viernes, 10 de julio de 2015

1661

Ayer, después de ver la sexta etapa del Tour, acabé rendido. Y como hacía calor, sentí el cuerpo esvaido, que decía la abuela. Pensé en contarle a Barragán, ahora en el Gobierno, que unos (des)informadores no muy lejanos lo quieren tanto que lo mismo deberá ir al juzgado a dirimir diferencias. Después creí conveniente contarles cómo el PP cambia su logotipo, pero deja la gaviota; esta vez, cagando, para darle más realismo.
Al final, ni lo uno ni lo otro. Y para este post número 1661 (bonito capicúa), rescato dos composiciones. Publicada la primera en formato libro. De la segunda, ni me acuerdo. Creo que vienen bien para uno relajarse un fisco. La relacionada con la importancia de la música, qué menos que dedicársela al amigo Jesús Agomar (en la foto). La otra, mucho más escatológica, o excrementicia, para los que flaco favor están haciendo a los ilusionados estudiantes que cursan la carrera de Periodismo. Si hay alguno de La Victoria, que me avise para dirigirle la tesis. No me extraña que se suicide la gente.

Con la música a cualquier parte

Hoy te quisiera mostrar,
en décima o espinela,
que no es cosa de la abuela
lo del arte de rimar.
Tú no debes olvidar
que la edad no es una excusa,
y que si el verso se usa
como una bella canción,
para captar la lección
te serviría de musa.

Pues sabrás, querido infante,
que el medir no es complicado,
ya que magín entrenado
versea con gran talante.
Octosílabo adelante
con gracejo, donosura,
unas gotas de dulzura
y una pizca de alegría:
yo, maestro, evitaría
el agobio, la premura.

Por momentos imagina
dar Lenguaje con Estopa:
“así me zampo la sopa
y también la medicina”.
Cuando la clase termina
dibujamos con Camela:
“eso sí que es una escuela,
gracias, ‘mae’, ya lo veo
con El sueño de Morfeo:
‘juegan los momentos’… ¡tela!”.

El último de la fila
no quiero ser en las mates
pues no me gustan los cates:
es algo que no se estila”.
El recurso de Camila
se nos quedó en el tintero,
mas debo serte sincero
-y tú me dirás “a mí plin”-,
no me hace gran tilín
porque a La Oreja prefiero.

Habrás visto, mozalbete,
que también es poesía
el ritmo y la melodía.
No es el libro de Petete,
pero puede ser sorbete
de refresco veraniego.
Eso sí, no te lo niego,
hay que cogerle el tranquillo,
que te resulte sencillo
para no sentirte lego.

Con la última nos vamos
y quedo de ti dispuesto.
Echarás tú ahora el resto
y ya juntos procuramos,
que si en la vida cantamos,
habrá menos ocasiones
de que algunas decepciones
nos causen un mal vivir;
creemos un porvenir
bien preñado de ilusiones.

Irreverencia

Cada verano que llega
un suplicio te supone,
pues te sobran los rebosos
cuando el bikini te pones.

Mira tú quien me está hablando,
no te mires bien la panza,
que ya te tapa el capullo
y hacia las yemas avanza.

Te pusiste mucha crema
y ya coges el calufo,
bien tumbadita en la arena
te echaste tremendo gufo.

No sólo eres cochino,
sino fuerte mentiroso,
tú te cagaste en el agua
armando chico escorroso.

Si se juntan las mujeres
en la orillita sentadas,
el agua estará caliente
por los cientos de meadas.

El hombre es tan valiente
que me deja sorprendida,
se mete en el agua un fisco
y se le queda encogida.

Déjalo estar, Catalina,
no te metas en fregados,
que si tu lengua se afina
salimos bien enfangados.

Tienes tanto fundamento
que no sé cómo te aguanto;
te llamaría jumento,
pero no mereces tanto.

Bueno, feliz fin de semana. Y cuidado con el solajero.