miércoles, 21 de enero de 2015

Cargo de confianza

Después de adoptar la decisión de no presentarme a las próximas elecciones de mayo, para no dispersar aún más la composición del ayuntamiento, tengo sobre la mesa la primera oferta seria para ocupar unos de los limitadísimos cargos de confianza con que contará la nueva corporación. Que según un sondeo hecho este pasado domingo, a la prisa y corriendo, en el tramo final de la romería de Tigaiga (que es cuando el personal entrevistado responde con más conocimiento de causa por razones obvias), será un tanto peculiar. Y habrá que recurrir, como mínimo, al pacto entre tres grupos políticos para conformar una mayoría de gobierno. Estarás, ineluctablemente, deduciendo que el PP va a perder tres o cuatro concejales, algo que no le preocupará demasiado a Manolo porque los garbanzos, y resto de productos alimenticios, los tiene bien asegurados en el Cabildo o en el Parlamento. Falta la decisión final de (in)cierto periodista, enemigo acérrimo tiempo atrás de digitales y redes sociales, pero que ahora vaticina que es un disgusto.
Pues sí, no las tiene todas consigo el Partido Popular realejero. Las difidencias o reconcomios suelen provocar malentendidos, cuando no escisiones. Y por muy callado que se lo tengan, bastantes han sido las salidas de miembros de las denominadas nuevas generaciones. Y algunos han recalado en Vecinos por Los Realejos. Entre los que se encuentran varios exalumnos. Quien encabezará la candidatura, incombustible líder (político) desde que transitaba las aulas del IES en Primero de la ESO, buen amigo e inminente Licenciado en Derecho, ha creído oportuno que puedo servirle para, al menos, redactarle los discursos. Y con este tándem, estimado alcalde, poco tienes que rascar. La experiencia, de un lado, y el empuje, de otro, provocarán el cisma definitivo.
Hemos realizado ya los primeros contactos y tanto PSC como IUC no han puesto muy mala cara. Con Enrique falta otro empujón. Lo vemos algo indeciso. Es verdad que cuando tuvimos la primera charla se hallaba en puertas de acudir al Taoro. Donde debía aplaudir, a regañadientes, a Clavijo, por orden expresa de Linares, otrora acérrimo riverista y hoy bailando el Tango de La Florida, que tan bien le enseñara Eduardo en la Escuela de Folclore de Higa (La Perdoma).
No descartamos un gobierno de concentración, para ver si de una vez sacamos al pueblo del ostracismo al que nos tienen sometidos desde los organismos insular y autonómico, tendencia generalizada con este Norte que pierde habitantes de manera progresiva y que requiere de un impulso vitalista que lo ubique en lo más alto de El Cabezón, para desde allí, con La Fortaleza como leitmotiv, volvamos a iluminar los senderos del progreso y cargar de profundas dosis de ilusión a los habitantes de la muy noble e histórica Villa de Viera. Chacho, con este párrafo ya me gané el puesto.
Dispuesto como estoy a semejante sacrificio, solo he puesto una condición (y enlazo con lo manifestado renglones atrás): Dos serán los cargos de esta índole, no más. Y con el alcalde, un reducido equipo de concejales con dedicación exclusiva: tres. Como vamos con la frente bien alta y nada tenemos que ocultar, me acompañará en estas lides de asesoría otro veterano, pero joven y fresco de ideas: Juan Borges. A ver quién puede superar esta apuesta.
Escrito lo cual, como hállome más desahogado, felicitar a doña Susana, presidenta andaluza, por ese embarazo que muchas portadas ha ocupado. Tantas que Pedro anda medio mosqueado por si no es otra jugada para restarle protagonismo en sus presencias televisivas. Yo creo que no, pero de los periodistas se puede esperar cualquier cosa. Oh, les pongo un ejemplo:
Un político (el madrileño Barranco) se retira, como antes lo hizo Alfonso (Segura está al caer), y se inicia un proceso de elucubraciones semejante al que se genera cuando siguen aupados por los siglos de los siglos. Si lo sabré yo. Conozco realejeros que pusieron a José Vicente como un zapato por permanecer cuatro mandatos en el Consistorio, amén de otros dos en el Cabildo. Los mismos que me llamaron gilipollas cuando cumplidos mis cuatro años reglamentarios retorné al Colegio de La Longuera. Que los compre quien los entienda.
Bueno, mañana volvemos. Si la nieve nos deja. Ños, vaya manía con las imágenes. ¿Te has dado cuenta de cómo colocan a la del micro? Le preguntaron a un viejito  de un pueblo perdido entre las montañas acerca del fenómeno meteorológico. Y el buen hombre le espetó (a la intrépida reportera, claro) que si acaso esperaba que nevara en agosto.