miércoles, 11 de febrero de 2015

Otra invitación

Años y años pasando por el lugar. Años y años preguntándonos para qué aquella mole. Crecieron las grandes superficies comerciales. Llegué a pensar si alguna de ellas compraría el edificio para almacén de sus mercancías. Y, a lo peor, con el montante económico, el ayuntamiento hubiese podido echar una mano (no unas migajas) para que el tejido empresarial (pequeño y mediano) saliera adelante. Aunque el panorama siga negro y no acabamos de levantar el vuelo con esta crisis. Que ha pasado de los brotes verdes de Zapatero a las raíces consolidadas de Rajoy. Y a pesar de que el pasado mes de enero ha vuelto a poner otro crespón en el larguísimo periodo de luto que llevamos. Eso sí, sondeos del CIS aparte.
Como desde unas semanas antes a la cita con las urnas la legislación no permite la celebración de actos que puedan dar a entender que solo pretenden la captación del voto, estos meses de febrero, marzo y abril van a venir con una agenda cargadísima de eventos. A las invitaciones que te comenté hace unos días, debo sumar esta otra. Que se llevará a efecto en horario en el que solo los políticos ‘liberados’ pueden asistir con su cohorte de fotógrafos, cámaras y micros.
Nada más y nada menos que mi estimadísimo ministro canario, jefe supremo de los populares isleños, entrañable amigo de compañías petroleras y adalid de las prospecciones fallidas (triste noticia para la economía sumergida), me invita a la inauguración de la Casa del Emprendedor (vivero de empresas). Acto al que acudirán, me imagino, todos aquellos que debieron echar el cierre a sus negocios en estos últimos años. Y a los datos del paro me remito. Por mucho que quieran venderme la apertura de unas pocas merced al famoso cheque.
Es una pena que ese día tenga un compromiso ineludible. Porque uno, aunque jubilado, debe sujetarse a la agenda de terceros: médicos, editores, directores, cargos públicos, velatorios… O tener que ir a comer con unos amigos en La Gomera. Todo es posible por qué no.
Señores Soria y Domínguez, déjenme que les cuente lo que esa invitación que me cursan me ha sugerido. El tufo propagandístico que despide este acto que van a celebrar en el Polígono Industrial La Gañanía tumba al más pintado. Indica el santoral que ese 16 de febrero debemos recordar a San Honesto. Qué casualidad. Además, es lunes. Día inhábil para diputados y senadores que deberán estar en Madrid solo de martes a jueves. Día, también, en que las cúpulas de los partidos celebran sus reuniones, a pesar de que les estamos pagando por otras dedicaciones.
Aun así, espero y deseo que esa casa que se va a inaugurar (me imagino que le habrán tenido que poner más de un remiendo por el deterioro) sea, de verdad, un auténtico vivero.  Y no se quede en un minúsculo semillero. Sería buen acicate para un pueblo en el que mucho más de cinco mil personas siguen esperando esos milagros prometidos. Y a pesar de que existe Cáritas y otras organizaciones que atenúan el hambre de los que no disponen de un euro en esta sociedad del bienestar (este discurso se lo escuché a uno de los periodistas de su onda, el singular Paco Marhuenda, que como bien saben los dirigentes del PP siempre tiene la Razón), bueno sería que nadie tuviese que depender de ayudas y limosnas.
No me espere, entonces, don Manuel. Salude de mi parte a don José Manuel. E indíquele que cuando sea gentilmente convidado a pescar salmón en Noruega, si no le importa y como ya él ha ido en más de una ocasión, que brinde la oportunidad a algún parado de larga duración al que solo le queda el recurso de ir a idéntico cometido en El Guindaste. Para matar el tiempo y para vivir con la ilusión de traer unos sargos para casa. Puede que el aceite haya soportado varias frituras, pero menos es nada. Claro, si tuviera la inmensa fortuna, como el presidente regional, de agarrar alguno de esos rojizos, más que sea por las huevas.
Como en unos meses deberemos ampliar las superficies industriales de Los Realejos, ruéguele, don Manuel, a su superior jerárquico que busque unos dineros para solventar los accesos al polígono. Los Cuartos, aparte de que el alcantarillado no funciona correctamente, ya no da para más. Y las salidas del pueblo se están convirtiendo en una odisea. Tampoco la remodelación de Los Barros ha venido a solventar la aguda problemática. Nos vamos a quedar colapsados.
Pero usted siga inaugurando. Las fotografías visten mucho. Y el corte de una cinta marca de por vida. Dígamelo a mí que tuve la fortuna de hacerlo en la Casa Municipal de la Cultura. ¿No me ha visto en la instantánea del gran Dumas? Pues es una pena, porque de alguno de aquellos cimientos se agarra aún más de uno. Treinta años después.
Estaré atento a este enorme invento de la Internet. ¡Ah!, y muchas gracias por la atención prestada.
Hasta mañana.