jueves, 12 de febrero de 2015

Dos salidas

Este pasado jueves estuve un rato en el ensayo de la Parranda La Tajea. El amigo Ángel Luis me había invitado para que escuchara cómo había quedado el experimento de ponerle unas perras de música a unas letras que un servidor escribió hace un tiempo y que tituló Por las bandas del Sur. Quedé gratamente sorprendido. Mucho más cuando me dijeron que la iban a estrenar en la grabación del programa Tenderete este pasado fin de semana en San Lorenzo (Las Palmas de Gran Canaria). Esperaremos pacientemente la fecha de emisión para comprobar el resultado. Es increíble lo que unas notas en un pentagrama son capaces de enriquecer un texto malo. Porque conociendo al autor, ya me dirán qué podemos esperar. ¡Ah!, y allí estaba asimismo el estimado Chema Estévez, siempre con el bajo a cuestas, con quien tenemos una conversa pendiente y al que me siento en la obligación de comprometer para que dé un paso muy importante. Que no, no nos vamos a casar. Al menos por ahora.
El viernes, mientras hacía tiempo (aunque sin horario, dispongo de bastantes más ratos que antes) para acudir a La Carrera (después te lo cuento), me entero de que 30 personalidades habían firmado un manifiesto de apoyo a un incipiente partido político. Y resulta que echando una visual, observo que se denominan como tal a escritores, poetas, doctores universitarios, sindicalistas, directores de centros públicos… Jolines, exclamé, si me diera por publicar mis memorias, lo mismo… ¿Lo cogiste?
Y la segunda: Román Rodríguez se hincha de criticar a PP, PSOE y CC. Como persiste en su afán recolector, tipo aspiradora, me gustaría trasladarle (ya saben, por si alguno tiene la oportunidad de hacerle llegar mi parecer) este sano consejo: “Mano que te da de comer no has de morder”.
En esa tarde me fui hasta el Pabellón de Deportes. Que desde ya, y ahí tienes la foto que lo confirma, llevará el nombre de un atleta excelente y de una persona superior. Fue Basilio la primera persona a la que saludé antes de entrar al recinto. Y me preguntó: ¿Vienes al acto? El resto de la parrafada es asunto de nosotros dos.
Luego, ya en el interior, más de uno me inquirió algo parecido. ¿Por qué? Sencillo. Aquellos que me conocen, muy pocos, saben cuál es mi opinión al respecto de poner nombres de personas a calles, colegios, edificios y demás. Que no solo la digo, sino que la escribo. Y a los artículos periodísticos (El Día, La Opinión, Diario de Avisos, amén de una brevísima incursión en La Gaceta de Canarias) me remito. Aparte de este más de millar y medio de asomos en Pepillo y Juanillo.
Pero lo cortés no quita lo valiente, que se esgrime. Cuando el ayuntamiento concluye un expediente, con más de cuatro mil adhesiones, nada que objetar. Faltaría más. Y allí estuve para reafirmar ese sagrado concepto de la amistad. Al margen de cualquier otro tipo de consideración. Que reitero en este instante a través del vehículo que últimamente me permite alongarme a la realidad social del municipio.
Uno aprovecha estas ocasiones para charlar con mucha gente. Que no voy a enumerar, porque lo mismo me tachan de petulante. Y menos mal que me debía ir para La Guancha a otros compromisos familiares, que si no me dan las tantas.
Quizás la mayor satisfacción que me llevé fue la de una señora que vino a peguntarme que si había escrito un libro. Tuve que confesarle, muy a mi pesar, que son unos cuantos. Pero ella hizo referencia a mi estimado y mejor considerado Pepillo y Juanillo. Fue testigo directo del parloteo el apreciado convecino (que diría Bruno en su blog) Miguel Agustín, candidato socialista a la alcaldía de Los Realejos.
Allí estuvimos largo rato añorando vivencias de aquellos años en que éramos jóvenes, chiquillos aún, y hacíamos ruindades en las enormes plataneras que en cualquier lugar del Valle hallábamos. Menos mal que Juan Jesús de Francisco no estaba por los alrededores, que si no inmortaliza con su nueva cámara la cara de regocijo de los que rememorábamos viejas hazañas.
Me marché satisfecho, que quieres que te diga. Con el pensamiento de que cualquier tiempo pasado no fue mejor, pero que permanecen como hitos trascendentales en las varias décadas de existencia. Y con la idea de plasmarlo por escrito. Es lo que te traslado.
¿No vas a publicar nada? Cuestión que siempre me recuerda Pedro Ángel. Pero eso quedará para otro momento.
Nada más, Felicidades, Basilio. A seguir en la brecha. Y cuídate, que resta mucho por demostrar. Y si yo puedo ser testigo de tus éxitos, seguro que me pondré muy contento. Porque un amigo nunca te dice lo que tú quieres escuchar, te dice la verdad. Y con ella siempre voy por delante. Sin temor alguno porque los amigos no se pierden. Y si crees haberlo perdido, seguro que no lo era.
Mañana, si ustedes me dejan, más. Hasta entonces.