viernes, 8 de mayo de 2015

Rumorología

El adelanto de la próxima edición del DRAE nos señala que se trata del empleo o difusión de rumores, siendo estos las voces que corren entre el público. Ya me las imagino sorteando las patas del gentío. Y como hay digitales que se dedican a tales oficios, viven de eso, conveniente parece que también definamos usina de rumores, que es expresión utilizada, sobre todo, en Argentina y significa aquel medio que genera informaciones no confirmadas y tendenciosas. Es decir, nada tienen de informaciones pues no dan noticia alguna.
Hace unos días estaba pintando una reja de cierta ventana en mi casa. Como mi mujer tenía sintonizada Telecinco en el cuarto de costura, mientras le daba a la brocha escuchaba la recua de disparates que salían de las gargantas de aquellos energúmenos en indeterminado programa mañanero. Y viven de tales mañas, tú. Hasta me dio pena de Belén Esteban. Y, por extensión, de un tal Andrés (repásate el motor).
Para este viernes se me ha ocurrido que podría ponerme en el pellejo de uno de estos saltimbanquis. Y voy a jugar un ratito. Advertido quedas.
En estos últimos días se han propagado por las redes diversos anuncios acerca de la desaparición de menores de edad. Suelen ser, y a los hechos descritos me remito, jovencillas de entre doce y dieciséis años que se van a dar un garbeo durante unos días y luego aparecen sin contratiempos mayores. Pero, normalmente, compruebo que la reseña de su encuentro, bien sea de la policía, bien de su entorno familiar, lleva adherida la etiqueta de “en buen estado”. Y no me gusta, qué quieres que te diga, porque los rumores se disparan.
Elfidio Alonso, personaje cuando menos controvertido, a decir de aquellos sabandeños apeados, anda como un loco buscando una fotografía de la romería de San Benito del año 1955. Quiere demostrar con tal prueba documental que el emblemático grupo cumple en este julio próximo la friolera de sesenta años. Sostiene que en la instantánea (a la altura del Ateneo) se le deberá ver acompañado de un burro (flautista), aparte de excelente cantador de folías lastimeras, traído ex profeso desde La Punta a petición del alcalde de aquel entonces.
Santiago Negrín, presidente de la Radiotelevisión Autonómica de Canarias, se ha trazado como primer objetivo tras la toma de posesión de su cargo, llamar a su antecesor, Willy García, no con el ánimo de cantarle las cuarenta (principales) sino de intercambiar opiniones de cómo consiguió mantener a Pepe Benavente durante tanto tiempo en el ‘candelabro’. Al tiempo, recomendarle que en su nueva andadura procure fichar a toda la plantilla de En clave de ja. Es broma. ¿Te lo creíste? En realidad le va a proponer la jefatura de los servicios informativos en detrimento de Daswani.
El cura de Chipude, por fin, se aviene a razones. Después de una larga charla ha aceptado que a cambio de que le arreglen el tejado de la iglesia volverá a dejar las llaves en el bar de toda la vida, a fin de que cualquier persona que lo solicite, eso sí, con educación y respeto, pueda visitar a La Candelaria, imagen de gran devoción en la isla y que concita el 15 de agosto una multitud de tal calibre en sus fiestas patronales que no queda gente en Taco y alrededores. Me consta que una persona que ha batallado hasta la saciedad para alcanzar que el sacerdote se bajara del burro, ha contactado con los Toste realejeros para echar unas buenas docenas de cañones. Algo que, lo que hay que ver, no le disgusta al clérigo cuestionado por razones de morriña tinerfeña a lo panza de burro. No, el de antes no.
 Y ya que me fui a La Gomera, el reconvertido Javier Trujillo, como fiel pepero, se ha dedicado a prometer todo aquello que no fue capaz de llevar a cabo cuando fue la mano derecha (¿lo cogiste?) de Casimiro, ahora socialista pero no militante del PSOE. Esta enfermedad, que suele contagiarse por trato directo con los superiores jerárquicos (también la sufren en la isla picuda los que van a realizar todo aquello que han incumplido en este último cuatrienio), supone unas bifurcaciones de personalidad muy complejas. Destacados especialistas neurológicos (que no morfológicos ni sintácticos) sostienen que sería conveniente hacer yuntas con los que presentan los síntomas más notables y que se vayan ejercitando en las ferias de ganado, participando, incluso, en los concursos de arrastre con los toros de primera categoría.
Y va el último. Se rumorea por el pueblo que si Ciudadanos obtiene algún concejal, el cabeza de lista, Raúl Pérez, ha sentenciado que de hacerle falta al PP para conformar una mayoría, Manolo (o Adolfo, de ilusiones también se vive) se va a quedar con tres palmos de narices. El otrora joven promesa de los populares realejeros no puede olvidar tan fácilmente el ninguneo a que fue sometido por el actual alcalde y presidente insular del partido, por lo que un entendimiento se antoja imposible. Y se nota cierto nerviosismo en la candidatura continuista porque ya han sacado un cartel que nos indica que Sí a Los Realejos. Y en la Villa de Viera, que de tontos no tenemos un pelo (ni dos), se recopilan anteriores declaraciones para bombardear entrevistas televisivas con mensajes a mansalva. Me voy pero no me voy. Me quedo porque es mi ilusión. Hasta Francisco, otro joven marginado, se halla meditando si merece la pena permanecer en silencio o soltar todo lo que ha tenido que tragar y que le sigue provocando terribles escozores en la boca del estómago (cardias, en lenguaje más fino). Los viejos del lugar siempre han sostenido que el que mucho abraca poco atraca y como a veces una imagen no vale más que mil palabras, lo mismo hay que modificar el inicio del capítulo I de la fábula de Juan Salvador Gaviota (Amanecía, y el nuevo sol pintaba de oro las ondas de un mar tranquilo) por Anochecía, y el sol de los muertos moteaba de piche los marullos en la playa de El ¡¡¡Socorro!!!
Los más entendidos de la profesión mantienen que el rumor es la antesala de la noticia. Yo sigo los consejos de una vieja amiga: Ya se verá.
Si me ven este fin de semana pegando carteles es que he pensado que ganar unas perras con las que dar un impulso a la pensión es razón justa y necesaria. Amén.