martes, 23 de junio de 2015

Radicalizar

Ayer lunes se preveía el fin del universo. Al menos en el sector europeo. Pero hubo una prórroga. Y el mundo heleno sigue en pie. Deteriorado y ruinoso, pero aún se levanta sobre sus cimientos. Tanto fue el drama que se pensó en el dracma. Dicen los entendidos que la solución, o la desgracia, llegará en esta semana. Es un parto, más que pacto, complicado.
Mientras el PSOE se está radicalizando hasta extremos jamás conocidos (penúltimo punto del manual de estilo del PP), debe haberse firmado el pacto por el que gobernará con CC la Comunidad Autónoma durante estos próximos cuatro años. Sería la segunda ocasión. Y si un tratado se cumple durante todo el plazo estipulado, habremos de convenir que se han debido alcanzar las metas programadas. O, sensu contrario, que el cúmulo de intereses ha sido de tal calibre que la unión permaneció sellada por arriba de roces y otras menudencias varias.
Hasta hoy, martes 23, desconozco cómo va a quedar el panorama de La Laguna y si en el Cabildo de Tenerife Alonso y Aurelio limarán las asperezas que Valido debe estar tensando. Porque la villera se ha dado cuenta de que el vivero de votos del IASS es caramelo demasiado goloso para dejarlo en manos socialistas durante otro mandato. Lo que no entendí muy bien es que el PSOE haya renunciado a la Consejería de Educación (Gobierno de Canarias) para embarcarse en una aventura sanitaria que doña Brígida dejó manga por hombro. Lo mismo la conjunción de estas dos consejerías (insular y regional) hacen posible el avance que la isla necesita.
Vuelvo un momento al inicio para señalar a eminencias y sesudos analistas que la palabra radicalización (supuestamente un sustantivo derivado del verbo radicalizar) no la encuentro en diccionario alguno. Por lo que sería conveniente sugerir a los académicos que vayan al ritmo que la política dicta. Y dado que los dirigentes populares son capaces de repetir hasta la saciedad, cual cotorras del Loro Parque, todo aquello que se les dicte desde la superioridad, las incorporaciones léxicas deberían realizarse cada seis meses y no esperar tan largos periodos de tiempo como ahora mismo.
Mariano ha creído conveniente que la modernización popular pasa por el nombramiento de cuatro cargos con acentuada impronta juvenil. Para intentar demostrar que también pueden adecuar su vocabulario a las movidas y botellones. Con retratos de quienes no han sido capaces de dar un palo al agua más allá de los linderos del partido, al que accedieron cuando aún no se habían destetado (siguen en pañales). Y son estos los que proclaman la entrega a la izquierda radical y al independentismo de Pedro Sánchez. Quien osa, además, manchar el sagrado símbolo de la enseña nacional… Firmes.
En esto de la simbología tengo un cacao mental elevado a la enésima. Si de mí dependiera, para lo estrictamente necesario. Que debería consistir en actos de acentuado carácter militar. Hasta que nuevos escenarios nos conduzcan hacia la posibilidad de supresión total. También del estamento castrense. Porque necesidades más perentorias reclaman toda nuestra atención.
Lo malo es aunar voluntades. Porque me da grima el contemplar escenas de ofrendas futbolísticas a la virgen tal o cual en pantomimas y ridiculeces. El interés religioso de profesionales del balón al desfilar por delante de Candelaria o Pino raya la diarrea mental. Escenas que son aplaudidas por forofos que en otros contextos reniegan de estandartes, himnos y desfiles. Cada cual ve la película según su óptica le prescriba. Algo similar a cuando en la festividad del Corpus se interpreta el Himno Nacional. ¿A santo de qué? Las convicciones que van más allá del encuadre racional deben quedar en la más juiciosa intimidad. Que nadie va aireando sus cuitas familiares en las romerías.
Por la salud democrática de este país, bienvenida sea la supuesta radicalidad socialista (sigue en tus trece, Rajoy) congratulémonos de los ataques al PSOE y a su líder, porque es muestra inequívoca de una recuperación que ya se antojaba necesaria. En un teatro en el que las mayorías absolutas comienzan a ser historia y en el que se impone la capacidad de diálogo como fórmula de acercar posturas, se incrementan los porcentajes de errores. Pero son los tropiezos el acicate para el progreso y el fortalecimiento.
Dedicaremos un día de estos a comentar la distribución de áreas que se viene produciendo en los ayuntamientos de los contornos para dar cabida a todos los concejales que olvidaron sus profesiones (algunos las tenían) para enchufarse al ordeñador automático. Aquí, en mi pueblo, uno de ellos lleva la responsabilidad de las empresas públicas. Que viva el gerente, los encargados de los diferentes servicios y el mismísimo Santo Marrón. Y mientras otro edil lleva lo de Promoción Cultural, una edila asume Cultura. En La Orotava se presume de tener solo cinco concejales con dedicación exclusiva. Miedo le tengo a los de dedicación parcial. Me recuerdan a los que matan cáncamos por ahí.
Hasta mañana, si a bien lo tienen.