martes, 10 de febrero de 2015

Migajas

Es lo que estima don Manuel Domínguez, presidente insular del PP. Porque el mismo individuo, en su condición de la otra personalidad, asistente a las reuniones que convoca el Cabildo tinerfeño y conocedor de cómo se estipularon los repartos presupuestarios y las condiciones exigidas para la inclusión de obras y proyectos locales, se descuelga, a toro pasado, con la eterna canción de la queja. Máxime cuando el órgano supramunicipal está gobernado por los rivales. De haberse producido idéntica situación económica, pero bajo la presidencia de Alarcó (mero ejemplo), mutis por el foro.
Es normal que estos escenarios tengan lugar unos meses antes. Como siempre. Y dado que en mi pueblo el grupo gobernante no se cansa de cantar maravillas de su gestión, entiendo que Alonso consideró conveniente ayudar al más necesitado. Entre los que no estamos los realejeros, claro. Somos unos privilegiados, lo tenemos todo. Bueno, casi. Menos trabajo, de lo demás vamos sobrados. Con un hipódromo funcionando a pleno rendimiento, un auditorio que en este pasado concurso de murgas fue la envidia de la mismísima capital…
Es lo que parece ir recogiendo Fernando Alonso en su cada vez más difícil peregrinaje por la Fórmula I. Los días de Jerez de bien poco han valido. Y en la localidad andaluza, el Ferrari que el año pasado no caminaba ni en marcha atrás, ahora, y de la mano de otro piloto, parece un caballo desbocado. Pero como la tecnología japonesa es capaz de hacer milagros, lo mismo la herida no es tan honda y se podrá recomponer. De no ser así, tengo la impresión de que al asturiano solo le queda la opción del equipo ciclista. Que tampoco es mala idea, porque si hay un deporte sacrificado, el dar a los pedales es buena muestra del esfuerzo y la constancia.
Es la tremenda neura de algunos dirigentes de IU que en vez de preocuparse por salvar los muebles dirigen sus dardos contra todo lo que huela PSOE. Y en tales luchas se entretienen sin percatarse de que el enemigo está en otro lado. Y se está formando una pinza (aficionados fueron a ella) que los está trincando por sus partes más íntimas. Esa lucha intestina por acabar con el bipartidismo puede concluir en más de lo mismo. Con la salvedad de que cambia el actor de un lado, porque el otro lo sigue teniendo atado y bien atado.
Es la Medalla de Oro que ha concedido el Parlamento de Canarias a los siete cabildos insulares. En la próxima ocasión, para seguir con el cachondeo, se la entregarán a ellos mismos. Mejor, una a cada grupo de los que toman asiento en Teobaldo Power. Ya lo argumentábamos hace unos días. Es el peligro evidente de las distinciones sin ton ni son. Se entra en una dinámica tan resbaladiza que requieren homenajear a alguien o a algo que se mueva. Es una necesidad vital, como el comer y beber. Para Paulino y Antonio Castro ya está diseñada una Gran Cruz, con derecho a gratificación perpetua y que será abonada mediante una cuota especial (a modo de IRPF) aplicada a todos los que consigan trabajo de aquí a mayo.
Es la peculiar sandez del presidente del Tenerife cuando despidió a Cervera: El que venga no será mejor. Frase filosófica de profundo calado y que solo puede entender una mente tan privilegiada como la del palmero. Estas reflexiones fueron las mismas que llevaron a Islas Airways a un aterrizaje forzoso, a la espera de que con Rivero pueda levantar nuevamente el vuelo. En todos los sentidos, por supuesto.
Es la obcecación impenitente que vislumbro en algún que otro amigo de Facebook. Puede que sea fijación. Los hay del Barça. Pero no aficionados o forofos al uso. Qué va, ciegos, burros con orejeras. Y si al menos repasaran de vez en cuando, lo mismo se moderaban un fisco. Los hay de ideologías… raras. Cerrados de mollera. Los comparo… Qué va, no tienen punto para ello. Son únicos. Instruidos y versados en periódicos de línea recta. Un poco más que los apegados anteriores.
Es, migajas, en fin, eso, migajas.
Hasta la próxima.