viernes, 29 de agosto de 2014

De silbos, otra vez (y XX)

No me preguntes el porqué. Pero el día de regreso, siempre entro por Los Chejelipes hasta La Laja. Al final, sentado en una piedra, me mandé tremendo bocadillo. La naturaleza invita a ello. Espero que las hayan disfrutado tanto como yo.