lunes, 16 de febrero de 2015

Lo que pasó (1)

Semana de carnaval. Y a los que ya se nos pasó la rosca de las locas diversiones, a los que contemplamos los toros desde la barrera, se nos puede ocurrir infinidad de actividades alternativas. Una podría ser la de desaparecerte, por ejemplo, en mi Gomera del alma. O la de refugiarte en husmear en periódicos de años idos. De hace un siglo, sin ir mucho más lejos. Y van unas guindas:
(La Opinión, 17 de febrero de 1915, página 1)
Lo que pasó
El carnaval de este año, como muy bien ha dicho nuestro compañero “El Progreso”, ha tenido un aspecto completamente distinto a los de tiempos pretéritos. Ha sido un carnaval triste, monótono, aburrido.
La fuerza de la tradición –que en todo pesa como una losa– echó a las calles a unas cuantas docenas de gentes que, más que otra cosa, sólo hicieron notar la falta de alegría y del buen humor característico de estas fiestas de locura. Es verdad. Ha sido el de 1915 un carnaval muerto. El malestar económico por que atraviesa el país se ha evidenciado de manera notoria, y aún cuando se vendieron y tiraron unos cientos de kilos de conffetti, ello no ha sido otra cosa más que un momento en que la alegría de la gente joven pugnaba por salir afuera, pero sin esos arrestos que determina el franco entusiasmo.
Se ha reducido, pues, el carnaval entre nosotros, a unos cuantos bailes, a unas mascaradas ridiculas, groseras, y a los paseos incómodos en la Plaza de la Constitución, en los que hemos soportado el polvo finísimo del conffetti.
Eso ha sido todo. El carnaval entre nosotros murió ya. Este año alegamos el problema económico, pero, ¿y los anteriores? O no sabemos ya hacer esa fiesta o el ambiente de cultura que nos rodea nos ha hecho caer en la cuenta de que es un mal sainete en el que no debemos ser actores sino simples espectadores. Así, pues, todo lo hallamos ridículo; hasta los bailes.
(El Progreso, 17 febrero 1915, página 1)
Mal fin
Alcalde a Gobernador civil. Tenerife. Orotava, 16 (1425).
Ayer tarde, en el sitio de esta jurisdicción conocido por "Quinta del Lomo Alto", cayó el vecino José Mesa Rodríguez, en ocasión en que regresaba de una cacería, y se le disparó la escopeta de dos caños que traía consigo, hiriéndole de tal modo el brazo derecho que le fue amputado anoche por el médico D. Miguel Fernández. El lesionado es de 72 años de edad, viudo y de oficio jornalero. Juzgado instruye diligencias.
Ecos
Ayer estuvo más animada la población que en los días anteriores. Los carruajes no cesaron de circular, y hasta altas horas de la noche se cantó, se bailó y se bebió.
Pero no podemos decir que hemos visto nada notable. El coro del Círculo de Amistad XII de Enero constituyó la nota más saliente.
Lo demás vulgarísimo y la mayoría de mal gusto. Por cierto que este año se desataron los pedigüeños. Muchas personas cubrieron el rostro únicamente para implorar "una perrita". Ha sido una verdadera plaga. Las Pascuas y el Carnaval son para muchas personas un pretexto de buscar bebida a costa agena [sic].
¿Cuándo se quitará tan perniciosa costumbre?
Tranquilidad sí. En eso se ha ganado mucho. Algún que otro escándalo de poca monta y algún que otro bofetón de escaso daño y nada más.
Por uno de estos últimos, ha surgido un lance.
Pero suponemos que todo quede en bien y el domingo de Piñata se dé el último adiós al Carnaval de 1915 sin incidentes de mayor cuantía.
(El Progreso, 17 febrero 1915, página 2)
Unos y otros
El cochero Antonio Rodríguez Perera y el chauffeur, Domingo Bethencourt, se encontraron con sus respectivos carruajes en la calle de la Marina, esquina a la plaza de Constitución, y como ninguno de los dos quisiera retroceder para poder pasar, se agarraron a pelear, dándose mutuamente mamporros, resultando el primero con una erosión sin importancia en la nariz siendo asistido en el Hospital civil.
El vino
A Domingo Hernández Cordobés se le ha impuesto una multa de 100 pesetas, por blasfemar en la vía pública hallándose en estado de embriaguez. Como no pagó las pesetas, pasó 15 días en la Cárcel.
Las ilustraciones: La Opinión, 17 de febrero de 1915, página 2.
(Concluiremos mañana)