martes, 17 de febrero de 2015

Lo que pasó (y 2)

(La Región, 17 de febrero de 1915, página 3)
Cosas del Carnaval
Aquí nos tienen ustedes, retrasados en nuestra cotidiana salida por mor de estas Carnestolendas, que para tranquilidad de algunos y bien de todos ha dado con sus huesos en el sarcófago de los recuerdos.
El martes de Carnaval es de general huelga.
Redactores, cajistas, maquinistas y repartidores, en este día diabólico esfúmanse como por encantos y hasta el conserje desapareció con la llave, como pudiera desaparecer las escaleras del teatro de un pueblo cualesquiera.
Menos mal que esto no pasa más que una vez al año.
Consérvese el peso
Cuando el hombre cesa de crecer, empieza á disminuir de tamaño.
A lo menos, así lo asegura un doctor alemán, y lo prueba con cifras. Pero mientras podamos renovar nuestro cuerpo en la misma proporción en que se está gastando, no se variará mucho de peso ni de medidas. Cuando se está demasiado grueso, será bueno sin duda perder unas cuantas libras; cuando se está demasiado delgado, es conveniente, por el contrario, combinar el régimen alimenticio y las costumbres para conseguir ganar algunas libras. Muchas personas pierden carnes –carnes que necesitan– sin comprender el por qué. Comen mucho, pero siguen flacas y débiles del mismo modo. La causa de ello es una digestión imperfecta.
Unas cuantas tomas de la PREPARACIÓN de WAMPOLE lo arreglarán todo. Está hecha para combatir esos casos de enflaquecimiento.
Es tan sabrosa como la miel y contiene una solución da un extracto que se obtiene de Hígados Puros de Bacalao, combinados con Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre. Es nutritiva y fortificante. No crea únicamente gordura, sino músculos también. Para las Impurezas de la Sangre, Anemia, Debilidad General y Tisis, es un remedio cuyo uso engendra la gratitud de las personas que lo ensayan. El Dr. E. Castilla, de Buenos Aires, dice: "Me complazco en certificar que he usado siempre la Preparación de Wampole que constituye un precioso recurso dietético para los débiles y convalecientes quienes la toleran perfectamente". Es científica, no un específico cualquiera.
Su olor y sabor satisfacen y agradan al paladar. Es siempre uniforme, siempre de toda confianza y de eficacia inmediata. No engañará á nadie y es eficaz desde la primera dosis. En las Boticas.
(Gaceta de Tenerife 17 de febrero de 1915, página 1)
Miércoles de Ceniza
Parece que aún no se ha extinguido el eco de los últimos gritos estentóreos de las máscaras en los pasados tres días, y al despertarnos de nuestro lecho en la mañana de hoy con el barullo de un cortejo de imágenes grotescas que agitó nuestro pasado sueño, el sonido de las campanas del templo católico nos invitan a asistir a los divinos oficios.
La Iglesia la encontramos revestida de sus ornamentos de tristeza, los morados, esperándonos con la ceniza bendita para infundirnos, al rociar con ella nuestra cabeza, el pensamiento salvador de nuestra pequeñez y nuestra nada.
El templo semeja entonces la casa paterna en la que tras la borrasca de la vida, puede siempre un hijo derrochador de su fortuna y de su salud, hallar el trabajo y los sudores de un padre que le den el pan que él no tiene ya bienes con que comprarlo, y las manos de una madre, que a bálsamo medicinales unan el bálsamos mil veces más suave de la solicitud y el cariño para curar las llagas del vicio por ulcerosas que sean.
Y entonces sin que ninguno de los dos lo repita, ni el padre ni la madre, la vista sola de la madre que se acerca a nosotros con los ungüentos sanadores de nuestras heridas, es un reproche mudo y enérgico el parque cariñoso, es una lección práctica de experiencia enseñándonos que todo el bullicio de los pasados días con su cortejo de impurezas e infidelidades, de embriagueces y lujuria, de derroche y de escándalos fue amarga vanidad que pasa sin dejar tras de sí otra cosa que las heces del remordimiento y la visión triste de almas y cuerpos que se deshonraron; de cariños santos que se traicionaron, de ojos amantes a los que cruelmente se les hizo verter lágrimas a costa de las nerviosas carcajadas de personas interesadas o mercenarias.
Volvamos, volvamos al templo para celebrar unos el triunfo de los hermanos que vuelven, e ir otros en busca de la paz de la gran familia del cristianismo: allí nos espera la Iglesia, nuestra madre, con el bálsamo de la absolución sacramental, y allí en la mesa del altar nos aguarda el pan Eucarístico que Cristo, nuestro padre, nos ganó a costa de los sudores y lágrimas de su Pasión; y sobre todo, como cerniéndose en el ambiente, y evocada por toda la escena de almas que nos rodean, acongojadas las unas por el arrepentimiento, las otras como víctimas inocentes de los desenfrenos del Carnaval, la máxima, el consejo de la experiencia; “Acuérdate hombre, que eres polvo y en polvo te convertirás”.
Antonio A. de Linera
Las ilustraciones: Diario de Tenerife, 17 de febrero de 1915, página 3.