martes, 11 de agosto de 2015

Modestia aparte

Menudas rociadas le están cayendo a la Vicepresidenta del Gobierno de Canarias. Las dudas razonables nos asaltan cuando observamos la procedencia de las críticas. Porque la fiabilidad de (in)determinados periodistas es directamente proporcional a la trayectoria zigzagueante (de veletas, más bien) en el ejercicio de su profesión. Algo también sabemos por este Norte, donde el insulto se ha convertido en atractivo turístico. Como me consta el desvelo de las agrupaciones locales por devolver al partido la credibilidad dañada por infinidad de avatares en estos últimos años, tardando están los dirigentes de más altas esferas en desmontar ciertas patrañas, en acudir al juzgado o en presentar dimisiones. Con cuestiones familiares de por medio, algo habrá que declarar.
Y hecha la nota aclaratoria al principio, que a veces es bueno empezar al revés, vayamos (ahondemos, mejor) a unas declaraciones del presidente insular del Partido Popular, quien, en su condición de consejero del Cabildo tinerfeño, ha vuelto a demostrar que ha debido abandonar el tratamiento psicológico que le fue recomendado para superar el difícil trance (a nadie se lo deseo) de una doble personalidad tan galopante que al propio Stevenson le hubiese hecho modificar la trama de su famosa novela.
Lo que antes era molestia soterrada en el pueblo, se ha ido convirtiendo en runrún que transita por los diversos núcleos poblacionales del municipio. Algunos ya nos atrevemos a dar nuestro parecer por escrito y no limitarnos a la clásica charla de bar que se diluye con el paso del tiempo. Constancia existe, pues, de que a don Manuel Domínguez no le gusta que concejales o vecinos le sugieran mejoras en la Villa de Viera. Poco le importa que vengan en forma de moción en las sesiones plenarias o fundamentadas en instancia reglamentaria a través del registro de entrada. Ante las sugerencias o propuestas, idéntica respuesta: “Estamos en ello”. Ni una miaja de humildad cuando desde el día siguiente se comienzan a mover hilos para demostrar a la ciudadanía que se trabaja en esa dirección. Tras una labor ingente de propaganda en todos los medios a su alcance, que no son pocos, se acaba por convencer a los incautos de que justifican el sueldo hasta los que cobran por reunirse.
Este pasado domingo, Manolo, alcalde, consejero, presidente insular, presidente del grupo popular en el Cabildo, empresario y cazador en sus ratos libres (yo estoy jubilado y hay días que las 24 horas no me dan), en una entrevista publicada por Diario de Avisos (http://www.diariodeavisos.com/2015/08/dominguez-tengo-sensacion-estoy-en-gobierno-del-cabildo/), se congratulaba de lo importante que fue su intermediación para conseguir fondos (15 millones) con los que acometer el cierre del anillo insular.
“Sin que suene osado por mi parte, creo que no. Hubiese sido imposible que hoy estuviésemos contando con esa partida y con ese futuro cierto de la construcción del anillo en ese tramo, porque creo que las personas son fundamentales”, respondió mi alcalde (qué orgulloso me siento), sin despeinarse, ante la pregunta del periodista. Me lo dan (a mí, que soy muy guapo) porque los ministros son mis amigos. Y las perras del Estado se gastan en función de simpatías de los colegas. Las necesidades son cuestiones aleatorias. Si al PSOE realejero se le ocurriera interceder para que se desatasque el alumbrado de la variante de Toscal-Longuera, agüita. ¿Cómo? Pero sí hay ejemplos anteriores. ¿Mi opinión al respecto? Nítida, clara y contundente en comentarios precedentes: Si se recurre a estos compadreos es porque los que tienen poder decisorio y capacidad para distribuir los recursos son unos cachanchanes y unos ignorantes de la realidad que debieran conocer perfectamente. Y si el cargo les queda ancho, ahuecando.
“A veces tengo la sensación de que estoy en el gobierno y de que esa es la labor que me corresponde desempeñar en esta administración. Sin embargo, saben todos que estoy en la oposición. No creo que haya confusión por parte de la ciudadanía. Tenemos que hacer caso a los ciudadanos, que nos piden consenso, entendimiento, indistintamente del lugar que ocupemos. Nos ha tocado estar en la oposición y no por ello estamos en contra de lo que se tenga que desarrollar. Tenía dos opciones: quedarme de brazos cruzados o trabajar para que el cierre del anillo saliese adelante. He optado por la segunda por el beneficio de los tinerfeños. Si ellos son capaces de discernir quién ha trabajado para esto y quién no es un tema secundario. Lo que están celebrando es que estando en la oposición seamos capaces de entendernos con el Gobierno y que podamos aportar soluciones a los problemas de esta Isla. Sin el PP en este mandato las cosas no saldrían de la misma forma. Si el PP no hubiera estado representado y por quien lo está, estoy convencido de que las obtenciones de proyectos no se hubieran conseguido solo con las dos formaciones que están gobernando actualmente”.
Para enmarcar, que entrecomillado ya está. ¡Ah!, el subrayado es mío. Para que me refuerce el titular del presente post. Si yo fuera concejal del Consistorio sito en la Avenida de Canarias, escribiría el testamento anterior en una cartulina (en una pancarta no, porque no me dejaría desplegarla en aplicación de la ley mordaza) y antes de intervenir en el apartado de ruegos y preguntas, se la enseñaría disimuladamente. Y, a lo peor, le ocurre lo que a Rajoy que no entiende su letra.
Las directrices madrileñas de que el enemigo es el PSOE le lleva a manifestar estupideces (mis disculpas) como que solo defiende el sueldo de sus consejeros (sin mirarse el ombligo a través de las diez reuniones mensuales a 94 euros cada una). O “vaticino un matrimonio divorciado desde el primer día. Realmente no hay una relación estrecha. Por eso creo que no van a ser fieles”. Bien saben ustedes de divorcios, abortos y matrimonios homosexuales a pesar de que, cara a la galería, recurren todas las leyes progresistas. Eso es cinismo elevado a la enésima. Y no hay que ir muy lejos.
Ya está. Hasta mañana.