (así lo ha llamado siempre Isaac) es que no parece tener duda en que Marco Antonio Abreu sea el número 1 en la candidatura ramblera. Pues si he de seguir el dictado de lo que el actual primer teniente de alcalde sostiene en sus intervenciones, diré (escribiré) que no lo tengo tan claro. Y es que el propio apoyo moral de Tomás señala que ellos no son CC, que son AIS. No sé qué miedo tiene Marco de que se establezca esa relación. Lo mismo tiene encuestas –siempre queda bonito– que le indican que afiliándose al nuevo partido surgido en el pueblo tras la expulsión popular de Tomás, y conocido en todos los ambientes de jarana, fiestas y tascas, como Partido Popubar, puede obtener resultados más favorables al brindis definitivo allá por mayo de 2015. Salud y chinchín.
¿Cómo, que has llegado hasta aquí? ¿Qué te sugerí en el titular? Es que no tienes remedio. Así se aprovechan de ti, sin darte cuenta.
Hasta mañana. Lo mismo comentamos algo de las elecciones o del triunfo de los millones que se mueven en el fútbol. O a lo peor no.